La publicación de estudios científicos, bajo escrutinio.

Probablemente es del conocimiento de nuestros lectores la existencia de un estudio científico realizado por un grupo de investigadores franceses, liderado por el profesor Gilles-Eric Séralini. Dicho estudio fue publicado en septiembre de 2012 en la importante revista científica internacional ‘Food and Chemical Toxicology’ (FCT).

El estudio publicado en FCT ha sido el experimento de mayor duración realizado (2 años) sobre el efecto del herbicida ‘Roundup’ y el maíz transgénico NK603 -modificado para tolerar dicho herbicida- ambos productos de la compañía transnacional Monsanto. Dicho estudio fue realizado en ratas y en él se reportó una mayor incidencia de afectaciones en el hígado, riñones, aparición de más tumores y a edad más temprana, así como la muerte prematura de algunos ejemplares alimentados con maíz transgénico y el mencionado herbicida. Sobra decir que la investigación generó una gran polémica en el mundo científico, en la industria agroalimentaria, y en general en los consumidores.

A finales del mes de noviembre, se dio a conocer la noticia de que la revista que había publicado el estudio del Dr Séralini y colaboradores retiraban (retractamiento) la publicación de este estudio de la revista FCT por razones que, de acuerdo a la opinión de científicos críticos, carece de fundamentos científicos, son inéticas e incluso ilegales, y de ser un ataque a la ciencia independiente, además de poner nuevamente bajo los reflectores el control que corporaciones transnacionales, en este caso semilleras, podrían ejercer en el mundo científico, desde universidades públicas hasta la publicación de estudios críticos.

En un comunicado, el Dr Wallace Hayes -editor en jefe de la revista FCT- menciona que después de realizar nuevamente un estudio ‘exhaustivo’ de los resultados de Séralini, no se ha encontrado ninguna evidencia de fraude o manipulación intencional de los datos generados durante el estudio. Sin embargo, menciona solamente una razón para retractar el estudio: ‘los resultados, aunque no son incorrectos, no son concluyentes’. Hayes menciona que los resultados no son concluyentes por el reducido número de animales usado para el estudio y particularmente por la variedad de ratas utilizadas para dicho estudio (la variedad Sprague-Dawley).

Debe mencionarse también que originalmente el estudio de Séralini fue publicado en 2012 en FCT después de ser revisado por 5 árbitros científicos (referees) cuando normalmente los estudios son revisados por 2 o 3.

Vale la pena analizar con mayor profundidad algunos de los argumentes presentados por ‘Food and Chemical Toxicology’ para retractar el estudio de Séralini.

La variedad de ratas Sprague-Dawley utilizadas en el estudio del grupo francés son las más comúnmente usadas para estudios toxicológicos, además, en este tipo de estudios es aceptable usar 10 animales por grupo, mientras que para estudios sobre cáncer se recomienda un número mayor de individuos debido a que esta enfermedad es menos común y probablemente más difícil de detectar, así al aumentar el número de individuos evaluados, se disminuye la posibilidad de detectar falsos negativos. Con respecto a la aparición de tumores, esta variedad de ratas desarrollan tumoraciones espontáneamente, por lo que un aumento en la incidencia es indicativa de efectos provocados por el tratamiento experimental, es por esto que dicha variedad de ratas es usada en estudios toxicológicos. La misma variedad de ratas fueron utilizadas en estudios científicos de otros grupos y que finalmente fueron publicados en FCT en los años 2007, 2005, 2002, 1997.

Inevitablemente llama la atención el hecho de que por lo menos un estudio que propone la inocuidad del maíz transgénico, publicado en FCT no generó mayor debate, ni llamó tanto la atención, ni fue sujeto de un estudio tan ‘exhaustivo’ por parte de los editores de la revista, aunque se trataba de estudios de la inocuidad de maíz transgénico en ratas (¡la misma variedad de ratas usadas en el estudio de Séralini!). Uno de estos estudios fue usado como argumento para que Monsanto obtuviera una autorización para su maíz modificado (Hammond, B.G., Dudek, R., Lemen, J.K., Nemeth, M.A., 2006b. Results of a 90-day safety assurance study with rats fed grain from corn borer-protected corn. Food Chem Toxicol 44, 1092-1099).

El factor Goodman

Otro hecho que levanta sospecha sobre los motivos para el retractamiento del estudio de Séralini es que Richard E. Goodman, antiguo profesor del Programa de Investigación en alergias alimentarias de la Universidad de Nebraska, y también ex empleado de Monsanto entre 1997 y 2004 -con quien publicó estudios sobre la alergenicidad de los cultivos transgénicos-, fuera contratado a principios de 2013 como ‘Editor asociado en Biotecnología’ por la revista FCT, aunque esta ya contaba con la asesoría experta del Dr José L. Domingo, profesor de Toxicología y Salud Ambiental. No hay pruebas de que el Dr Goodman tenga responsabilidad en el proceso que retiró el estudio del Dr Séralini de FCT, pero llama la atención el hecho de su contrato con la revista poco tiempo después de la publicación del estudio de Séralini y pone alertas ante la potencial influencia de las corporaciones sobre las juntas editoriales de revistas científicas.

La falta de conclusiones definitivas no es un fundamento para retirar un artículo científico ya publicado. El obtener conclusiones definitivas de una investigación científica es un hecho más bien raro, y por lo mismo, la decisión sobre la definitividad de las conclusiones de un estudio científico no debería estar limitada a un editor o grupo editorial. De hecho, el avance de la ciencia se nutre de los nuevos cuestionamientos que surgen a partir de investigaciones científicas previas. De ahí que deban promoverse y financiarse investigaciones serias, críticas e independientes para sumar argumentos al debate, en este caso, de los cultivos transgénicos. Quedan las preguntas: ¿Qué propósito o sentido tendrá el proceso de revisión rigurosa, científica y arbitrada en el contexto de que se haya retractado un estudio ya publicado? ¿Qué sucederá si en estudios futuros se confirman los resultados encontrados por Séralini?

Dado que actualmente se pregona que la ciencia puede ser una herramienta que ayude a resolver los problemas por los que atravesamos, la sociedad debe estar atenta a las investigaciones científicas que se realizan tanto en nuestro país como a nivel mundial y que muchas veces se autoproclaman como avances para la humanidad.

Un punto muy importante a considerar es que hasta ahora las publicaciones derivadas de investigaciones científicas hechas en México son realizadas mayormente en instituciones públicas, a partir de los presupuestos otorgados por el gobierno, que a su vez provienen de los impuestos que pagan las y los ciudadanos. Tenemos el derecho de saber qué investigación científica se hace, y los resultados de ésta. Estemos atentos.

http://pagina3.mx/al-grano/12511-la-publicacion-de-estudios-cientificos-bajo-escrutinio.html

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