Declaracion del 1er Encuentro Continental Americano contra la Impunidad

Declaracion del 1er Encuentro Continental Americano contra la Impunidad

11 de septiembre de 2009

A las organizaciones y personas participantes en el Primer Encuentro
Continental Americano contra la Impunidad:

La casualidad hizo que hoy, 11 de septiembre de 2009, les estemos
enviando la declaración Final del Primer Encuentro Continental Americano
contra la Impunidad. Este día se cumplen 36 años del Golpe Militar en
Chile, a partir del cual el imperialismo estadounidense impuso el
Neoliberalismo y el Terrorismo de Estado en América Latina; y a ocho
años del atentado a las Torres Gemelas y el Pentágono en Estados Unidos
(cada día más evidenciado como un auto-atentado), usado por el imperio
para invadir países, derrocar gobiernos, asesinar a miles de personas,
desviar fondos sociales para invertir en la guerra, apoderarse de los
recursos energéticos; imponer el miedo, la sicosis nacionalista y la
xenofobia. Así, mediante un estado de guerra generalizado, el imperio
estadounidense impuso su papel de amo y gendarme del mundo.

Como ustedes saben, esta declaración pasó por un proceso de dos etapas;
primero, dejando abiertas, a través de nuestro web, las mesas de trabajo
para que complementaran las relatorías y después de un tiempo prudente,
en base a ellas redactamos un borrador de declaración que nuevamente fue
sometido a quienes participaron en el Encuentro para que la aprobaran
y/o hicieran correcciones a ella.

Hoy les hacemos llegar la redacción final del documento y les pedimos
que lo difundan por los medios a su alcance. Se incluye como texto
simple en el cuerpo del mensaje y como adjunto en formato PDF para su
impresión y difusión.

Siempre en la lucha.

Comité Organizador del Primer Encuentro

***************************************************

DECLARACION FINAL
del Primer Encuentro Continental Americano contra la Impunidad

Del dolor al coraje, de la resistencia a la rebeldía:
por una justicia para la liberación

Reunidos los días 20 y 21 de junio de 2009 en el Caracol IV “Torbellino
de Nuestras Palabras”, ubicado en la zona zapatista Tzots Choj , Ejido
Morelia, Chiapas, 380 representantes de organizaciones, colectivos,
asociaciones, como también a título individual, procedentes de Chile,
Argentina, Uruguay, Paraguay, Honduras, Bolivia, Perú, Guatemala,
Estados Unidos, Alaska, Haití, República Dominicana, Cuba, Brasil y
México, además de observadores de 17 países de cuatro continentes,
celebramos el Primer Encuentro Continental Americano contra la
Impunidad.

Nos encontramos para contraponer a la impunidad de los poderosos, la
solidaridad de y con los oprimidos, dando continuidad a la construcción
de un mundo donde quepan muchos mundos, con la gran diversidad y
multiplicidad que nos identifica y enriquece, pudimos constatar que, a
causa de la impunidad del pasado, reaparecen en las ” democracias” de
nuestro hemisferio viejas formas del terrorismo de Estado que abren
camino a nuevos regímenes de excepción violadores de los más elementales
Derechos Humanos.

A lo largo del encuentro vimos que la potencia imperial, Estados Unidos,
autora intelectual y muchas veces material de genocidio en nuestro
continente, lleva a cabo de facto, con la complicidad de la mayoría de
los gobiernos latinoamericanos, una reconfiguración del mapa geopolítico
de América Latina y el Caribe en beneficio del complejo energético
militar industrial, con sus planes Colombia y Mérida , sus megaproyectos
de infraestructura, sus golpes de Estado, sus políticas de
contrainsurgencia, sus acciones clandestinas, su racismo ideológico, sus
intentonas separatistas, sus matanzas, sus leyes antiterroristas, sus
paramilitares y mercenarios, echando mano además de la tortura, las
ejecuciones extrajudiciales y la desaparición forzada como prácticas
sistemáticas, buscando imponer las condiciones favorables para continuar
con el saqueo por tierra, mar y aire de nuestros recursos naturales y
nuestra biodiversidad a la vez que se apropian de los saberes
ancestrales de nuestras culturas originarias y promueven el vaciamiento
forzoso de tierras en beneficio del gran capital y sus nuevas empresas
colonizadoras.

La impunidad es inherente al sistema capitalista y se evidencia cuando
la clase dominante ve peligrar sus privilegios. En tales casos, para
defender sus intereses, los dueños del dinero utilizan a los tres
poderes del Estado. En primer lugar, a los órganos coercitivos (fuerzas
armadas y policiales), que son puestos al servicio de un Poder Ejecutivo
privatizado, convirtiéndose de hecho en infractores de la ley, abonando
el sendero hacia regímenes autoritarios y el terrorismo de Estado.

Luego, mediante reformas judiciales y leyes de punto final, de
obediencia debida o de caducidad de la pretensión punitiva del Estado, o
mediante indultos y amnistías, los poderes Legislativo y Ejecutivo
liberan de responsabilidad penal a los autores de delitos, en muchos
casos haciendo desaparecer las evidencias o pruebas que acreditaban los
crímenes. A su vez, nuestras sociedades sufren un Poder Judicial lento,
corrupto, costoso y parcial. Compuesto en su mayoría por jueces vendidos
o que forman parte de los grupos gobernantes, quienes, con algunas
honrosas excepciones, son verdugos ante las víctimas y sobrevivientes de
la represión, pero bondadosos con los criminales de Estado y los dueños
del dinero, amparando e institucionalizando la impunidad del Estado y de
los poderosos.

Así, por acción u omisión, el victimario es el Estado. La impunidad
evita que se conozca la verdad y que se haga justicia. Se
institucionaliza la injusticia. Por eso, ante tal estado de cosas,
reunidos aquí en territorio zapatista e inspirados por su ejemplo,
acordamos que es necesario buscar nuevos parámetros para remplazar a la
actual justicia clasista.

Por otro lado, hemos constatado que en el marco plural de países aquí
representados existen diversas formas de resistencia y justicia
autónoma, lo cual indica que la creación y promoción de una justicia
paralela deberá basarse en la experiencia de nuestros pueblos
originarios, con su enfoque reparador -más que vengativo- al servicio de
la comunidad y que en su autodefensa, los pueblos tienen derecho a usar
todas las formas de lucha.

Hemos escuchando múltiples denuncias de mujeres, campesinos,
estudiantes, trabajadores, niños, comunidades indígenas, sobrevivientes
de masacres, sobrevivientes de las dictaduras militares, familiares de
desaparecidos de ayer y de hoy; analizamos que la impunidad atraviesa al
conjunto de la sociedad y va de la mano con la corrupción, contando con
la complicidad legitimadora de los medios masivos de comunicación bajo
control monopólico que, en nombre de la “razón de Estado”, mienten,
desinforman y llevan a cabo acciones de terrorismo mediático contra
países, organizaciones y personas no afines a sus intereses.

En ese contexto, y ante la situación de militarización y terror estatal
renovados en varios países del hemisferio occidental, los aquí
convocados decimos ¡ya basta de impunidad! y sostenemos que no se puede
silenciar la historia, porque la memoria del horror de ayer está
presente y la falta de justicia hace que hoy reaparezca, bajo nuevas
formas.

Debemos trabajar por el esclarecimiento de la verdad para que se haga
justicia y oponernos a la inercia del borrón y cuenta nueva, al “no te
metas” paralizador. Porque silenciarlo todo, o negarlo, hará crecer la
impunidad, generadora de mayor corrupción y más represión.

En sentido contrario, debemos desarmar el discurso del poder que
justifica la barbarie y el odio al “otro”, al “diferente”. Debemos
decodificar a una demagogia totalitaria, que mediante una renovada
doctrina de seguridad nacional fabrica al nuevo “enemigo interno”: el
campesino indígena, el obrero, el pobre, el migrante, el rebelde, la
mujer que exige sus derechos, como una forma de crear fragmentación
social y erosionar la vida comunitaria y la solidaridad entre los
hombres y las mujeres de Nuestra América en rebeldía.

Finalmente, en este hospitalario y fraterno Caracol IV, expresamos
nuestro compromiso de contribuir a la construcción de una nueva justicia
que, a la vez que humanitaria e imparcial, sea instrumento de
liberación.

Por todo lo dicho y oído, por todo lo hablado y sentido,

Exigimos:

YA BASTA de genocidios diseñados y supervisados por el Pentágono y
ejecutados por los malos gobiernos de turno.

YA BASTA de persecución, desaparición, ejecución, encarcelamiento y
torturas a las y los luchadores sociales y populares.

YA BASTA de femenicidios y violencia contra las mujeres

YA BASTA de hostigamiento a las comunidades zapatistas y a los
territorios de colonos y campesinos autónomos.

YA BASTA de la utilización del narcotráfico como disfraz de la
contrainsurgencia.

YA BASTA de la naturalización de la impunidad a través de reformas
judiciales y leyes “antiterroristas”.

Libertad de todas las personas en prisión por motivos politicos.

Restitución de las personas menores secuestradas y las nacidas en
cautiverio.

Apertura inmediata de los archivos represivos de todos y cada uno de los
Estados de nuestra América que permitan el esclarecimiento de la verdad
y el juicio y castigo a los culpables de crímenes de Lesa Humanidad.

Juicio y castigo a los genocidas.

Aparición con vida de todas las personas detenidas-desaparecidas en
nuestros países.

Por todo lo pensado y por todo lo soñado,

Proponemos:

Fortalecer las redes de denuncia de violaciones de derechos humanos y
contribuir al diseño de una justicia sin atropello a los mismos. Es
necesario responder de forma inmediata y solidaria ante cada hecho de
represión por más insignificante que parezca.

Romper con el aislamiento de las personas reprimidas, impulsar y apoyar
la coordinación de redes alternativas de comunicación, difusión y
resistencia hacia un accionar conjunto.

Hacer nuestra propia investigación y procesamiento de quienes sean
responsables de violaciones a los Derechos Humanos dando a conocer a la
sociedad y a las personas sobrevivientes los resultados de las mismas,
sin dejar de formular querellas en instancias nacionales e
internacionales contra culpables y cómplices de la represión al pueblo y
de crímenes de Lesa Humanidad.

Revalorizar y reivindicar el papel de nuestros mártires y sobrevivientes
a lo largo de mas de 500 años de lucha por una América Libre y Nuestra y
mantener siempre viva la memoria.

Impulsar la creación de un Archivo Continental sobre Terrorismo de
Estado y Crímenes de Lesa Humanidad, al cual todos tengamos acceso por
Internet.

Abrir un espacio de propuestas para organizar el Segundo Encuentro
contra la Impunidad y por la Justicia Autónoma, así como el Día Mundial
de Lucha contra la Impunidad, que permita una jornada de denuncia en
todo el mundo de las múltiples formas de injusticia que impiden el
derecho de todos los pueblos a vivir en un mundo con paz, libertad,
democracia y justicia.

Desde Chiapas, corazón de la dignidad rebelde, vamos caminando sin
demora, todas y todos juntos y comprometidos, hacia la utopía.

“sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia
cometida contra cualquiera, en cualquier parte del mundo.”
(Che)

21 de junio de 2009.

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