Los movimientos sociales alternativos frente al sistema electoral mexicano.

Ponencia del Profesor Enrique Ávila, adherente de La Otra Campaña, presentada en la Jornada por las Libertades Políticas y Sociales en contra de la impunidad ¡No a la Guerra de Calderón!

Realizada el 23 y 24 de junio pasados bajo convocatoria de la Red Contra la Represión y por la solidaridad.

Los movimientos sociales alternativos frente al sistema electoral mexicano

De entrada, la madre de todos los males políticos que aquejan a esta nación, responde al nombre de sistema de partidos. El triunvirato dominante en el siglo XX, conformado por el PNR-PRM-PRI, nos ha legado una estela de aberrantes concepciones de cómo hacer política, entendida ésta como una actividad que forzosamente debe conducir a la acumulación de capital por medios antiéticos y deshumanizantes.

El priismo ha utilizado para dominar a la nación, además de la fuerza policiaco-militar, el caciquismo, el predominio de un partido único, todo esto descansaba en la fabulosa corrupción que convirtió a los gobiernos priistas en una fuente de acumulación de capital, al servicio de los cuadros destacados de esta institución política.

El monopolio de poder del PRI, por cerca de 50 años, lo llevó a repensar su forma de ejercer el control sobre la mayoría de la población, con el menor desgaste social posible, de tal forma en 1977, se dio a conocer una reforma política, que abría la posibilidad de participación para las organizaciones que se encontraban en la semiclandestinidad. El llamado fue atendido por las izquierdas, las cuales fueron perdiendo su identidad, hasta reducir todas sus aspiraciones a la obtención y conservación de su registro legal como partido. La aceptación de las nuevas reglas del juego fueron admitidas por el Partido Revolucionario de los Trabajadores, el Partido Mexicano de los Trabajadores, el Partido Socialista de los Trabajadores y desde luego el Partido Comunista de México, que era con mucho el que más presencia tenía en esta etapa coyuntural de la vida política nacional.

Pero el quebranto de identidad de esta izquierda mexicana, se agudizó en 1987, cuando literalmente se montaron en una fractura del grupo hegemónico dominante del PRI, encabezada por Cuauhtémoc Cárdenas y Muñoz Ledo, quienes como modernos flautistas de Hamelin, atrajeron a la izquierda que acríticamente ovacionaba los postulados del “nacionalismo revolucionario”, que los expriistas introdujeron en esas organizaciones, las cuales decidieron disolverse y crear un nuevo partido, tomando como origen el registro legal del PMS, que era el heredero del Partido Comunista de México.

A partir del proceso electoral de 1988, cuando los diferentes grupos de la izquierda obtuvieron sustantivas representaciones y pudieron ingresar a las arcas del erario legislativo, se fortaleció la estructura burocrática que ya existía en los partidos, pero ahora de manera mucho más estructurada en base a cuotas de poder sustentada en prebendas económicas.

De tal manera en 1989, surgió un partido que aspiraba a combatir a los nuevos agentes de la corrupción. Ese esperanzador nuevo partido se proclamó de la Revolución Democrática. Los movimientos sociales y sus luchas, encabezados por militantes de esta nueva agrupación política nacional, fueron encaminados a buscar soluciones partiendo de la gestión del poder legislativo, ya no se contemplaba la lucha política en otro ámbito que no fuera, el de la legalidad institucional, se fue acotando cada vez con mayor fuerza a los sectores emergentes, para que aceptaran las normas del juego, que el priismo había construido durante décadas y de manera ilusa o mal intencionada, se creía que se podía derrotar al priismo en su terreno, cosa que como hemos visto ha sido un rotundo fracaso.

Con esos criterios de “limarle las asperezas al neoliberalismo”, el PRD obtuvo el gobierno del DF en 1997, posición desde la cual ha logrado mantener esa política de clientelismo, es asombroso enterarse que todo el andamiaje de descomposición electoral que construyó el PRI en años, no fue destruido por el PRD, al contrario, como típicos conquistadores, usaron los basamentos piramidales para construir sus iglesias, pero eso sí, con nuevos criterios de cooptación y corrupción, ahora con la presunta vestimenta de izquierda.

Cómo puede verse los militantes del PRI que constituyeron el PRD, se llevaron consigo todo su bagaje de mañas y corruptelas, que fueron de inmediato asimiladas y mejoradas por los grupos de izquierda que se acoplaron al carro del “nacionalismo revolucionario”, a estas corrientes se han unido las fuerzas de Dante Delgado, con su “Convergencia Ciudadana” y el Partido del Trabajo, que viene de hacer múltiples alianzas electorales con el PRI en diversos estados de la República.

El hartazgo político y social que logró acumular el PRI durante 70 años de descomposición, obligó al sector oligárquico, a buscar una alternancia pactada, con sus pares de la derecha, de esa manera, en el año 2000, arribó al poder un patético exempresario de la CocaCola, que con un discurso bofo, sin ideas, francamente alineado en la putrefacción neoliberal y con el compromiso de preservar el sistema de corrupción priista, logró durante algunos escasos meses, despertar algún tipo de expectación en sectores de la población en el sentido de que se podía lograr un cambio, mínimo, pero cambio al fin, por medio del método electoral.

En estos 12 años de panismo ramplón, hemos asistido al desdibujamiento acelerado de esa izquierda que decidió aceptar las reglas del juego sistémicas. En las elecciones del 2006, la población se volcó a las urnas en la ansiada búsqueda del cambio, sin embargo, las cúpulas de los diversos grupos que habían sostenido la candidatura de López Obrador, no deseaban que se agudizara y se resolviera el conflicto poselectoral, lo que urgía era ocupar las diversas curules en el congreso de la Unión y en los Estados de la República, de tal manera, se dieron dos formas de concebir la lucha, una la impulsada por las masas que habían acudido al llamado al cambio y la otra por los sectores altamente burocratizados de esa izquierda adaptada exitosamente a las necesidades del sistema político priista-panista, cuya prioridad era que no se “rompiera ni un vidrio del Paseo de la Reforma”.

Manuel Camacho Solís, Marcelo Ebrard Casaubon y otros destacados priistas provenientes del salinismo y cuyos nexos con Elba Esther Gordillo, forman parte del mundillo político de los años 90, se van a convertir en la dirección de esa izquierda electoral, que pronto claudicó en el DF.

La guerra declarada al narcotráfico de manera unilateral, por el régimen calderonista, en la cual ha quedado fijada la putrefacción existente en los altos mandos policíacos y militares de la República, tiene un saldo que ronda sobre los 60 mil muertos, más de 15 mil desaparecidos y un número cercano a los 200 mil compatriotas desplazados, que se han visto obligados a salir huyendo de sus comunidades y buscar asilo en otras partes de la República en calidad de refugiados, los cuales son tratados con un inusitado desprecio por las autoridades causantes de esta situación de guerra civil. No obstante está realidad, ninguno de los aspirantes han realizado posicionamiento en contra de la imbecilidad de un régimen que ha traído la desgracia a miles de hogares. Han muerto más mexicanos en 6 años, que los estadounidenses en 12 años de guerra en Vietnam. De ese tamaño es nuestra tragedia

En este escenario de claudicaciones y corruptelas de las burocracias políticas, han surgido diversos movimientos sociales, que en distintas formas, modos y tácticas, han decidido enfrentar al sistema impuesto por la oligarquía en este país; los de abajo, que de manera intuitiva piensan y sueñan en cambiar las cosas y sobre todo en no permitir el avasallamiento del exterminio neoliberal. Estos segmentos dominados de la población, se han organizado con mayor o menor éxito para combatir y resistir los embates del sector hegemónico dominante; así a finales de los 70s y principios de los 80s, se crearon en prácticamente toda la nación coordinadoras sociales de índole diversa, destacó la Coordinadora Nacional Plan de Ayala (CNPA), que inicialmente encabezó las luchas reivindicativas de ocupación y recuperación de tierras, dicha actividad con cierto éxito inicial, se fue desdibujando conforme se aceptaron las normas neoliberales en el agro mexicano y se convirtió a tan importante organización en tramitadora de proyectos ante las autoridades respectivas en la mayoría de los casos.

Otro intento de organización alternativa se llevo a cabo en el Movimiento Urbano Popular, la CONAMUP, que obtuvo resonantes éxitos en la ocupación de tierras y la formación de amplias colonias populares. Los resonantes logros de esta coordinadora, fueron diluyéndose a partir de que se priorizó el apoyo a campañas electorales municipales, estatales y federales y las divisiones por el control de las parcelas de poder aparecieron de inmediato entre sus integrantes, condición esta última, que llevo a múltiples conflictos internos, que en la práctica disminuyeron la capacidad de elaborar una política incluyente, horizontal e independiente de los aparatos de control estatal.

Dentro de las coordinadoras surgidas a finales de los 70s, destaca la CNTE, que ha agrupado a los trabajadores de la educación opuestos al “charrismo” dominante en el SNTE. La CNTE ha logrado establecer mecanismos democráticos en su funcionamiento, sobre todo en la sección 22 de Oaxaca, que tiene la característica de estar formada en gran parte por profesores de origen indígena y cuyas prácticas comunitarias, se han puesto en infinidad de ocasiones al servicio de las múltiples luchas que el magisterio de esa entidad ha sostenido durante los últimos 30 años. Si no se contara con el apoyo de las poblaciones, los largos conflictos gremiales que han afrontado los maestros oaxaqueños, hubieran sido fácilmente derrotados, por la fuerza del estado y el corporativismo sindical.

Sin embargo, en muchos aspectos este tipo de organización social, no ha rebasado los horizontes contestatarios, sobre todo en estados como Michoacán, Zacatecas, Guerrero, D.F. y otros donde la coordinadora tiene presencia; además que existen experiencias de cooptación de múltiples cuadros por parte del aparato estatal, el cual pronto atrae a sus concepciones clientelares a los dirigentes con inconsistencia ideológica y desde luego esta actitud, refleja su impacto negativo en la apreciación colectiva de las lucha sociales que los profesores disidentes sostienen.

Las contrarreformas efectuadas al artículo 27 constitucional, llevadas a cabo en el régimen salinista, dejaron en la práctica indefensos a cientos de miles de campesinos e indígenas, que asistían impotentes, a la irrupción del capitalismo salvaje al campo mexicano, con toda su secuela de fraudes, arbitrariedades y corruptelas de las autoridades municipales, estatales y sobre todo federales. Fue en esas circunstancias que el 1 de enero de 1994, los mexicanos, asistimos al surgimiento de una nueva forma de organización social. La aparición del EZLN, transformó en mucho los conceptos de hacer política que el régimen priista había introducido en todos los sectores de la población.

La lucha zapatista y sus primeros posicionamientos ideológicos de esta sui géneris organización militar, crearon confusión en aquellos actores que sólo comprendían la participación política, como algo íntimamente ligado a la toma del poder. Durante varios años los zapatistas, hicieron esfuerzos de carácter político por tratar de caminar en unión de esa izquierda electoral que se mostraba solidaria en ocasiones a regañadientes con los rebeldes chiapanecos (Convención de Aguascalientes, consultas populares, congresos nacionales indígenas, iniciativas para formar movimientos y frentes de liberación nacional, declaraciones políticas, encuentros intergalácticos y otras), sin embargo, estas agrupaciones en temporada de comicios, se olvidaban de todo tipo de construcción política en común y lo único que les importaba era obtener votos, para participar en el congreso federal o en los estatales y, desde luego, con la promesa de efectuar labores de gestoría para tal o cual comunidad campesina; en suma, la misma concepción clientelar del priismo, nada más que ahora con membretes de izquierda.

Esa actitud perversa de las cúpulas partidarias, alcanzó su mayor expresión en el 2001, cuando después de la “marcha del color de la tierra”, la mayoría de los legisladores de la izquierda, votaron en contra de la ley indígena, que era el motivo de la presencia de los zapatistas en la ciudad de México. Es a partir de esa coyuntura, que las comunidades chiapanecas en resistencia deciden, cambiar su táctica, no esperar a esa izquierda que camina lento y al ritmo del poder estatal y lo más preocupante de los grandes barones del capital.

Los indígenas tzeltales, tzotziles, mames. toj’olabales, choles y otros grupos en resistencia, decidieron profundizar en su proyecto autonómico, crearon los “caracoles” en aquellos lugares donde habían funcionado los “aguascalientes”, estas nuevas formas de organización horizontal, han devenido en las “Juntas de Buen Gobierno”, cuyas funciones son rotativas y en la práctica la asamblea comunitaria se convierte en el principal actor colectivo que ejerce el poder político. Como bien lo establece la investigadora Paulina Fernández “en las comunidades zapatistas nadie se autopostula para ser autoridad en el gobierno, ni tienen que ser ni haber sido dirigentes o integrantes de una facción interna de algún partido político para ser candidatos. A nadie se le ocurre en los poblados zapatistas, hacer de la pobreza una mercancía con valor electoral y además en las comunidades y municipios autónomos, la elección es directa y abierta, la cual descansa en el principio de revocación del mandato, que es aplicado de manera constante. También el desempeño de la labores de gobierno es rotativo, se trata de que no se creen burocracias, que empiecen a considerarse profesionales y por lo tanto indispensables”.

En las “Juntas de Buen Gobierno” la relación entre las autoridades y los integrantes de las comunidades, se basan en una constante vigilancia mutua del cumplimiento de los principios zapatistas, no esperan que se hagan públicos los escándalos del gobernante, para revocarle el mandato al funcionario poco eficiente.

Esta forma de organización autonómica, ha logrado arraigar en amplios territorios de Chiapas, incluso se han llevado de manera exitosa recambios de funcionarios de la Juntas de Buen Gobierno, cuyas autoridades salientes se encargan de preparar, facilitar y proveer a las autoridades entrantes, el bagaje administrativo mínimo, que permita dar continuidad al trabajo, desde luego todas estas actividades, están consensuadas con las asambleas de comunidad.

Lo más trascendente de las autonomías zapatistas, es su actitud antisistémica, su lucha contra el capitalismo es una constante, su militancia y pertenencia a la mejor tradición de la izquierda revolucionaria, se convierte en su principal botón de muestra. Es por estas características, que choca de manera frontal con el concepto de izquierda electoral, que no construye alternativas antisistémicas, sino que al contrario esta actitud en la práctica, apoya e impulsa el fortalecimiento de las relaciones capitalistas al interior de los grupos sociales.

La constante represión en contra de las bases de apoyo zapatistas, tiene su más clara connotación con el ilegal encarcelamiento del Profr. Alberto Patishtán, quién desde el año 2000 fue privado de su libertad, de manera absurda, su proceso y condena forma parte de la más abyecta tradición jurídica de los regímenes totalitarios. Otro compañero que sufre la cárcel por su pertenencia a la “Otra Campaña” es Francisco Santiz, que desde la prisión resiste y nos enseña el camino de la construcción de algo nuevo, que no sea la corrupción electoral.

Mención especial merece, la lucha social que se llevo a cabo de mayo a noviembre del 2006 en Oaxaca, donde un número importante de la población del estado, decidió transformar su realidad, desconocer en la práctica una gran cantidad de cabildos municipales gobernados por el PRI, en la ciudad capital establecieron por la vía de los hechos una comuna, que logró la socialización de la problemática de manera horizontal. La constitución de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), fue en la realidad el primer ensayo de los intentos renovadores de la forma de hacer política, este movimiento duplicó en duración y no se diga en extensión a la “comuna de París”, que fue aplastada por los ejércitos franco-prusianos. En nuestra nación, la represión corrió a cargo de las fuerzas armadas y policiacas del estado mexicano, gobernado por el panismo. Los oaxaqueños establecieron durante cerca de seis meses un autogobierno, que fue capaz de darle voz a los sin voz; sin embargo, una vez más, los intereses electorales del poder, llevaron a la ocupación violenta de la ciudad, antes de la asunción a la presidencia de Felipe Calderón, sin embargo, la lucha de los oaxaqueños es una de las asignaturas pendientes, que deben ser estudiadas, comprendidas y aplicadas en su quehacer cotidiano por todos aquellos que no se conforman con la participación individual en los comicios que organiza el sector hegemónico.

Es necesario mencionar la lucha del municipio autónomo de Cheran en Michoacán, cuyos habitantes mediante su organización horizontal y partiendo de los usos y costumbres, así como de su asamblea comunitaria, han conseguido; primero, detener la tala inmoderada de sus bosques y de paso obstruir el tráfico de enervantes; segundo, interrumpir la intromisión de los partidos políticos en su estructura municipal y tercero, fortalecer sus procesos antisistémicos y autonómicos.

Los ataques han proliferado desde un inicio, las descalifaciones son constantes, así como las agresiones físicas incluidos los asesinatos, sin embargo, la comunidad se mantiene firme en sus convicciones de no permitir el saqueo de sus bosques y sobre todo a su forma de concebir la vida, opuesta de manera tajante al pragmatismo inmediatista de las organizaciones políticas de esa entidad federativa.

En ese mismo Estado, pero con condiciones diferentes, surge el movimiento autonómico de Ostula, cuya característica principal es su lucha contra los intereses del gran capital, que desean ocupar sus tierras comunales, con la finalidad de construir un desarrollo inmobiliario turístico; además, también los comuneros de Ostula, con su actividad han golpeado los intereses del narcotráfico, que ha utilizado las costas michoacanas, desde hace años para efectuar el ingreso de sus cargamentos de drogas, que provienen de Sud América, claro esta actividad se ha llevado a cabo, con el beneplácito de las autoridades municipales, estatales e incluso federales, que ven sus intereses amenazados, por la decisión de los ostulenses de no permitir el trasiego de drogas por su territorio.

En otro contexto, la corrupción, el sometimiento a los intereses del capital trasnacional y sobre todo, su manifiesta incapacidad política para comprender los usos y costumbres de los pueblos originarios, han llevado a los regímenes neoliberales a otorgar gran cantidad de concesiones a compañía mineras, sobre todo de capital canadiense, para que extraigan metales preciosos de la superficie de amplias regiones del país. La minería a cielo abierto, se ha convertido en uno de los principales factores de contaminación del medio ambiente.

Los integrantes del Consejo Regional Wixárika para la Defensa de Wirikuta y el Frente en Defensa de Wirikuta Tamatsima Wahaa, han sostenido un tenaz enfrentamiento en San Luis Potosí, con las autoridades estatales y federales, para que respeten sus tierras sagradas; el gobierno calderonista, ha contestado de manera vergonzosa, prácticamente agradeciendo a la compañía trasnacional First Magic Silver, que conceda un porcentaje mínimo de las tierras concedidas por la corrupción panista y presentarlo esto como un triunfo. El pueblo wixarica está dispuesto a no permitir el avance de la explotación irracional de sus tierras, de parte de los consorcios internacionales, su forma de organización horizontal, sin privilegios ni prebendas, se ha impuesto a los sectores minoritarios de ese grupo étnico, que piensan que el camino es la participación dentro de los esquemas corporativos del gobierno.

Luchas similares por la conservación de sus tierras, aguas y bosques, se están llevando a cabo en la zona montañosa del actual estado de Guerrero, donde la corrupción de la oligarquía encabezada por la familia Figueroa, ha llegado a una situación de extrema gravedad ecológica, puesto que los bosques han sido otorgados en concesión a la compañía trasnacional Boise Cascade, la cual se ha dedicado a rapar la sierra guerrerense, con el criminal respaldo de las autoridades estatales, sean del PRI o del PRD.

La respuesta de los habitantes ha sido contundente, se aglutinaron en torno a la Organización de Campesinos Ecologistas de la Sierra de Petatlán (OCESP), su lucha los ha llevado a que los intereses de esa trasnacional se vean afectados y tengan que recurrir al asesinato (recuérdese a Digna Ochoa y muchos otros), así como, el encarcelamiento de campesinos destacados, como fue el caso de Teodoro Cabrera y Rodolfo Montiel, que el régimen panista se vio obligado a otorgarles la libertad ante el cúmulo de protestas nacionales e internacionales que llegaban a las oficinas gubernamentales.

Nuevas concepciones de cómo enfrentar la brutalidad del sistema capitalista, han surgido en el país, destacan por su trascendencia la de los habitantes “del salto” en Jalisco, que luchan comunalmente, por rescatar el Río Santiago que ha sido contaminado por residuos industriales de trasnacionales como Nestlé, Celanese Mexicana y otras; una querella similar se desarrolla en comunidades de Puebla y Tlaxcala, que se han organizado por rescatar con vida al Río Atoyac, contaminado por las industrias de la mezclilla; igual esfuerzo realizan los habitantes de Loma de Mejía en Cuernavaca, que combaten contra un tiradero de basura, que de manera irresponsable afecta el manto acuífero del valle de Cuauhnáhuac; la cría de cerdos, el uso excesivo de agua, la utilización de sustancias químicas, así como la colocación de sus desechos, ha contaminado la región de Perote en Veracruz, los colonos han enfrentado a la trasnacional Carroll, que cuenta con el apoyo del gobierno estatal y federal; la devastación de manglares en Colima, con el pretexto de ampliar el puerto de Manzanillo, ha movilizado a cientos de habitantes que se oponen al proyecto, que está en manos de capitalistas chinos y en este apretado e incompleto resumen de luchas, resalta la de Saltillo, Coahuila, donde la población se organiza en contra de la privatización del agua potable, que ha sido entregada a un consorcio español.

En los últimos días ha surgido como una bocanada de aire puro, la participación de los estudiantes del grupo “Yo soy 132”. Sus reclamos son de carácter informativo y formativo; en los últimos días sus demandas empiezan a prefigurarse como un movimiento de largo alcance. El simple hecho de exigir la democratización real y popular de los consorcios televisivos es un avance en este país monocromático; inclusive exigen estos jóvenes la construcción de un código de ética que norme la conducta de los dueños de los medios de comunicación.

Las querellas en plena campaña electoral, donde los cambios de partido y de ideología se convierten en un enriquecedor condimento kafkiano a la vida cotidiana, son constantes. El absurdo llega a tal grado que al despertar nos encontramos con sorpresas que ocultan el escándalo de la jornada anterior; así cuando un día presuntamente se pasa la charola para pedir apoyo económico en dólares; al otro, aparece encabezando una marcha pro Peña Nieto en Chihuahua una de las más esclarecidas maoístas de los años 70s y 80s que llegó inclusive a ser jefa de Gobierno en el DF; y al otro, nos encontramos a un expresidente panista, que no se distingue por su alto coeficiente mental, haciendo llamados mediáticos con la finalidad de impulsar el retorno del PRI a “Los Pinos”, residencia de la que supuestamente los echó a patadas hace 12 años. Otro día, nos encontramos a un exguerrillero asaltabancos, extrotsquista, exdiputado, exsenador, exasambleísta, exJefe Delegacional de Iztapalapa, llamando a votar por el PRI, institución política que supuestamente combatió toda su vida. Definitivamente, André Bretón hubiera ratificado con rapidez sus tesis sobre el surrealismo mexicano.

La respuesta a esta parafernalia podemos encontrarla en la búsqueda de alternativas sociales, económicas e incluso políticas, a partir de la exploración de nuevas formas de organización mutua que descansen en conceptos horizontales, que combatan el individualismo, que ha crecido de manera preocupante en nuestro país.

La construcción de nuevos horizontes de participación social transita de manera obligada por la búsqueda de formas novedosas de estructurar el tejido comunal, no sólo en el campo, sino además en los centros urbanos. Estos últimos han sido sometidos de manera despiadada a una pérdida de identidad, en aras de un concepto de ciudadanía individualizada mal entendida y peor aplicada. El buscar nuevas formas de construir la vida política y social forma parte de los retos que múltiples organizaciones en los niveles nacional e internacional se han fijado como meta.

La Red Contra la Represión y por la Solidaridad y la Otra Campaña, organizaciones a las que pertenezco, se plantean como eje caminar junto con las luchas sociales; pugnar por que los secuestros, los asesinatos y las arbitrariedades de todo tipo de las fuerzas represivas del Estado, no se aplicar cotidianamente en nuestro país.

Nosotros, los que firmamos la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, estamos conscientes, de que nuestra participación en los diversos movimientos sociales, no es la de convertirse en su guía y mucho menos en su caudillo. Estamos claros que el cambio en este país provendrá de las colectividades organizadas de manera horizontal y con un objetivo claramente delimitado: pugnar por el bien común en el que “abajo y a la izquierda” sean las coordenadas de la reconstrucción nacional y desde luego con una militancia antisistémica.

Gracias

23 de junio de 2012

Profr. Enrique Ávila Carrillo

http://www.megafono.lunasexta.org/node/333

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1 Response to “Los movimientos sociales alternativos frente al sistema electoral mexicano.”


  1. 1 Silvia Ríos Landeros October 26, 2012 at 21:09

    Un gran artículo, que no habrá de tener término, sino continuidad permanente por información y concatenación con los esquemas políticos electorales, socioculturales y económicos. Considerando la relevancia jurídica de control que ejercen los partidos en el posicionamiento de sus hombres y mujeres en los estados.


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