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Biología sintética, el falso paradigma.

Patient DNA data

Sin saberlo o esperarlo, nos encontramos desde hace pocos años ante un nuevo paradigma científico que tiene influencia directa en la sociedad y que acarrea también cuestionamientos éticos y de potencial concentración de poder en grupos pequeños, este paradigma se ha llamado Biología sintética.

   La Biología sintética es un término de moda que hasta hace poco se llamaba Ingeniería Genética, implica entre otros métodos, el identificar, cortar, pegar o diseñar secuencias de información genética (DNA o RNA). La parte ‘novedosa’ de esta corriente científica es que pretende utilizar moléculas no naturales para intentar reproducir el comportamiento de la vida natural o utilizar compuestos o moléculas que ya se encuentran en la naturaleza, ambos enfoques tienen el objetivo de ‘diseñar’ nuevos organismos con capacidad de auto replicación. En resumen: ‘crear vida’.

   La Biología sintética se auto propone como una solución a las situaciones actuales de crisis ecológica-económica-política en el ámbito de escasez de recursos de tipo petrolero además del ya conocido giro hacia la llamada ‘economía verde y auto sustentable’ o ‘bioeconomía’ por el que han empezado a optar potencias económicas mundiales. Desde esta perspectiva, la Biología sintética tendría como objetivo convertir la biomasa en materia comercializable.

   Esta nueva disciplina esta llamando la atención de gobiernos del Norte global y corporaciones transnacionales, y por lo mismo está consiguiendo una enorme cantidad de recursos económicos al proyectar los beneficios que se obtendrían por su desarrollo: en 2011 los productos derivados de la biología sintética produjeron valor por 1600 millones de dólares, se espera que para 2016 la biología sintética genere 10800 millones de dólares. Tres cuartas partes de la investigación en Biología sintética se ha centrado en la innovación en biocombustibles, biopolímeros o compuestos relacionados con intereses de corporaciones químicas o energéticas (Shell, DuPont, BP).

   Aunque el discurso oficial sostiene que la bioeconomía es la alternativa para un futuro ‘verde y no dependiente del petróleo’ debe tenerse en consideración un hecho innegable que se evidenció a lo largo de la primera generación de los agrocombustibles: se requiere de una gran cantidad de insumos naturales para la producción de biocombustibles (follaje, caña de azúcar, maíz, aceites de granos, aserrín, agua y ¡derivados del petróleo!). El requerimiento de estos insumos implica situaciones tales como el acaparamiento de tierras en grandes regiones del sur global, el desplazamiento y aniquilamiento del modo de vida de miles de campesinos e indígenas, la devastación de ecosistemas y una elevada erosión de la diversidad biológica. Estos daños son totalmente invisibles a los ojos de los gobiernos y corporaciones, que están deslumbrados por los potenciales resultados científicos y ganancias económicas derivadas de la Biología sintética.

   ¿Ética, riesgo, responsabilidad, bioseguridad? Palabras fuera del discurso ‘pro sintético’.

   Los planes de ruta y proyectos lanzados por los gobiernos y empresas que apuestan por esta nueva moda de la ingeniería genética no han otorgado demasiado peso a los argumentos de precaución en el ámbito social y ecológico expuestos anteriormente, pero tampoco parecen tener consideración por los riesgos a la bioseguridad que implica la Biología sintética. Mencionemos algunas situaciones.

   Cada vez con mayor frecuencia se están reportando casos de transferencia genética horizontal en campo abierto, es decir, el paso de material genético (en algunos casos, material genético transgénico) entre especies modificadas en laboratorio hacia organismos silvestres.

   ‘Con fines de investigación científica’ se han modificado en laboratorios algunas cepas de virus de la gripe aviar que han adquirido la capacidad de infectar a seres humanos; hasta ahora no es posible hacer una proyección de la ruta evolutiva que seguirán o el efecto en los ecosistemas de los organismos producidos sintéticamente.

   Ante estos hechos surge la pregunta: Dados los casos anteriores en la historia de la ciencia y sus efectos en el mundo (por ejemplo, la Revolución Verde) ¿qué certidumbre podemos tener de que esta moda científica traerá un beneficio real para la sociedad en sentido amplio y no será aprovechada por grupos de poder político y/o científico? Hasta ahora ninguna.

   Otro campo que se está abandonado por los promotores de la Biología sintética (grupos de científicos con relaciones importantes con corporaciones) es el de la consulta pública: el someter sus propuestas y visiones de avances tecnológicos a la sociedad civil internacional para un análisis crítico. Personalmente dudo mucho que este procedimiento vaya a suceder, por lo tanto debemos estar atentos y ser críticos: la ciencia y la tecnología tienen efectos en nuestras vidas, pueden ser positivos o negativos.

Más información:

http://www.etcgroup.org

http://www.biodiversidadla.org

http://pagina3.mx/al-grano/10960-biologia-sintetica-el-falso-paradigma.html

Además de calor, el cambio climático nos trae… ¡epidemias!

Los efectos del aumento en la temperatura del planeta son ahora inocultables. A través de los medios de comunicación hemos sido testigos de los daños causados por huracanes (por ejemplo, el huracán Katrina), lluvias torrenciales en el sur asiático y en Oceanía, devastación de zonas boscosas por incendios durante la temporada veraniega en zonas de Europa y de Norteamérica, frío y nevadas históricas en regiones de China y Rusia, etc.

En el norte del país desde hace años se sufre una sequía de la cual no se ha previsto fecha de término, mientras que en regiones del sureste y Golfo de México cada año hay inundaciones que afectan a comunidades de estas zonas y en donde solo hay medidas paliativas que no resuelven problemas estructurales.

 La actividad industrial de los últimos 100 años en los países del llamado primer mundo ha hecho que el comportamiento atmosférico del planeta cambie, y lo continuará haciendo. Paradójicamente, los países con menores índices de desarrollo y en los que la población vive en condiciones más precarias están siendo los más afectados por los cambios en el clima a nivel regional, pero también a nivel global.

Para nuestra desgracia, las cumbres que se organizan a nivel internacional para discutir la situación climática planetaria y a la que asisten los ‘líderes’ de muchos países no terminan con propuestas o soluciones reales. En el fondo, dichas cumbres no están concebidas para resolver el problema. Aunque por otro lado, muchos científicos comprometidos han enfocado sus esfuerzos a estudiar y encontrar soluciones reales a los problemas emergentes que trae consigo el cambio climático.

Un ejemplo es la reciente publicación de un estudio por parte de un grupo internacional de científicos procedentes de la India, de Cataluña en el Estado Español, del Reino Unido y de Estados Unidos. Se ha diseñado un modelo que permite predecir las epidemias de malaria, hasta con cuatro meses de anticipación.

En la India, los brotes estacionales de malaria, enfermedad también conocida como paludismo, son provocados por un aumento en las lluvias: la humedad y el agua estancada permiten la propagación de los mosquitos que transmiten la enfermedad originada por un parásito llamado Plasmodium. Anualmente muere más de un millón de personas por esta enfermedad principalmente en África. En México, cada año se presentan casos de malaria en los estados de Chiapas, Oaxaca y en algunas zonas de Nayarit y Sinaloa.

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¿Cómo se relaciona el cambio climático con los brotes de malaria?

Este equipo de investigadores analizó los patrones de cambio en la temperatura de la superficie del mar en el sur del Océano Atlántico y el aumento en el número de casos de malaria en el noroeste de la India entre los años 1985 y 2010. Encontraron que cuando había una temperatura menor a la normal en la superficie del mar al sur del Atlántico en los meses de junio y julio, los casos de malaria encontrados en la India aumentaban hacia los meses de octubre y noviembre ¡Descubrieron la capacidad de predecir epidemias de malaria y esto podría ayudar a las autoridades gubernamentales de la India a tomar medidas para evitar que la enfermedad se propague!

Pero ¿cuál es la explicación detrás del descubrimiento?

La razón del aumento de la malaria en relación a la temperatura de la superficie del mar es que el océano Atlántico sur y la cuenca del océano índico en el noroeste de la India están conectados por corrientes de viento, cuando hay un cambio en la temperatura del mar, es decir, cuando la temperatura baja, hay una alteración de la corriente de aire hacia el noroeste de la India, lo cual produce las lluvias y como dijimos antes, son las condiciones idóneas para el crecimiento del mosquito que transmite la malaria.

Este descubrimiento se suma a una lista creciente de iniciativas que buscan reducir los efectos del cambio climático, pero debemos ser conscientes que mientras no cambie el modelo de desarrollo actual, estamos cada vez más cerca de una catástrofe ambiental de grandes magnitudes, a nivel planetario, y también a nivel nacional. En México hay casos de contaminación que parecerían de película de ciencia ficción, además, cada vez resulta menos extraño enterarnos de brotes de epidemias porcinas, aviares.

Surgen algunas preguntas para la reflexión: ¿Porqué los brotes de gripe aviar-porcina surgen en perdiodos de cambio de estación anual, principalmente invierno-primavera? ¿Estos brotes epidémicos tienen relación con sistemas actuales de producción agropecuaria masiva? ¿Cuál será la siguiente epidemia a la que nos enfrentaremos?

Más información sobre epidemias y su manejo político por parte de los gobiernos:

http://crisisinfluenzaporcina.wordpress.com/

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http://pagina3.mx/al-grano/8205-ademas-de-calor-el-cambio-climatico-nos-trae-iepidemias.html

México. Siembra de transgénicos vulnerará derechos de campesinos.

+Se vulnerarán los derechos de campesinos, opina investigadora

+Contaminados, 65% de acervos maiceros en Estados Unidos: investigadora de la UNAM

+Autoridades descartan daños y científicos exponen argumentos

En México las autoridades responsables de la bioseguridad apoyan las siembras comerciales de maíz transgénico con el argumento de que éstas han estado al alcance de los consumidores más de 15 años sin que se hayan encontrado daños en la salud. También descartan que el flujo genético de un sembradío a otro contagie plantaciones de maíces criollos con transgenes.

El responsable de la política de bioseguridad sobre los transgénicos en México, Ariel Álvarez, expone que esos productos no son otra cosaque la continuación de un proceso de mejoramiento agrícola, pues ahora podemos identificar genes y ponerlos en las plantas sin tener que hacer cruzas.

Después de que a escala mundial se han consumido alimentos genéticamente modificados por 15 años, ¿dónde están los elementos que nos van a decir de un probable daño en cuestiones de salud?, se pregunta. Hay estudios sobre búsqueda de transgenes en materiales criollos, pero quiero ver las consecuencias en esos materiales, dice en entrevista el secretario ejecutivo de la Comisión Intersecretarial de Bioseguridad y Organismos Genéticamente Modificados (Cibiogem).

–Las alertas vienen de científicos y de organizaciones sociales.

–Cuando nos dicen que hay algún estudio, quisiera verlo para evaluar. Cuando tengamos acceso a alguno que diga que hace daño, nuestra obligación es tomarlo y enviarlo a la Secretaría de Salud, ver lo que han dicho el organismo europeo de inocuidad alimentaria y otros. Si hay certezas científicas sobre los riesgos, los permisos se pueden revocar.

Frente a argumentos científicos como los del Laboratorio de Genética Molecular del Desarrollo y Evolución de Plantas, del Instituto de Ecología de la UNAM, o de Ignacio Chapela, de la Universidad de Berkeley, Ariel Álvarez responde: Dicen que habrá flujo de genes y que esa acumulación hará que desaparezca el maíz criollo. Uno piensa y dice: ¿cuál es el mecanismo que tendría que asumir para que cuando se acumulen o haya transgenes hagan daño a un material criollo? ¿Por qué considerar que todos los criollos deciden morirse el mismo día?

Explica que para detectar la presencia de maíz genéticamente modificado se aplican encuestas a productores, por ejemplo en Oaxaca,para así conocer lo que están sembrando, si han tenido problemas, si hubo aumento o decremento de rendimientos, tamaño, color, sabor, forma. Lo que se busca, dice, no es ver si hay un transgen, sino cuáles son las consecuencias.

Sobre este método, Chapela rebate: Es falso que se pueda detectar visualmente la presencia de transgénicos. Es como preguntar si por aquí pasó un microbio.

Actualmente Chapela trata de desarrollar métodos sencillos para que campesinos y consumidores puedan detectar y hacer un mapeo de transgénicos, porque los que existen están monopolizados por la empresa Genetic ID, que tiene capturado a Cibiogem y no permite que otros actores académicos entren.

Por su parte, Elena Álvarez Buylla, del Instituto de Ecología de la UNAM, advierte que en Estados Unidos más de 65 por ciento de acervos de maíz que no debieran tener transgenes ya están contaminados. Las empresas no han podido segregar sus líneas de producción y eso es preocupante. No hay que olvidar que algunos son maíces biorreactores, que producen fármacos y sustancias industriales, que no son aptos para el consumo.

La organización que preside, la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad, ha expresado su preocupación, ya que los permisos de siembra experimental de maíz genéticamente modificado ya liberados en Sonora y Sinaloa son próximos a territorios indígenas –yaqui, mayo, tepehuán, pima y guarojío–, donde existen numerosas variedades nativas.

Angélica Enciso L. y Blanche Petrich

Oaxaca: ley y despojo del maíz autóctono.

Hace diez años se descubrió en la Sierra Norte de Oaxaca maíz contaminado con trangenes. Desde esa fecha, las comunidades indígenas del estado han luchado contra los cultivos transgénicos. El último episodio de esta batalla es el pronunciamiento de 35 organizaciones contra dos propuestas de ley que supuestamente pretenden proteger el maíz nativo, pero no prohíben la siembra o el almacenamiento de semillas genéticamente modificadas y, en cambio, instrumentan y legalizan su entrada al campo oaxaqueño.

Aunque produce sólo poco menos de 4 por ciento del maíz que se cosecha en el país, Oaxaca es uno de los siete estados con el mayor número de unidades de producción del cereal. Se siembra en 567 de los 570 municipios de la entidad. La mayor parte de quienes lo cultivan pertenece a alguno de los 15 pueblos indígenas que viven en la entidad. El grano es el centro de su alimentación y está estrechamente ligado a su cultura. Sus productores pertenecen a los estratos más pobres de la población y lo siembran, generalmente, en superficies menores a cinco hectáreas, en tierras de mala calidad y condiciones fisiográficas desfavorables.

En noviembre de 2001, los científicos de la Universidad de Berkeley Ignacio Chapela y David Quist encontraron maíz nativo contaminado con transgenes en comunidades de la Sierra Norte de Oaxaca. A pesar de la campaña de descrédito montada por las empresas que fabrican semillas, que logró que la revista Nature se retractara de la publicación del artículo de Chapela y Quist, el Instituto Nacional de Ecología (INE) y la Comisión Nacional de Biodiversidad (Conabio) confirmaron la contaminación. El informe documentó que en el almacén Diconsa de Ixtlán, Oaxaca, se había encontrado contaminación transgénica del maíz destinado a la venta para consumo humano (véase Ana de Ita, Reporte de los ciudadanos del mundo. México: maíz transgénico en el centro de origen).

El descubrimiento detonó la organización de la respuesta social y la integración de distintas luchas de regiones, comunidades y organizaciones. Las comunidades y los campesinos oaxaqueños han estado desde entonces a la vanguardia de la resistencia contra la contaminación.

Como parte de esta lucha, el pasado 25 de agosto, 35 organizaciones firmaron un pronunciamiento rechazando dos propuestas de ley que pretenden proteger al alimento básico de la población oaxaqueña, que –aseguran– facilitan el saqueo del maíz nativo por empresas trasnacionales.

Las propuestas de ley fueron presentadas al Congreso del estado por los partidos Revolucionario Institucional (PRI) y Acción Nacional (PAN). La priísta fue elaborada por la diputada Carolina Aparicio Sánchez y fue bautizada como Ley de Sustentabilidad de los Maíces Nativos del Estado de Oaxaca. La panista, llamada Ley de Fomento y Protección del Maíz Criollo como Patrimonio Alimentario del Estado de Oaxaca, fue presentada por la legisladora Marlene Aldeco Reyes Retana (PAN), a propuesta de Maricela Silva, de la Fundación para el Desarrollo Social Coatlicue.

Las comunidades indígenas consideran que las dos iniciativas de ley agreden la inteligencia de la población oaxaqueña. Sostienen que vulneran de manera desvergonzada los derechos de nuestros pueblos y comunidades indígenas y campesinas a su libre determinación y soberanía alimentaria.

La iniciativa del PAN es una copia de las leyes de Tlaxcala y Michoacán, muy criticadas a escala nacional e internacional. La propuesta del PRI desconoce la realidad en el campo oaxaqueño. Ambas otorgan certeza jurídica sólo a productores registrados, término que excluye a los campesinos indígenas que producen para autoconsumo. Están orientadas a localidades con producción intensiva, dedicadas al uso de fertilizantes, herbicidas y pesticidas, que favorecen a la agroindustria y a productores de alto rendimiento.

Según las organizaciones, ambas propuestas prevén la creación de un organismo central que tendrá el control sobre todas las actividades que tienen relación con el maíz y establecen que será el enlace único entre el estado y los productores, excluyendo a los campesinos y quitándoles la capacidad de decidir sobre cualquier asunto que tenga que ver con sus semillas. Fomentan también la creación de un padrón de productores que serán los únicos beneficiarios de los apoyos y programas productivos.

Asimismo, obligan a los campesinos a facilitar sus semillas y sus conocimientos a mejoradores a través de bancos de germoplasma. Así, advierten las comunidades, se permitirá el acceso de sus semillas a empresas trasnacionales.

Como sucede con las leyes de maíz recientemente aprobadas en Tlaxcala y Michoacán, las propuestas para Oaxaca no prohíben la siembra o el almacenamiento de transgénicos. Por el contrario, instrumentan y legalizan la entrada de transgénicos con el respaldo de la Ley federal de Bioseguridad y Organismos Genéticamente Modificados (ley Monsanto).

De acuerdo con los pueblos oaxaqueños en resistencia a los trasgénicos, las iniciativas de ley fomentan el conflicto entre las cabeceras municipales y sus agencias, al aludir únicamente a las autoridades municipales en la toma de decisiones. Se ignora la institucionalidad comunitaria indígena y campesina, como la asamblea y la figura del comisariado de bienes comunales y/o ejidales.

Como acontece con otras legislaciones que dicen defender los maíces autóctonos, las propuestas de ley oaxaqueñas simulan ayudar a la conservación del cereal, pero en los hechos abren la puerta a que los pequeños productores pierdan el control sobre sus semillas, dan a los gobiernos licencia para expropiar los saberes tradicionales campesinos y crean las condiciones para que las empresas privadas se apropien y patenten esa simiente. No puede extrañar, entonces, que quienes por 10 años han luchado contra el maíz transgénico en el agro oaxaqueño se opongan a esas iniciativas.

Luis Hernández Navarro

http://www.jornada.unam.mx/2011/10/04/opinion/021a2pol

Cargill y Bayer: transnacionales de los agronegocios con complicaciones en Brasil.

La justicia brasileña prohibió comercializar en el país el maíz transgénico Liberty Link, propiedad de la empresa alemana Bayer y resistente al herbicida glufosinato de amonio, porque no se presentó un plan de monitoreo luego de su liberación en mayo.

Bayer deberá pagar, de acuerdo a la sentencia, más de 25 000 dólares diariamente si no suspende de forma inmediata la comercialización, siembra, transporte e importación de su maíz transgénico.

La variedad Liberty Link de Bayer había sido liberada comercialmente por la Comisión Técnica Nacional de Bioseguridad, encargada de concretar esas concesiones en el país, a condición de que fueran realizados estudios de monitoreo pos-cosecha y de coexistencia con variedades convencionales de maíz, lo cual no se cumplió.

Las organizaciones brasileñas Tierra de Derechos, el Instituto Brasileño de Defensa del Consumidor, la Asociación Nacional de Pequeños Agricultores y Asesoría y Servicios a Proyectos en Agricultura Alternativa, habían solicitado la suspensión de la liberación concedida al maíz Liberty Link.

Desde 2007 estas organizaciones tienen una acción civil pública en proceso en la que exigen a la Comisión Técnica Nacional de Bioseguridad que se realicen adecuados análisis de riesgos sobre la salud y el medio ambiente de las variedades transgénicas propuestas. El trabajo de esa comisión ha sido cuestionado duramente en los últimos años. Las organizaciones brasileñas piden además que se brinde toda la información disponible a los ciudadanos.

Por su parte, otra empresa del sector de los agronegocios, la estadounidense Cargill, también enfrenta un importante revés en Brasil. El Ministerio Público Estatal de Pará no quedó conforme con un estudio de impacto ambiental que la compañía presentó el 14 de julio sobre su puerto en Santarém, en audiencia pública realizada en esa localidad, muy concurrida y con fuerte operativo de seguridad.

Se abrirá “una investigación policial para determinar la veracidad de los datos del estudio de impacto ambiental de la terminal de granos de Cargill en Santarém”, empieza diciendo el Ministerio Público Estatal paraense, citado en la web del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra de Brasil. “Procuradores de los Ministerios Federal y Estatal tienen fuertes sospechas de que las informaciones contenidas en los estudios no son verdaderas”, sentencia.

La Comisión Pastoral de la Tierra de Brasil había presentado el 14 de julio ante el Ministerio Público Federal y la Secretaría de Medio Ambiente de Pará un extenso archivo para comprobar los impactos que ha provocado el puerto granelero de Cargill en Santarém.

La terminal lleva siete años de operativa sin el estudio de impacto ambiental correspondiente y sin las audiencias públicas que la avalen, según informa la agencia Adital. Varias organizaciones brasileñas argumentan que la construcción del puerto se llevó adelante sin respetar la legislación nacional y que su presencia provocó el desplazamiento de cientos de familias de comunidades rurales que se dedicaban a la pequeña agricultura hasta la llegada de la soja.

http://radiomundoreal.fm/Descarriladas?lang=es

http://www.mst.org.br/node/10323

http://www.mst.org.br/node/10322

DENUNCIA POPULAR ANTE LA PROFEPA EN CONTRA DE LOS PERMISOS A LA SIEMBRA DE MAÍZ TRANSGÉNICO EN MÉXICO

DENUNCIA POPULAR ANTE LA PROFEPA EN CONTRA DE LOS PERMISOS A LA SIEMBRA DE MAÍZ TRANSGÉNICO EN MÉXICO

El gobierno federal pone el centro mundial de origen y diversidad del maíz en una situación de contingencia ambiental y peligro inminente

Un colectivo de científicos y organizaciones civiles presentaron esta mañana una Denuncia Popular ante la Profepa (Procuraduría Federal de Protección al Ambiente) contra los permisos de siembra experimental de maíz transgénico, basados en los dictámenes de bioseguridad vinculantes emitidos por la Semarnat y los permisos autorizados por la Secretaría de Salud, firmada por Grupo de Estudios Ambientales, Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad, Greenpeace México, Centro de Investigación y Capacitación Rural, Semillas de Vida, Asociación Nacional de Empresas Comercializadoras de Productores del Campo, El Poder del Consumidor, así como Elena Álvarez-Buylla, Eckart Boege, Antonio Turrent, Álvaro Salgado, Elena Lazos, Alejandro Nadal, Carlos Ávila Bello, Rodrigo Gutiérrez, Cristina Barros, Marco Buenrostro y Mayra Carrillo. Se trata de un proceso abierto en el que otras organizaciones y personas ya han manifestado su interés por sumarse o presentar la denuncia directamente a la Profepa.

Con las regulaciones en bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados (OGM) impuestas por el gobierno mexicano y los 24 permisos recién autorizados para que las corporaciones Monsanto, Dow Agroscience y Phi México inicien la siembra experimental de maíz transgénico en Sonora, Sinaloa, Chihuahua y Tamaulipas, México como centro de origen y diversificación continua del maíz se encuentra en una situación de total vulnerabilidad para proteger tan importante planta en la vida del pueblo mexicano y para la alimentación mundial.

La lucha por un verdadero régimen de protección para el maíz que prohíba la siembra de maíz transgénico y su entrada al país, se ha dado desde diversos espacios y ámbitos. Centenares de comunidades, organizaciones campesinas e indígenas, sociales y civiles, científicos independientes y cientos de miles de ciudadanos han manifestado de múltiples maneras su rechazo al maíz transgénico, a lo largo de la última década.

“Como parte de este proceso y con fundamento en los Artículos 8 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; 189 y siguientes de la Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente; 118, 119 y 134 del Reglamento Interior de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, entre otros, hoy presentamos la Denuncia Popular en contra de los actos de las autoridades que señalamos como responsables: las secretarías de Agricultura, de Medio Ambiente y de Salud han cometido actos violatorios de la normatividad en materia ambiental, de bioseguridad y de vida silvestre, entre otros, afectando cuestiones de orden público e interés social”, explican los denunciantes en el texto entregado a la Profepa.

“Aportamos las pruebas científicas que evidencian la situación de riesgo o amenaza de contingencia ambiental que implica la siembra de maíz transgénico en México, poniendo en peligro inminente la integridad de varios ecosistemas y agroecosistemas y su biodiversidad, en particular de las razas y variedades de maíz y sus parientes silvestres. Las autoridades están propiciando daños ambientales irreversibles, violan el Principio de Precaución contenido en diversos tratados internacionales firmados por el gobierno mexicano, así como varios derechos y garantías individuales y colectivos del pueblo de México y, en particular, de los pueblos campesinos e indígenas y agricultores”, dijo Alma Piñeyro del Instituto de Ecología de la UNAM y de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad (UCCS).

También denunciaron la simulación de “bioseguridad” que intentan impulsar a través de las zonas restringidas para la siembra de maíz transgénico previstas en la Ley de Bioseguirdad (Zonas Libres de Transgénicos, Centros de Origen, Centros de Diversidad y Áreas Naturales Protegidas). Y demandan la creación de un Régimen de Protección Especial para el Maíz que determine al territorio nacional c omo centro de origen y diversificación continua con el fin de ser protegido integralmente, como unidad territorial donde existen infinidad de registros y procesos vivos de creación y diversificación continua del maíz, así como de flujos tradicionales de semillas. Un verdadero régimen de protección debe establecerse en base al Principio de Precaución, a la obligación de un sistema sui generis de bioseguridad para el maíz como cultivo originario y tomando en cuenta las Recomendaciones emitidas por la Comisión de Cooperación Ambiental de América del Norte en 2004.

“La Denuncia refleja el largo proceso de análisis de las políticas, las leyes y los reglamentos y las luchas legales que varios hemos emprendido; incluye la defensa de los derechos individuales, colectivos y del territorio, y se sustenta en numerosos estudios científicos independientes. Revela las múltiples trampas establecidas en el propio sistema “legal” impuesto al pueblo de México, para satisfacer los requerimientos de unas cuantas corporaciones transnacionales, pues todos los permisos de siembra otorgados y las nuevas solicitudes que siguen llegando al Senasica, son de maíces patentados por las mismas, principalmente por Monsanto”, afirmó Catherine Marielle del Grupo de Estudios Ambientales (GEA AC).

“No debemos subordinar al interés comercial de unas cuantas corporaciones trasnacionales la legislación, los posibles riesgos a la salud de las personas, a la contaminación de uno de los acervos de germoplasma más ricos del mundo, de los ecosistemas y agrosistemas mexicanos. Con cara a las necesidades de alimentación del pueblo de México y ante la necesidad de aumentar la productividad en condiciones ambientales adversas que impone el cambio climático el país, se puede aumentar sustancialmente su producción con sus propios recursos genéticos sin la necesidad de recurrir a los monopolios comerciales de las transnacionales”, señaló el Dr. Eckart Boege, del Instituto Nacional de Antropología e Historia.

“El consumo nacional actual de maíz es de 32 millones de toneladas anuales, de las que 10 millones se importan del mercado internacional, el cual contiene más de 50% de grano transgénico. No es necesario recurrir a la tecnología de maíz transgénico y a la importación de grano para corregir este déficit. Hay evidencias de que el campo mexicano tiene la capacidad potencial de producir más de 57 millones de toneladas anuales de maíz con tecnologías no transgénicas, si se aprovecha racionalmente sus recursos, entre los que se cuenta a la mega diversidad en maíz, la mega diversidad en fauna insectil benéfica, la notable disponibilidad de agua dulce y ciclo agrícola de invierno, ambos inexplotados en ocho estados del Sur-Sureste del país, y la significante reserva de tierras de labor, ampliamente subexplotada en el sistema de ganadería extensiva”, destacó el Dr. Antonio Turrent, miembro de la UCCS.

“Esta denuncia ambiental es fruto de una construcción colectiva y plural, entre científicos, organizaciones y expertos en leyes. Reúne una información valiosa para seguir impulsando acciones de defensa legal y profundizar en la reflexión. Invitamos a todos los interesados a conocerla y apoyarla, con el fin de lograr que las autoridades retrocedan en su afán de priviliegiar a los intereses corporativos y reinstalen la moratoria a las siembras a campo abierto de maíz transgénico en el territorio nacional, así como a la entrada de maíz transgénico en grano o en semillas híbridas contaminadas. La Profepa está obligada a responder si acepta el estudio de la Denuncia dentro de los próximos 10 días”, concluyó C. Marielle.

Nota: La Denuncia Popular puede consultarse y firmarse en: www.gea-ac.org

Si decides adherirte, por favor envíanos un correo a: geasas@laneta.apc.org con el mensaje:“Apoyo la Denucia Ambiental”

En el cuerpo del texto escribe tu nombre completo y nosotros te incluiremos.

Para mayor información comunicarse con:

Dra. Elena Álvarez-Buylla: Laboratorio de Biología Molecular del Instituto de Ecología de la UNAM y Coordinación de la UCCS – Tel. 56 22 90 13.
Catherine Marielle: Programa Sistemas Alimentarios Sustentables de GEA AC:
geasas@laneta.apc.org – Tels. 56 19 28 92 y 56 17 90 27


@twewwter

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