Archive for October 22nd, 2013

No hay consenso científico sobre la seguridad de los OGMs.

Como científicos, médicos, académicos y expertos en disciplinas relevantes para la evaluación de los aspectos científicos, legales, sociales y de seguridad de los organismos genéticamente modificados (OGMs), rechazamos enérgicamente las afirmaciones hechas por aquellos que desarrollan las semillas GM y algunos científicos, comentaristas y periodistas quienes concluyen la existencia de un “consenso científico” sobre la seguridad de los OGMs1 2 3, y que el debate entorno a esta cuestión está “cerrado” 4.

Consideramos que es apremiante desmentir dichas afirmaciones porque el pretendido consenso sobre la seguridad de los OGMs no existe. Afirmar lo contrario es engañoso y no representa de forma adecuada ni la evidencia científica actual ni la amplia diversidad de opiniones entre los científicos sobre esta materia. Además, estas declaraciones fomentan un clima de complacencia que puede llevar a una falta de rigor y de la cautela necesaria en el ámbito regulatorio y científico, potencialmente poniendo en peligro la salud de las personas, animales y el medio ambiente. La ciencia y la sociedad no avanzan sobre la base de un consenso construido, dado que el conocimiento está siempre abierto a desafíos y discrepancias bien fundamentados. Apoyamos la necesidad de seguir llevando a cabo investigación científica independiente, así como discusiones públicas e informadas sobre la seguridad de los productos GM, y exhortamos a los defensores de esta tecnología a hacer lo mismo. Algunas de nuestras objecciones a la afirmación de que existe un consenso científico se detallan a continuación:

1. No existe consenso sobre la seguridad de los alimentos GM

En relación a la seguridad de los cultivos y alimentos GM para la salud, un estudio que comprende y analiza distintas investigaciones sobre la alimentación animal con OGMs encontró “un equilibrio entre el número de grupos de investigación que sugieren que, basándose en sus estudios, una serie de cultivos GM (principalmente maíz y soya) son tan seguros y nutricionales como las respectivas plantas convencionales no-GM, y consideran que hay aún cuestiones preocupantes sin resolver”.  La revisión también encontró que la mayoría de estudios a favor de la seguridad alimentaria de los productos GM, afirmando que son tan sanos y nutricionales como aquellos obtenidos por reproducción convencional, fueron “hechos por compañías biotecnológicas o por grupos asociados a ellas, los cuales son también los responsables de la comercialización de dichas plantas GM”5. Otra revisión de estudios de alimentación, que es citada frecuentemente para señalar que los alimentos GM son seguros, incluyó investigaciones que hallan diferencias significativas en los animales alimentados con OGMs. A pesar de que los autores de la misma desestimaron estos hallazgos como no significativos biológicamente6, la interpretación de estas diferencias sigue estando sujeta al debate científico 7   8   9  10, y no existe consenso sobre la cuestión.

Los estudios rigurosos para investigar la seguridad de los cultivos y alimentos GM normalmente deberían incluir experimentos en los que un grupo de animales sean alimentados con OGMs mientras que un segundo grupo consumiera una dieta equivalente no-GM. Las investigaciones independientes de este tipo son escasas pero, cuando son llevadas a cabo, algunas de ellas han revelado efectos tóxicos o signos de toxicidad en los animales alimentados con OGMs11 12 13 14 15 16. Hasta ahora, las inquietudes generadas por estos estudios no han sido confirmadas o desmentidas por esfuerzos de investigación que se dediquen a analizar los resultados iniciales.

La falta de consenso científico sobre la seguridad de los alimentos y cultivos GM ha quedado subrayada con las recientes solicitudes de propuestas de investigación hechas por la Unión Europea y el gobierno francés para investigar los efectos a largo plazo del consumo de alimentos GM, a raíz de las incertidumbres arrojadas por estudios de alimentación animal  17  18.

Estas solicitudes de propuestas de investigación implican un reconocimiento de la deficiencia de los protocolos de investigación científicos existentes y cuestionan la afirmación de que los estudios actuales puedan juzgarse como concluyentes de que el debate científico ha finalizado.

2. No existen estudios epidemiológicos que investiguen los efectos potenciales del consumo de alimentos GM sobre la salud humana 

A menudo se afirma que “trillones de comidas GM” han sido consumidas en los Estados Unidos sin que se hayan observado efectos negativos para la salud. Sin embargo, no se han llevado a cabo estudios epidemiológicos que permitan establecer si hay algún efecto sobre la salud asociado al consumo de alimentos GM. Como este tipo de alimentos no están etiquetados en América del Norte, donde se encuentran los principales productores y consumidores de cultivos GM, es imposible trazar o investigar de forma científica los patrones de consumo y sus impactos. Por lo tanto, afirmar que los OGMs son seguros para la salud humana basándose en la experiencia de Estados Unidos no ofrece ninguna base científica.

3. Las declaraciones que afirman que las organizaciones científicos y gubernamentales respaldan la seguridad de los OGMs son exageradas o imprecisas

Las declaraciones que afirman que existe un consenso entre los cuerpos científicos y gubernamentales en cuanto a la seguridad de los alimentos GM o a que no implican un riesgo mayor a los alimentos no-GM19 20, son falsas. Por ejemplo, un panel de expertos de la Royal Society of Canada (Real Academia de Canadá) publicó un informe muy crítico contra el sistema regulatorio de los alimentos y cultivos GM en dicho país. El texto declara que es “científicamente injustificable” asumir que los alimentos GM son seguros sin pruebas científicas rigurosas y que la “hipótesis de partida” para todos los alimentos GM debería ser que la introducción de un nuevo gen causará “cambios no anticipados” en la expresión de otros, en el patrón de producción de proteínas o en la actividad metabólica. Entre los posibles resultados de estos cambios, el informe identifica la presencia de nuevos o inesperados alergénos 21. Otro informe de la British Medical Association (Asociación Médica Británica) concluyó, respecto a los efectos sobre la salud humana y el medio ambiente a largo término, que “muchas preguntas continúan sin respuesta” y que “las preocupaciones sobre la seguridad no pueden, como se ha hecho hasta ahora, dejarse de lado basándose en la información disponible”. El informe pide, además, que la investigación siga enfocado especialmente en los impactos potenciales a la salud humana y el medio ambiente 22. Además, las posiciones tomadas por otras organizaciones han sido frecuentemente  restringidas, reconociendo vacíos en los datos y los riesgos potenciales, así como también en los beneficios potenciales, de esta biotecnología agrícola. Por ejemplo, una declaración de la Comisión de Ciencia y Salud Pública de la American Medical Association (Asociación Médica Americana) reconoce “un pequeño riesgo de que se produzcan eventos adversos […] principalmente debido a la transferencia genética horizontal, alergenicidad y toxicidad”, y recomienda que el proceso voluntario de notificación que se lleva a cabo actualmente en Estados Unidos antes de la comercialización de los cultivos MG pase a ser obligatorio23. Debe señalarse que incluso “un pequeño riesgo de que se produzcan efectos adversos” puede pasar a ser significativo si se tiene en cuenta la exposición generalizada de las poblaciones humanas y animales a los cultivos GM.

Una declaración hecha por la junta directiva de la American Association for the Advancement of Science (AAAS; Asociación Americana para el Avance la Ciencia) que afirma la seguridad de los cultivos GM y se opone a su etiquetado24, no puede tomarse como opinión representativa del conjunto de los miembros de la AAAS, tal y como se puso de manifiesto en la carta abierta de oposición que publicó un grupo de 21 científicos, incluyendo muchos miembros con una larga trayectoria de pertenencia a la AAAS25. Este episodio enfatizó la falta de consenso entre los científicos sobre la seguridad de los OGMs.

4. El proyecto europeo de investigación no produce evidencias fiables sobre la seguridad de los alimentos GM

Se ha citado internacionalmente a un proyecto europeo de investigación26 que concluye la existencia de evidencias sobre la seguridad de los cultivos y alimentos GM. Sin embargo, el informe resultante de este proyecto, “Una Década de Investigación sobre OGMs financiada por la Unión Europea”, no presenta datos de estudios de alimentación hechos en animales que respalden dicha evidencia.

De hecho, el proyecto no fue diseñado para probar la seguridad de un alimento GM en concreto, sino que se centraba en “el desarrollo de perspectivas de evaluación de seguridad”27. En la sección SAFOTEST de dicho informe, dedicada a la seguridad de los alimentos GM, tan sólo se citan cinco estudios de alimentación animal28. Ninguno de estos evaluó un alimento GM comercializado ni los efectos a largo plazo más allá del periodo subcrónico de 90 días; todos encontraron diferencias en los animales alimentados con OGMs, que en algunos casos eran estadísticamente significativos; y ninguno aportó conclusiones sobre la seguridad de los alimentos estudiados, aún menos sobre la seguridad de los alimentos GM en general.

Por lo tanto, el proyecto de investigación europeo no provee de evidencias que permitan concluir sobre la seguridad de ningún alimento GM en concreto o de los cultivos GM en general.

5. Un listado de cientos de estudios que no demuestran la seguridad de los alimentos GM

Un página web altamente citada afirma que existen varios cientos de estudios que “documentan la seguridad general y lo nutricionalmente sanos que son los alimentos GM”29, afirmación que lleva a una confusión. El examen de los estudios listados revela que muchos de ellos no aportan evidencias de la seguridad de los alimentos GM y, de hecho, algunos concluyen que existe una falta de la misma. Por ejemplo:

– Muchos de los estudios citados no son estudios toxicológicos de alimentación que puedan proveer de información útil sobre los efectos en la salud derivados del consumo de comida GM. La lista incluye estudios de producción animal que examinan parámetros de interés para la industria alimentaria y agrícola, como son el rendimiento lácteo y el aumento de peso30 31, estudios sobre los impactos ambientales de los OGMs y estudios analíticos de la composición o de la estructura genética del cultivo.

– Entre los estudios de alimentación animal y la revisión de dichos estudios que se encuentran en la lista, un número sustancial encuentra efectos tóxicos y signos de toxicidad en los animales alimentados con OGMs en comparación con los controles 32 33 34 35 36 37. Las inquietudes puestas de manifiesto por dichos estudios no han sido tenidas en cuenta de forma satisfactoria, y la afirmación de que la literatura científica muestra consenso sobre la seguridad de los cultivos y alimentos GM es falsa e irresponsable.

– Muchos de los estudios fueron llevados a cabo durante cortos períodos de tiempo. Si tomamos en cuenta la esperanza media de vida de los animales utilizados para la investigación, no ha sido posible detectar efectos en la salud a largo plazo 38 39. Concluimos que estos estudios, tomados en su totalidad, están tergiversados en la página web anteriormente citada, ya que no “documentan la seguridad general y lo nutricionalmente sanos que son los alimentos GM”. Por el contrario, algunos de los estudios reflejan importantes motivos de preocupación, los cuales deberían ser estudiados con más detalle y durante un período de tiempo más extenso.

6. No existe consenso sobre los riesgos ambientales de los cultivos GM

Los riesgos ambientales de la biotecnología agrícola no solo incluye a los efectos directos de los cultivos GM, sino también las consecuencias ocasionadas por los insecticidas Bt en organismos no-objetivo, así como los efectos de los herbicidas usados en conjunción con los cultivos GM tolerantes a herbicidas.

Al igual que en el caso de la seguridad de los alimentos GM, no existe un consenso científico sobre los riesgos ambientales de los cultivos GM. Una revisión de los procedimientos usados para la evaluación del riesgo ambiental de los cultivos GM identificó deficiencias en los procedimientos utilizados y encontró que no existe un consenso a nivel global sobre las metodologías que deberían aplicarse, así como tampoco sobre los procedimientos de pruebas estandarizados40. Algunas revisiones de los datos publicados sobre los cultivos Bt han encontrado que éstos pueden tener efectos adversos en organismos no-objetivo y beneficiosos41 42 43 44; efectos que no son, a menudo, tomados en cuenta en las evaluaciones con fines regulatorios ni por algunos comentaristas científicos. La resistencia a las toxinas Bt ya es una realidad en las plagas objetivo45, mientras que se han descrito problemas con plagas secundarias (no-objetivo) en, por ejemplo, cultivos de algodón Bt en China 46 47.

Los cultivos GM tolerantes a herbicidas también han resultado igual de controvertidos. Algunas revisiones y estudios individuales los han asociado con un mayor uso de estas sustancias químicas48 49, la rápida difusión de malas hierbas resistentes50, y los efectos en la salud de seres humanos y animales expuestos al RoundUp, el herbicida usado en la mayoría de los cultivos GM 51 52 53.

Al igual que con la seguridad de los alimentos GM, el desacuerdo entre los científicos sobre los riesgos ambientales de los cultivos GM puede correlacionarse con las fuentes de financiamento. Una encuesta publicada en una revista científica en la que se preguntaba a 62 científicos sobre sus puntos de vista en relación a los riesgos ambientales de los cultivos GM encontró que tanto la fuente de financiamiento como la disciplina en la que se habían formado tenían un efecto significativo en sus actitudes.

Aquellos científicos financiados por la industria o aquellos que se habían formado en biología molecular tenían, mayoritariamente, una actitud positiva hacia los cultivos GM y sostenían que no tenían ningún riesgo implícito, mientras que aquellos científicos que eran financiados por un sistema público, trabajaban de forma independiente de las compañías que desarrollan los cultivos GM o se habían formado en ecología eran más propensos a tener una actitud “moderadamente negativa” sobre la seguridad de los cultivos GM y a enfatizar la incertidumbre e ignorancia que éstos pueden acarrear. Los autores del estudio concluyen: “Los fuertes efectos producidos por el ámbito de formación y la fuente de financiación pueden justificar cambios institucionales en cuanto a la organización de la ciencia y cómo se toman las decisiones públicas cuando se evalúan nuevas tecnologías” 54.

7. Los acuerdos internacionales reflejan un amplio reconocimiento de los riesgos de los cultivos y los alimentos GM

El Protocolo de Cartagena sobre Bioseguridad fue negociado a lo largo de muchos años e implementado en el año 2003. Este es un acuerdo internacional reconocido por 166 países que busca proteger la diversidad biológica de los riesgos interpuestos por la tecnología GM. Incluye el Principio de Precaución, permitiendo que los países firmantes tomen medidas precautorias para protegerse contra los daños de los cultivos y alimentos GM, incluso en el caso de falta de certidumbre científica 55.

Otro organismo internacional, el Codex Alimentarius de las Naciones Unidas, trabajó con expertos científicos durante siete años para desarrollar guías para la evaluación de alimentos y cultivos GM a nivel internacional debido a las preocupaciones sobre los riesgos que conllevan. Estas guías fueron adoptadas por la Comisión del Codex Alimentarius, del que son miembros 160 países, incluyendo aquellos que son los principales productores de cultivos GM como Estados Unidos56. El Protocolo de Cartagena y el Codex comparten un enfoque precautorio sobre los cultivos y alimentos GM en tanto que reconocen que la ingeniería genética difiere de las técnicas de reproducción convencionales y que es necesario que existan evaluaciones sobre la seguridad antes de que los OGMs sean utilizados o liberados en el medio ambiente. Estos acuerdos no hubieran sido negociados, y no se hubieran implementado procesos que elaboran cómo estas evaluaciones del riesgo han de ser aplicadas, si no hubiera un reconocimiento internacional de los riesgos que los cultivos y alimentos GM conllevan y de que nos encontramos ante un estado de conocimiento científico en construcción.

Las preocupaciones sobre los riesgos están bien fundamentadas, como ha sido demostrado por algunos estudios hechos sobre los efectos adversos de los cultivos GM. Muchos de estos han contribuido, de hecho, a la negociación o implementación de los procesos del Protocolo de Cartagena y el Codex. Apoyamos la implementación del Principio de Precaución en relación a la liberación y movimiento transfronterizo de cultivos y alimentos GM.

Conclusión

En este documento tan solo podemos resaltar algunos pocos ejemplos que sirvan para ilustrar que todos los resultados científicos en el ámbito de la seguridad de los cultivos transgénicos son matizables, complejos, a menudo contradictorios o no concluyentes y sesgados por las elecciones hechas por los investigadores, sus opiniones y fuentes de financiamiento. Estos estudios, en general, han suscitado más preguntas que respuestas. Si se debe continuar y expandir la introducción de cultivos y alimentos GM en la cadena alimentaria humana y animal, y si los riesgos identificados son aceptables o no, son decisiones que involucran consideraciones socioeconómicas más allá del limitado debate científico y de la investigación de los aspectos no resueltos sobre bioseguridad.

Estas decisiones deben involucrar a la sociedad en el sentido más amplio y deben estar respaldadas por evidencia científica sólida sobre la seguridad a largo plazo de los alimentos y cultivos GM para la salud humana, animal y el medio ambiente. Este tipo de evidencia debe de ser obtenida de forma honesta, ética, rigurosa, independiente, transparente y suficientemente diversificada para compensar los posibles sesgos. Las decisiones sobre el futuro de nuestra alimentación y agricultura no deben basarse en las declaraciones falaces y tergiversadas que afirman que existe un “consenso científico” sobre la seguridad de los OGMs.

 1 Frewin, G. (2013). The new “is GM food safe?” meme. Axis Mundi, 18 Julio. http://www.axismundionline.com/blog/the-new-is-gm-food-safe-meme/ ; Wikipedia (2013).

Genetically modified food controversies. http://en.wikipedia.org/wiki/Genetically_modified_food_controversies

2 Lynas, M. (2013). GMO pigs study –  more junk science. Marklynas.org, 12 June. http://www.marklynas.org/2013/06/gmo-pigs-study-more-junk-science/

3 Kloor, K. (2013). Greens on the run in debate over genetically modified food. Bloomberg, 7 January. http://www.bloomberg.com/news/2013-01-07/green-activist-reverses-stance-ongenetically-modified-food.html

4 White, M. (2013). The scientific debate about GM foods is over: They’re safe. Pacific Standard magazine, 24 Septiembre. http://www.psmag.com/health/scientific-debate-gm-foods-theyre-safe-66711/concluding that GM foods were as safe and nutritious as those obtained by conventional breeding were “per formed by biotechnology companies or associates, which are also responsible [for] commercializing these GM plants”

5 Domingo, J. L. and J. G. Bordonaba (2011). A literature review on the safety assessment of genetically modified plants. Environ Int 37: 734– 742.

6 Snell, C., et al. (2012). Assessment of the health impact of GM plant diets in long-term and multigenerational animal feeding trials: A literature review. Food and Chemical Toxicology 50 (3–4): 1134-1148.

7 Séralini, G. E., et al. (2011). Genetically modified crops safety assessments: Present limits and possible improvements. Environmental Sciences Europe 23(10).

8 Dona, A. and I. S. Arvanitoyannis (2009). Health risks of genetically modified foods. Crit Rev Food Sci Nutr 49(2): 164– 175.

9 Domingo, J. L. and J. G. Bordonaba (2011). Ibid.

10 Diels, J., et al. (2011). Association of financial or professional conflict of interest to research outcomes on health risks or nutritional assessment studies of genetically modified products. Food Policy 36: 197– 203.

11 Domingo, J. L. and J. G. Bordonaba (2011). Ibid.

12 Diels, J., et al. (2011). Ibid.

13 Dona, A. and I. S. Arvanitoyannis (2009). Ibid.

14 Séralini, G. E., et al. (2012). Long term toxicity of a Roundup herbicide and a Roundup-tolerant genetically modified maize. Food and Chemical Toxicology 50(11): 4221-4231.

15 Séralini, G. E., et al. (2013). Answers to critics: Why there is a long term toxicity due to NK603 Roundup-tolerant genetically modified maize and to a Roundup herbicide. Food and Chemical Toxicology 53: 461-468.

16 Carman, J. A., et al. (2013). A long-term toxicology study on pigs fed a combined genetically modified (GM) soy and GM maize diet. Journal of Organic Systems 8(1): 38– 54.

17 EU Food Policy (2012). Commission and EFSA agree need for two-year GMO feeding studies.

17 December.

18 Ministerio francés de Ecología, Desarrollo Sostenible y Energía (2013). Programme National de Recherche: Risques environnementaux et sanitaires liés aux OGM (Risk’OGM). 12 July.

http://www.developpement-durable.gouv.fr/IMG/pdf/APR__Risk_OGM_rel_pbch_pbj_rs2.pdf

19 Wikipedia (2013). Genetically modified food controversies. http://en.wikipedia.org/wiki/Genetically_modified_food_controversies

20 Masip, G. (2013). Opinion: Don’t fear GM crops, Europe! The Scientist, 28 de Mayo. http://www.thescientist.com/?articles.view/articleNo/35578/title/Opinion–Don-t-Fear-GM-Crops–Europe-/

21 Royal Society of Canada (2001). Elements of precaution: Recommendations for the regulation of Food Biotechnology in Canada; An Expert Panel Report on the Future of Food Biotechnology.

January. http://www.rsc.ca//files/publications/expert_panels/foodbiotechnology/GMreportEN.pdf

22 British Medical Association Board of Science and Education (2004). Genetically modified food and health: A second interim statement. March. http://bit.ly/19QAHSI

23 American Medical Association House of Delegates (2012). Labeling of bioengineered foods.

Council on Science and Public Health Report 2. http://www.ama-assn.org/resources/doc/csaph/a12-csaph2-

bioengineeredfoods.pdf

24 AAAS (2012). Statement by the AAAS Board of Directors on labeling of genetically modified

foods. 20 October. http://www.aaas.org/news/releases/2012/media/AAAS_GM_statement.pdf

25 Hunt, P., et al. (2012). Yes: Food labels would let consumers make informed choices. Environmental Health News. http://www.environmentalhealthnews.org/ehs/news/2012/yes-labels-on-gmfoods

26 Comisión Europea (2010). A decade of EU-funded GMO research (2001– 2010).

27 Comisión Europea (2010): 128.

28 Comisión Europea (2010): 157.

29 Tribe, D. (sin fecha disponible). 600+ published safety assessments. GMOPundit blog. http://gmopundit.blogspot.co.uk/p/450-published-safety-assessments.html

30 Brouk, M., et al. (2008). Performance of lactating dairy cows fed corn as whole plant silage and

grain produced from a genetically modified event DAS-59122-7 or a nontransgenic, near isoline control. J Anim. Sci, (Sectional Meeting Abstracts) 86(e-Suppl. 3):89 Abstract 276.

31Calsamiglia, S., et al. (2007). Effects of corn silage derived from a genetically modified variety containing two transgenes on feed intake, milk production, and composition, and the absence of detectable transgenic deoxyribonucleic acid in milk in Holstein dairy cows. J Dairy Sci 90: 4718- 4723.

32 De Vendômois, J.S., et al. (2010). A comparison of the effects of three GM corn varieties on mammalian health. Int J Biol Sci. ;5(7):706-26.

33 Ewen, S.W.B. and A. Pusztai (1999). Effect of diets containing genetically modified potatoes expressing Galanthus nivalis lectin on rat small intestine. Lancet 354:1353-1354.

34 Fares, N.H., and A. K. El-Sayed (1998). Fine structural changes in the ileum of mice fed on

delta-endotoxin-treated potatoes and transgenic potatoes. Nat Toxins. 6:219-33.

35 Kilic, A. and M. T. Akay (2008). A three generation study with genetically modified Bt corn in rats: Biochemical and histopathological investigation. Food Chem Toxicol 46(3): 1164– 1170.

36 Malatesta, M., et al. (2002). Ultrastructural morphometrical and immunocytochemical analyses of hepatocyte nuclei from mice fed on genetically modified soybean. Cell Structure and Function 27:173-180.

37 Malatesta, M., et al. (2003). Fine structural analyses of pancreatic acinar cell nuclei from mice fed on genetically modified soybean. European Journal of Histochemistry 47:385-388

38 Hammond, B., et al. (2004). Results of a 13 week safety assurance study with rats fed grain from glyphosate tolerant corn. Food Chem Toxicol 42(6): 1003-1014.

39 Hammond, B. G., et al. (2006). Results of a 90-day safety assurance study with rats fed grain from corn borer-protected corn. Food Chem Toxicol 44(7): 1092-1099.

40 Hilbeck, A., et al. (2011). Environmental risk assessment of genetically modified plants – concepts and controversies. Environmental Sciences Europe 23(13).

41 Hilbeck, A. y J. E. U. Schmidt (2006). Another view on Bt proteins –  How specific are they and what else might they do? Biopesti Int 2(1): 1– 50.

42 Székács, A. y B. Darvas (2012). Comparative aspects of Cry toxin usage in insect control.

Advanced Technologies for Managing Insect Pests. I. Ishaaya, S. R. Palli y A. R. Horowitz. Dordrecht, Países Bajos, Springer: 195– 230.

43 Marvier, M., et al. (2007). A meta-analysis of effects of Bt cotton and maize on nontarget invertebrates. Science 316(5830): 1475-1477.

44 Lang, A. y E. Vojtech (2006). The effects of pollen consumption of transgenic Bt maize on the common swallowtail, Papilio machaon  L. (Lepidoptera, Papilionidae). Basic and Applied Ecology 7: 296– 306.

45 Gassmann, A. J., et al. (2011). Field-evolved resistance to Bt maize by Western corn rootworm. PLoS ONE 6(7): e22629.

46 Zhao, J. H., et al. (2010). Benefits of Bt cotton counterbalanced by secondary pests? Perceptions of ecological change in China. Environ Monit Assess 173(1-4): 985-994.

47 Lu, Y., et al. (2010). Mirid bug outbreaks in multiple crops correlated with wide-scale adoption of Bt cotton in China. Science 328(5982): 1151-1154.

48 Benbrook, C. (2012). Impacts of genetically engineered crops on pesticide use in the US –  The first sixteen years. Environmental Sciences Europe 24(24).

49Heinemann, J. A., et al. (2013). Sustainability and innovation in staple crop production in the US Midwest. International Journal of Agricultural Sustainability: 1– 18.

50 Powles, S. B. (2008). Evolved glyphosate-resistant weeds around the world: Lessons to be learnt. Pest Manag Sci 64: 360– 365.

51 Székács, A. and B. Darvas (2012). Forty years with glyphosate. Herbicides – Properties,  Synthesis and Control of Weeds. M. N. Hasaneen, InTech.

52 Benedetti, D., et al. (2013). Genetic damage in soybean workers exposed to pesticides: evaluation with the comet and buccal micronucleus cytome assays. Mutat Res 752(1-2): 28-33.

53 López, S. L., et al. (2012). Pesticides used in South American GMO-based agriculture: A review of their effects on humans and animal models. Advances in Molecular Toxicology. J. C. Fishbein and J. M. Heilman. New York, Elsevier. 6: 41– 75. 54 Kvakkestad, V., et al. (2007). Scientists perspectives on the deliberate release of GM crops. Environmental Values 16(1): 79– 104.

55 Secretariado de la Convención de Diversidad Biológica (2000). Protocolo de Cartagena de Bioseguridad de la Convención de Diversidad Biológica. http://bch.cbd.int/protocol/text/

56 Codex Alimentarius (2009). Foods derived from modern biotechnology. 2d ed. World Health Organization/Food and Agriculture Organization of the United Nations. ftp://ftp.fao.org/an codex/Publications/Booklets/Biotech/Biotech_2009e.pdf

http://www.ensser.org/increasing-public-information/no-scientific-consensus-on-gmo-safety/

No scientific consensus on GMO safety.

As scientists, physicians, academics, and experts from disciplines relevant to the scientific, legal, social and safety assessment aspects of genetically modified organisms (GMOs),[1] we strongly reject claims by GM seed developers and some scientists, commentators, and journalists that there is a “scientific consensus” on GMO safety[2] [3] [4] and that the debate on this topic is “over”.[5]

We feel compelled to issue this statement because the claimed consensus on GMO safety does not exist. The claim that it does exist is misleading and misrepresents the currently available scientific evidence and the broad diversity of opinion among scientists on this issue. Moreover, the claim encourages a climate of complacency that could lead to a lack of regulatory and scientific rigour and appropriate caution, potentially endangering the health of humans, animals, and the environment.

Science and society do not proceed on the basis of a constructed consensus, as current knowledge is always open to well-founded challenge and disagreement. We endorse the need for further independent scientific inquiry and informed public discussion on GM product safety and urge GM proponents to do the same.

Some of our objections to the claim of scientific consensus are listed below.

1. There is no consensus on GM food safety

Regarding the safety of GM crops and foods for human and animal health, a comprehensive review of animal feeding studies of GM crops found “An equilibrium in the number [of] research groups suggesting, on the basis of their studies, that a number of varieties of GM products (mainly maize and soybeans) are as safe and nutritious as the respective conventional non-GM plant, and those raising still serious concerns”. The review also found that most studies concluding that GM foods were as safe and nutritious as those obtained by conventional breeding were “performed by biotechnology companies or associates, which are also responsible [for] commercializing these GM plants”.[6]

A separate review of animal feeding studies that is often cited as showing that GM foods are safe included studies that found significant differences in the GM-fed animals. While the review authors dismissed these findings as not biologically significant,[7] the interpretation of these differences is the subject of continuing scientific debate[8] [9] [10] [11] and no consensus exists on the topic.

Rigorous studies investigating the safety of GM crops and foods would normally involve animal feeding studies in which one group of animals is fed GM food and another group is fed an equivalent non-GM diet. Independent studies of this type are rare, but when such studies have been performed, some have revealed toxic effects or signs of toxicity in the GM-fed animals.[12][13] [14] [15] [16] [17] The concerns raised by these studies have not been followed up by targeted research that could confirm or refute the initial findings.

The lack of scientific consensus on the safety of GM foods and crops is underlined by the recent research calls of the European Union and the French government to investigate the long-term health impacts of GM food consumption in the light of uncertainties raised by animal feeding studies.[18][19] These official calls imply recognition of the inadequacy of the relevant existing scientific research protocols. They call into question the claim that existing research can be deemed conclusive and the scientific debate on biosafety closed.

2. There are no epidemiological studies investigating potential effects of GM food consumption on human health

It is often claimed that “trillions of GM meals” have been eaten in the US with no ill effects. However, no epidemiological studies in human populations have been carried out to establish whether there are any health effects associated with GM food consumption. As GM foods are not labelled in North America, a major producer and consumer of GM crops, it is scientifically impossible to trace, let alone study, patterns of consumption and their impacts. Therefore, claims that GM foods are safe for human health based on the experience of North American populations have no scientific basis.

3. Claims that scientific and governmental bodies endorse GMO safety are exaggerated or inaccurate

 Claims that there is a consensus among scientific and governmental bodies that GM foods are safe, or that they are no more risky than non-GM foods,[20][21] are false.

For instance, an expert panel of the Royal Society of Canada issued a report that was highly critical of the regulatory system for GM foods and crops in that country. The report declared that it is “scientifically unjustifiable” to presume that GM foods are safe without rigorous scientific testing and that the “default prediction” for every GM food should be that the introduction of a new gene will cause “unanticipated changes” in the expression of other genes, the pattern of proteins produced, and/or metabolic activities. Possible outcomes of these changes identified in the report included the presence of new or unexpected allergens.[22]

A report by the British Medical Association concluded that with regard to the long-term effects of GM foods on human health and the environment, “many unanswered questions remain” and that “safety concerns cannot, as yet, be dismissed completely on the basis of information currently available”. The report called for more research, especially on potential impacts on human health and the environment.[23]

Moreover, the positions taken by other organizations have frequently been highly qualified, acknowledging data gaps and potential risks, as well as potential benefits, of GM technology. For example, a statement by the American Medical Association’s Council on Science and Public Health acknowledged “a small potential for adverse events … due mainly to horizontal gene transfer, allergenicity, and toxicity” and recommended that the current voluntary notification procedure practised in the US prior to market release of GM crops be made mandatory.[24] It should be noted that even a “small potential for adverse events” may turn out to be significant, given the widespread exposure of human and animal populations to GM crops.

A statement by the board of directors of the American Association for the Advancement of Science (AAAS) affirming the safety of GM crops and opposing labelling [25] cannot be assumed to represent the view of AAAS members as a whole and was challenged in an open letter by a group of 21 scientists, including many long-standing members of the AAAS.[26] This episode underlined the lack of consensus among scientists about GMO safety.

4. EU research project does not provide reliable evidence of GM food safety

An EU research project[27] has been cited internationally as providing evidence for GM crop and food safety. However, the report based on this project, “A Decade of EU-Funded GMO Research”, presents no data that could provide such evidence, from long-term feeding studies in animals.

Indeed, the project was not designed to test the safety of any single GM food, but to focus on “the development of safety assessment approaches”.[28] Only five published animal feeding studies are referenced in the SAFOTEST section of the report, which is dedicated to GM food safety.[29] None of these studies tested a commercialised GM food; none tested the GM food for long-term effects beyond the subchronic period of 90 days; all found differences in the GM-fed animals, which in some cases were statistically significant; and none concluded on the safety of the GM food tested, let alone on the safety of GM foods in general. Therefore the EU research project provides no evidence for sweeping claims about the safety of any single GM food or of GM crops in general.

5. List of several hundred studies does not show GM food safety

A frequently cited claim published on an Internet website that several hundred studies “document the general safety and nutritional wholesomeness of GM foods and feeds”[30] is misleading. Examination of the studies listed reveals that many do not provide evidence of GM food safety and, in fact, some provide evidence of a lack of safety. For example:

  • Many of the studies are not toxicological animal feeding studies of the type that can provide useful information about health effects of GM food consumption. The list includes animal production studies that examine parameters of interest to the food and agriculture industry, such as milk yield and weight gain;[31] [32] studies on environmental effects of GM crops; and analytical studies of the composition or genetic makeup of the crop.
  • Among the animal feeding studies and reviews of such studies in the list, a substantial number found toxic effects and signs of toxicity in GM-fed animals compared with controls.[33] [34] [35] [36] [37] [38] Concerns raised by these studies have not been satisfactorily addressed and the claim that the body of research shows a consensus over the safety of GM crops and foods is false and irresponsible.
  • Many of the studies were conducted over short periods compared with the animal’s total lifespan and cannot detect long-term health effects.[39] [40]

We conclude that these studies, taken as a whole, are misrepresented on the Internet website as they do not “document the general safety and nutritional wholesomeness of GM foods and feeds”. Rather, some of the studies give serious cause for concern and should be followed up by more detailed investigations over an extended period of time.

6. There is no consensus on the environmental risks of GM crops

Environmental risks posed by GM crops include the effects of Bt insecticidal crops on non-target organisms and effects of the herbicides used in tandem with herbicide-tolerant GM crops.

As with GM food safety, no scientific consensus exists regarding the environmental risks of GM crops. A review of environmental risk assessment approaches for GM crops identified shortcomings in the procedures used and found “no consensus” globally on the methodologies that should be applied, let alone on standardized testing procedures.[41]

Some reviews of the published data on Bt crops have found that they can have adverse effects on non-target and beneficial organisms[42] [43] [44] [45] – effects that are widely neglected in regulatory assessments and by some scientific commentators. Resistance to Bt toxins has emerged in target pests,[46] and problems with secondary (non-target) pests have been noted, for example, in Bt cotton in China.[47] [48]

Herbicide-tolerant GM crops have proved equally controversial. Some reviews and individual studies have associated them with increased herbicide use,[49][50] the rapid spread of herbicide-resistant weeds,[51] and adverse health effects in human and animal populations exposed to Roundup, the herbicide used on the majority of GM crops.[52] [53] [54]

As with GM food safety, disagreement among scientists on the environmental risks of GM crops may be correlated with funding sources. A peer-reviewed survey of the views of 62 life scientists on the environmental risks of GM crops found that funding and disciplinary training had a significant effect on attitudes. Scientists with industry funding and/or those trained in molecular biology were very likely to have a positive attitude to GM crops and to hold that they do not represent any unique risks, while publicly-funded scientists working independently of GM crop developer companies and/or those trained in ecology were more likely to hold a “moderately negative” attitude to GM crop safety and to emphasize the uncertainty and ignorance involved. The review authors concluded, “The strong effects of training and funding might justify certain institutional changes concerning how we organize science and how we make public decisions when new technologies are to be evaluated.”[55]

7. International agreements show widespread recognition of risks posed by GM foods and crops

The Cartagena Protocol on Biosafety was negotiated over many years and implemented in 2003. The Cartagena Protocol is an international agreement ratified by 166 governments worldwide that seeks to protect biological diversity from the risks posed by GM technology. It embodies the Precautionary Principle in that it allows signatory states to take precautionary measures to protect themselves against threats of damage from GM crops and foods, even in case of a lack of scientific certainty.[56]

Another international body, the UN’s Codex Alimentarius, worked with scientific experts for seven years to develop international guidelines for the assessment of GM foods and crops, because of concerns about the risks they pose. These guidelines were adopted by the Codex Alimentarius Commission, of which over 160 nations are members, including major GM crop producers such as the United States.[57]

The Cartagena Protocol and Codex share a precautionary approach to GM crops and foods, in that they agree that genetic engineering differs from conventional breeding and that safety assessments should be required before GM organisms are used in food or released into the environment.

These agreements would never have been negotiated, and the implementation processes elaborating how such safety assessments should be conducted would not currently be happening, without widespread international recognition of the risks posed by GM crops and foods and the unresolved state of existing scientific understanding.

Concerns about risks are well-founded, as has been demonstrated by studies on some GM crops and foods that have shown adverse effects on animal health and non-target organisms, indicated above. Many of these studies have, in fact, fed into the negotiation and/or implementation processes of the Cartagena Protocol and Codex. We support the application of the Precautionary Principle with regard to the release and transboundary movement of GM crops and foods.

Conclusion

In the scope of this document, we can only highlight a few examples to illustrate that the totality of scientific research outcomes in the field of GM crop safety is nuanced, complex, often contradictory or inconclusive, confounded by researchers’ choices, assumptions, and funding sources, and in general, has raised more questions than it has currently answered.

Whether to continue and expand the introduction of GM crops and foods into the human food and animal feed supply, and whether the identified risks are acceptable or not, are decisions that involve socioeconomic considerations beyond the scope of a narrow scientific debate and the currently unresolved biosafety research agendas. These decisions must therefore involve the broader society. They should, however, be supported by strong scientific evidence on the long-term safety of GM crops and foods for human and animal health and the environment, obtained in a manner that is honest, ethical, rigorous, independent, transparent, and sufficiently diversified to compensate for bias.

Decisions on the future of our food and agriculture should not be based on misleading and misrepresentative claims that a “scientific consensus” exists on GMO safety.


[1] In the US, the term “genetically engineered” is often used in place of “genetically modified”. We have used “genetically modified” because this is the terminology consistently used by many authorities internationally, including the Food and Agriculture Organization of the United Nations; the World Health Organization; Codex Alimentarius; European and Indian legislation; peer-reviewed studies by industry and independent scientists; and the international media. It is also consistent with the Cartagena Protocol’s term “living modified organism”.

[2] Frewin, G. (2013). The new “is GM food safe?” meme. Axis Mundi, 18 July.  http://www.axismundionline.com/blog/the-new-is-gm-food-safe-meme/; Wikipedia (2013). Genetically modified food controversies.http://en.wikipedia.org/wiki/Genetically_modified_food_controversies

[3] Mark Lynas (2013). GMO pigs study – more junk science. Marklynas.org, 12 June. http://www.marklynas.org/2013/06/gmo-pigs-study-more-junk-science/

[4] Keith Kloor (2013). Greens on the run in debate over genetically modified food. Bloomberg, 7 January. www.bloomberg.com/news/2013-01-07/green-activist-reverses-stance-on-genetically-modified-food.html

[5] White, M. (2013). The scientific debate about GM foods is over: They’re safe. Pacific Standard magazine, 24 Sept. www.psmag.com/health/scientific-debate-gm-foods-theyre-safe-66711/

[6] Domingo, J. L. and J. G. Bordonaba (2011). A literature review on the safety assessment of genetically modified plants. Environ Int 37: 734–742.

[7] Snell, C., et al. (2012). Assessment of the health impact of GM plant diets in long-term and multigenerational animal feeding trials: A literature review. Food and Chemical Toxicology 50(3–4): 1134-1148.

[8] Séralini, G. E., et al. (2011). Genetically modified crops safety assessments: Present limits and possible improvements. Environmental Sciences Europe 23(10).

[9] Dona, A. and I. S. Arvanitoyannis (2009). Health risks of genetically modified foods. Crit Rev Food Sci Nutr 49(2): 164–175.

[10] Domingo, J. L. and J. G. Bordonaba (2011). Ibid.

[11] Diels, J., et al. (2011). Association of financial or professional conflict of interest to research outcomes on health risks or nutritional assessment studies of genetically modified products. Food Policy 36: 197–203.

[12] Domingo, J. L. and J. G. Bordonaba (2011). Ibid..

[13] Diels, J., et al. (2011). Ibid.

[14] Dona, A. and I. S. Arvanitoyannis (2009). Ibid.

[15] Séralini, G. E., et al. (2012). Long term toxicity of a Roundup herbicide and a Roundup-tolerant genetically modified maize. Food and Chemical Toxicology 50(11): 4221-4231.

[16] Séralini, G. E., et al. (2013). Answers to critics: Why there is a long term toxicity due to NK603 Roundup-tolerant genetically modified maize and to a Roundup herbicide. Food and Chemical Toxicology 53: 461-468.

[17] Carman, J. A., et al. (2013). A long-term toxicology study on pigs fed a combined genetically modified (GM) soy and GM maize diet. Journal of Organic Systems 8(1): 38–54.

[18] EU Food Policy (2012).  Commission and EFSA agree need for two-year GMO feeding studies. 17 December.

[19] French Ministry of Ecology, Sustainable Development and Energy (2013). Programme National de Recherche: Risques environnementaux et sanitaires liés aux OGM (Risk’OGM). 12 July. www.developpement-durable.gouv.fr/IMG/pdf/APR__Risk_OGM_rel_pbch_pbj_rs2.pdf

[20] Wikipedia (2013). Genetically modified food controversies.http://en.wikipedia.org/wiki/Genetically_modified_food_controversies

[21] G. Masip (2013). Opinion: Don’t fear GM crops, Europe! The Scientist, May 28. www.the-scientist.com

[22] Royal Society of Canada (2001). Elements of precaution: Recommendations for the regulation of Food Biotechnology in Canada; An Expert Panel Report on the Future of Food Biotechnology. January. www.rsc.ca//files/publications/expert_panels/foodbiotechnology/GMreportEN.pdf

[23] British Medical Association Board of Science and Education (2004). Genetically modified food and health: A second interim statement. March.bit.ly/19QAHSI

[24] American Medical Association House of Delegates (2012). Labeling of bioengineered foods. Council on Science and Public Health Report 2.http://www.ama-assn.org/resources/doc/csaph/a12-csaph2-bioengineeredfoods.pdf

[25] AAAS (2012). Statement by the AAAS Board of Directors on labeling of genetically modified foods. 20 October.www.aaas.org/news/releases/2012/media/AAAS_GM_statement.pdf

[26] Hunt, P., et al. (2012). Yes: Food labels would let consumers make informed choices. Environmental Health News.www.environmentalhealthnews.org/ehs/news/2012/yes-labels-on-gm-foods

[27] European Commission (2010). A decade of EU-funded GMO research (2001–2010).

[28] European Commission (2010): 128.

[29] European Commission (2010): 157.

[31] Brouk, M., et al. (2008). Performance of lactating dairy cows fed corn as whole plant silage and grain produced from a genetically modified event DAS-59122-7 or a nontransgenic, near isoline control. J Anim. Sci, (Sectional Meeting Abstracts) 86(e-Suppl. 3):89 Abstract 276.

[32] Calsamiglia, S., et al. (2007). Effects of corn silage derived from a genetically modified variety containing two transgenes on feed intake, milk production, and composition, and the absence of detectable transgenic deoxyribonucleic acid in milk in Holstein dairy cows. J Dairy Sci 90: 4718-4723.

[33] de Vendômois, J.S., et al. (2010). A comparison of the effects of three GM corn varieties on mammalian health. Int J Biol Sci. ;5(7):706-26.

[34] Ewen, S.W.B. and A. Pusztai (1999). Effect of diets containing genetically modified potatoes expressing Galanthus nivalis lectin on rat small intestine. Lancet 354:1353-1354.

[35] Fares, N.H., and A. K. El-Sayed (1998). Fine structural changes in the ileum of mice fed on delta-endotoxin-treated potatoes and transgenic potatoes. Nat Toxins. 6:219-33.

[36] Kilic, A. and M. T. Akay (2008). A three generation study with genetically modified Bt corn in rats: Biochemical and histopathological investigation. Food Chem Toxicol 46(3): 1164–1170.

[37] Malatesta, M., et al. (2002). Ultrastructural morphometrical and immunocytochemical analyses of hepatocyte nuclei from mice fed on genetically modified soybean. Cell Structure and Function 27:173-180.

[38] Malatesta, M., et al. (2003). Fine structural analyses of pancreatic acinar cell nuclei from mice fed on genetically modified soybean. European Journal of Histochemistry 47:385-388

[39] Hammond, B., et al. (2004). Results of a 13 week safety assurance study with rats fed grain from glyphosate tolerant corn. Food Chem Toxicol 42(6): 1003-1014.

[40] Hammond, B. G., et al. (2006). Results of a 90-day safety assurance study with rats fed grain from corn borer-protected corn. Food Chem Toxicol 44(7): 1092-1099.

[41] Hilbeck, A., et al. (2011). Environmental risk assessment of genetically modified plants – concepts and controversies. Environmental Sciences Europe 23(13).

[42] Hilbeck, A. and J. E. U. Schmidt (2006). Another view on Bt proteins – How specific are they and what else might they do? Biopesti Int 2(1): 1–50.

[43] Székács, A. and B. Darvas (2012). Comparative aspects of Cry toxin usage in insect control. Advanced Technologies for Managing Insect Pests. I. Ishaaya, S. R. Palli and A. R. Horowitz. Dordrecht, Netherlands, Springer: 195–230.

[44] Marvier, M., et al. (2007). A meta-analysis of effects of Bt cotton and maize on nontarget invertebrates. Science 316(5830): 1475-1477.

[45] Lang, A. and E. Vojtech (2006). The effects of pollen consumption of transgenic Bt maize on the common swallowtail, Papilio machaon L. (Lepidoptera, Papilionidae). Basic and Applied Ecology 7: 296–306.

[46] Gassmann, A. J., et al. (2011). Field-evolved resistance to Bt maize by Western corn rootworm. PLoS ONE 6(7): e22629.

[47] Zhao, J. H., et al. (2010). Benefits of Bt cotton counterbalanced by secondary pests? Perceptions of ecological change in China. Environ Monit Assess 173(1-4): 985-994.

[48] Lu, Y., et al. (2010). Mirid bug outbreaks in multiple crops correlated with wide-scale adoption of Bt cotton in China. Science 328(5982): 1151-1154.

[49] Benbrook, C. (2012). Impacts of genetically engineered crops on pesticide use in the US – The first sixteen years. Environmental Sciences Europe 24(24).

[50] Heinemann, J. A., et al. (2013). Sustainability and innovation in staple crop production in the US Midwest. International Journal of Agricultural Sustainability: 1–18.

[51] Powles, S. B. (2008). Evolved glyphosate-resistant weeds around the world: Lessons to be learnt. Pest Manag Sci 64: 360–365.

[52] Székács, A. and B. Darvas (2012). Forty years with glyphosate. Herbicides – Properties, Synthesis and Control of Weeds. M. N. Hasaneen, InTech.

[53] Benedetti, D., et al. (2013). Genetic damage in soybean workers exposed to pesticides: evaluation with the comet and buccal micronucleus cytome assays. Mutat Res 752(1-2): 28-33.

[54] Lopez, S. L., et al. (2012). Pesticides used in South American GMO-based agriculture: A review of their effects on humans and animal models. Advances in Molecular Toxicology. J. C. Fishbein and J. M. Heilman. New York, Elsevier. 6: 41–75.

[55] Kvakkestad, V., et al. (2007). Scientistsʼ perspectives on the deliberate release of GM crops. Environmental Values 16(1): 79–104.

[56] Secretariat of the Convention on Biological Diversity (2000). Cartagena Protocol on Biosafety to the Convention on Biological Diversity.bch.cbd.int/protocol/text/

[57] Codex Alimentarius (2009). Foods derived from modern biotechnology. 2d ed. World Health Organization/Food and Agriculture Organization of the United Nations.ftp://ftp.fao.org/codex/Publications/Booklets/Biotech/Biotech_2009e.pdf

http://www.ensser.org/increasing-public-information/no-scientific-consensus-on-gmo-safety/


@twewwter

October 2013
S M T W T F S
« Sep   Nov »
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728293031  

Join 727 other followers

Archivo