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Victor M. Toledo: Ciencia traicionada.

Más que embustero, engañoso, tramposo o falso, el que miente se define mejor como aquel que falta a la verdad. Una mujer u hombre de ciencia es un miembro de la sociedad que se ha formado y especializado en el uso del pensamiento objetivo, la aplicación impecable de la razón, la artesanía de la lógica. Su calidad se mide por su capacidad para dejar fuera de sus observaciones y análisis los valores subjetivos. Esta premisa opera como fantasma vigilante sobre las acciones y actitudes de todo investigador. A los científicos suele acusárseles de racionalistas, cuando llevan al extremo su mirada racional, y es una rareza afirmar que un científico miente. Y sin embargo, este panorama idealizado del quehacer científico se ve frecuentemente negado por la realidad. Más aún cuando el aparato científico y tecnológico se ve cooptado, dominado y conducido por los intereses estrictamente mercantiles de las empresas y las corporaciones, es decir, cuando el conocimiento se privatiza y deja de ser social y público.

En México, estas rarezas existen y persisten. Un ejemplo notable es el de los académicos dedicados a investigar y producir organismos genéticamente modificados (OGM). Esta rama de la biotecnología se encuentra impulsada y dominada por gigantescas corporaciones, como Monsanto, Bayer, Syngenta, Pioneer y Dow. Algunos, quizás muchos, de los investigadores dedicados al tema poseen acciones en una o más de una de esas compañías, generando lo que se denomina un conflicto de interés. A manera de ejemplo hacemos un breve recuento de afirmaciones realizadas reiteradamente por el prestigiado investigador Francisco Bolívar Zapata, tomadas de varias conferencias como las ofrecidas el 26 de abril de 2013 en la Facultad de Química de la UNAM, y el 20 de septiembre pasado en la Judicatura Federal.

“Gracias a los transgénicos, ahora se podrán combatir todas las plagas de las siembras (…) ahora tenemos la oportunidad de producir alimentos que no necesitarán esas sustancias plaguicidas, porque ya está probado que las siembras de transgénicos, no utilizan ninguna forma de plaguicida” (…) Además, está probado, que los OGM no afectan la biodiversidad” (…)Está probado que la alimentación con transgénicos es totalmente sana. No existen pruebas sólidas de problemas de salud” (…) Se habla mucho de un estudio que hicieron en Francia, por un tal Seralini” que no tiene ningún valor científico, porque usó ratas que de por sí se producen cáncer” (…) Existen las compañías que producen plaguicidas, y como los transgénicos ya no los necesitan, están desesperadas por volver a tomar el mercado (Por ello) esos grupos que están queriendo detener los transgénicos (…) son grupos pagados por las compañías productoras de plaguicidas.”

Veamos qué dice la evidencia científica*. Tanto el maíz como la soya genéticamente modificados requieren de un herbicida al que son tolerantes y que es producido por las mismas compañías: el glifosato. Dado que es común la aparición de malezas resistentes a ese herbicida, los cultivos transgénicos requieren de más pesticidas como el paraquat (prohibido en Europa), la atrazina y el 2,4 D. En el caso de Sudamérica, donde la soya transgénica se ha expandido explosivamente, existe una correlación directa con el incremento de los pesticidas. En 2010, casi la mitad de las ventas de pesticidas de Brasil fueron para los cultivos de soya, y en Argentina, Bolivia y Uruguay la cantidad de glifosato utilizado rebasó los 225 millones de litros. Las aplicaciones se realizan con avionetas fumigadoras y con grandes maquinarias que rocían los campos.

Muchas de las áreas cultivadas se encuentran literalmente pegadas a pueblos o bordes de ciudades, por lo que los agroquímicos son dispersados sobre casas, escuelas u hospitales. En Argentina, el primer Encuentro Nacional de Médicos de Pueblos Fumigados (2010) denunció que se han incrementado las enfermedades graves vinculadas a los agroquímicos.

La expansión de los OGM ha devastado la biodiversidad, especialmente en las regiones tropicales. Piense el lector lo que significa desaparecer toda la variedad de especies vegetales y animales en una superficie de 43 millones de hectáreas, casi la cuarta parte de México, que es la superficie sembrada en Sudamérica con una sola y solitaria especie: ¡soya transgénica! No existe antecedente en la historia natural del planeta de alguna monotonía biológica semejante. Además, el monocultivo soyero ha sido la causa de enormes superficies deforestadas en la amazonía brasileña, Argentina (seis provincias) y Bolivia (cuatro tipos de bosques), así como de la supresión de cultivos dirigidos a la alimentación humana (arroz, maíz, trigo, leche y carne).

En el caso del maíz transgénico su posible siembra comercial resulta una amenaza para la diversidad genética de las 60 variedades originales, resultado de un proceso de domesticación que tomó 7 mil años, las cuales serían contaminadas por el flujo génico. Hoy se investigan otros posibles efectos sobre polinizadores e insectos, como la emblemática mariposa monarca.

Afirmar que los cultivos transgénicos son alimentos sanos resulta temerario. La evidencia del estudio publicado por un grupo francés encabezado por Gilles-Eric Séralini en 2012, que alimentó ratas durante toda su vida con granos de maíz de Monsanto MON NK603 llama al menos a ser precavidos. Las ratas del laboratorio generaron tumores de mama (hembras) y sufrieron daños severos al hígado y al riñón (machos) que les provocaron la muerte.

Monsanto pretende introducir el mismo grano en el norte de México (Sinaloa, Chihuahua, Durango y Tamaulipas) en un país cuyos ciudadanos consumen cada año 12 millones de toneladas de maíz. Finalmente nadie, y menos un académico, puede ignorar a los más de 2 millones de ciudadanos que salieron a las calles de 436 ciudades de 52 países para protestar contra Monsanto y los alimentos transgénicos el 24 de mayo de este año, acto a escala global que se repitió el pasado 12 de octubre. ¿O acaso tendrán las compañías productoras de plaguicidas capacidad de compra sobre esos millones?

Además de haber sido creador y fundador del Instituto de Biotecnología de la UNAM, el científico Bolívar Zapata ha sido miembro de la Junta Directiva de la UAM, la UNAM y el Conacyt. En 1994 ingresó como miembro de El Colegio Nacional y fue presidente de la Academia Mexicana de Ciencias. Sus innumerables distinciones lo convierten en el científico mexicano más premiado de toda la historia. Destacan dos premios nacionales, el Premio Príncipe de Asturias de España y el premio de The Third World Academy of Sciences. Apenas el pasado 2 de abril, el Presidente de México lo nombró coordinador de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Presidencia. Su trayectoria es impecable y más que brillante. ¿Entonces? Lo único que sabemos es que su caso no es único. Ahí están los premios Nobel William Schockley y James Watson, el descubridor del ADN, denostados por sus declaraciones racistas. Hoy la única garantía es una ciencia con ética y científicos comprometidos con la sociedad y con la naturaleza. Ni más… ni menos.

http://www.jornada.unam.mx/2013/10/21/opinion/020a2pol

No hay consenso científico sobre la seguridad de los OGMs.

Como científicos, médicos, académicos y expertos en disciplinas relevantes para la evaluación de los aspectos científicos, legales, sociales y de seguridad de los organismos genéticamente modificados (OGMs), rechazamos enérgicamente las afirmaciones hechas por aquellos que desarrollan las semillas GM y algunos científicos, comentaristas y periodistas quienes concluyen la existencia de un “consenso científico” sobre la seguridad de los OGMs1 2 3, y que el debate entorno a esta cuestión está “cerrado” 4.

Consideramos que es apremiante desmentir dichas afirmaciones porque el pretendido consenso sobre la seguridad de los OGMs no existe. Afirmar lo contrario es engañoso y no representa de forma adecuada ni la evidencia científica actual ni la amplia diversidad de opiniones entre los científicos sobre esta materia. Además, estas declaraciones fomentan un clima de complacencia que puede llevar a una falta de rigor y de la cautela necesaria en el ámbito regulatorio y científico, potencialmente poniendo en peligro la salud de las personas, animales y el medio ambiente. La ciencia y la sociedad no avanzan sobre la base de un consenso construido, dado que el conocimiento está siempre abierto a desafíos y discrepancias bien fundamentados. Apoyamos la necesidad de seguir llevando a cabo investigación científica independiente, así como discusiones públicas e informadas sobre la seguridad de los productos GM, y exhortamos a los defensores de esta tecnología a hacer lo mismo. Algunas de nuestras objecciones a la afirmación de que existe un consenso científico se detallan a continuación:

1. No existe consenso sobre la seguridad de los alimentos GM

En relación a la seguridad de los cultivos y alimentos GM para la salud, un estudio que comprende y analiza distintas investigaciones sobre la alimentación animal con OGMs encontró “un equilibrio entre el número de grupos de investigación que sugieren que, basándose en sus estudios, una serie de cultivos GM (principalmente maíz y soya) son tan seguros y nutricionales como las respectivas plantas convencionales no-GM, y consideran que hay aún cuestiones preocupantes sin resolver”.  La revisión también encontró que la mayoría de estudios a favor de la seguridad alimentaria de los productos GM, afirmando que son tan sanos y nutricionales como aquellos obtenidos por reproducción convencional, fueron “hechos por compañías biotecnológicas o por grupos asociados a ellas, los cuales son también los responsables de la comercialización de dichas plantas GM”5. Otra revisión de estudios de alimentación, que es citada frecuentemente para señalar que los alimentos GM son seguros, incluyó investigaciones que hallan diferencias significativas en los animales alimentados con OGMs. A pesar de que los autores de la misma desestimaron estos hallazgos como no significativos biológicamente6, la interpretación de estas diferencias sigue estando sujeta al debate científico 7   8   9  10, y no existe consenso sobre la cuestión.

Los estudios rigurosos para investigar la seguridad de los cultivos y alimentos GM normalmente deberían incluir experimentos en los que un grupo de animales sean alimentados con OGMs mientras que un segundo grupo consumiera una dieta equivalente no-GM. Las investigaciones independientes de este tipo son escasas pero, cuando son llevadas a cabo, algunas de ellas han revelado efectos tóxicos o signos de toxicidad en los animales alimentados con OGMs11 12 13 14 15 16. Hasta ahora, las inquietudes generadas por estos estudios no han sido confirmadas o desmentidas por esfuerzos de investigación que se dediquen a analizar los resultados iniciales.

La falta de consenso científico sobre la seguridad de los alimentos y cultivos GM ha quedado subrayada con las recientes solicitudes de propuestas de investigación hechas por la Unión Europea y el gobierno francés para investigar los efectos a largo plazo del consumo de alimentos GM, a raíz de las incertidumbres arrojadas por estudios de alimentación animal  17  18.

Estas solicitudes de propuestas de investigación implican un reconocimiento de la deficiencia de los protocolos de investigación científicos existentes y cuestionan la afirmación de que los estudios actuales puedan juzgarse como concluyentes de que el debate científico ha finalizado.

2. No existen estudios epidemiológicos que investiguen los efectos potenciales del consumo de alimentos GM sobre la salud humana 

A menudo se afirma que “trillones de comidas GM” han sido consumidas en los Estados Unidos sin que se hayan observado efectos negativos para la salud. Sin embargo, no se han llevado a cabo estudios epidemiológicos que permitan establecer si hay algún efecto sobre la salud asociado al consumo de alimentos GM. Como este tipo de alimentos no están etiquetados en América del Norte, donde se encuentran los principales productores y consumidores de cultivos GM, es imposible trazar o investigar de forma científica los patrones de consumo y sus impactos. Por lo tanto, afirmar que los OGMs son seguros para la salud humana basándose en la experiencia de Estados Unidos no ofrece ninguna base científica.

3. Las declaraciones que afirman que las organizaciones científicos y gubernamentales respaldan la seguridad de los OGMs son exageradas o imprecisas

Las declaraciones que afirman que existe un consenso entre los cuerpos científicos y gubernamentales en cuanto a la seguridad de los alimentos GM o a que no implican un riesgo mayor a los alimentos no-GM19 20, son falsas. Por ejemplo, un panel de expertos de la Royal Society of Canada (Real Academia de Canadá) publicó un informe muy crítico contra el sistema regulatorio de los alimentos y cultivos GM en dicho país. El texto declara que es “científicamente injustificable” asumir que los alimentos GM son seguros sin pruebas científicas rigurosas y que la “hipótesis de partida” para todos los alimentos GM debería ser que la introducción de un nuevo gen causará “cambios no anticipados” en la expresión de otros, en el patrón de producción de proteínas o en la actividad metabólica. Entre los posibles resultados de estos cambios, el informe identifica la presencia de nuevos o inesperados alergénos 21. Otro informe de la British Medical Association (Asociación Médica Británica) concluyó, respecto a los efectos sobre la salud humana y el medio ambiente a largo término, que “muchas preguntas continúan sin respuesta” y que “las preocupaciones sobre la seguridad no pueden, como se ha hecho hasta ahora, dejarse de lado basándose en la información disponible”. El informe pide, además, que la investigación siga enfocado especialmente en los impactos potenciales a la salud humana y el medio ambiente 22. Además, las posiciones tomadas por otras organizaciones han sido frecuentemente  restringidas, reconociendo vacíos en los datos y los riesgos potenciales, así como también en los beneficios potenciales, de esta biotecnología agrícola. Por ejemplo, una declaración de la Comisión de Ciencia y Salud Pública de la American Medical Association (Asociación Médica Americana) reconoce “un pequeño riesgo de que se produzcan eventos adversos [...] principalmente debido a la transferencia genética horizontal, alergenicidad y toxicidad”, y recomienda que el proceso voluntario de notificación que se lleva a cabo actualmente en Estados Unidos antes de la comercialización de los cultivos MG pase a ser obligatorio23. Debe señalarse que incluso “un pequeño riesgo de que se produzcan efectos adversos” puede pasar a ser significativo si se tiene en cuenta la exposición generalizada de las poblaciones humanas y animales a los cultivos GM.

Una declaración hecha por la junta directiva de la American Association for the Advancement of Science (AAAS; Asociación Americana para el Avance la Ciencia) que afirma la seguridad de los cultivos GM y se opone a su etiquetado24, no puede tomarse como opinión representativa del conjunto de los miembros de la AAAS, tal y como se puso de manifiesto en la carta abierta de oposición que publicó un grupo de 21 científicos, incluyendo muchos miembros con una larga trayectoria de pertenencia a la AAAS25. Este episodio enfatizó la falta de consenso entre los científicos sobre la seguridad de los OGMs.

4. El proyecto europeo de investigación no produce evidencias fiables sobre la seguridad de los alimentos GM

Se ha citado internacionalmente a un proyecto europeo de investigación26 que concluye la existencia de evidencias sobre la seguridad de los cultivos y alimentos GM. Sin embargo, el informe resultante de este proyecto, “Una Década de Investigación sobre OGMs financiada por la Unión Europea”, no presenta datos de estudios de alimentación hechos en animales que respalden dicha evidencia.

De hecho, el proyecto no fue diseñado para probar la seguridad de un alimento GM en concreto, sino que se centraba en “el desarrollo de perspectivas de evaluación de seguridad”27. En la sección SAFOTEST de dicho informe, dedicada a la seguridad de los alimentos GM, tan sólo se citan cinco estudios de alimentación animal28. Ninguno de estos evaluó un alimento GM comercializado ni los efectos a largo plazo más allá del periodo subcrónico de 90 días; todos encontraron diferencias en los animales alimentados con OGMs, que en algunos casos eran estadísticamente significativos; y ninguno aportó conclusiones sobre la seguridad de los alimentos estudiados, aún menos sobre la seguridad de los alimentos GM en general.

Por lo tanto, el proyecto de investigación europeo no provee de evidencias que permitan concluir sobre la seguridad de ningún alimento GM en concreto o de los cultivos GM en general.

5. Un listado de cientos de estudios que no demuestran la seguridad de los alimentos GM

Un página web altamente citada afirma que existen varios cientos de estudios que “documentan la seguridad general y lo nutricionalmente sanos que son los alimentos GM”29, afirmación que lleva a una confusión. El examen de los estudios listados revela que muchos de ellos no aportan evidencias de la seguridad de los alimentos GM y, de hecho, algunos concluyen que existe una falta de la misma. Por ejemplo:

- Muchos de los estudios citados no son estudios toxicológicos de alimentación que puedan proveer de información útil sobre los efectos en la salud derivados del consumo de comida GM. La lista incluye estudios de producción animal que examinan parámetros de interés para la industria alimentaria y agrícola, como son el rendimiento lácteo y el aumento de peso30 31, estudios sobre los impactos ambientales de los OGMs y estudios analíticos de la composición o de la estructura genética del cultivo.

- Entre los estudios de alimentación animal y la revisión de dichos estudios que se encuentran en la lista, un número sustancial encuentra efectos tóxicos y signos de toxicidad en los animales alimentados con OGMs en comparación con los controles 32 33 34 35 36 37. Las inquietudes puestas de manifiesto por dichos estudios no han sido tenidas en cuenta de forma satisfactoria, y la afirmación de que la literatura científica muestra consenso sobre la seguridad de los cultivos y alimentos GM es falsa e irresponsable.

- Muchos de los estudios fueron llevados a cabo durante cortos períodos de tiempo. Si tomamos en cuenta la esperanza media de vida de los animales utilizados para la investigación, no ha sido posible detectar efectos en la salud a largo plazo 38 39. Concluimos que estos estudios, tomados en su totalidad, están tergiversados en la página web anteriormente citada, ya que no “documentan la seguridad general y lo nutricionalmente sanos que son los alimentos GM”. Por el contrario, algunos de los estudios reflejan importantes motivos de preocupación, los cuales deberían ser estudiados con más detalle y durante un período de tiempo más extenso.

6. No existe consenso sobre los riesgos ambientales de los cultivos GM

Los riesgos ambientales de la biotecnología agrícola no solo incluye a los efectos directos de los cultivos GM, sino también las consecuencias ocasionadas por los insecticidas Bt en organismos no-objetivo, así como los efectos de los herbicidas usados en conjunción con los cultivos GM tolerantes a herbicidas.

Al igual que en el caso de la seguridad de los alimentos GM, no existe un consenso científico sobre los riesgos ambientales de los cultivos GM. Una revisión de los procedimientos usados para la evaluación del riesgo ambiental de los cultivos GM identificó deficiencias en los procedimientos utilizados y encontró que no existe un consenso a nivel global sobre las metodologías que deberían aplicarse, así como tampoco sobre los procedimientos de pruebas estandarizados40. Algunas revisiones de los datos publicados sobre los cultivos Bt han encontrado que éstos pueden tener efectos adversos en organismos no-objetivo y beneficiosos41 42 43 44; efectos que no son, a menudo, tomados en cuenta en las evaluaciones con fines regulatorios ni por algunos comentaristas científicos. La resistencia a las toxinas Bt ya es una realidad en las plagas objetivo45, mientras que se han descrito problemas con plagas secundarias (no-objetivo) en, por ejemplo, cultivos de algodón Bt en China 46 47.

Los cultivos GM tolerantes a herbicidas también han resultado igual de controvertidos. Algunas revisiones y estudios individuales los han asociado con un mayor uso de estas sustancias químicas48 49, la rápida difusión de malas hierbas resistentes50, y los efectos en la salud de seres humanos y animales expuestos al RoundUp, el herbicida usado en la mayoría de los cultivos GM 51 52 53.

Al igual que con la seguridad de los alimentos GM, el desacuerdo entre los científicos sobre los riesgos ambientales de los cultivos GM puede correlacionarse con las fuentes de financiamento. Una encuesta publicada en una revista científica en la que se preguntaba a 62 científicos sobre sus puntos de vista en relación a los riesgos ambientales de los cultivos GM encontró que tanto la fuente de financiamiento como la disciplina en la que se habían formado tenían un efecto significativo en sus actitudes.

Aquellos científicos financiados por la industria o aquellos que se habían formado en biología molecular tenían, mayoritariamente, una actitud positiva hacia los cultivos GM y sostenían que no tenían ningún riesgo implícito, mientras que aquellos científicos que eran financiados por un sistema público, trabajaban de forma independiente de las compañías que desarrollan los cultivos GM o se habían formado en ecología eran más propensos a tener una actitud “moderadamente negativa” sobre la seguridad de los cultivos GM y a enfatizar la incertidumbre e ignorancia que éstos pueden acarrear. Los autores del estudio concluyen: “Los fuertes efectos producidos por el ámbito de formación y la fuente de financiación pueden justificar cambios institucionales en cuanto a la organización de la ciencia y cómo se toman las decisiones públicas cuando se evalúan nuevas tecnologías” 54.

7. Los acuerdos internacionales reflejan un amplio reconocimiento de los riesgos de los cultivos y los alimentos GM

El Protocolo de Cartagena sobre Bioseguridad fue negociado a lo largo de muchos años e implementado en el año 2003. Este es un acuerdo internacional reconocido por 166 países que busca proteger la diversidad biológica de los riesgos interpuestos por la tecnología GM. Incluye el Principio de Precaución, permitiendo que los países firmantes tomen medidas precautorias para protegerse contra los daños de los cultivos y alimentos GM, incluso en el caso de falta de certidumbre científica 55.

Otro organismo internacional, el Codex Alimentarius de las Naciones Unidas, trabajó con expertos científicos durante siete años para desarrollar guías para la evaluación de alimentos y cultivos GM a nivel internacional debido a las preocupaciones sobre los riesgos que conllevan. Estas guías fueron adoptadas por la Comisión del Codex Alimentarius, del que son miembros 160 países, incluyendo aquellos que son los principales productores de cultivos GM como Estados Unidos56. El Protocolo de Cartagena y el Codex comparten un enfoque precautorio sobre los cultivos y alimentos GM en tanto que reconocen que la ingeniería genética difiere de las técnicas de reproducción convencionales y que es necesario que existan evaluaciones sobre la seguridad antes de que los OGMs sean utilizados o liberados en el medio ambiente. Estos acuerdos no hubieran sido negociados, y no se hubieran implementado procesos que elaboran cómo estas evaluaciones del riesgo han de ser aplicadas, si no hubiera un reconocimiento internacional de los riesgos que los cultivos y alimentos GM conllevan y de que nos encontramos ante un estado de conocimiento científico en construcción.

Las preocupaciones sobre los riesgos están bien fundamentadas, como ha sido demostrado por algunos estudios hechos sobre los efectos adversos de los cultivos GM. Muchos de estos han contribuido, de hecho, a la negociación o implementación de los procesos del Protocolo de Cartagena y el Codex. Apoyamos la implementación del Principio de Precaución en relación a la liberación y movimiento transfronterizo de cultivos y alimentos GM.

Conclusión

En este documento tan solo podemos resaltar algunos pocos ejemplos que sirvan para ilustrar que todos los resultados científicos en el ámbito de la seguridad de los cultivos transgénicos son matizables, complejos, a menudo contradictorios o no concluyentes y sesgados por las elecciones hechas por los investigadores, sus opiniones y fuentes de financiamiento. Estos estudios, en general, han suscitado más preguntas que respuestas. Si se debe continuar y expandir la introducción de cultivos y alimentos GM en la cadena alimentaria humana y animal, y si los riesgos identificados son aceptables o no, son decisiones que involucran consideraciones socioeconómicas más allá del limitado debate científico y de la investigación de los aspectos no resueltos sobre bioseguridad.

Estas decisiones deben involucrar a la sociedad en el sentido más amplio y deben estar respaldadas por evidencia científica sólida sobre la seguridad a largo plazo de los alimentos y cultivos GM para la salud humana, animal y el medio ambiente. Este tipo de evidencia debe de ser obtenida de forma honesta, ética, rigurosa, independiente, transparente y suficientemente diversificada para compensar los posibles sesgos. Las decisiones sobre el futuro de nuestra alimentación y agricultura no deben basarse en las declaraciones falaces y tergiversadas que afirman que existe un “consenso científico” sobre la seguridad de los OGMs.

 1 Frewin, G. (2013). The new “is GM food safe?” meme. Axis Mundi, 18 Julio. http://www.axismundionline.com/blog/the-new-is-gm-food-safe-meme/ ; Wikipedia (2013).

Genetically modified food controversies. http://en.wikipedia.org/wiki/Genetically_modified_food_controversies

2 Lynas, M. (2013). GMO pigs study –  more junk science. Marklynas.org, 12 June. http://www.marklynas.org/2013/06/gmo-pigs-study-more-junk-science/

3 Kloor, K. (2013). Greens on the run in debate over genetically modified food. Bloomberg, 7 January. http://www.bloomberg.com/news/2013-01-07/green-activist-reverses-stance-ongenetically-modified-food.html

4 White, M. (2013). The scientific debate about GM foods is over: They’re safe. Pacific Standard magazine, 24 Septiembre. http://www.psmag.com/health/scientific-debate-gm-foods-theyre-safe-66711/concluding that GM foods were as safe and nutritious as those obtained by conventional breeding were “per formed by biotechnology companies or associates, which are also responsible [for] commercializing these GM plants”

5 Domingo, J. L. and J. G. Bordonaba (2011). A literature review on the safety assessment of genetically modified plants. Environ Int 37: 734– 742.

6 Snell, C., et al. (2012). Assessment of the health impact of GM plant diets in long-term and multigenerational animal feeding trials: A literature review. Food and Chemical Toxicology 50 (3–4): 1134-1148.

7 Séralini, G. E., et al. (2011). Genetically modified crops safety assessments: Present limits and possible improvements. Environmental Sciences Europe 23(10).

8 Dona, A. and I. S. Arvanitoyannis (2009). Health risks of genetically modified foods. Crit Rev Food Sci Nutr 49(2): 164– 175.

9 Domingo, J. L. and J. G. Bordonaba (2011). Ibid.

10 Diels, J., et al. (2011). Association of financial or professional conflict of interest to research outcomes on health risks or nutritional assessment studies of genetically modified products. Food Policy 36: 197– 203.

11 Domingo, J. L. and J. G. Bordonaba (2011). Ibid.

12 Diels, J., et al. (2011). Ibid.

13 Dona, A. and I. S. Arvanitoyannis (2009). Ibid.

14 Séralini, G. E., et al. (2012). Long term toxicity of a Roundup herbicide and a Roundup-tolerant genetically modified maize. Food and Chemical Toxicology 50(11): 4221-4231.

15 Séralini, G. E., et al. (2013). Answers to critics: Why there is a long term toxicity due to NK603 Roundup-tolerant genetically modified maize and to a Roundup herbicide. Food and Chemical Toxicology 53: 461-468.

16 Carman, J. A., et al. (2013). A long-term toxicology study on pigs fed a combined genetically modified (GM) soy and GM maize diet. Journal of Organic Systems 8(1): 38– 54.

17 EU Food Policy (2012). Commission and EFSA agree need for two-year GMO feeding studies.

17 December.

18 Ministerio francés de Ecología, Desarrollo Sostenible y Energía (2013). Programme National de Recherche: Risques environnementaux et sanitaires liés aux OGM (Risk’OGM). 12 July.

http://www.developpement-durable.gouv.fr/IMG/pdf/APR__Risk_OGM_rel_pbch_pbj_rs2.pdf

19 Wikipedia (2013). Genetically modified food controversies. http://en.wikipedia.org/wiki/Genetically_modified_food_controversies

20 Masip, G. (2013). Opinion: Don’t fear GM crops, Europe! The Scientist, 28 de Mayo. http://www.thescientist.com/?articles.view/articleNo/35578/title/Opinion–Don-t-Fear-GM-Crops–Europe-/

21 Royal Society of Canada (2001). Elements of precaution: Recommendations for the regulation of Food Biotechnology in Canada; An Expert Panel Report on the Future of Food Biotechnology.

January. http://www.rsc.ca//files/publications/expert_panels/foodbiotechnology/GMreportEN.pdf

22 British Medical Association Board of Science and Education (2004). Genetically modified food and health: A second interim statement. March. http://bit.ly/19QAHSI

23 American Medical Association House of Delegates (2012). Labeling of bioengineered foods.

Council on Science and Public Health Report 2. http://www.ama-assn.org/resources/doc/csaph/a12-csaph2-

bioengineeredfoods.pdf

24 AAAS (2012). Statement by the AAAS Board of Directors on labeling of genetically modified

foods. 20 October. http://www.aaas.org/news/releases/2012/media/AAAS_GM_statement.pdf

25 Hunt, P., et al. (2012). Yes: Food labels would let consumers make informed choices. Environmental Health News. http://www.environmentalhealthnews.org/ehs/news/2012/yes-labels-on-gmfoods

26 Comisión Europea (2010). A decade of EU-funded GMO research (2001– 2010).

27 Comisión Europea (2010): 128.

28 Comisión Europea (2010): 157.

29 Tribe, D. (sin fecha disponible). 600+ published safety assessments. GMOPundit blog. http://gmopundit.blogspot.co.uk/p/450-published-safety-assessments.html

30 Brouk, M., et al. (2008). Performance of lactating dairy cows fed corn as whole plant silage and

grain produced from a genetically modified event DAS-59122-7 or a nontransgenic, near isoline control. J Anim. Sci, (Sectional Meeting Abstracts) 86(e-Suppl. 3):89 Abstract 276.

31Calsamiglia, S., et al. (2007). Effects of corn silage derived from a genetically modified variety containing two transgenes on feed intake, milk production, and composition, and the absence of detectable transgenic deoxyribonucleic acid in milk in Holstein dairy cows. J Dairy Sci 90: 4718- 4723.

32 De Vendômois, J.S., et al. (2010). A comparison of the effects of three GM corn varieties on mammalian health. Int J Biol Sci. ;5(7):706-26.

33 Ewen, S.W.B. and A. Pusztai (1999). Effect of diets containing genetically modified potatoes expressing Galanthus nivalis lectin on rat small intestine. Lancet 354:1353-1354.

34 Fares, N.H., and A. K. El-Sayed (1998). Fine structural changes in the ileum of mice fed on

delta-endotoxin-treated potatoes and transgenic potatoes. Nat Toxins. 6:219-33.

35 Kilic, A. and M. T. Akay (2008). A three generation study with genetically modified Bt corn in rats: Biochemical and histopathological investigation. Food Chem Toxicol 46(3): 1164– 1170.

36 Malatesta, M., et al. (2002). Ultrastructural morphometrical and immunocytochemical analyses of hepatocyte nuclei from mice fed on genetically modified soybean. Cell Structure and Function 27:173-180.

37 Malatesta, M., et al. (2003). Fine structural analyses of pancreatic acinar cell nuclei from mice fed on genetically modified soybean. European Journal of Histochemistry 47:385-388

38 Hammond, B., et al. (2004). Results of a 13 week safety assurance study with rats fed grain from glyphosate tolerant corn. Food Chem Toxicol 42(6): 1003-1014.

39 Hammond, B. G., et al. (2006). Results of a 90-day safety assurance study with rats fed grain from corn borer-protected corn. Food Chem Toxicol 44(7): 1092-1099.

40 Hilbeck, A., et al. (2011). Environmental risk assessment of genetically modified plants – concepts and controversies. Environmental Sciences Europe 23(13).

41 Hilbeck, A. y J. E. U. Schmidt (2006). Another view on Bt proteins –  How specific are they and what else might they do? Biopesti Int 2(1): 1– 50.

42 Székács, A. y B. Darvas (2012). Comparative aspects of Cry toxin usage in insect control.

Advanced Technologies for Managing Insect Pests. I. Ishaaya, S. R. Palli y A. R. Horowitz. Dordrecht, Países Bajos, Springer: 195– 230.

43 Marvier, M., et al. (2007). A meta-analysis of effects of Bt cotton and maize on nontarget invertebrates. Science 316(5830): 1475-1477.

44 Lang, A. y E. Vojtech (2006). The effects of pollen consumption of transgenic Bt maize on the common swallowtail, Papilio machaon  L. (Lepidoptera, Papilionidae). Basic and Applied Ecology 7: 296– 306.

45 Gassmann, A. J., et al. (2011). Field-evolved resistance to Bt maize by Western corn rootworm. PLoS ONE 6(7): e22629.

46 Zhao, J. H., et al. (2010). Benefits of Bt cotton counterbalanced by secondary pests? Perceptions of ecological change in China. Environ Monit Assess 173(1-4): 985-994.

47 Lu, Y., et al. (2010). Mirid bug outbreaks in multiple crops correlated with wide-scale adoption of Bt cotton in China. Science 328(5982): 1151-1154.

48 Benbrook, C. (2012). Impacts of genetically engineered crops on pesticide use in the US –  The first sixteen years. Environmental Sciences Europe 24(24).

49Heinemann, J. A., et al. (2013). Sustainability and innovation in staple crop production in the US Midwest. International Journal of Agricultural Sustainability: 1– 18.

50 Powles, S. B. (2008). Evolved glyphosate-resistant weeds around the world: Lessons to be learnt. Pest Manag Sci 64: 360– 365.

51 Székács, A. and B. Darvas (2012). Forty years with glyphosate. Herbicides – Properties,  Synthesis and Control of Weeds. M. N. Hasaneen, InTech.

52 Benedetti, D., et al. (2013). Genetic damage in soybean workers exposed to pesticides: evaluation with the comet and buccal micronucleus cytome assays. Mutat Res 752(1-2): 28-33.

53 López, S. L., et al. (2012). Pesticides used in South American GMO-based agriculture: A review of their effects on humans and animal models. Advances in Molecular Toxicology. J. C. Fishbein and J. M. Heilman. New York, Elsevier. 6: 41– 75. 54 Kvakkestad, V., et al. (2007). Scientists perspectives on the deliberate release of GM crops. Environmental Values 16(1): 79– 104.

55 Secretariado de la Convención de Diversidad Biológica (2000). Protocolo de Cartagena de Bioseguridad de la Convención de Diversidad Biológica. http://bch.cbd.int/protocol/text/

56 Codex Alimentarius (2009). Foods derived from modern biotechnology. 2d ed. World Health Organization/Food and Agriculture Organization of the United Nations. ftp://ftp.fao.org/an codex/Publications/Booklets/Biotech/Biotech_2009e.pdf

http://www.ensser.org/increasing-public-information/no-scientific-consensus-on-gmo-safety/

Cuarenta aniversario de los transgénicos.

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Este año, la transgénesis cumple 40. Son pocos años, si se considera que la manipulación transgénica (la introducción forzada de material genético de varios organismos diversos en otro que los recibe y los reproduce) es una intervención en la biología del planeta sin precedente en los miles de millones de años que ha existido la vida en esta, nuestra esquinita del cosmos.

Pero 40 años son muchos cuando se considera que esta intervención se ha visto distribuida sobre una superficie significativa del planeta. Los humanos hemos mantenido, en promedio, unos 100 millones de hectáreas de cultivos transgénicos cada año desde su primera comercialización oficial en 1996, concentradas principalmente en cinco países. Esto, sin contar liberaciones imprevistas. Lo interesante es que ahora contamos con datos de esta experiencia de 40 años para evaluar la transgénesis.

Algunos piensan que este experimento con el planeta demuestra de alguna manera la inocuidad de los transgénicos; argumentan que no ha habido evidencia de daño alguno asociado a la liberación o uso de estos organismos. Otros, como yo, consideran que nunca fue este un experimento, porque nunca hemos hecho lo mínimo necesario para que lo fuera, a saber: mantener controles y observar sistemáticamente los resultados. Los transgénicos se liberan al ambiente sin posibilidad de compararlos con algún control y sin etiquetar. ¡Ningún estudiante de secundaria pasaría la materia si cometiera el error de no incluir un control ni marcar los tubos en su experimento! Tal vez no tengamos un experimento, pero historia, sin embargo, sí tenemos.

Después de su primera generación en 1973, el doctor Paul Berg, junto con otros pioneros de la transgénesis, llamó a una reunión urgente en el centro vacacional de Asilomar, al sur de San Francisco, pidiendo a todos los científicos un periodo de reflexión sobre los posibles riesgos de la transgénesis. El riesgo más importante que ellos podían vislumbrar era el posible escape al ambiente de alguna bacteria con propiedades patogénicas aumentadas, como lo sería una resistencia a los antibióticos. Hoy sabemos que este riesgo se ha convertido en realidad: al muestrear seis de los ríos más importantes de China, un grupo de investigadores demostró que en todos ellos las poblaciones nativas de bacterias han incorporado ADN originado en laboratorios o en campos de cultivo río arriba. Además, las secuencias de ADN transgénico encontradas no son irrelevantes: las bacterias que las llevan se vuelven resistentes a antibióticos.

Esta es, en otras palabras, la demostración de que la peor pesadilla del doctor Berg es ahora una realidad ecológica innegable. Por si hiciera falta resaltar la importancia de este descubrimiento, hay que dejar en claro que sabemos ahora a ciencia cierta que los transgénicos no se quedan inmóviles en el sitio en el que se les libera, sino que se transfieren por mecanismos de transmisión horizontal de material genético de las plantas transgénicas a las bacterias de vida libre en el ambiente, de donde pueden continuar, ahora invisiblemente, dispersándose. El hecho de que las bacterias de vida libre desarrollen el fenotipo específico de la resistencia a los antibióticos significa además que estamos armando, a través de los transgénicos, a la próxima generación de bacterias patogénicas que encontraremos nosotros, nuestros animales y plantas cultivadas, sin las herramientas que el siglo XX nos dio para defendernos de sus infecciones. Hay que notar que la aparición de bacterias resistentes a los antibióticos es el tema que más preocupa a las instituciones de salud pública de todo el mundo en estos momentos.

El escape de los transgénicos por transmisión génica horizontal se añade a los documentados ejemplos de su escape a través de los mecanismos más conocidos de polinización y movimientos o intercambios de semillas. Sabemos, pues, que la liberación intencional o inadvertida de transgénicos al ambiente tiene consecuencias que van mucho más allá del campo de cultivo en el que se les introduce, y que esas consecuencias durarán muchísimo más tiempo del que pensábamos hace 40 años.

Sabemos más: en los últimos dos años hemos recibido información clara sobre las consecuencias del consumo de transgénicos. Sabemos que el material genético de los transgénicos (sobre todo el ARN) sobrevive a la digestión en el humano en suficientes cantidades como para tener un efecto importante en la salud de quien los consume. Hemos visto los resultados de estudios de alimentación en modelos animales como las ratas, gracias al trabajo de los equipos dirigidos por los doctores Pusztai en Escocia y recientemente de Séralini en Francia. A pesar de las campañas de descrédito en su contra, estos estudios continúan sin refutación científica, indicando que a mediano y largo plazos el consumo de transgénicos puede tener consecuencias importantes en la salud.

Sabemos también que los materiales transgénicos pueden tener comportamientos inesperados, como lo demuestran dos estudios recientes. Primero, una secuencia inusitada encontrada en la mayoría de las plantas transgénicas, el llamado gen VI, no sólo contribuye a la activación desmesurada de las regiones genómicas en que se encuentra, sino que también, soprendentemente, parece bloquear la capacidad de defensa de la planta –o cualquier otro organismo– ante ataques de virus. En otro estudio hemos aprendido que la introducción de ARN transgénico en las plantas que forman la dieta humana puede conferir regulación directa de ese ARN sobre los tejidos del humano a varios niveles, alterando su fisiología de maneras complejas. Debe notarse que unanueva generación de transgénicos propone el uso del tipo de ARN en cuestión, a través de los llamados ARN de interferencia.

Desde una perspectiva estrictamente biológica, los riesgos de la liberación de transgénicos al ambiente, que ya se podían vislumbrar hace 40 años, son ahora daños reales en la ecología del planeta: contaminación genética, generación de resistencias en malezas, plagas y patógenos, daños por el abuso de los pesticidas asociados, y muchos más. A ellos, la historia continúa agregándoles sorpresas inusitadas: la transferencia horizontal rampante, las alteraciones fisiológicas sutiles pero importantísimas debidas directamente al consumo de transgénicos, la emergencia de nuevas cepas de bacterias resistentes y de cultivos con nuevas susceptibilidades. Tenemos, sin duda, evidencia de prima facie para concluir que los transgénicos, en su 40 aniversario, merecen una nueva evaluación que confronte ya no los riesgos hipotéticos contra los beneficios a futuro, sino los daños demostrados contra las promesas incumplidas de rendimiento y seguridad.

Ignacio Chapela*

* Profesor de la Universidad de California en Berkeley

http://www.jornada.unam.mx/2013/02/21/opinion/024a2pol

Maíz transgénico en México: científicos críticos chocan contra trasnacionales.

                  Diez años atrás Ignacio Chapela, ecólogo y microbiólogo de la Universidad de California en Berkeley, y uno de sus discípulos, David Quist, hicieron un descubrimiento que desmentía uno de los principales supuestos de la biotecnología genética del maíz. Como él dice, “le levantamos la sotana” a esa industria, dominada por un puñado de corporaciones trasnacionales. En diciembre de 2001 la revista científica internacional Nature divulgó ese estudio, que demostraba la presencia de transgenes en cultivos de la sierra norte de Oaxaca, uno de los centros de origen en territorio nacional, muy lejos de los sitios donde se experimentaba con esos productos.

A Chapela le ocurrió lo que a muchos otros expertos que han encendido las alarmas sobre los peligros de la biotecnología. Él y Quist fueron víctimas de una virulenta campaña de desprestigio dentro y fuera de los campus universitarios. Hoy, Chapela reconoce en entrevista: “Fue algo dañino para mi carrera, eso hay que aceptarlo. Al mismo tiempo fue muy educativo y permitió ver el trasfondo de la situación”.

Esa controversia es reflejo de cómo en la última década la investigación sobre los impactos del maíz transgénico en las razas criollas y la discusión sobre la mejor forma de regular la explotación de esos productos se han convertido en pugna que enfrenta al conocimiento científico contra el afán de lucro. Es una arena en la que los conflictos de intereses no son ajenos a las decisiones políticas, debate que en ocasiones origina disputas que repercuten en las publicaciones científicas más prestigiadas del mundo.

En esta industria la necesidad de financiar investigaciones precisas sobre efectos a largo plazo suele chocar con las presiones de empresas que entienden esos procesos como “pérdida de tiempo” y, por tanto, de dinero.

Aquel artículo de Nature, que en años recientes ha sido refrendado con nuevas investigaciones que confirman el contagio de transgenes en cultivos de maíz, fue impactante porque, según explica Elena Álvarez Buylla, del Instituto de Ecología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), “las compañías siempre argumentaron que los organismo genéticamente modificados eran una tecnología precisa y controlable”. La revelación cuestionó uno de los preceptos fundamentales de la industria y demostró que la tecnología no se podía contener.

Desde entonces el debate en torno a si esa contaminación efectivamente se da y puede provocar daños a la biodiversidad del grano ha sido constante entre los expertos. Pero no para las industrias, que lo descartan de entrada.

Para sostener la inexistencia del contagio, Alejandro Monteagudo, director de Agro Bio (asociación que integra a las trasnacionales productoras de transgénicos), se apoya en otro estudio realizado en 2005 por investigadores del Instituto Nacional de Ecología (INE) y de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, dependientes de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat). Éste se divulgó en la revista PNAS, de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, el cual contradecía el hallazgo inicial del propio INE y descartó el riesgo de contaminación.

En 40 años de biotecnología, promesas incumplidas

A 10 años de distancia, Chapela, quien aún se desempeña como investigador en Berkeley, recuerda: “En ese momento tuvimos la oportunidad de levantar la sotana a la religión de la biotecnología. Probamos que lo que prometían no estaba ahí, sobre todo el control. Nos dimos cuenta de la influencia de fuerzas corruptas que nada tienen que ver con la ciencia ni con la economía. Ésa fue la gran revelación”.

Dice en entrevista: “Hoy vemos las consecuencias. Estamos cumpliendo 40 años de biotecnología y vemos que no ha dejado nada. Aun así, siguen empujando sus productos con artimañas”.

–El acoso que sufrió en aquel momento, ¿cómo lo recuerda?

–Fue impresionante ver el nivel de coordinación e influencia de las empresas no sólo en México, sino en Estados Unidos y en el mundo angloparlante.

En esos años el periodista inglés Jonathan Matthews siguió el rastro de los correos electrónicos que difamaban a Chapela y descubrió que los dos supuestos investigadores que comenzaron la campaña, Mary Murphy y Andura Smetecek, eran publirrelacionistas al servicio de la trasnacional Monsanto.

Agrega: “Los autores de las cartas en mi contra publicadas en Nature tienen conflicto de intereses directo. Están relacionados con otro escándalo en Berkeley en 1998, en el que Novartis (otra de las grandes de la biotecnología) invirtió 25 millones de dólares en investigaciones. Con ello buscó comprar al profesorado entero”, denunció Chapela en La Jornada en 2002. Por ello el ecólogo fue despedido de su cátedra, que posteriormente recuperó.

Estudios contradictorios

Una vez que se publicaron en México los estudios que corroboraron la presencia de transgénicos en los cultivos tradicionales de maíz, el INE y la Conabio pidieron a Álvarez Buylla y a Rafael Rivera, actual director del Centro de Investigaciones Avanzadas de Irapuato, corroborar la información.

Sin embargo, Sol Ortiz y Exequiel Ezcurra, entonces adscritos al INE, y Jorge Soberón, secretario ejecutivo de la Conabio en aquel momento, “con quienes trabajábamos, decidieron separarse de la investigación, asignar recursos independientes a un proyecto paralelo. En 2005 la revista PNAS publicó su reporte sobre la inexistencia de transgenes en la misma zona donde Chapela y Quist los detectaron”, afirma Álvarez Buylla.

Cuando Science pidió a Álvarez Buylla comentar ese artículo, se dio cuenta de que era el mismo estudio para el que creía estar trabajando, pero con conclusiones contrarias a la evidencia científica que había descubierto.

Ante ello, el equipo del IE enfrentó un nuevo reto: obtener suficientes datos para confirmar la primera conclusión de la contaminación. Y lo logró: encontró evidencias de que había transgenes no sólo en las razas de maíz que habían detectado Quist y Chapela, sino también en Yucatán, Guanajuato y varias zonas de Oaxaca.

Elena Álvarez intentó publicar el nuevo aporte en PNAS. Sin embargo, a pesar de las críticas positivas, no se divulgó. Aquí, nuevamente, apareció el conflicto de intereses. En ese momento la vicepresidenta de dicha academia era Barbara Schaal, de la Universidad de Washington e integrante del comité del Centro de Ciencias de Danforth Plant, institución que se había beneficiado con una donación de 70 millones de dólares de Monsanto. Schaal vetó el artículo que contenía la evidencia científica sobre la movilidad de los transgenes de maíz de un campo de cultivo a otro. Más tarde el estudio de los universitarios se publicó en la revista Molecular Ecology.

Angélica Enciso y Blanche Petrich

http://www.jornada.unam.mx/2012/02/14/politica/002n1pol

Mexican trial of genetically modified maize stirs debate.

Mexico has authorised a field trial of genetically modified (GM) maize that could lead to commercialisation of the crop, sparking debate about the effects on the country’s unique maize biodiversity.

Although Mexico already commercially grows some GM crops, such as cotton, GM maize is controversial because the country is home to thousands of the world’s maize varieties that originated there.

The multinational corporation Monsanto will test a variety of maize resistant to the herbicide glyphosate on less than a hectare of land in north Mexico before it can commercialise the GM crop. Unlike experimental trials, such pilot projects do not require containment measures to prevent the spread of the GM crop.

Mexico’s agriculture ministry said the project, approved last month (8 March), will occur “under the strictest biosecurity measures to guarantee the prevention of involuntary dispersion of the GM maize’s pollen”.

But Elena Álvarez-Buylla, head of the Union of Scientists Committed to Society (UCCS), said: “This opens up the door to contamination of native species in the most important centre of origin [of maize] in the entire world.”

The UCCS stated last month (25 March) that the coexistence of GM and non-GM varieties in fields — which may happen if commercial approval is given — could contaminate the unique non-GM varieties.

“There are alternative technologies to address the non-GM maize shortage and loss of crops due to climate events. GM [crops] are not more resistant to droughts and plagues, and they threaten our food sovereignty,” its statement says, referring to multinational companies owning GM technologies.

Transgenic crops were banned in Mexico until 2005, but the government has since granted 67 permits for GM maize to be grown experimentally on over 70 hectares. This would be the first trial that could lead to commercialisation if it is successful.

At the third Mexican Congress of Ecology this month (3–7 April) in Veracruz, scientists were cautious about growing GM maize.

Andrew Stephenson, an ecology professor at Pennsylvania University, United States, said the indirect effects of mixing GM and non-GM varieties are largely unknown, especially under Mexico’s complex environmental conditions.

And Mauricio Quesada of the National Autonomous University’s Centre for Ecosystems Research said Mexico should prioritise research on the natural diversity of local crops instead of “jumping” into GM.

But Luis Herrera-Estrella, chief of the National Laboratory of Genomics for Biodiversity at the Research and Advanced Studies Center of the National Polytechnic Institute of Mexico, said the country’s legal biosafety framework should be trusted.

Cecilia Rosen

http://www.scidev.net

Monsanto y la siembra de maíz transgénico en México.

La trasnacional Monsanto es la principal permisionaria del gobierno federal para la siembra de maíz genéticamente modificado. A dos años de la liberación de las concesiones, las agroindustrias experimentarían en más de 2 mil hectáreas de suelo mexicano. Al menos 10 especies de maíz criollo se encuentran amenazadas, pues su lugar de origen es el mismo donde ha sido autorizada la siembra experimental. Además de Monsanto, Dow AgroSciences, PHI México y Syngenta Agro acaparan los permisos para esas pruebas. Monsanto se erige como el principal permisionario para la siembra de maíz transgénico en el país. La trasnacional de capital estadunidense experimenta en más de 33 hectáreas de suelo mexicano. Además, sus patentes son distribuidas a través de otras comercializadoras extranjeras, lo que la convierte en el monopolio del transgénico, según especialistas.

Los informes Estatus de solicitudes de permiso de liberación al ambiente de maíz genéticamente modificado ingresadas, correspondientes a 2009 y 2010, indican que las semillas genéticamente modificadas de Monsanto, así como de Dow AgroSciences, PHI México y Syngenta Agro, se dispersan en tierras de Nayarit, Sinaloa, Tamaulipas, Coahuila, Durango y Sonora.

En esta última entidad es donde se concentra el mayor número de solicitudes. Ahí, también permanecen unas 10 razas o variedades de maíz originario. En tanto que el principal productor de maíz, Sinaloa, es el estado en el que más siembras se han registrado. Los documentos oficiales indican que, hasta el cierre del año pasado, las cuatro compañías han pedido al gobierno mexicano sembrar sus granos en 2 mil 171.6 hectáreas.

De acuerdo con los listados de la Dirección de Bioseguridad para Organismos Genéticamente Modificados –oficina dependiente de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa)– del 9 de marzo de 2009 al 16 de diciembre pasado, las multinacionales han realizado 110 solicitudes.

Adelita San Vicente Tello, ingeniera agrónoma por la Universidad Autónoma Metropolitana y representante de la asociación civil Semillas de Vida, dice que el incremento de solicitudes y siembras por año “es muy grave”. Estamos exigiendo que se pare toda la siembra, que se evite que se pase a la siguiente fase y se revierta la posible contaminación antes de que suceda un desastre económico de contaminación en todo el país”.

Sonora, en riesgo de contaminación

Blando de Sonora, Chapalote, Dulce Norteño, Elotes Occidentales y otras seis variedades más de maíz crecen en los valles Yaqui y Mayo, en Sonora y Sinaloa­, respectivamente. Ahí es donde las multinacionales han solicitado más espacio para esparcir sus granos experimentales.

Los documentos oficiales indican que la Sagarpa tiene solicitadas 978.62 hectáreas para experimentación transgénica en tierras sonorenses, de las que se han concedido 8.29 hectáreas. De autorizarse esta superficie, al terminar este año fiscal el estado sería el de mayor presencia de organismos genéticamente modificados (OGM).

Le siguen Coahuila y Durango, con 434.94 hectáreas en petición, sin que hasta el término de 2010 se hayan concedido los permisos. Tamaulipas es el cuarto estado más demandado, con 281.14 hectáreas pedidas, de las que se han concedido 1.53 hectáreas.

Sinaloa, el principal productor de maíz blanco en México, es el quinto estado de la República respecto del número de solicitudes: 261.42 hectáreas. Éste es el que más concesiones tiene: 26.06 hectáreas. Nayarit ocupa el último lugar de los seis estados en los que se han sembrado OGM, con 120.58 hectáreas solicitadas, de las que se han asignado 0.14 hectáreas.

Vicente Tello asegura que el principal problema es la contaminación del territorio mexicano como centro de origen del maíz. “Estas siembras experimentales no están cumpliendo con los lineamientos de bioseguridad. Se difunde el maíz transgénico por todo el país y después ya no hay control”.

La edición “Maíz transgénico en México, riesgos y costumbres”, de la revista Ciencias, de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México, indica que el país es “megadiverso, multicultural y centro de origen de domesticación y diversificación genética de 15.4 por ciento de todas las empresas que constituyen el sistema alimentario mundial. Esto se debe a la persistencia de los sistemas agrícolas tradicionales donde se cultiva el genoplasma nativo, principalmente en el territorio de los pueblos indígenas y comunidades campesinas”.

La presencia de Monsanto

Monsanto –fabricante del agente naranja (herbicida utilizado en la guerra de Vietnam para la destrucción de cosechas y vegetación) – acapara el 80 por ciento de las solicitudes de experimentación realizadas ante la Dirección de Bioseguridad para Organismos Genéticamente Modificados.

Sus “eventos” (como se les llama a los experimentos MON-89Ø34-3, MON-88Ø17-3, MON-89Ø34-3 x MON-ØØ6Ø3-6 y MON-ØØØ21-9) se dispersan a través de las otras trasnacionales que han pedido formalmente la solicitud de siembra ante la Sagarpa.

De manera formal, Monsanto es la número dos en realizar solicitudes. Con 38 peticiones, la compañía originaria de Saint Louis, Missouri, Estados Unidos, se ubica por debajo de PHI México –empresa de DuPont y subsidiaria de Pioneer Hi bred, Int­–, que ha realizado 45 trámites. Sin embargo, entre las semillas que siembran PHI y las otras trasnacionales se encuentran las de Monsanto.

Dow AgroSciences es la tercera en importancia, pues ha documentado su interés por experimentar con OGM en México a través de 18 eventos. Finalmente, Syngenta Agro lleva 10 solicitudes ante las oficinas de la Sagarpa.

Monsanto tiene presencia en 88 de los 110 trámites, según muestran a detalle los Estatus de solicitudes de permiso de liberación al ambiente de maíz genéticamente modificado ingresadas, correspondientes a 2009 y 2010. No hay empresa que no promueva el agente MON.

“El gobierno mexicano está abriéndole la puerta a un monopolio en algo tan sensible como es la semilla. Tendría esta empresa el control absoluto de las semillas en México si se está permitiendo la siembra y luego se pasa a la siguiente fase, que es la piloto. Llegar a esta fase, sería el paso previo para la etapa comercial”, dice Adelita San Vicente Tello, representante de la asociación civil Semillas de Vida.

En peligro, maíz de origen mexicano: especialistas

Desde el 11 de mayo de 2009, los investigadores del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias, Antonio Turrent Fernández, Ramón Garza García y Alejandro Espinosa Calderón se dirigieron a la Dirección General de Inocuidad Agroalimentaria para advertir que las siembras experimentales de MON-00603-6 (tolerante al herbicida glifosato) corrían el riesgo de contaminar el maíz de la zona.

La misiva indica que, entre los factores que se han omitido en la siembra experimental, se encuentran “la ubicación geográfica de los parientes silvestres del maíz (teocintle y Tripsacum); la persistencia del mejoramiento genético autóctono que usa la vía ‘semilla-polen’ para sus cruzamientos y dispersión de alelos en sus poblaciones, y el valor inapreciable de la diversidad genética del maíz nativo in vivo, insustituible por su versión conservada in situ y/o ex situ”.

Exponen a las autoridades de la Sagarpa que la dispersión geográfica, con altas frecuencias de teocintle y de varias especies de Tripsacum “interferirían con el escalamiento a nivel comercial del evento MON 00603-6… Por esta vía, los transgenes de tolerancia a ciertos herbicidas pasarían al teocintle”.

Además, observan que “el teocintle, que es considerado maleza en el monocultivo de maíz del Altiplano de México, podrá transformarse en una supermaleza como resultado de su interacción genética con el maíz transgénico tolerante al glifosato o indirectamente, a través de su interacción con el maíz nativo”.

Víctor Suárez Carrera, dirigente de la Asociación Nacional de Empresas Comercializadoras del Campo (Anec), asegura que además de las afectaciones a las siembras nativas, habrá impactos negativos en la economía de los campesinos. “El gobierno mexicano no entiende que hay que respetar la Ley de Bioseguridad sobre Organismos Genéticamente Modificados; sigue tomando decisiones en función de la presión y chantaje de Monsanto y las trasnacionales”.

El representante de la Anec expone que en caso de contaminarse el maíz blanco que se produce actualmente, “se depreciarían a maíz de uso forrajero o industrial alrededor de 30 dólares por tonelada. Hoy mismo vemos cómo el maíz blanco es un bien escaso y si no lo produce México, no hay en todo el mundo. Esto significaría una pérdida económica de alrededor de 300 millones de dólares por año, tan sólo por la depreciación de maíz en 10 millones de toneladas que entran al mercado”.

Autor: Érika Ramírez

http://contralinea.info/archivo-revista/index.php/2011/03/15/monsanto-a-la-cabeza-en-la-siembra-de-maiz-transgenico-en-mexico/?home

La Via Campesina: It is an Act of Aggression for the FAO to Meet in Mexico to Promote GMOs.

La Via Campesina North America

Guadalajara, 1 March 2010.  La Via Campesina groups together organizations of peasants, family farmers, indigenous peoples, farm workers, women and rural youth from some 70 countries worldwide, representing about 500 million families of women and men of the land. We are those who produce the majority of the food consumed in this world, despite facing ever worse conditions for our work, while the conditions allowing for unimpeded profits by a few transnational corporations are ever more favorable, without any regard for the impacts on people or on the Mother Earth.

We take it as an act of aggression, as a profound lack of respect, and as an affront, that the Food & Agriculture Organization of the United Nations (FAO) has decided to meet in Mexico with governments and the private sector, under the false argument that “biotechnology can benefit peasants in poor countries” – as stated today in a deceptive official press release (http://www.fao.org/news/story/en/item/40390/icode/).

They use the word “biotechnology,” an intentionally vague and broad term, when we all know that the real purpose is to promote genetically modified (GM) crops, which have never benefitted farmer families, and never will.  It is an act of aggression against, and a provocation of, the Mexican people and the peasant and indigenous families of the world, to come to Mexico to promote GMOs, when it is precisely in Mexico that there is an intense struggle to stop the contamination of our ancestral maize varieties with GM pollen. This contamination puts the center of origin and center of biodiversity of a crop that is so important to our culture and to humanity, at risk.

Coming here with a pro GMO message, just when the Mexican organizations and people are trying to defend their maize from the “Monsanto Law” and the authorization of open-field experimental plantings of GM maize, makes it absolutely clear to all of society that the FAO serves the interests of Monsanto, a corporate criminal, and the interests of the bad government, rather than the interests of our peoples.  We repeat, it is an act of aggression to come here and takes sides in this conflict here in Mexico.

How is it possible that an international conference “for the benefit of peasants” has only invited and credentialed one single representative of La Via Campesina, and he only with the status of “observer”?   If the desire to benefit peasants is real, why not have met instead with peasant and indigenous peoples’ organizations, to find out from us what we want in order to be better able to carry out our role in society, which is to grow food and protect the Mother Earth?  If they did that, we would tell them in no uncertain terms that GM maize is one thing we definitely do NOT want.  But they are not interested in knowing what we think, we do not interest them, we are of no importance to them, and therefore we reject them.

The world today is in crisis, a financial, food, climate, energy, environmental, political and spiritual crisis.  The crisis is the product of the greed that is inherent in the capitalist system. In the face of this crisis, we are witnessing a worldwide conflict between two models of food and agriculture.  The “model of death,” of industrial monocultures, agrochemicals and GMOs, feeds financial speculation and feeds automobiles – via agrofuels — rather than feeding people, who face ever worsening hunger.

It is no coincidence that in recent years we have seen the confluence of record levels of hunger – despite record harvests – with record levels of corporate profits for the transnationals of death, like Monsanto, Syngenta, Cargill, ADM, Maseca and Walmart.  This model diminishes and privatizes the genetic biodiversity of our crops, just when the world needs more genetic biodiversity, and it constitutes the theft of our heritage as rural peoples, which is our seeds.

We defend the other model of food production, the model of sustainable peasant, indigenous and family farm agriculture, that conserves and augments biodiversity, and that protects the Mother Earth.  Multiple scientific studies prove that this “model of life” is more productive than industrial agriculture, and as part of food sovereignty, is more than capable of feeding the world without threatening human health or the environment.

While one model worsens the various faces of the crisis, like climate change (by releasing greenhouse gasses), and also financial speculation – which together with corporate hoarding of food stocks is a fundamental cause of the food crisis — the other models offers solutions.  Food sovereignty based on sustainable peasant and family farm agriculture takes food out of the circuits of speculation and free trade, and drastically reduces climate impacts.  We must expel transnational corporations from our food system, and put food back under the control of our peoples.
Our food, produced by peasants, family farmers and indigenous people using ancestral knowledge and the principles of agroecology, is healthy, while an ever  greater number of scientific studies demonstrate the multiple risks to human health posed by GMOs.

GMOs have no place whatsoever in our vision of agriculture.  GMO maize is NOT equivalent to native maize, in any sense, regardless of what the FAO may say.  GMOs are a way to privatize life, and they put our native varieties at risk of genomic degradation when they are contaminated by transgenes.  In our view, GMOs are a fundamental part of a global campaign against peasant, indigenous and family farm seeds.  More and more neoliberal laws prohibit the exchange of non-certified seeds, while only corporations can certify, and a range of technologies from hybrid seeds to Terminator are designed to make it impossible for us to save our own seed for future planting. The corporations, with the complicity of the FAO and governments, want to make us completely dependent upon them.

We can only conclude that, rather than feeding the hungry, they are only interested in feeding their own greed.  But as Gandhi said, “the Earth provides enough to satisfy every man’s need, but not every man’s greed.”

For us farmers, the act of planting our native maize, and defending it, is an act of resistance, and an act of rebellion against an unjust system.  But is also an act of hope.  Hope because we know that solutions to the crisis are to be found in food sovereignty and sustainable peasant, indigenous and family farm agriculture, and we know that these seeds of rebellion that we plant, are also the seeds of that other and better world we want.

We reject the promotion of GMOs by the FAO.
No to GM maize!  Monsanto Out!
Food Sovereignty Now!

1 March 2010, Guadalajara, Mexico

Delegation (Mexico, United States, Canada) of La Via Campesina, North America Region, upon the inauguration of the FAO Conference on Agricultural Biotechnologies in Developing Countries

www.viacampesinanorteamerica.org
www.viacampesina.org

For more information:
Jessica Roe: jroe@nffc.net
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DENUNCIA POPULAR ANTE LA PROFEPA EN CONTRA DE LOS PERMISOS A LA SIEMBRA DE MAÍZ TRANSGÉNICO EN MÉXICO

DENUNCIA POPULAR ANTE LA PROFEPA EN CONTRA DE LOS PERMISOS A LA SIEMBRA DE MAÍZ TRANSGÉNICO EN MÉXICO

El gobierno federal pone el centro mundial de origen y diversidad del maíz en una situación de contingencia ambiental y peligro inminente

Un colectivo de científicos y organizaciones civiles presentaron esta mañana una Denuncia Popular ante la Profepa (Procuraduría Federal de Protección al Ambiente) contra los permisos de siembra experimental de maíz transgénico, basados en los dictámenes de bioseguridad vinculantes emitidos por la Semarnat y los permisos autorizados por la Secretaría de Salud, firmada por Grupo de Estudios Ambientales, Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad, Greenpeace México, Centro de Investigación y Capacitación Rural, Semillas de Vida, Asociación Nacional de Empresas Comercializadoras de Productores del Campo, El Poder del Consumidor, así como Elena Álvarez-Buylla, Eckart Boege, Antonio Turrent, Álvaro Salgado, Elena Lazos, Alejandro Nadal, Carlos Ávila Bello, Rodrigo Gutiérrez, Cristina Barros, Marco Buenrostro y Mayra Carrillo. Se trata de un proceso abierto en el que otras organizaciones y personas ya han manifestado su interés por sumarse o presentar la denuncia directamente a la Profepa.

Con las regulaciones en bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados (OGM) impuestas por el gobierno mexicano y los 24 permisos recién autorizados para que las corporaciones Monsanto, Dow Agroscience y Phi México inicien la siembra experimental de maíz transgénico en Sonora, Sinaloa, Chihuahua y Tamaulipas, México como centro de origen y diversificación continua del maíz se encuentra en una situación de total vulnerabilidad para proteger tan importante planta en la vida del pueblo mexicano y para la alimentación mundial.

La lucha por un verdadero régimen de protección para el maíz que prohíba la siembra de maíz transgénico y su entrada al país, se ha dado desde diversos espacios y ámbitos. Centenares de comunidades, organizaciones campesinas e indígenas, sociales y civiles, científicos independientes y cientos de miles de ciudadanos han manifestado de múltiples maneras su rechazo al maíz transgénico, a lo largo de la última década.

“Como parte de este proceso y con fundamento en los Artículos 8 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; 189 y siguientes de la Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente; 118, 119 y 134 del Reglamento Interior de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, entre otros, hoy presentamos la Denuncia Popular en contra de los actos de las autoridades que señalamos como responsables: las secretarías de Agricultura, de Medio Ambiente y de Salud han cometido actos violatorios de la normatividad en materia ambiental, de bioseguridad y de vida silvestre, entre otros, afectando cuestiones de orden público e interés social”, explican los denunciantes en el texto entregado a la Profepa.

“Aportamos las pruebas científicas que evidencian la situación de riesgo o amenaza de contingencia ambiental que implica la siembra de maíz transgénico en México, poniendo en peligro inminente la integridad de varios ecosistemas y agroecosistemas y su biodiversidad, en particular de las razas y variedades de maíz y sus parientes silvestres. Las autoridades están propiciando daños ambientales irreversibles, violan el Principio de Precaución contenido en diversos tratados internacionales firmados por el gobierno mexicano, así como varios derechos y garantías individuales y colectivos del pueblo de México y, en particular, de los pueblos campesinos e indígenas y agricultores”, dijo Alma Piñeyro del Instituto de Ecología de la UNAM y de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad (UCCS).

También denunciaron la simulación de “bioseguridad” que intentan impulsar a través de las zonas restringidas para la siembra de maíz transgénico previstas en la Ley de Bioseguirdad (Zonas Libres de Transgénicos, Centros de Origen, Centros de Diversidad y Áreas Naturales Protegidas). Y demandan la creación de un Régimen de Protección Especial para el Maíz que determine al territorio nacional c omo centro de origen y diversificación continua con el fin de ser protegido integralmente, como unidad territorial donde existen infinidad de registros y procesos vivos de creación y diversificación continua del maíz, así como de flujos tradicionales de semillas. Un verdadero régimen de protección debe establecerse en base al Principio de Precaución, a la obligación de un sistema sui generis de bioseguridad para el maíz como cultivo originario y tomando en cuenta las Recomendaciones emitidas por la Comisión de Cooperación Ambiental de América del Norte en 2004.

“La Denuncia refleja el largo proceso de análisis de las políticas, las leyes y los reglamentos y las luchas legales que varios hemos emprendido; incluye la defensa de los derechos individuales, colectivos y del territorio, y se sustenta en numerosos estudios científicos independientes. Revela las múltiples trampas establecidas en el propio sistema “legal” impuesto al pueblo de México, para satisfacer los requerimientos de unas cuantas corporaciones transnacionales, pues todos los permisos de siembra otorgados y las nuevas solicitudes que siguen llegando al Senasica, son de maíces patentados por las mismas, principalmente por Monsanto”, afirmó Catherine Marielle del Grupo de Estudios Ambientales (GEA AC).

“No debemos subordinar al interés comercial de unas cuantas corporaciones trasnacionales la legislación, los posibles riesgos a la salud de las personas, a la contaminación de uno de los acervos de germoplasma más ricos del mundo, de los ecosistemas y agrosistemas mexicanos. Con cara a las necesidades de alimentación del pueblo de México y ante la necesidad de aumentar la productividad en condiciones ambientales adversas que impone el cambio climático el país, se puede aumentar sustancialmente su producción con sus propios recursos genéticos sin la necesidad de recurrir a los monopolios comerciales de las transnacionales”, señaló el Dr. Eckart Boege, del Instituto Nacional de Antropología e Historia.

“El consumo nacional actual de maíz es de 32 millones de toneladas anuales, de las que 10 millones se importan del mercado internacional, el cual contiene más de 50% de grano transgénico. No es necesario recurrir a la tecnología de maíz transgénico y a la importación de grano para corregir este déficit. Hay evidencias de que el campo mexicano tiene la capacidad potencial de producir más de 57 millones de toneladas anuales de maíz con tecnologías no transgénicas, si se aprovecha racionalmente sus recursos, entre los que se cuenta a la mega diversidad en maíz, la mega diversidad en fauna insectil benéfica, la notable disponibilidad de agua dulce y ciclo agrícola de invierno, ambos inexplotados en ocho estados del Sur-Sureste del país, y la significante reserva de tierras de labor, ampliamente subexplotada en el sistema de ganadería extensiva”, destacó el Dr. Antonio Turrent, miembro de la UCCS.

“Esta denuncia ambiental es fruto de una construcción colectiva y plural, entre científicos, organizaciones y expertos en leyes. Reúne una información valiosa para seguir impulsando acciones de defensa legal y profundizar en la reflexión. Invitamos a todos los interesados a conocerla y apoyarla, con el fin de lograr que las autoridades retrocedan en su afán de priviliegiar a los intereses corporativos y reinstalen la moratoria a las siembras a campo abierto de maíz transgénico en el territorio nacional, así como a la entrada de maíz transgénico en grano o en semillas híbridas contaminadas. La Profepa está obligada a responder si acepta el estudio de la Denuncia dentro de los próximos 10 días”, concluyó C. Marielle.

Nota: La Denuncia Popular puede consultarse y firmarse en: www.gea-ac.org

Si decides adherirte, por favor envíanos un correo a: geasas@laneta.apc.org con el mensaje:“Apoyo la Denucia Ambiental”

En el cuerpo del texto escribe tu nombre completo y nosotros te incluiremos.

Para mayor información comunicarse con:

Dra. Elena Álvarez-Buylla: Laboratorio de Biología Molecular del Instituto de Ecología de la UNAM y Coordinación de la UCCS – Tel. 56 22 90 13.
Catherine Marielle: Programa Sistemas Alimentarios Sustentables de GEA AC:
geasas@laneta.apc.org – Tels. 56 19 28 92 y 56 17 90 27

Transgénicos, autorizados por exempleadas de agrotrasnacionales

Exempleadas de las trasnacionales autorizadas para la siembra experimental de organismos genéticamente modificados asumen cargos públicos y favorecen a sus antiguos patrones en el otorgamiento de permisos. Mientras, autoridades judiciales niegan amparos a organizaciones campesinas y ambientalistas que reclaman la inconstitucionalidad del reglamento que avala la entrada de semillas de maíz transgénico al país

Con un sueldo superior a los 75 mil pesos mensuales, Sandra Patricia Piña Salinas, excoordinadora técnica de Agrobio México –asociación que reúne a las trasnacionales que sembrarán maíz transgénico en el país?, se encuentra al frente de la Dirección de Políticas y Normatividad de la Comisión Intersecretarial de Bioseguridad de los Organismos Genéticamente Modificados (Cibiogem), organismo público dependiente del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

Otro caso es el de la exempleada de PHI México, Silvia Elena Rojas Villegas, ahora directora de Bioseguridad para organismos genéticamente modificados de la Dirección General de Inocuidad Agroalimentaria, Acuícola y Pesquera, del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica).

Rojas Villegas, quien percibe una remuneración mayor a los 45 mil pesos mensuales, erogados del presupuesto del Senasica, ha estado vinculada en la aprobación de 24 permisos de siembra experimental de Organismos Genéticamente Modificados (OGM) de sus otrora empleadores.

De acuerdo con el Portal de Obligaciones de Transparencia (POT) de la Administración Pública Federal, Piña Salinas desarrolla funciones de directora técnica en la dependencia encargada de “formular y coordinar las políticas nacionales de bioseguridad de OGM”.

Bajo la clave MC23E, la excoordinadora técnica de Agrobio –que agrupa a las multinacionales Monsanto, Pioneer, Bayer y Dow Agroscience– obtiene del erario 78 mil 805.40 pesos cada mes.

En tanto, el portal de transparencia de la Cibiogem muestra que a partir del 9 de febrero de 2009, Silvia Elena Rojas Villegas percibe 47 mil 973 pesos al mes.

Apenas iniciaba la autorización de la experimentación de transgénicos en el norte del país, cuando la organización ambientalista Greenpeace México denunciaba públicamente la “infiltración” de estas dos excolaboradoras de la agroindustria.

Aprobaciones parciales

De acuerdo con el Estatus de solicitudes de maíz 2009, elaborado por la Dirección de Bioseguridad para Organismos Genéticamente Modificados (que preside Silvia Elena Rojas Villegas), han sido aprobadas 24 solicitudes de siembra experimental de transgénicos del principal alimento de los mexicanos.

El documento indica que hasta el 13 de noviembre pasado, el 50 por ciento de las autorizaciones favorece a la sociedad de las empresas Dow Agrosciences y PHI México, mientras que el resto ha sido concedido a la trasnacional de origen estadunidense Monsanto.

Será a partir de los ciclos agrícolas venideros que Dow Agrosciences y PHI México podrán introducir su patente DAS-01507-1, así como la de su aparente competidor MON-00603-06, a terrenos federales y particulares en el Valle del Yaqui, Sonora; Cuahutémoc y Delicias Jiménez, Chihuahua; Río Bravo y Díaz Ordaz, Tamaulipas; y Los Mochis, Culiacán, Angostura y Navolato, en Sonora.

Todavía, el 6 de septiembre de 2005, Piña Salinas se presentaba ante científicos y estudiosos de los OGM como coordinadora Técnica de Agrobio México. La ahora funcionaria impartió la conferencia Regulación en México en Materia de Bioseguridad, ante los miembros de la Unidad Académica Multidisciplinaría Agronomía y Ciencias de la Universidad de Tamaulipas y la Fundación Produce Tamaulipas.

En su exposición, muestra un boletín informativo de la Fundación (organización de productores tamaulipecos), Piña Salinas daba a conocer los “beneficios de la aplicación de la biotecnología en la agricultura con bases científicas y sólidas”.

En tanto, la semblanza curricular de Silvia Elena Rojas Villegas indica que, luego de su paso por el Tribunal Superior Agrario, a la actual funcionaria se le presentó “la oportunidad de prestar sus servicios en el negocio de PHI México, perteneciente a la plataforma de agricultura y nutrición del Corporativo Dupont, particularmente en el grupo de regulación y relación industrial de México y norte de Latinoamérica para la Biotecnología Moderna.

“Su objetivo principal en la iniciativa privada fue el de atender las actividades relacionadas a la regulación en México y norte de Latinoamérica tales como leyes, reglamentos, normas oficiales mexicanas y proyectos legislativos nacionales e internacionales de OGM en siembra, consumo animal, consumo humano, y en sus respectivas actividades de importación y de reexportación bajo el enfoque de la política biotecnológica internacional y regulación científica”, informa la Fundación Produce Guanajuato.

Las leyes incumplidas

La Ley Federal de Responsabilidades Administrativas de los Servidores Públicos determina que es obligación de los funcionarios “excusarse de intervenir” en los asuntos que puedan beneficiar, entre otros, a aquellos con los que se hayan tenido relaciones profesionales o negocios.

La disposición oficial, a la que están obligadas Sandra Patricia Piña Salinas y Silvia Elena Rojas Villegas, en su capítulo 8, fracción XI dicta que deben “excusarse de intervenir, por motivo de su encargo, en cualquier forma en la atención, tramitación o resolución de asuntos en los que tenga interés personal, familiar o de negocios, incluyendo aquéllos de los que pueda resultar algún beneficio para él, su cónyuge o parientes consanguíneos o por afinidad hasta el cuarto grado, o parientes civiles, o para terceros con los que tenga relaciones profesionales, laborales o de negocios, o para socios o sociedades de las que el servidor público o las personas antes referidas formen o hayan formado parte.

“El servidor público deberá informar por escrito al jefe inmediato sobre la atención, trámite o resolución de los asuntos a que hace referencia el párrafo anterior y que sean de su conocimiento, y observar sus instrucciones por escrito sobre su atención, tramitación y resolución, cuando el servidor público no pueda abstenerse de intervenir en ellos”.

Aleira Lara, coordinadora de la Campaña Agricultura Sustentable y Transgénicos de Greenpeace México, recalca que las ahora funcionarias también “incumplen” con el artículo 7 de la misma ley, que indica: “Será responsabilidad de los sujetos de la ley ajustarse, en el desempeño de sus empleos, cargos o comisiones, a las obligaciones previstas en ésta, a fin de salvaguardar los principios de legalidad, honradez, lealtad, imparcialidad y eficiencia que rigen en el servicio público”.

Es “alarmante” que gente de la agroindustria esté trabajando en puestos clave como servidores públicos, en la elaboración de políticas y otorgamiento de permisos para la siembra de transgénicos. La colocación de estas dos personas es una “estrategia” de las empresas para favorecer sus intereses, dice en entrevista Aleira Lara.

Organizaciones desamparadas

Contrario al posible conflicto de intereses en la autorización de los permisos para la siembra experimental de los transgénicos, organizaciones campesinas y ambientalistas son rechazadas jurídicamente ante una solicitud de amparo interpuesta en tribunales. Esta última, solicita declarar como “inconstitucional” el Reglamento de la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados, que abre el paso a la siembra experimental de maíz transgénico.

De acuerdo con el amparo indirecto promovido ante el juez de Distrito en Materia Administrativa del Primer Circuito, por Catherine Marielle Meyer, apoderada legal de la asociación civil Grupo de Estudios Ambientales (GEA), el reglamento impugnado “no establece la obligación a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) de valorar y comprobar la información que haya sido proporcionada por el promovente (agroindustria), junto con la solicitud de permiso para liberación experimental, en programa piloto o comercial de OGM, lo cual constituye una omisión que hace inconstitucional el reglamento…”

La especialista en problemas ambientales explica que la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados tiene como finalidades, entre otras, establecer criterios para la evaluación de posibles riesgos que puedan ocasionar las actividades con OGM, a fin de garantizar el nivel adecuado y eficiente de protección de la salud humana, del medio ambiente y la sanidad animal, vegetal y acuícola.

“En efecto, si la Semarnat únicamente valora la información proporcionada por el propio interesado (ya sea Monsanto, PHI, Pioneer o Dow Agroscience), no hace efectivos los principios en materia de bioseguridad”, acentúa Marielle Meyer.

Bajo el mismo precepto legal, Isabel Cruz Hernández, directora general de la Asociación Mexicana de Uniones de Crédito del Sector Social, presentó el 26 de mayo de 2008 la solicitud de amparo correspondiente ante el mismo juez de distrito que lo hizo GEA.

Cruz Hernández agrega en su alegato que la ley de bioseguridad de OGM “viola en nuestro perjuicio las garantías de legalidad de un medio ambiente adecuado para nuestro desarrollo y bienestar”.

Ambas solicitudes fueron resueltas el 31 de diciembre de 2008 por la juez décimo de Distrito en Materia Administrativa en el Distrito Federal, Mónica Soto Bueno, quien determinó que los juicios se sobreseían porque no se acreditó el interés jurídico, ya que los “agravios” manifestados por los quejosos deben ser “directos”.

Es decir, explica en entrevista, deberemos esperar a que la siembra de maíz transgénico tenga efectos en nuestra salud, el medio ambiente o en nuestras semillas nativas, situación “absurda” avalada por el aparato de justicia mexicano.

Exempleada de trasnacionales en Conacyt

Concepto Descripción
Nombre(s) Sandra Patricia
Primer apellido Piña
Segundo apellido Salinas
Cargo del servidor público Dirección técnica
Tipo de personal Otros
Clave del puesto MC23E
Puesto Director de área
Sector presupuestal Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología
Siglas Conacyt
Remuneración mensual
Sueldo base/ salario ordinario 18,480 pesos
Compensación/Compensación garantizada 60,325.30 pesos
Monto total de percepciones brutas 78,805.40 pesos
Monto total de percepciones netas 56,549.70 pesos
Seguros
Institucional 1.39 por ciento de sueldo base más compensación garantizada mensual
Vacaciones Dos periodos de 10 días anuales
Prestaciones de seguridad social
ISSSTE / IMSS Aplica 9.050 por ciento de sueldo base cotizable
Fovissste / Infonavit Fovissste aplica el 5 por ciento de sueldo base cotizable
SAR Aplica el 2 por ciento de sueldo base
Seguro de cesantía en edad avanzada y vejez 3.175 por ciento
Seguro de invalidez y vida 0.625 por ciento
Seguro de riesgos de trabajo 0.75 por ciento
Seguro de salud trabajo activos 7.37 por ciento
Seguro de salud pensionados 0.72 por ciento
Seguro de servicio sociales y culturales 0.5 por ciento
Última fecha de actualización 30/10/2009

Fuente: Portal de Obligaciones de Transparencia de la Administración Pública Federal

Exempleada de trasnacionales en Senasica

Concepto Descripción
Nombre(s) Silvia Elena
Primer apellido Rojas
Segundo apellido Villegas
Cargo del servidor público Director de Bioseguridad para Organismos Genéticamente Modificados
Tipo de personal Confianza
Clave del puesto Cfma001
Puesto Director de área
Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria
Sector presupuestal Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación
Siglas Senasica
Remuneración mensual
Sueldo base/ salario ordinario 8,157.13 pesos
Compensación/compensación

Garantizada

39,816.56 pesos
Monto total de percepciones brutas 47,973.69 pesos
Monto total de percepciones netas 37,902.17 pesos
Seguros
Institucional 40 meses de percepción ordinaria bruta mensual
Colectivo de retiro Suma asegurada de 12 mil 500 pesos hasta 25 mil pesos, que tengan cuando menos 55 años de edad y 15 o más años de servicio
Gastos médicos Suma asegurada básica de 185 salarios mínimos generales mensuales vigentes en el Distrito Federal
Separación individualizado 2 por ciento, 4 por ciento, 5 por ciento o 10 por ciento de la percepción ordinaria según corresponda
Prima vacacional 50 por ciento de 10 días de sueldo base por cada uno de los dos periodos vacacionales a que tiene derecho
Gratificación de fin de año 40 días de salario base
Pagos de defunción Cuando menos tener una antigüedad en el servicio de seis meses, recibirá hasta el importe de cuatro meses de las percepciones ordinarias
Ayuda para despensa 77 pesos mensuales
Vacaciones Dos periodos de 10 días hábiles, durante el ejercicio
Prestaciones de seguridad social
ISSSTE / IMSS 9.97 por ciento del sueldo base de cotización
Fovissste / Infonavit Fovissste 5 por ciento sueldo básico
SAR 2 por ciento del sueldo básico
Aportaciones al seguro de cesantía en edad avanzada y vejez
ISSSTE 3.175 por ciento de sueldo base de cotización
Última fecha de actualización 06/Febrero/2009

Fuente: Portal de Obligaciones de Transparencia de la Administración Pública Federal

Autor: Érika Ramírez

http://contralinea.info/archivo-revista/index.php/2010/01/10/transgenicos-autorizados-por-exempleadas-de-agrotrasnacionales/

Documental:

“El mundo según Monsanto”

http://www.youtube.com/watch?v=Ln4Okz7eb0Q

Gobierno mexicano se rinde ante Monsanto

Gobierno mexicano se rinde ante Monsanto

 

Los gobiernos panistas no sólo autorizan a la agroindustria trasnacional la siembra de maíz transgénico, sino que le otorgan casi 200 millones de pesos en estímulos fiscales. Monsanto, Híbridos Pioneer, Dupont y Dow Agrosciences obtienen 21 permisos y más de media centena de proyectos de inversión tecnológica, revelan documentos oficiales. No importó a las autoridades federales que México sea país de origen de una semilla que es patrimonio de la humanidad ni que se coloque en riesgo inminente a 31 de las 59 razas de maíz mexicano

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Fabricante del Agente Naranja –herbicida utilizado en la guerra de Vietnam para la destrucción de cosechas y vegetación–, Monsanto obtiene la mayoría de los permisos solicitados por las industrias agropecuarias ante la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), para la siembra experimental de maíz transgénico en los campos mexicanos.

Además, la empresa originaria de Saint Louis, Missouri, Estados Unidos, ha sido beneficiada –junto con Híbridos Pioneer, Dupont y Dow Agrosciences– con casi 200 millones de pesos en “estímulos fiscales” durante las administraciones de Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa, revelan documentos oficiales.

El 29 de octubre pasado, las empresas Monsanto, Dow Agrosciences y PHI México fueron notificadas que sus patentes podrán ser sembradas de “modo experimental” en tierras de Sonora, Chihuahua, Tamaulipas y Sinaloa, según muestra el Estatus de solicitudes de maíz 2009, emitido por la Dirección de Bioseguridad para Organismos Genéticamente Modificados (OGM), dependiente de la Sagarpa.

En estos estados, indica la organización ambientalista Greenpeace México, se encuentran 31 de las 59 razas de maíz que existen en México, lo que expone al riesgo de contaminación transgénica al 52 por ciento de las semillas originarias del país.

Las resoluciones se dieron apenas siete meses después de que Dow Agrosciences y PHI México manifestaran formalmente su interés por sembrar el organismo genéticamente modificado DAS-01507-1. Se aprobó la siembra de la patente en el Valle del Yaqui, Sonora, donde también se encuentran unas nueve variedades del maíz nativo de México.

En un comparativo de la lista de solicitudes de la Sagarpa, con el mapa de los territorios de los pueblos indígenas y las razas y variedades del maíz que existen en ellos (contenido en la edición Maíz transgénico en México, riesgos y costumbres de la revista Ciencias, de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México), se puede observar que en el Valle del Yaqui, Sonora, donde se encuentra asentada la población indígena con el mismo nombre, existe el Maíz Blando de Sonora, Chapalote, Dulce Norteño, Dulce, Dulcillo Noreste, Elotes Occidentales, Harinoso, Onaveño, San Juan y Tuxpeño.

Eduardo Pérez Pico, representante de Monsanto México, dice en entrevista con Contralínea que cada uno de los permisos avalados por la dependencia que encabeza Francisco Mayorga Castañeda y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), a cargo de Juan Rafael Elvira Quezada, costarán a la agroindustria cerca de 1 millón de pesos por proyecto.

 

El ingeniero agrónomo, egresado del Instituto Tecnológico de Monterrey, anuncia que “si las investigaciones avanzan pronto”, la etapa comercial podría iniciar en tres años, con una inversión inicial de 400 millones de dólares, de los que Monsanto pretende asumir unos 250 millones de dólares.

Negocio redondo

Además del mercado de negoc

ios que significa México para la agroindustria, el gobierno federal ha financiado a tres de las grandes en el ramo. Desde el primer año de la administración foxista, las trasnacionales han obtenido estímulos fiscales del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), que preside el guanajuatense Juan Carlos Romero Hicks, hasta por 193 millones 859 mil 598 pesos.

Información publicada en el Diario Oficial de la Federación indica que los “estímulos”, otorgados bajo el pretexto de inversión en innovación tecnológica, iniciaron en 2001 con tres proyectos de la empresa Híbridos Pioneer de México, que significaron al erario 10 millones 927 mil 500 pesos.

Los montos y las participaciones fueron en aumento anualmente y, de los más de 10 millones registrados el primer año, se pasaron a los 12 millones 131 mil 642 pesos en 2002 para PHI México –empresa de Dupont, además de representante y subsidiaria de Pioneer Hi-bred Int–; 11 millones 545 mil 891 pesos en 2003 y otros 13 millones 994 mil 763 pesos en 2004.

Es en 2005 cuando las ahora

permisionadas por el gobierno federal, Dow Agrosciences y Monsanto se allegan de “estímulos fiscales” por 20 millones 447 mil 766 pesos, mediante 15 proyectos de investigación. En el penúltimo año de la gestión de Vicente Fox, el proyecto que más recursos representó a la hacienda pública fue el de “Desarrollo de líneas puras y producción de híbridos experimentales de Maíz (Invernadero)”, que costó a la hacienda 7 millones 782 mil 861 pesos.

Durante el año de transición de la administración de Fox a la de Calderón, las trasnacionales obtuvieron un incremento global superior a los 11 millones de pesos. De los más de 20 millones de 2005, los estímulos se incrementaron a 31 millones 666 mil 153 pesos. Y, aunque las cifras indican que PHI fue la que obtuvo mayores beneficios, con 21 millones 442 mil 51 pesos, Monsanto también incrementó sus “apoyos” al pasar de 5 millones 780 mil 906 pesos a 7 millones 978 mil 795 pesos en un año fiscal.

Anualmente la empresa de Saint Louis ganaba mayores recursos, que pudieron ingresar a las arcas de la hacienda pública vía impuestos, pues la primera productora de semillas a nivel mundial era estimulada con recursos millonarios. De acuerdo con el informe publicado en el Diario Oficial de la Federación, con fecha del 3 de marzo de 2008, SAM750414HN4-2007-2 fue el proyecto que mayores beneficios tuvo, con 5 millones 374 mil 154 pesos. No obstante, ninguna de las claves de Monsanto, que aparecen registradas en las listas oficiales, especifica cuál fue el uso de los recursos.

 

El salto cuantitativo se dio durante 2008 y 2009, cuando las exenciones para las empresas de la agroindustria se centraron en Monsanto y Dow Agrosciences. Ambas acapararon 30 millones 896 mil 157 pesos. Del segundo año de la administración de Felipe Calderón al primer semestre del año en curso alcanzaron la suma de 26 millones 263 mil 532 pesos.

Adelita San Vicente Tello, ingeniera agrónoma por la Universidad Autónoma Metropolitana y representante de la asociación civil Semillas de Vida, critica la entrega de “estímulos fiscales” a la agroindustria, pues “la tecnología de Monsanto ha sido muy cuestionada en los mercados europeos, donde se les ha impedido la entrada. Además, es absurdo que hablen de una inversión cuando es el gobierno quien les está financiando investigación a través del Conacyt, en tanto que el campo permanece en abandono. Lo que ellos buscan es apropiarse de los recursos genéticos de nuestras semillas”.

Sin embargo, para el representante de Monsanto, Eduardo Pérez Pico, los apoyos sirven para “invertir en el desarrollo de la tecnología que pueda tener el país y así redituar en el mismo”. Dice que todo lo que a la fecha ha invertido Monsanto en investigación está dedicado a maíces convencionales, sorgo, algodón, soya y otro tipo de cultivos donde desarrollan mejoramiento genético.

Los permisos y el juicio

De acuerdo con los 21 permisos autorizados por la Sagarpa y la Semarnat –hasta el 29 de octubre pasado–, nueve corresponden al interés de Monsanto, el resto representa una asociación entre las empresas Dow Agrosciences y PHI México. No obstante, la patente MON, propiedad intelectual de Monsanto, aparece en 17 de las peticiones, bajo la solicitud de sus supuestas competidoras en el ramo de la agroindustria.

Este tipo de prácticas, donde Monsanto promueve su patente a través de otras compañías, ha llevado a la empresa a los tribunales estadunidenses. De acuerdo con información del periodista Christopher Leonard, de la agencia internacional de noticias The Associated Press (AP), el Departamento de Justicia en Saint Louis, Missouri, investiga si “Monsanto ha violado las normas de defensa de la competencia en su intento por ampliar su dominio del mercado de los cultivos genéticamente modificados”.

“Los cuestionamientos son sobre cómo la compañía de semillas más grande del mundo vende y otorga licencias de sus genes patentados. Monsanto tiene acuerdos de licencia con empresas de semillas que permiten a dichas empresas insertar genes de Monsanto en el 96 por ciento de los cultivos de soya de Estados Unidos, y el 80 por ciento de todos los cultivos de maíz. Los rivales de Monsanto alegan que la empresa utiliza los acuerdos de licencia para exprimir a sus competidores y controlar a las empresas más pequeñas de semillas, acusación que Monsanto niega”, informa el periodista especialista en agronegocios.

Entre las empresas que han entablado juicios contra Monsanto se encuentran Syngenta y Dupont, quienes “han alegado que violan la ley de competencia de Estados Unidos. Syngenta presentó su demanda en 2004 y resolvió el caso el año pasado. Dupont presentó una demanda el pasado verano, el caso está pendiente en un tribunal federal en San Luis”, dice AP.

 

Pérez Pico, director de desarrollo de tecnologías y asuntos regulatorios para Monsanto en Latinoamérica Norte, dice desconocer del juicio que lleva la empresa en Estados Unidos; no obstante, confía en que las autoridades “sabrán llevar el caso”.

Contaminación transgénica

Además de la permanencia de la patente, en los permisos de las empresas ajenas a Monsanto, los representantes de las organizaciones civiles que se oponen a la siembra experimental de transgénicos señalan que las autorizaciones se han otorgado en zonas donde prevalecen las semillas nativas del maíz; en consecuencia, advierten, existe el riesgo de perder especies en el norte del país a causa de la contaminación transgénica o “flujo génico” como lo llama la agroindustria.

Las autorizaciones de Sagarpa y Semarnat, publicadas por la Dirección de Bioseguridad para OGM, indican que las autorizaciones se dieron en el Valle del Yaqui, Huatabampo, San Ignacio Río Muerto, Cajeme y Bácum, Sonora; Cuahutémoc y Delicias, Jiménez, Chihuahua; Río Bravo y Díaz Ordaz, Tamaulipas; y Los Mochis, Culiacán, Angostura, Novolato, Ahome y Guasave, Sinaloa.

En esta zona se encuentra el Maíz Blando de Sonora, Chapalote, Dulce Norteño, Dulce, Dulcillo Noreste, Elotes Occidentales, Harinoso, Onaveño, San Juan y Tuxpeño, entre otras especies.

Aleira Lara, coordinadora de la Campaña Agricultura Sustentable y Transgénicos de Greenpeace México, indica que es imposible la coexistencia de cultivos transgénicos con convencionales y orgánicos. “Esto se agudiza aún más si hablamos de la liberación al medio ambiente en el centro de origen y diversidad genética del maíz, México, pues tenemos las plantas madre, 59 razas, cerca de 200 variedades adaptadas a nuestras tierras. Esta riqueza genética es lo que se está poniendo en riesgo con la introducción de maíz transgénico”.

Hasta el momento, la organización ambientalista tiene documentados casos de contaminación de transgénicos en Oaxaca, Sinaloa, Tamaulipas, Puebla, Veracruz, Yucatán, Guanajuato, Distrito Federal, y Chihuahua, por lo que “es realmente una mentira que el gobierno mexicano diga que se va a preservar nuestra riqueza genética cuando ya tenemos casos de contaminación”.

La ambientalista dice que a partir de las importaciones que el gobierno mexicano hace de Estados Unidos, se inicia una fuente de contaminación, ya que Estados Unidos no segrega sus cultivos convencionales de sus cultivos transgénicos, y “el maíz forrajero que estamos sembrando viene revuelto con estas variedades genéticamente modificadas”.

Aleira Lara critica que en México no hay un sistema de rastreabilidad que señale si el maíz que se está importando para la alimentación de ganado vaya destinado específicamente a ello; de lo contrario, “va a tener fugas de transgénicos”.

“El cultivo del maíz es de los más promiscuos porque tiene polinización abierta; las ráfagas de viento pueden trasladar el polen de un cultivo transgénico a uno no transgénico y contaminarlo. Éste ha sido el problema con la posible coexistencia.

“En México no sólo existe ese factor de polinización abierta, sino que nuestros campesinos tienen la práctica común de intercambiar sus mejores semillas para irlas mejorando. Ése es el mejoramiento tradicional entre variedades de una misma especie. Gracias a ello, hay variedades resistentes a cualquier variación agronómica”, explica.

Herbicida asesino

Para Eduardo Pérez Pico, director de desarrollo de tecnologías y asuntos regulatorios para Monsanto en Latinoamérica Norte, la oposición de las organizaciones sociales, campesinas y ambientalistas no tiene razón de ser, pues hay que abrir paso a la tecnología.

Monsanto, dice, ha venido operando en el país desde hace 50 años en diferentes negocios, y de 2000 a la fecha se ha convertido en una empresa ciento por ciento dedicada a la agricultura. “El maíz es uno de los cultivos más importantes para México y hoy en día tenemos participación importante en las semillas mejoradas de híbridos que los agricultores utilizan en muchas partes del país”, presume.

No obstante, la empresa que ahora dice querer ayudar al campesinado mexicano tuvo un pasado oscuro con la fabricación del herbicida llamado Agente Naranja. Documentos desclasificados del gobierno estadunidense, que posee Contralínea, muestran la demanda interpuesta por los veteranos de la guerra de Vietman contra Monsanto y otras empresas del ramo.

Bajo el expediente 05-1953-CV, la Asociación de los Veteranos de Guerra denunció a Down Chemical, Uniroyal, Hercules, Diamond Shamrock, Thompson Chemical, TH y Monsanto por la fabricación del llamado Agente Naranja, químico que causó cerca de 400 mil muertos y otros 500 mil nacimientos de niños con malformaciones.

Los demandantes son el ex Viet Cong, soldados de Vietnam del Norte y los ciudadanos vietnamitas. “Ellos buscan la recuperación de las lesiones supuestamente sufridas como resultado de las operaciones militares durante la guerra de Vietnam, en la que los Estados Unidos utilizó el Agente Naranja y herbicidas similares para la defoliación y la destrucción de los cultivos”, dice el documento.

Oportunidad de negocio

Con el argumento que querer ayudar a los campesinos mexicanos, la agroindustria inicia con la siembra experimental de transgénicos. No obstante, Víctor Suárez Carrera, dirigente de la Asociación Nacional de Empresas Comercializadoras del Campo, indica que la entrada de las trasnacionales a los campos mexicanos representa un negocio de 300 o 400 millones de dólares por semilla de maíz transgénico.

Las cifras corresponden a los cálculos del empleado de la trasnacional, Pérez Pico, quien indica que esperan obtener un mercado con 280 millones de dólares y cerca de 2 millones de campesinos productores de maíz, ubicados en el norte del país.

Esta decisión, dice Suárez Carrera, “representa la forma en la que la actual administración se desenvuelve. No como servidores públicos ni secretarios de Estado, sino como agentes de ventas de Monsanto. Es preocupante ver cómo en México se están tomando estas decisiones de grave impacto social, económico y ambiental, y que incluso pueden representar daños irreversibles”.

Los hombres de maíz

Alfredo López Austi

n, historiador especialista de la antigua religión mesoamericana e investigador del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), dice que el maíz para los mexicanos no sólo es el sustento económico, sino parte de su cosmovisión, es la vida misma.

“El maíz es el alimento principal de los mexicanos, pero a partir de ello adquiere un sentido en todos los ámbitos de la vida. Por ejemplo, en la cosmovisión viene a ser una de las figuras más importantes para representar el árbol cósmico, el eje del mundo y en relación con el hombre viene a ser el paradigma para la vida del ser humano: es la semilla”, dice el exconferencista en París en la Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales.

El investigador universitario explica que como país de origen y diversificación genética de por lo menos el 15.4 por ciento de las especies que componen el sistema alimentario mundial, México tiene responsabilidad de preservar las especies, por lo que la autorización de siembra experimental de maíz transgénico podría representar grandes pérdidas.

“Esto va a afectar la cosmovisión y nuestros intereses económicos, porque el campesino se verá seriamente afectado. La cultura no se crea de la nada, no es producto de la intención del hombre, descansa en la vida cotidiana, es el arma que tiene el ser humano para vivir, defenderse como individuo inserto en colectividades de distintas dimensiones; el maíz es parte de ello”.

El académico del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM indica que en la cultura maya, como en otras culturas indígenas, se cree que el hombre nace de la pasta del maíz; los huastecos repiten lo mismo. Toda la geometría del cosmos no es nada más una curiosidad, sino un esquema con que el hombre está construyendo los elementos particulares de su propia interpretación del mundo en el que vive y de sí mismo, “todo esto está impregnado por el maíz”. (ER)

 

Concentrado anual de los estímulos fiscales a la agroindustria

 

 

Año Empresa Monto (pesos)
2001 Híbridos Pioneer de México 10,927,500
2002 Phi México 12,131,642.70
2003 Phi México 11,545,891.51
2004 Phi México 13,994,763.56
2005 Phi México 13,714,851.76

 

Dow Agrosciences de México 952,008.81

 

Semillas y Agroproductos Monsanto 5,780,906.35
2006 Dow Agrosciences de México 2,245,306.26

 

Semillas y Agroproductos Monsanto 7,978,795.50

 

Phi México 21,442,051.80
2007 Semillas y Agroproductos Monsanto 16,142,109.02

 

Phi México 19,844,081.10
2008 Dow Agrosciences de México 5,195,713.28

 

Semillas y Agroproductos Monsanto 14,658,662.62

 

Phi México 11,041,781.70
2009 Semillas Y Agroproductos Monsanto 20,792,120

 

Dow Agrosciences de México 5,471,412

Fuente: Conacyt

 

Tabla 2

Trasnacional Proyectos de investigación Monto (pesos)
Híbridos Pioneer de México 1 10,927,500
Phi México 7 103,715,064.13
Dow Agrosciences de México 4 13,864,440.35
Monsanto 5 65,352,593.49

Fuente: Conacyt

 

Distribución de las razas y algunas variedades de maíz en los territorios de los pueblos indígenas

 

Territorios indígenas Razas y algunas variedades de maíz reportadas en los territorios indígenas
Yaqui, mayo Blando de Sonora, Chapalote, Dulce Norteño, Dulce, Dulcillo Noreste, Elotes Occidentales, Harinoso, Onaveño, San Juan, Tuxpeño (A, B, C)
Pima, guarijío, tepehuán, rarámuri Ancho Pozolero, Apachito, Apachito 8, Apachito 9, Azul, Bofo, Bolita, Chalqueño, Cristalino Norteño, Cristalino Chihuahua, Cónico Norteño, Dulce Norteño, Dulce, Hembra, Perla Harinoso, Gordo, Lady Finger, Nal Tel, Onaveño, Reventador, Reventador Palomar, San Juan, Tablita, Tabloncillo, Tabloncillo Perla, Tuxpeño (A, B, C)
Cora, nahua (Durango), huichol, tepehuán Amarillo Cristalino, Blanco Tampiqueño, Bofo, Celaya, Cónico Norteño, Harinosode 8, Jala, Maíz Dulce, Reventador, Pepitilla, Serrano, Tabloncillo, Tuxpeño, Tablilla, De Ocho, Tabloncillo Perla, Tamaulipeco, Vendeño (A, B, C)
Nahua de Michoacán Maíz pinolero
Purépecha Arrocillo, Cacahuacintle, Celaya, Cristalino Norteño, Cónico Norteño, Elotes Cónicos, Maíz Dulce, Mushito, Palomero Toluqueño, Pepitilla, Tabloncillo, Tuxpeño, Vendeño, Zapalote Blanco, Purépecha (A, B, M)
Otomí, matlazinca, mazahua Arrocillo Amarillo, Arrocillo Azul, Cacahuacintle, Chalqueño, Cristalino Norteño, Cónico Norteño, Elotes Cónicos, Palomero, Palomero Toluqueño (A, B, C)
Nahuas de Guerrero, Morelos, Estado de México, Sur de Puebla Ancho, Ancho Pozolero, Bolita, Elotes Cónicos, Pepitilla, Tabloncillo, Olotillo, Nal Tel, Palomero, Vendeño (A)
Nahuas del Altiplano de Puebla, Tlaxcala, Otomí de Ixtenco, Tlaxcala Arrocillo Azul, Arrocillo Blanco, Bolita,  Cacahuacintle, Chalqueño, Cristalino Norteño, Tuxpeño Chalqueño, Palomero (A, C, H)
Tlapaneco, triqui, amuzgo, mixteco de la Mixteca Alta y Baja, mixteco de la Costa Ancho, Arrocillo Bolita, Celaya, Chalqueño, Chiquito, Conejo, Cristalino Norteño, Cónico X Comiteco, Carriceño, Condensado, Elotes Cónicos, Fascia, Maizón, Sapo, Magueyano, Mixeño, Mixteco, Nal Tel, Naranjero, Olotón, Olotón Imbricado, Olotillo, Comiteco, Pastor Veracruzano, Pepitilla, Serrano, Mixe, Mushito, Serrano de Oaxaca, Tablita, Tehua, Tehuacanero, Tehuanito, Tepecintle, Tuxpeño, Vandeño (A, E, F, G, I, J, K)
Zapoteco sureño, chatino, chontal de Oaxaca, huave Arrocillo Bolita, Comiteco, Chalqueño, Conejo, Cónico, Cristalino Norteño, Cuarenteño Amarillo, Elotes Cónicos, Magueyano, Maíz Boca de Monte, Maíz Hoja Morada, Maizón, Mushito, Mejorado Nativizado, Nal Tel, Naltel de Altura, Negro Mixteco, Olotón, Olotillo, Olotillo Amarillo, Rocamay, Serrano, Tablita Grande, Amarillo, Blanco,  Tempranero Amarillo, Tepecintle, Tuxpeño, Vandeño, Zapalote Chico (A, F)
Kikapú Tehua, Tuxpeño (A)
Huasteco, otomí, tepehua, totonaca, nahuas: norte de Puebla, Veracruz, San Luis Potosí Arrocillo, Arrocillo Amarillo, Arrocillo Blanco, Arrocillo Azul, Cacahuacintle, Celaya, Cristalino Norteño, Cónico Norteño, Elotes Cónicos, Mushito, Olotillo, Palomero, Pepitilla, Tamaulipeco, Tepecintle, Tepecintle 7, Tuxpeño, Tuxpeño 8, Tuxpeño 9, Ts’it, Bakal, Ratón (A, B, H, L)
Otomí, Pame, chichimeca jonaz Arrocillo Amarillo, , Chalqueño, Cristalino Norteño, Cónico Norteño, Ts’it, Bakal, Elotes Cónicos, Fascia, Mushito, Tabloncillo, Tuxpeño (A, B, C)
Chocho, popoloca, nahuas de Zongolica, cuicateco, mixteco, mazateco, chinanteco, ixcateco Bolita, Chalqueño, Elotes Cónicos, Olotón, Pepitilla, Tuxpeño (A, B, C)
Nahua de Zongolica, mazateco, chinanteco, cuicateco, zapoteco, mixe Bolita, Celaya, Cónico, Chalqueño, Chiquito, Comiteco, Cristalino Norteño, Elotes Cónicos, Elotes Occidentales, Mixeño, Mushito, Nal Tel, Naltel de Altura, Olotón, Olotillo, Onaveño, Pepitilla, Serrano, Serrano de Oaxaca, Tepecintle, Tuxpeño, Vandeño, Zamorano, Zapalote Chico, Zapalote Grande (A, B, C, F)
Nahuas (sur de Veracruz), popoluca Olotillo, Nal Tel, Tepecintle, Vandeño, Tuxpeño (A, B, E)
Zoque tzotzil, tzeltal, chol Cristalino Norteño, Olotón, Olotillo, Tepecintle, Vandeño, Zapalote Chico (A, B, C)
Zoque, maya, lacandón, chol, kanjobal, chuj, tojolabal, tzotzil, tzeltal, chontal de Tabasco (sierra) mame, chinanteco Arrocillo Amarillo, Clavillo, Comiteco, Cubana, Elotes Cónicos, Motozintleco, Nal Tel, Olotón (Negro de Chimaltenango), Olotillo, Quincheno, Tehua, Tepecintle, Tuxpeño, Vandeño, Zapalote Chico, Zapalote Grande (A, B, C, K, J)
Tzeltal, tzotzil Comiteco, Olotón, Olotillo, Tepecintle, Tuxpeño, Vandeño, Clavillo (A)
Chontal de Tabasco Olotillo, Tuxpeño, Marceño (A, C)
Maya de Yucatán, chol, tzeltal, kekchi, kanjobal Boxloch, Chac Chob, Bekech Bakal, Chuya, Clavillo, Cubana, E Hub, Ek sa kaa, Nal Tel, Nal Xoy, Olotillo, Sak Tux, Sak Nal, Cervera, Tepecintle, Ts’it, Bakal, Zapalote Chico, Xnuk Nal (Tuxpeño), Xkan Nal, Xee Ju, Xtuo Nal, Nal Tel (A, B, D)

Fuente: revista Ciencias, número 92-93, octubre de 2008-marzo de 2009, Facultad de Ciencias de la UNAM

Autor: Érika Ramírez

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