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Nueva revolución tecnológica con campesinos y sin transgénicos.

 

Víctor Suárez Director ejecutivo de la Asociación Nacional de Empresas Comercializadoras de Productores del Campo (ANEC) victor.suarez@anec.org.mx

La dependencia alimentaria de nuestro país es insoportable. Ahora, todos o casi todos coinciden en ello, excepto Estados Unidos (EU) y las corporaciones agroindustriales. Las importaciones agroalimentarias pasaron de 24 a 46 por ciento en la cobertura de la demanda nacional en las dos décadas recientes, como resultado ineludible de la era del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y de la soberanía de los mercados, misma que nos ha sido impuesta desde 1982.

De continuar así, y de acuerdo con estimaciones del Departamento de Agricultura de EU, hacia el 2030 México importaría el 80 por ciento de sus alimentos, comprometiendo de forma irreversible los derechos de campesinos, comunidades rurales y pueblos indios; la seguridad alimentaria del país, el derecho a la alimentación de la población; la cohesión social; la estabilidad política, e incluso la soberanía nacional y la integridad territorial.

Para documentar nuestro optimismo, algunas cifras: a) En 1991, antes del TLCAN, importamos 1.5 millones de toneladas de maíz con valor de 180 millones de dólares; en 2011 fueron 9.5 millones de toneladas por tres mil millones de dólares. b) Entre 1991 y 2011 se importaron 111 millones de toneladas de maíz con valor de 18 mil 460 millones de dólares, siendo que el país puede producir todo el maíz que consume. c) En ese periodo, las importaciones de granos y oleaginosas (maíz, frijol, trigo, sorgo, arroz, cebada y soya) ascendieron a 316 millones de toneladas con valor de 64 mil 484 millones de dólares. d) En 1991, las importaciones de arroz cubrían 25 por ciento del consumo nacional; dos décadas después, este porcentaje subió a 85. e) En 17 de 18 años del TLCAN, el saldo de la balanza comercial agroalimentaria ha sido negativo. f) De 1991 a 2011, el PIB agropecuario, silvícola y pesquero ha “crecido” a una tasa promedio anual del 1.8 por ciento, pero si se descuenta el crecimiento poblacional, el sector ha permanecido estancado. No así el tamaño, las utilidades y el poder económico y político de las corporaciones agroalimentarias multinacionales.

Y lo peor está por venir, de continuar el modelo fracasado de dependencia alimentaria. En el lustro reciente se ha consolidado un nuevo paradigma en los mercados agrícolas internacionales caracterizado por una nueva era de precios altos y volatilidad sin precedentes, en que la única certidumbre es la incertidumbre. Esto pulveriza las ilusiones de importaciones agroalimentarias a bajo precio y coloca a los países dependientes en situación de extrema vulnerabilidad alimentaria, social, económica y política.

El nuevo paradigma supone el tránsito de una agricultura para la producción de alimentos de consumo humano directo a una agricultura para forrajes y de ésta a una para la producción de combustibles (food cropsfeed cropsfuel crops).

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Este cambio ha sido impulsado por dos nuevos fenómenos denominados la energetización y la financiarización de la agricultura. Esto es, la formación de los precios ya no se determina por los “fundamentales” del mercado agrícola (oferta, demanda, reservas), sino por factores extrasectoriales.

La escasez internacional de alimentos provocada por este nuevo paradigma impulsa tendencialmente los precios al alza e imprime una enorme volatilidad en los mercados sin precedentes. Si a este hecho agregamos los impactos negativos en la producción, reservas y disponibilidad de alimentos producidos por el cambio climático planetario, la especulación internacional, la inestabilidad económica global, el creciente poder de las corporaciones en los mercados y la exacerbación de las luchas entre los países por la hegemonía y el control de los recursos, queda claro que es urgente el cambio en México y a escala internacional del modelo de dependencia alimentaria y de soberanía de las corporaciones que controlan los mercados.

La urgencia de la autosuficiencia alimentaria. Después de tres décadas de neoliberalismo en la agricultura mexicana, de la insoportable dependencia y del reconocimiento de los enormes riesgos y costos de continuar dicho modelo fracasado, hoy todo mundo –o casi– afirma y sostiene en México y en el mundo la necesidad de que los países transiten hacia la autosuficiencia alimentaria.

El debate ahora es ¿cuál es la vía para la autosuficiencia alimentaria en México? Veamos dos vías principales: a) la vía de las falsas y peligrosas soluciones promovidas por aquellos que sostienen la idea de una “nueva revolución verde con transgénicos en la agricultura comercial” asociada a una “nueva revolución verde para los pobres: el MasAgro”; o b) la vía de las soluciones verdaderas, lo que nosotros llamamos un nueva revolución tecnológica en la agricultura, con campesinos, sintransgénicos y con base en la síntesis de la sabiduría campesina y los conocimientos científicos y avances tecnológicos de punta.

He aquí un análisis de las dos vías:

“Nueva revolución verde con transgénicos”. Las trasnacionales de la biotecnología y sus voceros en México –Agrobio, Consejo Nacional Agropecuario (CNA), Confederación Nacional Campesina (CNC) y Confederación Nacional de Productores de Maíz (CNPAM)– plantean que la semillas transgénicas son una solución milagrosa al problema de la autosuficiencia alimentaria; ofrecen aumento de rendimientos, menor uso de agroquímicos, más rentabilidad, además que, dicen, los organismos genéticamente transformados (OGTs) “producen más proteínas y almidones; son resistentes a la sequía, a los calores extremos, a las heladas, a la ausencia de suelo y trabajo (…)”.

En realidad, la agricultura transgénica es una versión revisitada del modelo de revolución verde de la segunda mitad del siglo pasado. Una obsoleta y ahora más peligrosa agricultura de insumos. Insumos milagrosos, en manos extranjeras, monopólicas, que dañan suelo, agua, aire, alimentos y trabajadores agrícolas, y que reclaman insaciablemente agua, energía fósil, herbicidas químicos, subsidios públicos y pago de regalías.

Además del peligro que representan para la diversidad de los maíces nativos del país y para la salud humana y animal, y que su siembra comercial representaría una violación a convenios internacionales y leyes mexicanas, los transgénicos son absolutamente innecesarios y obsoletos en materia de incremento de la productividad y reducción de agroquímicos. Como muestra de ello, los productores de maíz de Sinaloa con híbridos convencionales tienen rendimientos promedio (12-15 y hasta 18 toneladas por hectárea) muy superiores a los transgénicos en EU (10-11).

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Los transgénicos incrementan exponencialmente el uso de herbicidas químicos de alto poder residual, los cuales, junto con los biocidas incorporados a las semillas modificadas genéticamente, están provocando el surgimiento de super plagassuper malezas que tienen que ser removidas mecánica e incluso manualmente.

Por otro lado, la agricultura transgénica como la revolución verde, estaría orientada a una exigua minoría de agricultores de riego, profundizando las desigualdades entre regiones y tipos de productores, al mismo tiempo que se agravaría la dependencia del país y de los agricultores respecto al exterior y a los monopolios. Como se observa, esta vía es una falsa solución.

“Nueva revolución verde para los pobres: el MasAgro”. La Secretaría de Agricultura (Sagarpa) presentó en 2011 el MasAgro como “solución” al problema de la productividad agrícola en las pequeñas unidades de temporal. En esta pretensión tardía y sumamente limitada, el gobierno dio la espalda a los centros públicos de investigación y universidades mexicanos, escogiendo al Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT) para ofrecer la solución mexicana no solamente a la crisis alimentaria de nuestro país sino del planeta entero. Lo hizo también como parte del reconocimiento oficial e internacional de que el “milagro transgénico” no tiene que ofrecer nada –ni siquiera propagandísticamente– a los minifundistas temporaleros.

Por un lado, el MasAgro se rindió ante la evidencia y reconocIó por primera vez en más de tres décadas la importancia productiva del sector mayoritario de las pequeñas y medianas unidades de producción agrícola de temporal para resolver la crisis alimentaria en México.

Por otro lado, el MasAgro cuenta con un presupuesto muy modesto (138 millones de dólares en diez años), lo mismo que sus metas (incrementar la producción de cinco a diez millones de toneladas hacia el año 2020. La estrategia MasAgro es promover la productividad agrícola de los minifundistas temporaleros con base en semilla mejoradas, prácticas agrícolas de conservación (labranza cero), siembras de precisión y uso de paquetes de agroquímicos tradicionales. Lo anterior, mediante la capacitación y asistencia técnica tradicional: transferir a productores individuales “progresistas” unpaquete tecnológico diseñado y decidido por el CIMMYT y las empresas de maquinaria e insumos.

Si bien es loable la intención del MasAgro, su estrategia es la de la vieja revolución verde aplicada medio siglo después en el campo temporalero: se trata de nueva cuenta de una obsoleta agricultura de insumos y paquetes tecnológicos con un extensionismo tradicional y un agravante: al exigir maquinaria agrícola para la labranza, sólo tiene cierta perspectiva en suelos planos o con pendiente leve; no tiene opciones para la agricultura de laderas. En esta condición, la alternativa de los sistemas milpa y Maíz Intercalado con Frutales (Miaf) ofrecen mejores soluciones. Es entonces MasAgro otra falsa solución.

El camino verdadero hacia la autosuficiencia:nueva revolución tecnológica con campesinos y sin transgénicos. Se requiere un cambio paradigmático de modelo de agricultura en el marco de la construcción de un nuevo sistema agroalimentario y nutricional y una nueva política de Estado de largo plazo con base en los principios de la soberanía alimentaria, sustentabilidad, solidaridad con las generaciones venideras y el respeto pleno a los derechos económicos, sociales y culturales de toda la población, incluyendo los derechos individuales y colectivos de los campesinos y pueblos indios. Es preciso pasar de “una agricultura de insumos a una agricultura de conocimientos y procesos” con base en la pequeña y mediana unidad de producción rural. Se trata de una verdadera revolución tecnológica y social como la única vía para alcanzar la autosuficiencia alimentaria y una vida digna para los campesinos y las comunidades rurales del país.

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La nueva revolución agrícola integra y sintetiza las experiencias y los conocimientos de las siguientes corrientes: a) agricultura tradicional campesina, estudiada, visibilizada y valorizada magistralmente por Efraín Hernández, Xolocotzin; b) escuela mexicana de mejoramiento genético de plantas, con grandes aportaciones a la productividad y adaptación de cultivos alimentarios y con innumerables genetistas de talla mundial; c) la corriente de la agroecología y sus diferentes vertientes: agricultura orgánica, agricultura sustentable, agricultura diversificada, y que tiene en Víctor Manuel Toledo, Miguel Altieri, Jairo Restrepo, Sebastián Piñeiro, Ignacio Simón, Coordinadora Nacional de Organizaciones Cafetaleras (CNOC) y Gaia, exponentes sobresalientes; d) agricultura de conocimientos científicos y avances tecnológicos de punta; ciencia aplicada a la agricultura campesina con compromisos social y nacionalista, en los campos de la microbiología, edafología, fisiología vegetal, nutrición vegetal, sistemas complejos, sistemas de información geográfica, telediagnóstico, resonancia magnética, etcétera. Entre los representantes sobresalientes de esta corriente se encuentran los doctores Juan José Valdespino, Sergio Ramírez, Gerardo Noriega, Edgar Quero y el grupo CYCASA; y e) Modelo ANEC de organización, productividad sustentable con destino y políticas agroalimentarias alternativas; centralidad de los sujetos individuales y colectivos; gobernabilidad campesina; modelo de profesionalización campesina; integración de la sabiduría campesina con los conocimientos, para favorecer la seguridad alimentaria a corto, mediano y largo plazos, así como científicos de punta; de asistencia técnica a ras de parcela bajo control de la organización local; integración de objetivos sociales, económicos, ambientales y culturales; etcétera.

Diversas organizaciones locales y regionales de ANEC, CNOC y otras muchas dan cuenta, por medio de numerosas experiencias campesinas probadas a lo largo y ancho del país, que la nueva revolución tecnológica es una realidad y es posible, urgente y necesaria su generalización y elevación a rango de política pública de Estado.

Con la nueva revolución tecnológica es posible alcanzar múltiples resultados, entre otros: impulsar la productividad sustentable; aumentar la rentabilidad; regenerar y proteger los recursos naturales; producir alimentos sanos y nutritivos para el autoconsumo y el mercado nacional; revalorizar el trabajo campesino y los modos de vida rurales; reactivar la economía agrícola y rural; reconstruir la cohesión social a escala familiar, comunitaria y étnica; brindar oportunidades de empleo e ingreso dignos para la juventud del campo; amortiguar los impactos negativos del cambio climático, y proveer las mejores estrategias de adaptación al mismo. Y sobre todo, garantizar la autodeterminación en materia alimentaria, económica y tecnológica y la seguridad alimentaria a largo plazo del país.

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Entre los principios de la nueva revolución tecnología para alcanzar la autosuficiencia alimentaria con campesinos y sin transgénicos, se encuentran los siguientes:

1. Reconocimiento de la calidad de sujetos de derechos, sujetos productivos y portadores de conocimientos agrícolas relevantes a las y los campesinos, a las y los productores en pequeña y mediana escala, a ejidos, comunidades y pueblos indígenas. Los campesinos no deben ser considerados nunca más como “pobres” y “beneficiarios” de los programas gubernamentales ni como “aplicadores” de los “paquetes tecnológicos” impuestos por las corporaciones agroalimentarias con el apoyo de su red de distribuidores, despachos de “asistencia técnica”, fundaciones Produce, de la banca de desarrollo y de las instituciones “públicas” de investigación agrícola.

2. Reconocimiento a la organización campesina autónoma y autogestiva como sujeto colectivo de la nueva revolución tecnológica; como su motor y soporte principal de ésta. La organización campesina a nivel local (y en redes regionales, estatales y nacional) debe proveer a los productores integrantes un conjunto integral de apoyos y servicios a la producción, a la comercialización, al financiamiento, a la asistencia técnica, a la vinculación con científicos comprometidos, a la gestión de apoyos públicos, a la gobernabilidad campesina, a la rendición de cuentas, etcétera.

3. Desarrollo de sistemas de producción agrícola sustentables y diversificados con base en los conocimientos campesinos y científicos. La ciencia y la tecnología debe estar al servicio de la iniciativa campesina, de sus necesidades y las de sus comunidades, de la región y del país en su conjunto. Las instituciones públicas de investigación así como los científicos y tecnólogos deben reorientar su quehacer y establecer alianzas a largo plazo con organizaciones de productores autónomas y autogestivas con proyectos productivos integrales.

4. Los cambios y plazos de transición hacia una agricultura sustentable y diversificada, sin agroquímicos, sin transgénicos y sin dependencia de insumos externos (semillas, nutrientes del suelo y planta, plaguicidas, maquinaria y equipo, asistencia técnica, etcétera) deben ser autodeterminados por los propios campesinos.

5. La formación de los dirigentes campesinos, productores destacados, técnicos y gerentes campesinos representa el factor determinante en la nueva revolución tecnológica así como la capacitación masiva y significativa de campesinos y comunidades, a partir de las experiencias exitosas en parcelas de campesinos destacados y bajo el modelo de enseñanza-aprendizaje “de campesino a campesino” y de “campesino a científico y de científico a campesino”.

6. La nueva revolución tecnológica supone la producción local autogestiva (o en redes a nivel regional o estatal) vía la organización campesina de semillas nativas e hibridas mejoradas, humus y lixiviados, abonos verdes; harinas minerales, biofertilizantes, caldos nutritivos, ácidos orgánicos, entomopatógenos, fertilizantes foliares (sustancias húmicas, aminoácidos, hormonas de crecimiento e inductores de resistencia); análisis continuos de suelo, planta y agua; etcétera.

7. Implica una auténtica revolución de conciencias, valores y actitudes, en primer lugar de los propios productores, comunidades y organizaciones campesinas. Se requiere recuperar valores tales como la autoconfianza individual y colectiva, la cultura del trabajo y del esfuerzo individual y colectivo, la ayuda mutua y la solidaridad; la conciencia de la calidad de sujetos de derechos, de sujetos productivos y de ciudadanía, entre otros. Es imprescindible abandonar las actitudes pobristas, victimistas, peticionistas, fatalistas y pasivas. Evidentemente que también se requieren cambios radicales en los tres ordenes de gobierno, en las universidades y centros de investigación y en los científicos y técnicos en lo individual.

8. Se requiere de una nueva política de Estado de largo plazo para construir otro sistema agroalimentario y nutricional. Asimismo, es ineludible el rompimiento de la subordinación del Ejecutivo federal y el Congreso de la Unión a las trasnacionales agroalimentarias y el establecimiento de una nueva alianza con los sectores productivos del campo,

¿Será verdad que la autosuficiencia alimentaria es la nueva política de la actual administración pública federal o es solamente un recurso demagógico para encubrir la continuidad del modelo neoliberal agroalimentario? Si es verdad que se asume la necesidad urgente de la autosuficiencia alimentaria, la pregunta es si se recurrirá a falsas y peligrosas soluciones para mantener y profundizar el modelo fallido o podremos ser capaces como sociedad y Estado de abrir una vía verdadera y factible a la autosuficiencia alimentaria por medio de una nuevas revolución tecnológica con campesinos y sin transgénicos.

http://www.jornada.unam.mx/2013/02/16/cam-nueva.html

Pronunciamiento: Red en Defensa del Maíz enero de 2013.

Pronunciamiento

Red en Defensa del Maíz

enero de 2013

 

*Reunidos en nuestra primera asamblea de 2013, nosotras, las comunidades organizaciones y personas que nos reconocemos en la Red en Defensa del Maíz desde hace once años, elevamos nuestra voz para repetir una vez más que rechazamos tajantemente la introducción, el trasiego, la comercialización, intercambio, experimentación, almacenaje y la siembra de cualquier cultivo transgénico.

* En particular rechazamos todo lo relacionado con el maíz transgénico por atentar directamente contra más de diez mil años de cuidado del maíz nativo, por atacar directamente las estrategias agrícolas y de subsistencia de los pueblos y las comunidades; por atentar contra la seguridad y la soberanía alimentarias de México, por atentar contra la producción libre y autónoma de alimentos con semillas nativas nacionales libre de patentes y sin modificación transgénica. Por atentar contra la salud de la población en general.

* Lo hemos dicho antes ya, pero es necesario repetirlo también: México y toda Mesoamérica (y más) es centro de origen y diversificación del maíz. Por tanto rechazamos el empeño del gobierno por imponernos unos supuestos centros de origen que presuponen que hay otros muchos sitios donde se puede plantar cultivos transgénicos. Exigimos la integridad política, biológica y territorial de México como país CENTRO DE ORIGEN y Diversidad Continua, encarnado en la vigencia de los pueblos indígenas.

* Hoy, a nuestros reclamos de once años de resistencia —desde que se descubrió la contaminación a trasmano que intentó el gobierno en Oaxaca, lo que dio pie a la formación de nuestra Red—, tenemos que sumar nuestra palabra a todas aquellas voces que ya sonaron la alarma ante la mera posibilidad de que se aprueben los permisos solicitados para sembrar transgénicos comercialmente en más de 2 millones 400 mil hectáreas, en los estados de Sinaloa y Tamaulipas. Siendo estas entidades sitios que siembran enormes cantidades para consumo humano en las grandes ciudades del país, se las inundaría con un maíz contaminado que en otros países ha sido objeto de estudio y han hallado que es nocivo para la salud. Lo mismo que hemos venido diciendo desde nuestras comunidades y organizaciones durante estos once años.

* Saludamos entonces los trabajos del doctor Seralini que con gran valentía ha estado enfrentando los intereses de las agroindustrias. Seralini y su equipo siguen sin callarse ante lo que consideran un gran daño potencial a la salud humana con posibilidades de ocasionar cáncer en su ingestión repetida, lo que desmiente las afirmaciones de Monsanto de que los transgénicos son inocuos.

* Nos preocupa la situación en que se encuentran los agricultores de Sinaloa y Tamaulipas (y en general del norte del país). Suponemos que probablemente las empresas semilleras los presionan con ofrecerles sólo semillas transgénicas, por parte de Monsanto, Pioneer y Dow para que siembren las variedades transgénicas que les están ofreciendo y casi que forzando a utilizar, y les decimos a todas esas personas, sean agricultores privados, ejidatarios u organizaciones de productores, que consideren el enorme daño que estos cultivos van a ocasionar a la biodiversidad del maíz (por la enorme erosión a las variedades del maíz nativo), a las estrategias independientes de producción agrícola, al futuro de las familias productoras, a la seguridad alimentaria y la salud de la población mexicana. A fin de cuentas promoverá una dependencia brutal hacia unas cuantas voraces corporaciones.

Sabemos que las presiones son muchas, y que en las condiciones de crisis en México y en el mundo es difícil zafarse de ellas, pero desde acá, cariñosamente, les hacemos un llamado a dialogar con la Red en Defensa del Maíz, para que juntos entendamos el momento que vivimos, en algún sitio y tiempo que podamos acordar; para que discutamos los graves riesgos que tenemos por delante y las maneras más dignas que podemos todavía emprender (junto con muchas personas) para salvar al maíz, uno de los cuatro cultivos más importantes en la historia del mundo.

* Saludamos a todas las comunidades y organizaciones que desde el nivel local y regional han logrado establecer acuerdos, estatutos o reglamentos —como un freno real a la entrada de los transgénicos a sus lugares y enclaves mediante una actitud de atención, alerta y cuidado; desechando o frenando todas las semillas extrañas, las semillas híbridas o ajenas que los programas de gobierno o las empresas quieren imponerle a las comunidades a cambio de otros programas o proyectos.

* Esa moratoria real, se ha mantenido estos once años y México sigue siendo un país donde todavía no nos vencen los transgénicos. Por eso es importante ahora, ante una emergencia tan grave como la que vivimos, redoblar esfuerzos, atención, cuidados, para mantener y reforzar las semillas nativas y los canales de confianza que hacen posible su intercambio seguro y la diversidad que es su corazón, al tiempo de desterrar toda semilla ajena, sobre todo si son semillas que nos promueve el gobierno y las empresas.

* Por supuesto, ahora ya no sólo es un problema de siembra atenta, cultivo cuidadoso o intercambio de semillas por los canales de confianza. Ahora también debemos prestar atención a la procedencia de todo el maíz que consumamos, sabedores de que hay ahora infinidad de productos que lo contienen. Entonces debemos redoblar la atención para desechar los productos procesados que contienen algún ingrediente basado en maíz industrial, pues seguramente éste será transgénico.

* Queremos ahora invitar a muchas organizaciones que han dado muestras de estar genuinamente preocupadas por la inminente invasión transgénica a que sumemos esfuerzos para trabajar: a veces juntos, a veces cada quien en sus esfuerzos propios, para erradicar totalmente a los OGM de México y del mundo. No siempre coincidiremos en todas las acciones, pero seguramente nos acompañaremos en algunas de ellas. Saludamos especialmente al Yo soy 132 ambiental, a los Jóvenes ante la Emergencia Nacional, a las organizaciones de Movimiento Urbano Popular (en particular a la Unión Popular Revolucionaria Emiliano Zapata-UPREZ), y a los científicos comprometidos, a los científicos éticos, como la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad (UCCS), por haber hecho sonar la alarma en esta coyuntura y haber sumado sus fuerzas para exigir que NO se otorguen los permisos de siembra comercial que se pretendían aprobar desde el gobierno de Felipe Calderón.

* Así consideramos un triunfo ser parte del esfuerzo nacional de haber podido esgrimir argumentos, exigir a las autoridades y alzar nuestra voz, para frenar los permisos durante el gobierno anterior, pero no consideramos que el peligro pasó. Sabemos muy bien que en cualquier momento pueden recomenzar los esfuerzos por que se aprueben los permisos. Por ahora, debemos aprovechar el tiempo para convocar más respaldos internacionales y toda la resistencia nacional posible. En ese contexto internacional saludamos las manifestaciones que desde Berlín coincidieron con muchas organizaciones mexicanas para hacer patente nuestro agravio por la posible aprobación de los permisos de siembra comercial de los transgénicos, y a la organización Avaaz, que juntaron más de 40 mil firmas en una campaña de solidaridad con la lucha en México.

*Saludamos también la digna lucha que se libra contra la invasión de transgénicos o contra las privatizadoras leyes de semillas como UPOV o de variedades vegetales en todo el continente: en Paraguay, donde incluso hubo un golpe de Estado para favorecer a la agroindustria; en Honduras, Costa Rica, Colombia, Ecuador, Bolivia, Chile, Argentina y Uruguay. Allá, como en México la gente está en resistencia. Sepan que reconocemos que nuestra lucha por las semillas nativas y una agricultura independiente es la misma.

* Una parte crucial de ese esfuerzo de defensa del maíz es sin duda el Tribunal Permanente de los Pueblos, al que reconocemos su esfuerzo por abrir un espacio para que la sociedad mexicana exprese sus agravios y plantee sus exigencias —ante personas de reconocida autoridad moral, a nivel internacional, que darán fe de que nuestros agravios son reales y de que nuestros señalamientos de responsabilidad y están planteados con objetividad y documentación suficiente para configurar casos jurídicos con pruebas suficientes. Reivindicamos entonces ser parte del Capítulo México del Tribunal Permanente de los Pueblos ante el cual presentamos ya un borrador de demanda que se irá refinando conforme más casos y argumentaciones se presenten en las diversas preaudiencias que vamos planificando a lo largo de este año.

* Por todo lo anterior, y haciendo eco con la resistencia que surge de todo el país, nos sumamos a la propuesta de las comunidades y organizaciones de Oaxaca, de declarar 2013 como año de resistencia contra el maíz transgénico y en defensa del maíz nativo y de la vida y autonomía de los pueblos del maíz.

* Por último, queremos salir al paso de ciertas informaciones que señalan que estamos en contra de los permisos de siembra porque no hay las condiciones de bioseguridad suficientes, según nota de Matilde Pérez, en La Jornada del día 16 de enero. Queremos enfatizar que si bien estamos contra los permisos de siembra comercial como es público y sabido, para nosotros es crucial señalar que NO HAY BIOSEGURIDAD ALGUNA QUE PUEDA SERVIR CONTRA LOS TRANSGÉNICOS.

 

Nosotros no planteamos mejores medidas de bioseguridad u otras medidas de bioseguridad.

En cambio…

Rechazamos cualquier siembra o comercialización, almacenamiento, trasiego, experimentación, siembra comercial de maíz transgénico en cualquier parte del territorio nacional.

No a los organismos genéticamente modificados,

No al maíz transgénico.

Moratoria y prohibición definitiva a los transgénicos.

Queremos un mundo libre de transgénicos.

 

Red en Defensa del Maíz:

Comunidades Indígenas campesinas: Hopelchén, Suctuc, Xcalot Akal, X kix, Bolonchen, Xbilinkok, Ebula, Crucero San Luis de la región de Los Chenes del estado de Campeche; Maní, Vicente Guerrero del Sur del Estado de  Yucatán; Comunidades del Municipio de Las Margaritas de a zona de la Frailesca del Estado de  Chiapas; Salto de Agua, Arroyo Largo, El Coyol, Ángel R. Cabada de Los Tuxtla, Huayacocotla del Estado de Veracruz; Santa Cruz de la Montaña Centro del Estado de Guerrero; Yayalag; Lachixila, La Selva, de Camotlan; Guelatao; Analco Ixtlán de Juárez Sierra Norte, Alotepec Mixe, El Porvenir, Maguey Largo Valles Centrales,  Comunidades de la Sierra Sur, San Miguel Chongos de la Chontal, San Miguel Tenango, Comunidades del Istmo de Tehuantepec, del Estado de Oaxaca; Bienvenido Hermenegildo Galeana Sierra Norte del Estado de Puebla; Huejutla, Oxeloco, Atlaco, Atlajco de la Huasteca Hidalguense; Zacatepec del Estado de Tlaxcala, Comunidades Rarámuris de la Sierra Tarahumara del Estado de Chihuahua; Palos Altos, El Grullo, Ixtlahuacan, San Sebastián Teponahuaxtlán,  del Estado de Jalisco; Comunidades de los Municipios de Dolores Hidalgo, San Miguel del norte del Estado de Guanajuato; La Magdalena Contreras de Distrito Federal; Lerma Estado de México.

Organizaciones Indígenas y civiles de las regiones: Ka Kuxtal Much Meyaj A.C.; T’oojil Xíimbal SC, Misioneros, Escuela de Agroecología, Misión de Guadalupe, Tequio Jurídico AC, UNOSJO, Ser Mije, Uken Ke Uken, Colectivo Oaxaqueño por la Defensa del Territorio,  ORAB AC, UNISUR, GEA AC, CONTEC AC, SINE AC, CREO AC, OMSA, CEDESA AC, CODECIN, UCANG, comunidades Campesinas en Camino, CACID AC.

Organizaciones Civiles: Ceccam AC, Ccasifop AC, Colectivo por la Autonomia, Grupo ETC, Cenami AC, GRAIN, Jóvenes ante la Emergencia Nacional, 132 Ambiental, Unión Popular Revolucionaria Emiliano Zapata UPREZ, Movimiento Urbano Popular, Via CAMPESINA, Asamblea Nacional de Afectados Ambientales

 

Maíz Transgénico en centro de origen: Carta abierta a la FAO y a la CBD

27 de noviembre del 2012

Estimado Dr. José Graziano da Silva,

Estimado Dr. Braulio Ferreira de Souza Dias,

A través de la presente nos dirigimos a Ud. para solicitarle su atención y pronta acción  sobre un tema de gravedad y relevancia mundial: la inminente contaminación transgénica del maíz campesino en su centro de origen, México, y los impactos que esto tendría sobre la biodiversidad agrícola, las posibilidades de enfrentar el cambio climático y la soberanía alimentaria, a nivel global.

En el mes de septiembre 2012, tres empresas trasnacionales (Monsanto, DuPont y Dow) solicitaron la liberación comercial de la siembra de maíz transgénico, por un total de casi 2,500,000 hectáreas en dos estados de México. Muchas organizaciones de campesinos, sociedad civil y también científicos, creemos que esta liberación podría ser aprobada en breve, ya que las empresas han anunciado que plantarán maíz transgénico a nivel comercial en la estación de siembra diciembre-enero 2012-2013 y el gobierno de México ha ignorado las voces críticas independientes de las empresas. La superficie solicitada en esta ocasión es de tal envergadura, que llevará sin duda a una extensa contaminación transgénica de las variedades campesinas. Sería la primer liberación masiva y a escala comercial de cultivos transgénicos que afectará directamente un cultivo alimentario global en su centro de origen y diversidad.

Estas autorizaciones serían la culminación de dos años de plantaciones experimentales por parte del gobierno mexicano, que en el 2009 decidió romper la moratoria de facto que se había establecido desde 1999 contra la siembra de maíz transgénico, pese a que las condiciones que llevaron a establecer la moratoria no han sido cambiadas. Las deficientes  condiciones de bioseguridad en las plantaciones experimentales han sido fuertemente criticadas por centenares de expertos[1], pero no ha habido de parte del gobierno atención a estas críticas. Por esta razón, junto a cientos de otras organizaciones, nos dirigimos a su predecesor en la FAO el 19 de mayo de 2009, solicitando su acción.

En enero 2012, el Relator Especial de Naciones Unidas para el Derecho a la Alimentación, Olivier de Schutter, a partir de la visita oficial a México realizada en 2011, recomendó expresamente al gobierno mexicano reinstalar la moratoria contra la siembra de maíz transgénico, tanto por suimpacto sobre la biodiversidad como sobre los Derechos de los Agricultores.[2] El gobierno mexicano ignoró dicha recomendación y ahora la situación es mucho más grave.

Por el riesgo a la biodiversidad, al centro de origen del maíz y a los derechos de los agricultores, más de 2 370 científicos mexicanos y de muchos de otros países solicitaron en noviembre de 2012 al gobierno mexicano no autorizar las siembras comerciales de maíz transgénico en México y detener todas las siembras experimentales de este cultivo, reinstalando la moratoria que existía desde 1999, hasta que sea posible analizar y discutir con independencia de intereses de lucro y con transparencia y participación social real, las implicaciones que la siembra de maíz transgénico tendría sobre el país y su rol como centro de origen del cultivo a nivel mundial.[3]

Este no es un tema solamente de México, sino que compete directamente a la comunidad internacional, ya que muchos países dependen del maíz para su alimentación básica, incluso muchos de los países con problemas de hambre en África, queademás dependen de la diversidad del maíz para poder enfrentar los desafíosprovocados por el cambio climático.

Por todo esto solicitamos a Ud. que la FAO y la CBD, a través de los organismos pertinentes, llame al gobierno de México a aplicar el principio de precaución, restableciendo urgentemente la moratoria contra lasiembra experimental y comercial de maíz transgénico, así como a proteger los derechos de los agricultores, campesinos e indígenas, y las bases de la soberanía alimentaria en todo el mundo.

Atentamente,

Alberto Gómez, La Vía Campesina

viacampesina@viacampesina.org

Pat Mooney, SilviaRibeiro, ETC Group

etc@etcgroup.org

Henk Hobbelink, Grain

grain@grain.org


[1] Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad (UCCS), Extrañamiento dirigido al Presidente de la República Mexicana, México, 29 de Septiembre 2009, http://www.unionccs.net/doc/g/sciencetrmaize_es

[2] Olivier de Schutter, Informe sobre México, párrafos 53, 54, 55.

http://www.srfood.org/index.php/en/country-missions (Ver, “Misión a México”, enero 2012)

[3] Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad (UCCS), Llamado a la acción contra la siembra de maíz transgénico a campo abierto en México, México, Noviembre 2012. Declaración y actualización de firmas disponible en: http://www.uccs.mx/doc/g/planting-gmo-corn_es . Se adjunta la declaración.

Documental: Cuando los árboles matan.

“La mayor parte de las personas ve a las plantaciones forestales como algo esencialmente bueno. Ellas evocan el paisaje perdido de los antepasados. A menudo escuchamos que promueven el desarrollo y generan trabajo. Los árboles cultivados alimentarán la industria, harán crecer al país, y producirán los bienes que la sociedad necesita. Los árboles, además, son vistos como un elemento que mejora los ambientes. Es casi inevitable entonces que se apoye la expansión (de la industria) forestal.”

Las plantaciones de pinos, eucaliptos o de cualquier otra especie de árbol sea nativa o exótica, no son bosques. Son sistemas artificiales creados y sostenidos por el hombre, destinados a producir sólo una parte de sí mismos: el tronco de los árboles de una de estas especies.

Los árboles también son miembros fundamentales de un bosque natural; sin embargo, sólo son una pequeña fracción de toda la estructura que se necesita para su funcionamiento: muchas otras plantas y animales, hongos, microorganismos, suelo, agua y clima. La función de un bosque natural no es producir árboles, sino sostenerse en conjunto y auto-regularse.

Los bosques, además, forman parte del paisaje natural de una determinada región, en el cual coexisten con otros ambientes naturales – pastizales, esteros, lagunas – y también con gente adaptada a vivir en este paisaje, cuya identidad, tradiciones y posibilidades de desarrollo económico dependen de la existencia de este paisaje natural sano y diverso.

Las plantaciones de árboles reemplazan totalmente este rico paisaje natural y expulsan a los pobladores locales a las ciudades o a regiones vecinas. Las culturas y tradiciones locales se van perdiendo dentro de una nueva sociedad dominada por personas foráneas – los administradores, técnicos e ingenieros de la industria forestal – que tienen valores y costumbres diferentes. Estas plantaciones ni siquiera se instalan para abastecer de madera a las comunidades locales ni de la región. Los habitantes de las regiones afectadas por estas plantaciones tienen todo esto muy claro y a partir de su propia experiencia las describen como “desiertos verdes”, “árboles venenosos”, o “jaulas de pinos”.

“Desde que los árboles son plantados hasta que se procesa la madera o la celulosa, el modelo forestal tiene muchos atributos. Destruye ecosistemas y biodiversidad, degrada suelos y fuentes de agua, envenena la tierra y los arroyos, expulsa a pobladores, convierte pueblos pujantes en sitios miserables, y puede contribuir al calentamiento global y el cambio climático. Además genera trabajo precario y quebranta la salud pública. Y hace todo esto habiendo prometido el desarrollo regional. Es cierto que la industrialización genera un beneficio económico a corto plazo. Pero este lucro se obtiene sacrificando la esperanza de una economía sustentable, una economía fundada sobre la dignidad de los que aún no nacieron.”

Lo único que tienen en común las plantaciones forestales y los bosques es que en ambos predominan los árboles. En base a esta única coincidencia es que mucha gente cree que si los bosques son social y ambientalmente beneficiosos, entonces las plantaciones de árboles también lo son.

Pensar que el principal problema del modelo forestal es la contaminación que produce una pastera, es una ingenuidad que oculta el ciclo completo de su destrucción.

Algunas personas piensan que las fábricas humeantes son feas, pero ven las forestaciones como algo lindo. Pero son sólo partes de un proceso mayor. Todo aquel que encuentra belleza en millones de pinos alineados debe observar lo que queda luego de una tala rasa. Allí se expresa el modelo forestal en su cruel dimensión: el paisaje devastado y sin vida. Un cementerio de ramas y troncos. Es la finalidad del cultivo, la imagen que persigue la industria, la primera etapa de una línea de producción que genera ganancias a costa de la sociedad y el ambiente. Todo cultivo forestal es el paso previo a una tala rasa. Y ésta es el paso previo a una industria contaminante. Y ésta es el paso previo a toneladas diarias de papel y cartón echadas a la basura a miles de kilómetros.

Sobre ecosistemas destruidos y sociedades quebradas crecen las cuentas bancarias de las empresas y el poder de algunos gobernantes. Mientras tanto, en los congresos forestales, la industria y sus organizaciones amigas sostienen cínicamente que el modelo forestal es sustentable.

Este documental fue grabado entre 2009 y 2011 en las provincias argentinas de Misiones y Corrientes, uno de los polos forestales más pujantes de Latinoamérica, con el fin de mostrar que cuando hablamos de plantaciones forestales, los árboles matan.

http://www.arbolesquematan.com.ar/

La próxima burbuja: La burbuja alimentaria

El G-20 se preocupa por una inminente crisis de alimentos. Sequías en Estados Unidos, Rusia, Argentina y China dan la alarma. Expertos denuncias también prácticas de las multinacionales Cargill, Kraft Foods, Unilever, Monsanto, Pioneer Hi-Bred. DuPont y Nestlé.

El G-20, grupo de los veinte países desarrollados y emergentes, se reunirá para proponer respuestas a la desbordada especulación, y por ello, el imparable crecimiento de los precios de los alimentos.

Estados Unidos padece actualmente la peor sequía que ha afectado a su territorio en más de cincuenta años: La sexta parte de su cosecha de maíz ha sido destruido, provocando una hiperinflación alimentaria: Luego que el Departamento de Agricultura de dicho país redujo su estimación de producción en un 17 por ciento, el precio del maíz subió el 10 de agosto un máximo récord en la Bolsa de Chicago.

Los precios del trigo también sufren un alce incontrolado de un 19 por ciento, gracias a sequías y las elevadas temperaturas en Rusia, Kazajstán, Australia, Argentina y China. También se ve afectada la soja.

Según el Centro de Prensa de la FAO, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, el índice de precios de los alimentos sube sólo un seis por ciento, “quedando todavía muy por debajo del máximo de 238 puntos alcanzado en febrero de 2011.” Pero más adelante mencionan que el índice de los precios de los cereales ha subido un 17 por ciento con respecto a junio, encontrándose todavía 14 puntos por debajo de su máximo histórico del 2008.[i]

LO POLÍTICO DEL HAMBRE

La subida del precio de cereales recuerda a la crisis de alimentos de 2008 que dio lugar a revueltas en más de treinta países en todo el mundo. El catedrático de geopolítica y negocios internacionales en la Universidad Nacional Autónoma de México, Alfredo Jalife-Rahme, acaba de publicar un libro en el que desarrolla su tesis que sitúa al “detonador alimentario global como principal causante de las revoluciones árabes en curso.”[ii]

“A mi juicio, la crisis multidimensional, cuyo corolario superlativo epitomiza la crisis alimentaria, es consecuencia de la desregulación del modelo neoliberal y su cartelización a tendencia oligopólica. Los cárteles alimentarios de Estados Unidos (…) han usado los alimentos como arma geoestratégica y han impedido el desarrollo agrícola de las regiones periféricas a Estados Unidos, ya no se diga la tecnificación genética de la agricultura por Monsanto, que sirve doblemente el propósito de maximizar las ganancias y controlar políticamente la hambruna global.”[iii]

Jalife denuncia a las multinacionales Cargill, Kraft Foods, Unilever, Monsanto, Pioneer Hi-Bred. Dupont, Nestlé y sus compañeros por usar sus ingresos “con fines geopolíticos para dominar a los pueblos y países de la Tierra que ostenta más de 1 mil millones de hambrientos.”[iv]

El economista y periodista Raj Patel publicó en 2008 el libro Obesos y famélicos: El impacto de la globalización en el sistema alimentario mundial en el que analiza: “Hoy, cuando producimos más alimentos que nunca, una persona de cada diez padece hambre. El hambre de 800 millones sucede al mismo tiempo que otra primicia histórica: que son superados en número por los mil millones de personas en este planeta que tienen exceso de peso”[v].

ALIMENTO DEL TERCER MUNDO VS. COMBUSTIBLE DEL PRIMER MUNDO

La subida del precio de alimentos de primera necesidad nos obligan también a replantear el debate sobre el destino de alimentos. Mientras que una hiperinflación alimentaria afectará más a los países en vías de desarrollo que a los países desarrollados. En varios países un porcentaje creciente de las cosechas están dedicados a la producción de combustibles.

Según publica Financial Times el 12 de agosto, las Naciones Unidos han exigido una “inmediata suspensión de la producción del etanol por mandato del gobierno de USA”.

EL CUMBRE DEL G-20

Luego del 2008 se creó como respuesta política el Sistema de Información del Mercado Agrícola (SIMA), mecanismo apoyado por el G-20. Este sistema fue creado bajo la presidencia francesa del G-20 para compartir información sobre los precios de los cultivos y para evitar una repetición del 2008. En específico el Foro de Respuesta Rápida es el que se plantea utilizar por primera vez para enfrentar a la posible crisis alimentaria futura, asunto a decidir por Francia, Estados Unidos y México en una teleconferencia a finales de agosto. Según como estos tres países evalúan la urgencia del tema, el foro podría convocarse tan pronto como a inicios de septiembre.

Cabe dudar si el G-20, como agrupación de países ricos e interesados en mantenerse ricos, estarán tan urgidos sobre un tema que afectará sobre todo a los demás países. El secretario del SIMA, Christopher Matthews, explicó que “la conferencia discutirá lo que se puede y lo que no se puede hacer. Será una primera discusión, con la idea de llamar posiblemente a otra reunión en una fecha posterior, aunque eso no se ha decidido todavía”[vi].

Saque sus propias conclusiones.

Gwendolen Pare

El Ciudadano

[i] Centro de Prensa FAO, 9 de Agosto 2012, aquí

[ii] A. Jalife-Rahme, 15 de Agosto 2012, aquí

[iii] A. Jalife-Rahme, 15 de Agosto 2012, aquí

[iv] A. Jalife-Rahme, 30 de Enero, 201,1 aquí

[v] U. Mazzai, 21 de Marzo 2012, aquí

[vi] Reuters, 13 de Agosto 2012, aquí

Fuente: El Ciudadano

http://biodiversidadla.org/Principal/Secciones/Documentos/La_proxima_burbuja_La_burbuja_alimentaria#.UDd5bIdWXRY.twitter

Action Aid: Imperativo frenar el uso de maíz para etanol.

La elaboración de agrocombustibles (etanol) consume ya 15 por ciento de las cosechas mundiales de maíz, y 40 por ciento en el caso particular de Estados Unidos (EU) –país fundamental en la definición de los precios del grano–. Tal situación es una de las causas principales del encarecimiento de los precios internacionales del maíz y en general de los alimentos, fenómeno iniciado en 2006-07 y vigente hoy con consecuencias fatales como el hambre y la inseguridad alimentaria.

En el caso de México, donde a diferencia de la mayor parte del mundo usamos el maíz para consumo humano directo, el efecto es evidente en la escalada de precios de la tortilla; en el malestar social derivado; en inseguridad alimentaria sobre todo en las zonas pobres del país, las rurales, y en el aumento en las erogaciones por importación de maíz, afirman Timothy A. Wise, director de Investigación y Políticas del Instituto de Desarrollo Global y del Medio Ambiente (GDAE) de la Universidad de Tufts, y Marie Brill, analista principal de políticas de Action Aid-Estados Unidos.

Ambos son autores del informe de Action Aid Agrocombustibles: fogoneros del hambre, presentado el pasado mayo con el subtítulo Cómo las políticas de Estados Unidos para el etanol de maíz aumentan el precio de los alimentos en México.

El informe tenía la intención de que siendo actual presidente del G-20 (que reúne a las economías más avanzadas y a las emergentes más importantes), México influyera en la reunión que realizó en Los Cabos, Baja California, del 18 al 20 de junio. Ello, considerando que en nuestro país hasta ahora hay un freno al uso del maíz para etanol, por la fuerza social que implica el que el grano sea nuestro básico principal y que debemos importar altos volúmenes desde Estados Unidos para cubrir nuestras necesidades. El boom del etanol afecta drásticamente la seguridad alimentaria de México.

Cabe mencionar que el secretario de Agricultura, Francisco Mayorga, reconoció el 13 de junio, durante un seminario sobre nuevos paradigmas para la agricultura, que el documento que se analizará en la cumbre “no es muy explícito ni categórico en el tema de biocombustibles”, pues el tema es “controvertido”.

Durante la presentación del informe en cuestión, Wise recordó que en 2008 los precios de la tortilla en México prácticamente se duplicaron respecto de 2006, y la tónica de encarecimiento persiste en términos generales en los alimentos, “con efectos de hambre, inseguridad alimentaria y pobreza”.

El efecto que tiene el uso de maíz para etanol sobre el precio de este grano representó costos de entre mil 500 millones y tres mil 200 millones de dólares entre 2006-11, esto es costos que hubieran sido nulos si no se utilizara el maíz para fines energéticos.

El informe detalla que en 1990 las importaciones mexicanas de alimentos desde Estados Unidos sumaban dos mil 600 millones de dólares. Para el año 2000 subieron a seis mil 400 millones y en 2011 llegaron aun récord de 18 mil 400 millones. No obstante la expansión de las exportaciones agroalimentarias, el déficit de la balanza comercial ha empeorado. De hecho en 1990 lo que se registró fue un pequeño superávit, pero en 2000 el saldo negativo fue de mil 300 millones de dólares; en medio de la crisis alimentaria global, alcanzó “una cifra desastrosa” de cuatro mil 600 millones de dólares, y en 2011 sumó dos mil 600 millones.

En los dos años recientes, dijo Wise, los gastos por importación de maíz equivalieron al déficit comercial agroalimentario total.

Y es que la dependencia de México en importaciones de maíz se ha acentuado, sobre todo desde que entró en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), dijo Wise. El informe muestra que en 1990-92 las compras foráneas del maíz representaban siete por ciento del consumo; hoy son 35 por ciento. Y lo mismo ocurre en los otros granos. En trigo antes era 18 y ahora casi 60 por ciento; en arroz antes 60 y ahora casi 80 por ciento; en soya antes 75 y ahora casi cien por ciento.

Tim Wise señaló que la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos estima que entre 20 y 40 por ciento del encarecimiento de los precios globales de alimentos es atribuible al consumo de maíz para etanol. El análisis calcula que en 2006 el uso de maíz para etanol en el mundo y particularmente en EU representó un encarecimiento de las importaciones mexicanas de maíz de 2.5 por ciento, esto es 23 millones de dólares, pero en 2010-11 las cifras llegan a 20 por ciento y 422 millones de dólares. En todo el periodo 2006-11 el costo acumulado por esta razón fue de mil 260 millones de dólares. Y la tendencia es que se profundice la situación. “Estamos haciendo estimaciones conservadoras, porque hay otros cálculos que hablan de 20 a 40 por ciento” como efecto de encarecimiento del maíz por causa de la demanda del cereal por parte de la industria del etanol.

De acuerdo con Marie Brill, el uso del maíz para etanol ha sido impulsado en Estados Unidos por tres políticas: una protección arancelaria, subsidios y un mandato (leyes) para ordenar la mezcla del etanol con gasolinas. El objetivo de esto ha sido convertir la dependencia de combustibles fósiles a una “bioeconomía”. Otro incentivo han sido los altos precios del petróleo. De allí la “dramática” situación de que 40 por ciento de las cosechas maiceras de EU se utilicen para etanol, con los consecuentes efectos globales en los precios. Este país es el líder mundial en exportación del grano.

La especialista comentó que en el mundo ya 203 millones de hectáreas de tierra, esto es equivalente al tamaño de todo México, están siendo utilizadas con fines de producción de cultivos para agrocombustibles (sobre todo maíz, soya, otras oleaginosas y jatropha), y más de 60 por ciento de esa superficie está en el continente africano con inversiones de empresas extranjeras. En África, paradójicamente, la hambruna llega a grado extremo y afecta a un gran número de personas. Esto indica que más allá de los efectos meteorológicos, políticas públicas de países influyentes están induciendo un descontrol en la oferta alimentaria, y “esto debe cambiar; Estados Unidos debe cambiar”.

La carestía alimentaria va unida a otros fenómenos sociales de desgaste. Brill comentó, con base en experiencia propia como representante de Action Aid, que ha visto cómo en África la gente ha agotado todos sus recursos por sobrevivir: trabaja más, cuida menos su salud, y aun así, los ingresos son insuficientes para cubrir sus necesidades alimentarias.

En la presentación del informe de Action Aid participó Olga Alcaraz Andrade, directora de Agricultores Unidos Región Guayangareo, de Michoacán, miembro de la Asociación Nacional de Empresas Comercializadoras de Productores del Campo (ANEC), consideró que el maíz “es el grano más especulado del mundo”.

Explicó la situación actual con el grano en México –que es una reedición de lo que ha ocurrido en los años recientes–: corporaciones reciben apoyo gubernamental para importar maíz, mientras que las bodegas de los productores en el país están repletas del grano. Las empresas así especulan –generan la idea de escasez del grano; reciben subsidios, y a la vez presionan a los productores para que les vendan más barato su grano, pues si no lo hacen el maíz quedará en las bodegas generando costos de almacenamiento–. “Dependemos que los monopolios compren nuestras cosechas; tenemos que cambiar esto. Las grandes empresas recibieron en 2011 un total de mil 400 millones de pesos para apoyar la comercialización de granos (…) el país pierde soberanía alimentaria”.

Por su lado, Víctor Suárez, director general de la ANEC, afirmó que el encarecimiento de los precios del maíz y demás alimentos –propiciado por la especulación financiera y por el uso de materias primas agrícolas para agrocombustibles– no se refleja en mejores ingresos para los campesinos, porque la situación genera especulación también en los precios de los insumos. Se han encarecido los procesos de producción. Entonces, los únicos beneficiarios de la carestía y la especulación alimentaria internacional son los monopolios (comercializadores, agroindustriales, productores de semillas y de fertilizantes). Y no hay lógica en las decisiones del gobierno de México, porque, en lugar de impulsar una mayor producción interna, la orden ha sido importar. Estas decisiones además han encarecido aún más los alimentos, porque, al ser anunciadas al mundo, generan especulación (máxime cuando México busca importar maíz blanco, de consumo humano y muy escaso globalmente).

Lourdes Edith Rudiño

http://www.jornada.unam.mx/2012/06/23/cam-uso.html

Agronegocios, acaparamiento de tierras, transgénicos detrás del golpe de Estado en Paraguay.

Alianza Biodiversidad

Nuevamente América Latina se ve sacudida por el atropello de la voluntad popular, en manos de los intereses corporativos del agronegocio.

Una compleja trama en la que miles de campesinos sin tierra ven avanzar a los grandes productores brasileños sobre Paraguay para sembrar soja transgénica, junto a la embestida contra el gobierno para introducir definitivamente los transgénicos en todo el país, concluyó en un golpe de Estado “express” en el que los aliados políticos del agronegocio actuaron rápidamente para destituir al Presidente del país.

Los intentos de destituir al titular del Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal (Senave), Ing. Miguel Lovera con un listado de acusaciones que incluía su posición “en contra de la producción agropecuaria moderna” por parte de la Unión de Gremios de la Producción (UGP) y el intento por liberar los transgénicos -que era explícito en el tractorazo prometido para el 25 de junio- dejan al descubierto la lucha por torcer el brazo de un gobierno que, con muchísimas limitaciones, había empezado a dialogar con los movimientos campesinos. Ni bien se produjo la destitución del Presidente Lugo, la medida de fuerza impulsada por el agronegocio fue suspendida.

También la situación de la tierra y su desigual distribución con el 85% de las tierras -unas 30 millones de hectáreas- en manos del 2% de propietarios (1), sumada a la penetración de productores brasileños, produce una permanente tensión en la que la violencia para-policial y por parte de las fuerzas públicas es cosa de todos los días y es acompañada por la criminalización de las luchas campesinas. La matanza de Curuguaty, ocurrida el 15 de junio, como resultado de estas tensiones y la represión estatal y para-estatal que concluyó en la muerte de 6 policías y 11 campesinos, fue utilizada para emprender el juicio político y dar el golpe institucional.

Desde la Alianza Biodiversidad condenamos el golpe que ha recibido el rechazo de todo el pueblo paraguayo y denunciamos a las grandes corporaciones del agronegocio con Monsanto y Cargill a la cabeza como responsables, junto a los grandes terratenientes locales y los políticos cómplices, de este golpe. Están ampliamente demostrados los vínculos e intereses comunes de estos sectores (1).

Al mismo tiempo, compartimos el apoyo político expresado por los gobiernos de distintos países y la UNASUR al Presidente constitucional Lugo, que han constatado la violación de garantías procesales y democráticas por parte del Vicepresidente Federico Franco, dirigentes políticos de diversos partidos y autoridades legislativas. Acompañamos también las manifestaciones de repudio y solidaridad expresadas por numerosas organizaciones políticas y movimientos sociales de toda América Latina.

Acompañamos al pueblo paraguayo en su resistencia y nos comprometemos a sostener la denuncia de ilegitimidad del actual gobierno y a apoyar la lucha del pueblo paraguayo y las reivindicaciones de las organizaciones campesinas y pueblos indígenas de Paraguay.

¡Hoy todos somos Paraguay!

25 de junio de 2012

Alianza Biodiversidad

– REDES-Amigos de la Tierra, Uruguay

– GRAIN, Chile, Argentina y México

– ETC Group, México

– Campaña Mundial de las Semilla de Vía Campesina, Chile

– Grupo Semillas, Colombia

– Acción Ecológica, Ecuador

– Red de Coordinación en Biodiversidad de Costa Rica, Costa Rica

– Acción por la Biodiversidad, Argentina

– Sobrevivencia, Paraguay

– Centro Ecológico, Brasil

Nota

1- Rebelión

Biodiversidad en América Latina

Argentina: Acaparamiento de la tierra, monocultivos y exclusión social.

El modelo de agro exportación de commodities, una agricultura extractivista y minera que actualmente se ha impuesto en la Argentina, suma veinte millones de hectáreas sembradas con soja transgénica, lo cual representa más de la mitad de la superficie agrícola del país. Esta agricultura de monocultivo industrial, que ya lleva veinte años, tuvo como objetivo, en principio, proveer forrajes para las producciones de carnes en encierro tanto en Europa como en China, así como harinas y subproductos industriales de la producción de aceites. Tras dos décadas de padecer este monocultivo, las consecuencias económicas, sociales, culturales, ambientales y sanitarias para la Argentina, son devastadoras. Es un modelo de agricultura, que impone la exclusión o la marginalidad social y la pobreza. El modelo de sojización ha afectado, no solamente los agro ecosistemas mas frágiles en el norte, sino que, algunos estudios indican también, importantes pérdidas de fertilidad en la pampa húmeda. Estas tierras que históricamente han caracterizado la riqueza de la Argentina y han construido en el imaginario de nuestro pueblo y del mundo, una idea de opulencia alimentaria, ya están convirtiéndose en un mero mito, gracias a la sobre exigencia a que se encuentran sometidos sus suelos, que ayudados por las recurrentes sequías y vientos, consecuencias de la deforestación, del maltrato productivista y de los cambios climáticos, amenazan convertirse en un nuevo Dust Bowl, tormentas de tierra en sequía y por agriculturización excesiva, con desaparición de la cobertura vegetal autóctona protectora del suelo, uno de los desastres ecológicos más importantes del siglo XX.[1]

La producción de commodities se complementó con la instalación de los agronegocios como eje de poder que reconfiguró la economía. Los agronegocios son uno de los principales núcleos de poder de las corporaciones que dominan el Cono Sur. Estas corporaciones comparten el territorio con las transnacionales mineras y petroleras. Las actividades de los agronegocios y las industrias extractivas, constituyen el eje estructural y el origen de los principales conflictos sociales y ambientales en la región sudamericana. Los agronegocios son el motor que mueve la violencia y la criminalización de las comunidades campesinas e indígenas que luchan por su tierra. Ellos se extienden con estrategias que conducen a la destrucción de las mismas bases de vida de la población rural y de las generaciones venideras.

El boom de la soja transgénica ha provocado la especialización en la producción y exportación de unos pocos productos primarios, subordinando el país a los vaivenes de la economía mundial y del capital financiero especulativo. Y aunque los commodities fueron favorecidos en los mercados, el futuro continúa siendo imprevisible. La creciente dependencia a los mercados globales ha generado una sociedad de servicio y de gran inseguridad alimentaria, en que los  planes sociales reemplazan el trabajo productivo. De haber sido un importante proveedor de carnes y cereales para Europa durante gran parte del siglo XX, y siendo autosuficiente de los alimentos que consumía su propia población, en la actualidad, la Argentina ha pasado a ser un país básicamente productor de transgénicos y exportador de forrajes. Se redujo, cuando no se eliminó por completo, la producción de otros cultivos, provocando serios deterioros en la seguridad alimentaria. Por otra parte,como consecuencia directa del poder en los mercados de las corporaciones transnacionales, la producción de alimentos ha quedado subordinada a los cultivos de transgénicos para la exportación, originando un fenómeno de dependencia del país respecto de los mercados globales, las empresas exportadoras y  otras corporaciones que, como Monsanto, no sólo proveen la semilla, sino también el paquete tecnológico, que integran fertilizantes y agrotóxicos.

Este modelo es responsable de la desaparición de la agricultura familiar y de los trabajadores rurales. Miles de ellos son expulsados violentamente de sus tierras y de sus fuentes de trabajo para imponer el paquete tecnológico de la siembra directa y las semillas GM, y son criminalizados por resistir los desalojos y el avance de la soja. Considerando la expulsión de trabajadores rurales y campesinos de los territorios donde se cultiva, el promedio de trabajadores que quedan, sumado a los del brevísimo trabajo temporario de los de los contratistas de maquinaria agrícola, no es más de un trabajador cada 500 Has. Condenados al éxodo rural, las poblaciones pasan a engrosar los cordones de pobreza de las grandes ciudades, convirtiéndose en consumidores rehenes de lo que el mercado les impone a través de las cadenas agroalimentarias y el supermercadismo a la vez que transformándose en cautivos del asistencialismo clientelar y una enmarañada red de punteros políticos, crimen organizado, trata de personas e iglesias destinadas a la contención y al control social de las periferias de pobreza extrema.

El crecimiento de la soja está íntimamente ligado al deterioro ambiental. Su expansión está ocasionando la deforestación de extensas áreas, en particular en las provincias del norte. Cada año se desforestan en la Argentina más de 200 mil hectáreas de monte nativo, debido al avance de los monocultivos que afectan grave e irremediablemente a la Biodiversidad. Muchos hábitats naturales, tales como bosques, humedales o estepas, junto con especies de plantas y animales, fueron eliminados o corren peligro de extinguirse. Otras de las consecuencias de la deforestación, son el importante aumento en la incidencia de varias enfermedades zoonóticas como consecuencia de que los vectores y patógenos quedaran sin sus hábitats naturales y han debido colonizar los poblamientos urbanos. Ahora, esas enfermedades,  afectan a las economías familiares y a los presupuestos en salud del Estado, agregando un factor de estrés y de gastos que es ignorado y permanece invisible dentro de las ecuaciones del mercado.

El empobrecimiento sistemático de nuestros suelos y la creciente desertificación, es otra de las graves secuelas que deja la soja, los otros cultivos genéticamente modificados y las zonas con forestación implantada y en escala. Pero la consecuencia más siniestra siguen siendo los modos en que este modelo de monocultivos ha impactado en la salud de cientos de miles de pobladores que viven cercanos a los campos de soja. Nuestra población está siendo afectada en forma directa por las fumigaciones de agrotóxicos produciéndose cáncer, leucemia, lupus, púrpura, alergias de todo tipo, malformaciones en recién nacidos, abortos  y demás enfermedades vinculadas a la afectación del sistema inmunológico. A esto se suma el caso de numerosas muertes producidas por intoxicaciones. Esta situación se repite a lo largo de todo el Cono Sur, los relatos acerca de envenenamientos y desalojos, amenazas y asesinatos se producen no sólo en la Argentina, también en Brasil y Paraguay.

Según ensayo “Agricultura, alimentación, biocarburantes y medio ambiente” de diversos autores, en la Revista económica ICE de Madrid: “La agricultura y la alimentación se configuran globalmente como un reto pendiente de solución: la sexta parte del mundo pasa hambre y la población mundial y el cambio en las dietas van a elevar sustancialmente la demanda de materias primas agrarias. El mundo, pese a todo, cuenta con recursos suficientes, tierra y agua, para alimentarse, pero requiere más inversión en capital y tecnología, una regulación mejor y más justa del comercio y la mitigación de las causas de la pobreza. La producción de biocarburantes comporta una nueva demanda para la agricultura, compitiendo por los mismos recursos con la producción de alimentos”.[2] Lo que con seguridad incrementará la expansión del actual modelo de agricultura industrial y semillas GM, es el cada vez mayor interés de los países ricos por cortar su petróleo con combustibles provenientes de la agricultura. Con el surgimiento del mercado de agrocombustibles, el futuro de la producción agrícola se torna todavía más pavoroso porque nos amenaza conducirnos a una catástrofe de carácter irreversible. Múltiples organizaciones sociales han expresado su preocupación por las consecuencias que puede generar este nuevo modelo de energía, donde la agricultura estará el servicio de producir alimentos para motores. En el Cono Sur de la América Latina, el sector sojero se promociona como el gran abastecedor de biodieseles para el mercado europeo. Para América Latina esta actual ola de expansión de la agricultura industrial, amenaza lo que resta de población rural y las últimas zonas de producción de alimentos. Una de las consecuencias directas de estas políticas, es que cada vez, mayores sectores de la población de menores o escasos ingresos, tienen acceso a una alimentación adecuada debido a los altos precios de  los alimentos básicos (frutas, verduras, carne, leche).

La soja no es un mero cultivo, la soja es un sistema global que condiciona e impone políticas de Estado. Lo que en un momento se denominó como agricultura sin agricultores, en realidad fue el comienzo de un arrebato masivo del territorio por parte de las corporaciones y que actualmente culmina en la desolación de un pueblo privado de sus suelos y del arraigo a la tierra, de su seguridad alimentaria y en consecuencia, de su Soberanía Alimentaria.

La tierra en América Latina: el talismán de las corporaciones

La crisis alimentaria mundial y la crisis financiera de 2008, reconfiguraron el mapa mundial de los más poderosos. Los negociantes de los mercados globales salen a buscar nuevos objetos de especulación, especialmente tierras fértiles, agua y alimentos, además del oro, metales estratégicos y cuencas hidrocarburíferas. Son capitales corporativos que no sólo buscan dar respaldo tangible a sus divisas vacías de valor, sino que, adictos a las fábulas del “crecimiento”, descubren ahora que no pueden alimentar a su propia población y buscan enclaves en propiedad o arriendo. Es el caso de China. Sus tierras agrícolas están desapareciendo ante el avance industrial y sus suministros de agua se encuentran en estado crítico. Con más de 1.8 billones de dólares de reservas en divisas, China cuenta con bastante dinero para invertir en su propia seguridad alimentaria en el extranjero. Y es lo que está haciendo, no sólo en Asia y en África. Ahora también logró instalarse en la Argentina.

La provincia de Río Negro en la Patagonia argentina, le asegurará de esa manera a China la provisión de comida durante 20 años, según lo acordó el gobernador rionegrino, Miguel Saiz, en su reciente visita a ese país, con una de las mayores empresas de alimentos, la estatal Beida Yuang. El convenio consiste en que Río Negro alquile a productores de su provincia campos para que allí Beida Yuang instale sistemas de riego que permitan la plantación de soja, trigo y colza, entre otros cultivos que la empresa se encargará de comercializar en la provincia china de Heilongjiang. En una primera etapa experimental, que comenzará de inmediato, Beida Yuang invertirá 20 millones de dólares para irrigar y producir en 3000 hectáreas de campos alquilados. Pero el proyecto consiste en llegar a una inversión de 1.450 millones en 20 años y sobre 320.000 hectáreas. Beida Yuang quiere asegurarse alimentos e insumos para producción de carnes en China por 20 años, donde sólo el 10 por ciento de las tierras son productivas y en el que cada año millones de personas se van del campo a la ciudad.

La jugada de China se ajusta a una época de Globalización en la que los precios de los alimentos son altos y los de la tierra son bajos. El negocio sería el de tener control sobre muchas de las mejores tierras cercanas a suministros de agua. La tierra será la nueva fuente de lucro y, el objetivo: controlar la producción de alimentos e insumos alimentarios para la producción de carnes en su territorio. Es en este punto donde el sector privado juega un rol esencial. No serán pocas las transnacionales y corporaciones que se lancen a la caza de tierras fértiles para la producción de lo que el mercado global les demande, ya sean alimentos o Agrocombustibles. Según nos informa Infobae del 14 de Octubre de este año, otro tanto estaría haciendo Qatar que, está implementando conversaciones preliminares con el Gobierno argentino, para instalar proyectos agrícolas destinados a la producción de cereales  a fin de asegurarse el abastecimiento de alimentos, y está dispuesto a comprar tierras en Argentina por valor de unos 100 millones de dólares. [3]

Las semillas de Monsanto y  los  pooles de siembra: una nueva agricultura

El argentino Gustavo Grobocopatel, fundador y presidente de la compañía Los Grobo, considerado el empresario número uno y referente indiscutido a nivel mundial en el terreno de la soja, hace dos años pasó a formar parte de Sollus Capital, un grupo de inversión que tiene por finalidad adquirir tierras cultivables en el Cono Sur. Conocido como “el rey de la soja”, Grobocopatel cultiva más de 280.000 hectáreas, de las que unas 120.000 son en la Argentina y el resto en Brasil, Uruguay y Paraguay. Hoy sus ventas superan probablemente en mucho el millar de millones de dólares en cada campaña. La familia Grobocopatel, de origen ruso-judío llegó a la Argentina en 1912, proveniente de Berasabia, al sur de Rusia. Se instalaron en una colonia judía de Carlos Casares, un pueblo a 300 kilómetros de Buenos Aires.  Allí comenzaron a realizar distintas tareas como contratistas agropecuarios. En el año 1984, Gustavo Grobocopatel funda junto a su padre Los Grobo Agropecuaria. En ese entonces era tan sólo una empresa familiar, en donde trabajaban 4 personas en la administración, disponían de un camión y una oficina en un taller reformado, que cumplía funciones de depósito,  en la localidad de Carlos Casares.

En 1986 se produjeron dos hechos concurrentes y vitales para la expansión de la empresa familiar: inflación e hiperinflación y paralelamente la inundación en la zona oeste de la provincia de Buenos Aires. Ambos eventos dejaron secuelas agronómicas y económicas financieras. En esos años muchos productores abandonaron la producción y muchos campos se ofrecieron en alquiler. La experiencia agronómica y de relaciones comerciales consolidada en Los Grobo Agropecuaria facilitó el desarrollo de una incipiente red de agronegocios por contratos. Esta experiencia los motivó a seguir sembrando fuera de los campos propios. Así fue que los efectos de la hiperinflación y las secuelas de las inundaciones les permitió a los Grobocopatel, realizar diversas operaciones de compra y venta de campos. Pero el verdadero salto cualitativo se produce durante los años noventa. Con la llegada a la presidencia de Carlos Menem en 1989, se inaugura lo que luego se conocería como neoliberalismo. Las privatizaciones y el desmantelamiento del Estado generan el campo propicio para la expansión de los agronegocios. El propio Gustavo Grobocopatel sintetizó así lo que significó la década del noventa para su mega empresa: “El único camino posible fue el crecimiento en escala y la eficiencia. La década de la convertibilidad originó inmensas oportunidades anticipándose a los acontecimientos. Los aumentos de precios de granos se aprovecharon porque estábamos muy posicionados en la producción. La caída de muchos competidores, primero acopios locales y la liberación de tierras de muchos productores que se retiran de la actividad, se tradujo en oportunidad para nosotros”.

Con la incorporación del sistema de siembra directa primero, y con la de las semillas transgénicas después, Gustavo Grobocopatel  comienza a ser portavoz de lo que él denomina el nuevo paradigma: “la sociedad del conocimiento”. En esos años la empresa eleva exponencialmente su producción de granos. En el año 2001 la familia Grobocopatel funda “el Grupo Los Grobo” y se consolida como uno de los principales grupos económicos de la Argentina. Los Grobo es una empresa que produce granos, los acopia, los procesa y presta servicios para la producción y la industria alimentaria en el MERCOSUR. Dentro de la cadena de valor de la actividad, la empresa está vinculada desde la investigación biotecnológica y la genética vegetal, hasta la comercialización de harinas y subproductos de la molienda. Su principal característica es que no compra tierras sino que las arrienda, es decir que usa la tierra de otros, bajo el convencimiento de que en una época de capitales líquidos no tiene sentido congelarlos en la propiedad de tierras sino dinamizarlos en el uso. De esta manera nacen los llamados pooles de siembra que rápidamente se extienden por todo el territorio de la sojización, imponiendo la escala y el abaratamiento de costos.  Pero asimismo expresa Grobocopatel en estas prácticas y desde el  principio, un claro liderazgo, una vocación de sumar a muchos a un proyecto que denomina nueva agricultura y sociedad del conocimiento. Él mismo lo explica: “…La nueva agricultura, con campesinos transformados en emprendedores, en proveedores de servicios, con hijos en las universidades o escuelas técnicas, con condiciones de trabajo calificadas, creo que es lo mejor para toda la sociedad. Hay más empleo, pero alocados en diferentes lugares, menos productores, más proveedores de servicios, más industrias. El impacto sobre la sociedad está estudiado incipientemente, pero los primeros resultados son optimistas. En un reciente trabajo encargado por Naciones Unidas se comprobó que diferentes grupos de interés vinculados con Los Grobo han ganado en autonomía, empleabilidad (que para mí es más importante que el empleo), enprendedurismo y liderazgo. Una sociedad más libre, más creativa, con más capacidad de adaptarse a los cambios, con más acceso al conocimiento. Por supuesto que esto no basta. Tenemos que tener un Estado e instituciones fuertes, robustas, que faciliten, que estimulen, que den igualdad de oportunidades.”[4]

La mejor definición del Grupo Los Grobo se encuentra descripta en su publicación en Internet denominada Visión[5], donde se destaca que la compañía es una empresa de producción y procesamiento de granos, pero fundamentalmente, de servicios. La empresa, desde la localidad de Carlos Casares en la pampa argentina: Los Grobo Agropecuaria S.A Argentina, año 1984, se ha extendido agresivamente a los EEUU y a Brasil. En el 2008,  el Grupo Los Grobo S.A. informó que los capitales del Fundo de Investimento em Participações PCP (Brasil) y PCP LP (Islas Cayman) ingresaron como accionistas del Grupo Los Grobo. “El grupo argentino Los Grobo comenzó el proceso de unificación de sus operaciones de granos en Brasil. Con presencia en ese mercado desde el año pasado, el Grupo concentrará su actividad en CEAgro, que pasará a ser su marca en el país. Fortalecido por la incorporación de dos nuevas actividades, CEAgro se propone facturar unos u$s 360 millones en 2010. Con la reestructuración y una inversión no revelada, considerada “poco significativa” para el grupo, Los Grobo Brasil se convirtió en el principal accionista de CEAgro. La cuota inicial del 35%, adquirió a mediados del año pasado, se amplió a 59,5%. El paranaense, Alberto Paulo Fachin, que fundó la CEAgro en 1994, obtiene el otro 40,5%, y sigue como presidente de la compañía. El 66,6% de las acciones de Los Grobo Brasil están en manos de Grupo Los Grobo, en el que la participación de la familia Grobocopatel es mayoritaria con un 76,64%. Vinci Partners, a través del fondo PCP, dos ex socios del Banco Pactual, tienen el 21,56% del Holding y el 33,3% de Los Grobo Brasil”.[6]

La expansión sobre el Cono Sur de los grandes grupos sojeros argentinos ligados a las empresas agroexportadoras como Cargill y Bunge, se produce durante la llamada Crisis del Campo, en el transcurso del segundo semestre del año 2008[7]. En su libro sobre la mafia Judía, Fabián Spollansky nos dice sobre el grupo Elsztain lo mismo que podría afirmarse sobre otros grandes grupos y pooles sojeros: “La gran masa de productores en negro, aquellos a los que el propio fisco no incorpora deliberadamente, se ve obligada a realizar operaciones a pérdida que para intermediarios, acopiadores y cerealistas exportadores son ganancia redonda. Eso motivó el larguísimo paro granario en rechazo a la política fiscal del gobierno, que a los cerealistas no les significó absolutamente ningún riesgo ni mucho menos, costo adicional. Encabezados por la mafia Elsztain, trajeron 4 millones de toneladas de saja del Paraguay que llegaron a Rosario en convoyes de balsas por la Hidrovía del Paraná. La larga huelga agraria produjo desabastecimiento y, a la vez, un tremendo desprestigio del gobierno, pero los grandes cerealistas silenciosamente, siguieron ganando dinero y consolidaron su expansión en todo el MERCOSUR. La mafia Elsztain avanza rápidamente en el territorio sojizado. Lo obtenido como ganancia extraordinaria con la crisis lo utilizará para extender sus latifundios en Goiás y en el Matto Grosso. Pero así como se sirve del fisco para extorsionar a los más débiles del circuito productivo, pasa por sobre este cuando se trata de lavado de dinero. El domingo 22 de junio del 2008 se conocieron detalles del lavado de divisas de la Argentina, realizado por grandes capitalistas, noticia que fue difundida por el diario Crítica, en una nota del director de ese medio, Jorge Lanata, que reproducimos íntegra en el apéndice. Uno de los principales lavadores de dinero es Marcos Marcelo Mindlin, socio y amigo de Elsztain. Operaba por medio de JP Morgan, y uno de los ejecutivos de esta banca, Hernán Arbizu, denunció las maniobras en Estados Unidos y en la Argentina.[8]

Los Grobo: posicionándose en las nuevas tecnologías

Asimismo el Grupo los Grobo ha generado una empresa líder en el área de Biotecnología y clonación de animales que se denomina Bioceres, una sociedad inversora en la que agrupa y lidera a más de doscientos emprendedores agropecuarios. Asimismo, mediante Bioceres y más precisamente mediante INDEAR, un instituto de agro biotecnología dependiente de Bioceres, ha concertado importantes acuerdos con las instituciones científicas del Estado Argentino para determinar las políticas oficiales en el área de investigación y desarrollo, a la vez que capitalizar esos avances científicos para el sistema de agronegocios biotecnológicos que lidera.

Grobocopatel se ha definido públicamente a sí mismo como un “sin tierra” ya que sólo es dueño del veinte por ciento del total de las tierras que cultiva, el resto son arrendadas. Con respecto al éxodo rural al que se ven arrastrados miles de campesinos como consecuencia del avance de los agronegocios, el llamado “rey de la soja” sostuvo que “La agricultura sin campesinos es parte de un nuevo paradigma vinculado con trasformaciones en la sociedad. Es un proceso que observamos desde la década del ’40, no está asociado a una ideología y no afecta sólo al campo; también hay muchas industrias con menos obreros. Por supuesto que las políticas aceleran o retrasan el proceso y lo pueden hacer más o menos equitativo, pero es inevitable y, desde mi punto de vista, positivo más allá de los temores que despierte”.

Hoy Los Grobo se han posicionado como el cuarto grupo molinero del país detrás de Cargill, Navilli y Lagomarsino y el tercer grupo exportador a Brasil. A partir del año 2008, con la incorporación de socios extranjeros, se transformó en una verdadera transnacional. En Febrero del 2008 el holding de Los Grobo incorporó, a través de un aumento de capital por 100 millones de dólares, al fondo de inversión Fundo de Investimento em Participações PCP,  ex propiedad del banco suizo UBS, y actualmente perteneciente al grupo financiero brasileño Pactual Capital Partners, ahora denominado Vinci Partners. En mayo del 2008 el Grupo Los Grobo, junto a PCP y a Touradji Capital Management se unieron para formar parte del grupo de inversión Sollus Capital. Touradji Capital Management es una administradora de hedge funds (Fondos de Cobertura, fondos de inversión especulativos de algo riesgo que buscan elevadas rentabilidades) con sede en Nueva York y especialista en investigación fundamental e inversiones activas en commodities y valores vinculados a ellos. Actualmente, la empresa administra activos de más de US$ 3,5 mil millones.  La página web oficial de Sollus Capital define así esta sociedad: “La alianza entre PCP, Touradji y el Grupo Los Grobo es una combinación poderosa con una posición única para capitalizar la atractiva dinámica de tierras agrícolas en América del Sur”.

Y más adelante señala lo que se puede considerar un resumen del principal objetivo de esta alianza: “Sollus Capital está estructurada para capitalizar la valorización potencial de tierras de cultivo en Brasil, Argentina, Uruguay y  Paraguay. Sollus pretende identificar y adquirir tierras a través de una completa red de agentes de campo de los recursos propios de Los Grobo y Sollus. La empresa pretende adquirir tierras subdesarrolladas, comenzar su desarrollo y dejar que Los Grobo aumenten su valor con la implementación o mejora  del “ecosistema” regional de agronegocios. Este “ecosistema” incluye servicios de consultoría, tecnología, infraestructura utilizada para el almacenamiento y distribución de insumos, financiamiento y servicios de hedging (cobertura), y apoyo logístico ofrecido a agricultores de las regiones aledañas. Después de mejorar el ecosistema de agronegocios y de que el valor creado sea reconocido en los precios de las tierras, la empresa pretende venderlas y lucrar con su valoración”.

Los Grobo no están solos… siguen sumando aliados

Según el diario La Nación del 31 de Octubre de 2010: “El buen momento que viven las commodities agrícolas despertó el interés de los inversores internacionales por el campo argentino. Una semana después de que la empresa Los Grobo sumara un socio minoritario brasileño, Cresud, la compañía agropecuaria del grupo IRSA, anunció una ampliación de su capital con la que busca captar 300 millones de dólares. Ayer, Eduardo Elsztain, el número uno del grupo IRSA, y su hermano Alejandro, presidente de Cresud, encabezaron la presentación formal de la oferta pública, tras obtener la aprobación de la Comisión Nacional de Valores y la Securities and Exchange Commission (SEC), el organismo regulador de los mercados de capitales en los Estados Unidos. Durante la presentación, los Elsztain adelantaron que los fondos obtenidos con la ampliación de capital serán destinados a financiar el plan de expansión de Cresud en el mercado argentino y a potenciar su presencia en el exterior. Hasta el momento, la división de negocios agropecuarios del grupo sólo está presente en Brasil y su objetivo es extender sus operaciones a otros países de la región, como Uruguay, Paraguay y Bolivia”.

A su vez Brasil Agro[9], había anticipado hace pocas semanas la intención de la empresa CRESUD, propiedad del hombre más rico de la Argentina, Eduardo Elsztain[10], a su vez tesorero del Consejo Judío Mundial, de sumarse como empresa a las actividades que desarrollan Los Grobo y Sollus Capital. La noticia dice lo siguiente: “…Cresud construye un puente entre BrasilAgro y Sollus. A argentina Cresud está plantando a semente de uma operação que poderá dar origem à maior controladora de propriedades agrícolas do país. O cultivo começou a ser feito há dois meses, com o aumento da sua participação no capital da BrasilAgro. Após comprar as ações em poder da Tarpon Investimentos e se tornar o maior sócio individual da companhia, com 40% das ordinárias, o grupo portenho caminha agora na direção do conterrâneo Gustavo Grobocopatel, um dos principais nomes do agronegócio na Argentina. O objetivo da Cresud é costurar a associação entre a BrasilAgro e a Sollus, controlada por Grobocopatel, pelo fundo Pactual Capital Partners (PCP) e pelo private equity norte-americano Touradji. Um dos caminhos para a fusão entre as duas empresas seria um cruzamento societário entre os atuais acionistas, sem a necessidade de aporte financeiro. Do lado da BrasilAgro, além da própria Cresud, outro personagem importante neste enredo é o empresário Elie Horn, dono da Cyrela e um dos principais acionistas da empresa. Seu imprimatur seria decisivo para a negociação. Horn, um dos fundadores da BrasilAgro, tem forte ascendência sobre a miríade de fundos de investimento que integram o capital da empresa. Procuradas pelo RR – Negócios & Finanças, a BrasilAgro e a Sollus negaram a associação.

A fusão entre BrasilAgro e Sollus resultaria em uma empresa com mais de 240 mil hectares de terras no país. Levando-se em consideração o plano de expansão já em curso nas duas companhias, esta nova holding poderia chegar ao fim do ano com uma carteira de mais de 340 mil hectares em propriedades rurais, superando a atual líder do setor, a Tiba Agro. A empresa teria ainda terras na Argentina, com o carry over dos ativos da Los Grobo e dos irmãos Alejandro e Eduardo Elsztajn, donos da Cresud. A eventual associação é um reflexo do poder que a Cresud ganhou ao aumentar sua participação no capital da BrasilAgro. Além da aproximação com Gustavo Grobocopatel, o grupo argentino é também um dos idealizadores da emissão de ADRs programada pela companhia. Independentemente da operação com a Sollus, dentro da própria BrasilAgro a expectativa é que a maior ingerência da Cresud vai se refletir na gestão da companhia, inclusive com a possível troca de executivos indicados pela Tarpon Investimentos (Relatório Reservado, 6/7/2010).

La sumatoria y la articulación entre las fuerzas de Eduardo Elsztain, Gustavo Grobocopatel y sus respectivas empresas en la Argentina y en el Cono Sur, pueden ser trágicas para el  porvenir de nuestros países y sumamente difíciles de contrarrestar, en especial debido al respaldo que estas Corporaciones suelen contar por parte de los diversos gobiernos progresistas de la América Latina.

Especulación con los alimentos y avalancha del acaparamiento de tierras

Con el acaparamiento de tierras por parte de las corporaciones, los agricultores y las comunidades locales inevitablemente perderán el acceso a la tierra para la producción local de alimentos. Se está entregando la base misma sobre la cual construir la Soberanía Alimentaria. En marzo de 2010 el GRAIN difundió un documento en el que afirma que: “Se dice como excusa que en muchos casos las tierras no se venden sino que se rentan, pero qué propicia más la devastación sin miramientos de las tierras: ¿que se vendan, o que se renten por… noventa y nueve años? Al final de tales contratos, los “inquilinos” regresarán a una tierra agotada, erosionada, contaminada, a la cual será muy difícil recuperarle su fertilidad, y ellos simplemente se mudan a nuevas tierras “disponibles”.

Este proceso que hemos descripto amenaza convertirse en una verdadera catástrofe para nuestros pueblos, en la medida en que las corporaciones transnacionales  redireccionan el flujo de capitales  financieros errantes desde la crisis de los mercados inmobiliarios, hacia las zonas de agricultura  en América del Sur y en África. La consecuencia será la devastación de los ecosistemas naturales sometidos a procesos productivos que agotan rápidamente los frágiles equilibrios en zonas como la Patagonia y el Norte argentino. Otra consecuencia importante será la pérdida de la soberanía nacional sobre vastos espacios que funcionarán como enclaves extra territoriales a la vez que, como bolsones de producción sometidos a las demandas de intereses externos, en detrimento de los Estados nacionales y de sus responsabilidades de mantener la integridad y la soberanía de sus propios espacios. La decisión sobre la vida y los bienes comunes quedarán en ese caso, en manos de quienes concentran el manejo de las producciones, constituyéndose gobiernos paralelos, a la vez que mutilándose el cuerpo de la Nación.

Con estas nuevas formas de apropiación se acentúa la tendencia  al despojo de las poblaciones criollas, campesinas e indígenas que por  decenas de años han estado  arraigadas en esos territorios y que las obligará a migrar a las periferias de los centros urbanos. Las fronteras nacionales se desdibujarán como consecuencia del acaparamiento de las tierras agrícolas, tornando inaplicables las leyes y reglamentaciones que protegen nuestros espacios, desertizando vastos territorios y  agotando las escasas fuentes de agua. En el documento de las FAO: Perspectivas para el medio ambiente, podemos leer: “… parece probable que el calentamiento global beneficie a la agricultura de países desarrollados situados en zonas templadas y que tenga efectos adversos sobre la producción de muchos países en desarrollo situados en zonas tropicales y subtropicales. Por tanto, el cambio climático podría aumentar la dependencia de los países en desarrollo de las importaciones y acentuar las diferencias existentes entre el norte y el sur en cuanto a seguridad alimentaria”.[11]

Este sombrío panorama constituye una realidad en marcha. Los mega emprendimientos  agroindustriales  se unen y consolidan avanzando sobre los territorios y sobre nuestras vidas, mientras las burguesías y los gobiernos operan como meros facilitadores  del despojo, obnubilados por las ganancias  inmediatas y sin considerar las graves consecuencias que soportarán las generaciones de argentinos aún no nacidas. El acaparamiento de tierras es en definitiva, la nueva etapa de un proceso de neocolonización que en su momento nos obligó a producir forrajes y aceites de soja, más tarde a producir agrocombustibles para los automotores de Europa, y que ahora se manifiesta y profundiza sobre los amplios territorios despoblados por el modelo anterior, con la constitución de enclaves agro productivos, por parte de ciertos países necesitados de solucionar su crisis alimentaria, en este caso a costa del hambre, del desarraigo de nuestras propias poblaciones y en detrimento de nuestra Soberanía Nacional.

 

GRR Grupo de Reflexión Rural

Octubre – Noviembre de 2010

 


October 16th: International day of Action vs agribusiness and Monsanto.

On the occasion of the meeting of the United Nations Convention on Biodiversity (CBD) in Nagoya, Japan, and to mark World Food Day on October 16, 2010, La Via Campesina calls for actions around the world to denounce the role of agribusinesses such as Monsanto and their destruction and corporatization of biodiversity and life.

Even though the UN declared 2010 the International year of Biodiversity, the CBD is meeting at a time of unprecedented biodiversity destruction. As well as animals, insects and birds, the world is also seeing the disappearance of thousands of plant varieties as agribusiness destroys, contaminates and privatizes the World Heritage stored inside the seeds and plants nurtured by generations of farmers over thousands of years of agriculture on Earth. Since 1900, approximately 90% of the genetic diversity of agricultural crops has been lost from farmer’s fields. Biodiversity is also endangered by land-grabbing and the displacement of communities who are actually protecting biodiversity.

Agribusiness corporations are attempting to monopolize seeds through the use of hybrid seeds, patents and laws that make farmers’ seeds illegal. Intellectual property rights systems that are upheld or enforced by institutions such as WTO or TRIPS are putting nature into private hands. Monsanto has become a true giant – the company owns almost a quarter of the patented seed market worldwide, and keeps taking over seeds companies particularly in Europe. The top ten biggest companies control almost 70% of the world’s seeds. The company is now entering the “aid business”, selling its seeds in Africa with the Bill Gates Foundation through the “Alliance for a Green Revolution in Africa (AGRA)”.

Not only do the TNCs sell seeds, they also provide toxic chemicals with devastating effects. Huge monocultures treated with cocktails of agrochemicals will further destroy the world’s biodiversity as well as peasant communities. In the world of Monsanto, Syngenta, Bayer and others, there is no space for biodiversity, just uniformity, biotechnology and profit.

Within the decision making spaces on climate change, agribusiness promotes aggressively technologies that destroy biodiversity such as transgenic trees plantations or GM seeds, solutions which are fasly presented as better adapted to the new climate.

La Via Campesina knows that the future of our planet depends on our ability to protect, nurture and promote agro biodiversity. We, peasant men and women propose to develop the richness and diversity of our farms, plant varieties, cultures and traditions. Seeds are part of the World Heritage and should remain into public and community-based use, not private ownership.

It is the model of peasant agriculture in its diversity that will allow us to adapt to the demographic and climatic changes which are already upon us.

As we confront the agribusinesses in our fields through promoting our alternatives, we refuse to recognize their “rights” as owners of the planet’s biodiversity and we will also confront them through political actions in the coming weeks, at the FAO, the CBD and the UN Climate Talks (UNFCCC).

We call for Actions worldwide around October 16th to protect biodiversity and confront transnational corporations such as Monsanto.

La Via Campesina invites you to coordinate your actions with the call of the network “Climate Justice Action!” in order to organise direct actions worldwide for climate justice on October 12th, 2010. (/www.climate-justice-action.org/)

 

Cumbre de los Pueblos “Enlazando Alternativas”. Madrid 14 a 18 de Mayo 2010.

http://www.enlazandoalternativas.org/spip.php


@twewwter

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