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EZLN. Gracias III.

GRACIAS III.
LA CONSTRUCCIÓN MÁS CARA DEL MUNDO

Subcomandante Insurgente Moisés.  Subcomandante Insurgente Galeano.

Febrero-Marzo del 2015.

La víspera.  Madrugada.  El frío muerde bajo la ropa de las sombras.  Sobre la mesa que, solitaria, amuebla la champa (que no tiene letrero alguno pero se sabe que es ahora el cuartel general de la comandancia zapatista), está el papel arrugado y con letra manuscrita donde se detalla la cuenta de la construcción de la escuela-clínica en La Realidad zapatista.  La voz resume miradas, silencios, humo, rabias:

Pues no cabal está la cuenta.  La vida de cualquier zapatista vale más que la casa blanca del Peña Nieto y que todas las casas de los ricos del mundo juntas.  Ni toda la paga que cuesta hacer los grandes edificios donde los poderosos se esconden para hacer sus robos y crímenes, alcanza para pagar una sola gota de sangre indígena zapatista.  Por eso sentimos que esta construcción es la más cara que hay en el mundo.

Así que claro tenemos que decir que lo que no aparece en la cuenta de la paga, es la sangre del compañero Galeano.  Ni todos los papeles de la historia del mundo alcanzan para escribir esa cuenta.

Y entonces que así lo pongan cuando ponen sus listas en los medios de comunicación, que ponen quién el más rico, dónde el más pobre.  Porque el rico tiene nombre y apellido, linaje, pedigrí.  Pero el pobre sólo tiene geografía y calendario.  Que lo pongan entonces que la construcción más cara de todo el planeta está en La Realidad Zapatista, Chiapas, México.  Y que las niñas y los niños indígenas zapatistas asisten a la escuela más cara del mundo.  Y que los hombres, mujeres, niños, niñas, ancianas y ancianos, indígenas, zapatistas, mexicanas y mexicanos, cuando se enferman en La Realidad, se van a curar a la clínica más cara de la Tierra.

Pero la única forma de poner cabal la cuenta es luchar para destruir el sistema capitalista.  No cambiarlo.  No mejorarlo.  No hacerlo más humano, menos cruel, menos matón.  No.  Destruirlo totalmente.  Aniquilar todas y cada una de las cabezas de la Hidra.

Y aún así faltaría, como aquí queremos, levantar algo nuevo y más mejor: construir otro sistema, uno sin amos, sin patrones, sin mandones, sin injusticia, sin explotación, sin desprecio, sin represión, sin despojo.  Uno sin violencia contra las mujeres, la niñez, lo diferente.  Uno donde el trabajo tenga su paga justa.  Uno donde no mande la ignorancia. Uno donde el hambre y la muerte violenta sean malos recuerdos.  Uno donde nadie esté arriba a costa de que otros estén abajo.  Uno razonable.  Uno más mejor.

Entonces, y sólo entonces, las zapatistas, los zapatistas, podremos decir que nuestra cuenta está cabal.

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Muchas gracias a loas otroas, hombres, mujeres, niñas, niños, ancianas y ancianos, grupos, colectivos, organizaciones y como-se-diga de la Sexta y no Sexta de México y el mundo, por el apoyo que nos dieron.  Estas clínica y escuela también son suyas.

Así que ya saben que cuentan con una clínica autónoma de salud y una escuela autónoma en La Realidad zapatista.

Sabemos que ahora les queda un poco lejos, pero uno nunca sabe, el mundo es redondo, da vueltas y puede ser, tal vez, quién sabe… qué tal que una madrugada cualquiera entienden que, eso de luchar por poner cabal la cuenta, también va en su cuenta.

Desde las montañas del Sureste Mexicano

Subcomandante Insurgente Moisés. Subcomandante Insurgente Galeano.

La Realidad Zapatista, Chiapas, México.

Marzo del 2015.

SECCIÓN “DEL CUADERNO DE APUNTES DEL GATO-PERRO”:

Apuntes de género:

.- (…) Por eso, como mujeres de este país, necesitamos organizarnos, porque vemos que hay muchas desapariciones. Somos muchas las mujeres que somos madres, las que estamos sufriendo este dolor, esta gran tristeza por nuestros hijos desaparecidos, nuestras hijas muertas. Porque ahora, en este mal sistema, aparte de que estamos humilladas, estamos despreciadas, estamos explotadas, aparte de todo esto, todavía nos vienen a matar y a desaparecer a nuestros hijos. Tal es el caso del ABC y ahora con los 43 desaparecidos de Ayotzinapa, las mujeres desaparecidas de Ciudad Juárez, el caso de Aguas Blancas, y todo esto es el sistema. No nos va a resolver nuestros problemas, no tendremos ninguna respuesta de este sistema actual. Por eso hermanos y hermanas, necesitamos organizarnos porque es ahí en el mismo pueblo donde vamos a decidir, donde vamos a ver el camino que queremos como pueblos. Como pueblos de hombres y mujeres, no sólo los del campo y los indígenas, también ustedes hermanas que viven en la ciudad, porque es entre nosotros como nos vamos a gobernar, y es ahí junto a nuestros hombres, entre hombres y mujeres, vamos a construir un nuevo sistema, donde realmente como mujeres seamos tomadas en cuenta y tal vez ahí compañeras, hermanas, encontraremos el alivio del dolor que ahora tenemos y de esa rabia colectiva que ahora nos une.

(…) Ahora que ya estamos en el siglo 21, nada más unas cuantas mujeres que gozan de la riqueza, o sea que nada más las mujeres de los ricos, nada más las mujeres de los presidentes, de los gobernadores y nada más las diputadas, las senadoras, pero en caso de nosotras como  mujeres indígenas seguimos padeciendo dolor, tristeza, amargura, violación, explotación, humillación, discriminación, encarcelamiento, desprecio, marginación, tortura, y muchos más, porque para nosotras las mujeres, no hay gobierno. Es por eso que para el resto de las mujeres del país sigue siendo igual, así como vivían antes las mujeres, como en tiempos de los ejidos, de las colonias, que los abuelos lo llevaron arrastrando esa mala cultura como vivieron con los patrones, que ellos mandaban, como si fueran el patroncito de la casa, que todavía dice: ‘yo mando’ y eso que es el papá de la familia. Y a quien mandaba es a su esposa y es así como surgió lo más horrible, que las mujeres, o sea las hijas, las compañeras más antes eran obligadas a casarse porque los papás fueron ellos quienes elegían quién le conviene como su yerno. Elegían quién daba más trago o más dinero y es así como pasó en tiempo de los ejidos, que la mujer nunca se tomó en cuenta, como cuando se organizaban los hombres, como se fueron organizando en los trabajos, pero ahí nunca se tomó en cuenta la mujer.

(…) Cuántas mujeres desaparecidas, muertas, violadas, explotadas y nadie dice nada por ellas. Porque esas mujeres ricas, son sólo unas cuantas que gozan de la riqueza de otras mujeres explotadas. Esas mujeres ricas no sufren, no sienten el dolor, la humillación de ser explotadas por ser pobres. Pero no por eso nos vamos a dejar de organizar y de luchar como mujeres, porque las mujeres en el sistema sólo hay dolor, tristeza, encarcelamiento, humillación, violación. Como las madres de los 43 alumnos desaparecidos, la guardería del ABC y la mina de Pasta de Conchos. Al igual en Acteal, pero no por eso nos vamos a dejar de organizar y luchar, del campo y de la ciudad. Por eso estamos compartiendo con ustedes por primera vez en la historia.

(…) así como en el sistema pues, ahí hay hombres que hacen trabajos lo que hace la mujer pero no es para el bien de una nueva sociedad como nosotras lo hacemos, como zapatistas; tenemos un ejemplo pues en algunos lugares en los grandes restaurantes que ahí están los hombres pues tan elegantes haciendo el trabajo pues, lo que hacen las mujeres, pero ahí son explotados y explotadas y mientras las mujeres que ocupaban ese cargo son llevadas a otras partes, a otros lugares para darle otro uso, como mercancía, sacarles fotos para ponerlos en revistas, en portadas de películas, en publicaciones en internet; así como vemos pues que la vida en este sistema en donde estamos pues es más duro pues como desde hace 520 años, porque la situación pues lo que nos hace el mal gobierno pues son los mismos nietos son los mismos hijos pues de los terratenientes de lo que nos siguen explotando pues ahora en este país y así como vemos pues que nunca hay un cambio en el sistema y siempre pues las hermanas y los hermanos siguen pues padeciendo en ese sufrimiento  en ese dolor de lo que nos provoca pues el mal gobierno ahora.  (Apuntes tomados de la compartición de las zapatistas en el Primer Festival Mundial de las Resistencias y Rebeldías contra el Capitalismo.  Versión completa en “Rebeldía Zapatista. No. 4? próxima aparición)

.- En este sistema nacer, crecer, vivir y morir mujer puede ser como el alargado arrastrarse por entre una maraña de alambre de púas.  Pero ese dolor es una de las muchas manchas en la historia.  Lo que alivia es que ellas, cada vez más ellas, decidan ponerse de pie y así caminen erguidas.  No como si las púas fueran flores, sino como si los arañazos, incluso los letales, más fuertes las hicieran… para ir abriendo camino.  No para cambiar de género la dominación, sino para que no haya dominación.  No para así tener un lugar en la historia de arriba, sino para que la historia de abajo deje de ser una herida sin cicatrizar.  Ni mandona ni mandada.  Ni reina ni plebeya.  Ni Khaleesi ni Jhiqui.  Ni patrona ni empleada.  Ni ama ni esclava.  Ni dueña ni sirvienta.  Pero lo terrible no es que cada ser nacida mujer lo haga con esa estafa como calendario por venir, en cualquier geografía política.  Lo aterrador es que quienes levantan la porfía por un mundo mejor, no pocas veces tejan con sus propias manos esas trampas hirientes.  Pero cada tanto la realidad, que es femenina, le da una bofetada al calendario de arriba en todas las geografías de abajo.  Doy fe.

EZLN: Gracias II.

GRACIAS II.
EL CAPITALISMO DESTRUYE. LOS PUEBLOS CONSTRUYEN.

Subcomandante Insurgente Moisés.

Palabra de la Comandancia General del EZLN, en voz del Subcomandante Insurgente Moisés, en La Realidad Zapatista. Entrega de la Escuela Autónoma Zapatista “Compañero Galeano” y la Clínica Autónoma 26 de Octubre “Compañero Subcomandante Insurgente Pedro”, a las bases de apoyo zapatistas, el día 1 de marzo del 2015.

Buenos días a todos, compañeros y compañeras de esta zona, de este Caracol La Realidad, zona Selva Fronteriza.

Hoy estamos aquí con ustedes, compañeros, compañeras de esta zona, precisamente para hacerles entrega en su mano de los compañeros y compañeras bases de apoyo de esta comunidad zapatista La Realidad, Nueva Victoria, como se llama en la lucha con nosotros como Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

Compañeros y compañeras, lo que tenemos que dejar claro y lo que tenemos que entender, es que nos sigue siendo el dolor que lo tenemos cada uno de todos nosotros, nosotras las zapatistas; pero no nada más las zapatistas de México sino en el mundo porque nos falta un compañero, que su nombre lleva esta construcción: el compañero Galeano.

Esta construcción fue el fruto y el trabajo, el esfuerzo y la organización de los compañeros y compañeras de la Sexta internacional y de la Sexta nacional. Aquí estamos demostrando lo que somos como zapatistas de México y del mundo.

Lo que somos realmente, lo que nosotros pensamos, queremos, es la vida y no que nos maten.

Pero el sistema capitalista su trabajo es destruir lo que el pueblo pobre construye. Pero el pueblo pobre no va a dejar de construir, porque es su vida. El sistema lo destruye porque sabe que un día será destruido el sistema, porque es de explotación, porque es de humillación. No es una vida lo que construye el capitalismo, a nosotros los pobres no nos deja nada, más lo que vayamos a construir nosotros y nosotras, los pueblos, hombres y mujeres que luchamos, nadie más.

Y por eso estamos diciendo aquí, en el lugar de la construcción, de lo que somos; y en el pueblo del compañero Galeano, maestro de la Escuelita zapatista, sargento en su lucha, miliciano en su organización, autoridad en su vida, el ejemplo que nos mostró.

El capitalismo quiere que se acabe ese ejemplo y nosotros no lo vamos a permitir.

Queremos decir claro acá, frente a este pueblo, a los que no están con nosotros: nosotros no estamos en contra de ellos. Queremos respeto, ellos lo saben. Hemos dicho: si nos respetan también nosotros respetamos, no estamos para matar a pobres. Pero si ellos se dejan, saben que están al lado del criminal, del explotador, del asesino, que es el capitalismo.

Nosotros queremos decirles claro acá, a la gente que no está de acuerdo con nosotros: a nosotros no nos molesta si es que no está de acuerdo con nosotros porque un día va a ser para ellos, tal vez ellos ya no lo van a ver como padres y madres ahora, porque muchos tendrán cincuenta o sesenta años, pero el fruto de lo que nosotros estamos construyendo lo verán sus hijos y sus hijas.

Lo decimos con todo corazón y con la verdad: estamos luchando para el pueblo de México, y quizás seremos ejemplo para el mundo. Queremos dejar claro porque nosotros lo que queremos es la vida. Lo hemos dicho claro que los soldados, por ejemplo, los policías, estamos luchando también por parte de ellos, porque sabemos que también son pobres, por la pobreza se meten ahí a vender su cuerpo, su vida, su espíritu, su sangre, su hueso, su carne; se vende porque ahí el capitalismo compra para que ellos sean defendidos. Nunca vamos a ver un rico, hijo de rico que van a ser soldados, que van a venir enfrente de nosotros, van a estar ahí los hijos de los ricos pero son generales porque van a explotar ahí a los propios soldados.

Nosotros lo sabemos, es así su maña el rico y a nosotros los pobres de México así nos compran, dándonos regalitos para que creamos que entonces el gobierno ya es bueno. Nunca va a ser bueno el mal gobierno del sistema capitalista, nunca va a ser bueno, jamás de los jamases van a ser buenos los ricos. Un simple ejemplo, si dentro de nosotros mismos, familiares, hermanos, hermanas, o tíos, tías, hasta a veces nos peleamos siendo que somos mismos familiares de papá y de mamá, cómo es posible de que entonces vamos a creer lo que dicen los ricos, cómo es posible que vamos a creer de que ya son buenos, no los conocemos. Por ejemplo ahorita que vienen los tiempos electorales, ¿quién lo conocemos de ellos los que van a ser candidatos?

Nosotros queremos decir claro y dejar claro: no tenemos nada en contra de nuestros hermanos, los que quieren ser hermanos de nosotros los que estamos en lucha. Si quieren o no quieren, no hay problema. Pero así como decimos que no hay problema, así queremos que no nos hagan problema. Quien busca encuentra. Y cuando decimos eso, quien busca encuentra, igual de nosotros como zapatistas, si nosotros vamos a provocar le toca a quien provoca. Por eso estamos diciendo claro aquí nosotros: no vamos a provocar, porque no tenemos nada en contra de ésos, de ésas, los que no quieren luchar con nosotros.

Nos da lástima, tristeza sí, porque están engañados, explotados, humillados. No hay una cosa que le enseñan a sus hijos, a sus hijas, de aquí al futuro. Nosotros, nosotras las zapatistas, sí nos importa nuestros hijos y nuestras hijas, queremos mostrarle el camino donde no exista ya la explotación, la humillación, donde nosotros podamos gobernarnos nosotros mismos.

Entonces, compañeros, compañeras, esta construcción que estamos inaugurando ahorita es el fruto, es el resultado de cómo nos entienden, de cómo nos comprenden nuestros compañeros y compañeras de la Sexta, pero incluso otros hermanos y hermanas de México y del mundo que falta pues de que le entran a la lucha a la Sexta, lo que convoca en nuestra Sexta Declaración, pero que sí con su corazón nos están apoyando.

Quizás aquí, en el largo caminar, ahí se van a dar cuenta y se vendrán con nosotros para luchar, pero está aquí la parte de su esfuerzo, de su lucha, de su organización de esos hermanos, hermanas, de México y el mundo que no son de la Sexta.

Pero la mayor parte son del esfuerzo, sacrificio y organización de los compañeros de la Sexta nacional e internacional.

Aquí es donde estamos demostrando cómo, cuando el pueblo pobre se organiza no es necesario un sistema capitalista, no es necesario un sistema dominador, humillador. Aquí está en los hechos, el ejemplo. El capitalismo, el mal gobierno de este país, mandó a destruir la escuela autónoma de los compañeros bases de apoyo de acá. Destrúyanlo de por sí, es muy fácil para destruir, destrúyanlo igual también su clínica, de por sí está muy (inaudible).

Y aquí está el resultado, el resultado del esfuerzo y la organización de nuestros compañeros y compañeras de la Sexta nacional e internacional, y quedó más mejor lo que construyó el pueblo pobre de México y del mundo.

Entonces que quede claro, esto es la demostración de que para nuestros compañeros y compañeras de la Sexta nacional e internacional sí importa la lucha por la vida.

A nosotros lo que nos duele es que esta construcción nos salió muy caro porque la vida de nuestro compañero maestro de la escuelita, el compañero Galeano, no vale lo que vale esta casa. No tiene precio la vida de nuestro compañero. Pero desgraciadamente el mal gobierno, los tres niveles de mal gobierno y tanto como hay gente que se vende, que no piensa en sus hijos, le hicieron lo que le hicieron a nuestro compañero Galeano.

Lo que queremos decir aquí, porque se va en el mundo nuestra palabra que estamos diciendo ahorita, queremos decirles a nuestros compañeros y compañeras de la Sexta internacional y la Sexta nacional, de que tenemos que pensar: no nos organicemos, no hagamos una cosa cuando ya está muerto un compañero o una compañera.

De verdad se necesita que nos organicemos sin esperar de eso que suceda. Más bien demostremos que no sirve el sistema capitalista, los malos gobiernos.

Construyamos lo que hay que construir aunque no tengamos muertos, muertas, porque de por sí nosotros no queremos eso, pero el pinche sistema capitalista eso es lo que quieren hacer.

Y queremos dejar claro acá una vez más, nosotros no tenemos odio a la gente pobre, lo que sí ya no queremos es la explotación.

Queremos dejar claro eso, de que hay que apoyar a otros compañeros y compañeras, no nomás las zonas zapatistas, sino tenemos que apoyar a otros compañeros lo que les hace falta.

Ahí es donde vamos a demostrar que sí no sólo decimos que estamos organizados, la organización se demuestra haciendo lo que decimos, en los hechos.

Muchas cosas queremos decir, compañeros, pero para eso estos días vamos a trabajar aquí con ustedes. Ahorita estamos acá porque vamos a entregar a los compañeros bases de apoyo del Ejército Zapatista esta construcción, la construcción que nos dieron nuestros compañeros y compañeras de la Sexta.

Esta construcción es del pueblo. El pueblo tiene que pensar, planear, cómo va a ser el uso, porque será el ejemplo para otros compañeros y compañeras.

Lo que está difícil, no me da la vuelta en la cabeza, porque debería estar aquí presente el compañero Galeano.

Ya no está con nosotros y sabemos quién lo hizo, y la pregunta que le hacemos a quien lo hizo (lo que le hicieron al compañero Galeano), ¿cuántos millones de pesos les debía a esas personas que lo asesinaron?, ¿qué cosa les robó el compañero Galeano para que le hicieran lo que hicieron? Esas preguntas no tienen respuesta de esas personas que lo hicieron. No hay respuesta porque en verdad no les han robado. Nunca robó el compañero y no les debía nada el compañero. Más bien deben hacia nosotros.

Por eso queremos decir claro, nosotros no tenemos nada en contra. Si nos quieren respetar que nos respeten, pero no sólo les pedimos a ellos que nos respeten; también nosotros los zapatistas tenemos que respetar, así vamos a ver quién es el que empieza.

Porque nosotros los zapatistas tenemos que pensar en esos niños, en esas niñas, y por eso queremos decirles a ellos por lo menos que lo piensen por sus niños y niñas que tienen. Ellos saben qué pasó en 1994. Cuando eso decida el mal gobierno no hay a quien lo respeta el ejército, ellos lo saben, no valen nada esas credenciales que dicen. Nada va a servir, a todos los van a culpar como zapatistas, lo saben, y les queremos recordarles eso.

Y por eso aquí les estamos dando que escuchen, que toquen su corazón, que agarren su cabeza y que lo piensen. No hay dónde se van, a menos de que se huyan de aquí, lo mismo es la muerte la que van a encontrar a donde se vayan. Más vale estar aquí, vivir aquí y respetando aquí como personas, como cristiano como dicen. Si hasta nuestros animales entienden, eso que son animales, nosotros no somos animales, somos hombres o mujeres, muchachas o muchachos, tenemos cerebro.

Todo lo que están recibiendo ahorita en Chiapas los indígenas, lo que les da, lo poco que les da el mal gobierno es porque el mal gobierno no quiere que se organicen esos hombres y mujeres, les da para que entonces nunca piensen en organizarse y en luchar. Ése es el problema principal porque así van a dejar sus hijos y sus hijas explotadas, humilladas, pisoteadas.

Es lo que nosotros los zapatistas no queremos ya eso, por eso no recibimos nada del mal gobierno, porque ya no queremos este sistema. No nos va a poder acabar el sistema capitalista. Estamos hablando del capitalismo, miles de ejércitos que tiene y no nos va a poder acabar. Así que entonces por ahí dicen que ya son poquitos los zapatistas, eso es mentira del gobierno. Pero en vez de estar echando discurso, como se dice, en los hechos lo vamos a demostrar.

Estos tiempos que vienen vamos a seguir recordando, acordando nuestro compañero Galeano.

Entonces, compañeros y compañeras, de esta zona del caracol de La Realidad, hago entrega a nombre de los compañeros y compañeras de la Sexta nacional e internacional de esta construcción para el bien de nuestros compañeros y compañeras de este pueblo, La Realidad, para que ya empiecen a trabajarlo los compañeros promotores, compañeras promotoras de salud y de educación.

Sólo queremos dejar claro que esta construcción es de todos nosotros, ahí lo piensen si es que quieren volver a destruir. Pero también lo queremos decir que no lo destruya la gente de acá, que venga el mal gobierno. No se dejen aquí, señores, señoras, no se dejen de que entonces les use el mal gobierno para que ustedes vengan a destruir esto, porque también ustedes son pobres igual que nosotros, ustedes lo saben.

No se presten, no se vendan, porque la vida no se compra y no se vende. Que venga aquí el mal gobierno y que lo haga. ¿Dónde queda esa oración que hacen ahí en su iglesia o en el templo? Que hay que amarse unos a los otros dicen ahí. ¿Dónde queda? Piénsenlo, señores, señoras, no sean lo mismo que el mal gobierno que dice una cosa y hace otra cosa, no sean así señores y señoras. ¿Qué chiste tiene cuando están predicando ahí y al revés lo hacen? Nosotros ya no queremos eso, que se dice una cosa y se hace otra cosa.

Como nosotros decimos pues que tenemos compañeros y compañeras que están con nosotros en la lucha, y ahí está el resultado que estamos haciendo entrega hoy, primero de marzo. Así que hago entrega formalmente hoy, Primero de marzo, domingo, del año 2015, a las 10 con 34 minutos, hora suroriental.

Muchas gracias, compañeros y compañeras.

Desde las montañas del sureste mexicano.

Por el Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

Subcomandante Insurgente Moisés.

La Realidad zapatista, México, Marzo del 2015.

Fotos cortesía de Los Tercios Compas.

SECCIÓN “DEL CUADERNO DE APUNTES DEL GATO-PERRO”:

.- No es lo mismo buscar a un hombre providencial que nos salve, que buscar organizarse hombres, mujeres, otroas, para salvarse en colectivo. Delegar en otro lo que es responsabilidad propia es, por decir lo menos, irresponsable.

.- Atento aviso: ¿Está en la depresión porque l@s candidat@s del PRI y de la oposición le provocan náuseas? ¿Le aterra que, cuando vea la tv, no sabrá si es el canal del congreso o la barra cómica? ¿Triste porque nadie lo bloquea, lo unfollowea, lo manda por su torta? ¡Pare de sufrir! Tuitée algo como lo siguiente y verá que la vida le sonríe… ok, le hace muecas, pero algo es algo ¿no? Va:

Las elecciones son a la transformación social como la homeopatía a las pandemias: cuestan y entretienen, pero no resuelven lo fundamental.

En México, la diferencia entre un voto y un bote es que el primero es muchísimo más caro… y es más útil el segundo.

Baje de peso: después de comer, vea las propuestas de los partidos. Hidrátese después del vómito. Garantizado. Patente en trámite en el INE.

.- Tips para turistas extranjeros: en México las quesadillas pueden no tener queso, los políticos no tener seso y la razón no tener peso. Eso.

(continuará..)

Escuelita Zapatista: Cómo ataca el mal gobierno a Zapatista en lo militar.

Explicación sobre cómo el mal gobierno ataca a las y los Zapatistas en lo military. La Escuelita, Caracol III La Garrucha, Enero. 2014.

CCRI-CG del EZLN denuncia sobrevuelos de aviones militares en los 5 Caracoles.

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http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2013/08/14/comunicado-del-ccri-cg-del-ezln-avisan-de-sobrevuelos-de-aviones-militares-en-la-zona-de-los-5-caracoles/?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed%3A+EnlaceZapatista+%28Enlace+Zapatista%29

Dictamen: Preaudiencia Nacional ‘Contaminación Transgénica del Maíz Nativo’ abril, 2013.

Dictamen que presentan Camila Montecinos, Joel Aquino y Gustavo Esteva dictaminadores en la Preaudiencia Nacional: ‘Contaminación Transgénica del Maíz Nativo’, celebrado en San Luis Beltrán Oaxaca, Oaxaca, los días 26 y 27 de abril de 2013.

©FulvioEccardimaíz

A pesar de todo lo que han hecho sucesivos gobiernos para desmantelar la Constitución Política de México, el pacto social y político y el proyecto de nación que mexicanas y mexicanos definieron hace casi 100 años sigue siendo su Carta Magna: un documento que es aún fuente de derecho y de unión para ellas y ellos.

El artículo 39 de la Constitución establece que la soberanía nacional pertenece esencial y originariamente al pueblo de México. Pertenece a todos y cada uno de quienes vinieron a presentar aquí sus casos y a rendir sus testimonios. No son representantes de mexicanos y mexicanos. Son pueblo mexicano. Son los titulares de la soberanía nacional.

Desde esa condición han acudido a esta pre-audiencia a denunciar la violación sistemática de la soberanía de la que son titulares por parte de quienes la propia Constitución designa como garantes de esa soberanía.

Hemos escuchado atentamente los casos y testimonios, sólidamente sustentados, que demuestran este hecho de extrema gravedad: buena parte del territorio mexicano al que se refiere la soberanía —un territorio que por miles de años han cuidado y protegido los pobladores originarios mediante tradiciones de responsabilidad que continúan los actuales titulares de la soberanía—, ha sido entregado a intereses privados y entidades extranjeras.

Además del derecho a la cultura, los pueblos indígenas cuentan con el derecho de propiedad sobre los territorios que han ocupado tradicionalmente. El gobierno se ha comportado como propietario de esos territorios, asumiendo dominio sobre ellos. Esta postura pudo tener sentido en el marco del proyecto nacionalista que emanó de la Revolución Mexicana. Representó una posición digna frente al capital extranjero para defender la soberanía nacional. Sin embargo, en vista de que el gobierno mexicano se ha apartado explícitamente del proyecto contenido en la Constitución de 1917, tal postura carece ya de sustento. El gobierno, por ejemplo, está transfiriendo el dominio del subsuelo, por medio de concesiones, a empresas transnacionales, en demérito de la propiedad y posesión indígena sobre sus territorios. Queda claro que para los pueblos indígenas ya no basta con ser propietarios de la superficie de sus tierras y territorios. La siembra de maíz transgénico y la minería afectan la vida misma tanto de indígenas como de no indígenas.

Todo esto implica una desviación de poder, que podemos demostrar con las pruebas que se nos han allegado. Se ha desviado mediante nuevas leyes  y a través de políticas y programas. Los poderes constituidos han empleado sus facultades para desmantelar las leyes y disposiciones que protegen la soberanía y el territorio, lo mismo que los derechos de los campesinos, a fin de acomodarlas a los intereses de corporaciones privadas y entidades extranjeras. Las políticas y programas que han aplicado están claramente en contra de los intereses campesinos y a favor de las mismas corporaciones.

Esta pre-audiencia se concentra en el maíz. Hemos escuchado numerosas expresiones de lo que significa para el pueblo mexicano. He aquí algunas de ellas, que reproducimos textualmente:

* Los oaxaqueños no entenderíamos la vida sin maíz. Es nuestro principal alimento y fundamento de nuestra cultura.

* El maíz es quien cuida a la comunidad. Es quien nos ha permitido vivir y resistir durante miles de años.

* Nosotros los campesinos no tenemos otra opción más que seguir sembrando para continuar nuestra manera de vida.

* No podemos vivir sin maíz, seguiremos luchando por mantener nuestra forma de vida y al maíz en ella.

* Yo quiero dejar mi maíz a mis hijos, a mis nietos, quiero que mis hijos tengan salud, que convivan con el maíz nativo y todo lo que les rodea, el frijol, la calabaza y los quelites porque aquí está la vida.

* Quiero seguir cuidando mi maíz nativo y a mi tierra porque mi maíz y mi tierra son sagrados y eso quiero dejar a mis hijos y a mis nietos.

* El maíz es nuestra vida.

* En el maíz recreamos nuestra espiritualidad como pueblo indígena.

* El maíz es nuestra carne y nuestros huesos; es salud, historia y autonomía.

* El maíz somos nosotros y es patrimonio nacional.

* Producimos maíz para dar vida a nuestras comunidades y a la humanidad

* Nuestra relación con el maíz es sagrada: es el tesoro más preciado que los hombres y mujeres de maíz podemos tener.

Ésa es la experiencia del maíz. Esto es lo que se han negado a ver los gobiernos, en su afán perverso de reducirlo a una cosa, una mercancía, un objeto más que se compra y se vende en el mercado y que puede ofrecerse al mejor postor.

Se nos dijo ayer, en uno de los casos presentados: “Denunciamos el cinismo, la irresponsabilidad y perversidad con la que las instituciones gubernamentales han tratado el problema. Los hombres y mujeres oaxaqueños estamos sembrando nuestros maíces aún en contra de un sistema que quiere acabar con el campo oaxaqueño y mexicano.”

Uno de los crímenes más serios que han cometido los gobiernos mexicanos es el crimen de empeñarse en eliminar a los campesinos, destruyendo de esa manera una sabiduría milenaria que es la base histórica y cultural de la nación.

Desde hace sesenta años esta obsesión parece perseguir a todos los gobernantes. Varios de ellos han llegado a decir que México nunca podrá ser un país moderno mientras más de la tercera parte de la población viva en el campo; repetían, una y otra vez, que debía imitarse el modelo de Estados Unidos, en que sólo 2.5% de la población laboral producía alimentos para el mundo. Varios secretarios de agricultura declararon públicamente que su obligación era deshacerse de millones de campesinos. Y se diseñaron políticas y programas con ese propósito. Varios ejemplos de esa mentalidad criminal se mencionaron en la pre-audiencia.

* Los campesinos lucharon para tener pequeñas tiendas Conasupo en sus comunidades, administradas por ellos mismos, para poder acceder a bajo precio a productos de primera necesidad que no pueden producir. Desde hace muchos años, la red de tiendas de Diconsa, 23 mil establecimientos en 93% de los municipios del país, se usa con un propósito perverso. Con el pretexto de abatir el precio de los alimentos, se ha dedicado a desalentar la producción local de maíz y a crear el riesgo de la contaminación transgénica.

* Uno tras otro se fueron eliminando todos los instrumentos públicos de apoyo al campo creados en función de los compromisos de la revolución. Es cierto que se habían corrompido y que tenían carácter clientelar. Pero representaban una derrama económica para los campesinos, que se acostumbraron a depender de ella. Éste fue uno de sus efectos más negativos, que se padeció inmensamente cuando se cancelaron.

En 1945 era rural el 75% de la población. En medio siglo la proporción se invirtió. Si bien es cierto que muchos campesinos migraron a las ciudades deslumbrados por las luces de neón y las promesas de la modernización, es preciso reconocer que otros muchos fueron literalmente expulsados de sus comunidades, tanto por formas de destrucción ambiental de las que en general no fueron responsables como por políticas y programas que impedían la prosperidad rural y dejaban a los jóvenes sin perspectivas dignas en sus propias comunidades —lo que se convirtió también en un motivo básico de emigración.

La reforma del artículo 27 constitucional, realizada con el abierto propósito de lanzar al mercado la tierra ejidal, estaba claramente asociada con la obsesión de los gobernantes de deshacerse de los campesinos.

La invasión transgénica forma parte de esa estrategia. Como se reveló con toda claridad en los testimonios presentados, el maíz transgénico no ofrece ventaja alguna para los campesinos y el país. Por lo contrario, los cultivos transgénicos se han utilizado como instrumento de control de la agricultura y la destrucción de las bases de la autonomía de los pueblos. Además, ya se demostró en repetidos estudios que la transgenie, por naturaleza, disminuye la producción.

En realidad, la invasión de maíz transgénicoque se ha estado preparando desde el gobierno, al servicio de las corporaciones que lo crearon y lo comercializan, corresponde a una estrategia perversa que fue rigurosamente descrita en la audiencia. Se trata ante todo de controlar el mercado de semillas en México, que representa 200  mil toneladas y  mil 200 millones de dólares al año. Para este fin, se han estado modificando las leyes para beneficio de las grandes corporaciones y perjuicio de los pequeños productores, colocando a éstos al margen de la ley cuando venden o intercambian las semillas que producen.

La otra parte de esta pinza perversa es la que alude a la inseguridad alimentaria. Importamos ya la tercera parte del maíz que consumimos; en unos diez años estaríamos importando la mitad. Se está propalando la ilusión de que el transgénico podría resolver el problema aumentando la producción, lo que carece de todo sustento y nos muestra la gravedad del peligro que se enfrenta. En cinco de los ocho millones de hectáreas dedicadas al maíz no podrían funcionar las semillas transgénicas. En buena parte de la superficie maicera sólo pueden funcionar las semillas nativas. Es este el crimen que se quiere cometer: con la contaminación transgénica se perdería toda capacidad productiva. Si el maíz ya no rinde, si ya no pueden cultivarlo porque todo se ha contaminado y el transgénico no podrá prosperar, los campesinos abandonarán sus tierras. Y esto es, a final de cuentas, lo que acaso se busca. Que las dejen para poder entregarlas a otros intereses.

La contaminación transgénica puede verse como efecto directo del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Fue descubierta cuando existía una moratoria para el cultivo transgénico. Pero existía una disposición del TLCAN, que propiciaba su libre circulación, bajo la falsa premisa de equivalencia sustancial, es decir, que el transgénico es igual al criollo o al nativo, una premisa también adoptada por los órganos internacionales.

A partir de 2001 las importaciones de maíz crecieron exponencialmente. Aunque estaba protegido en el TLCAN, el gobierno alentó esas importaciones, por encima de las cuotas establecidas y sin cobrar los aranceles pactados. Se realizó así un agresivo dumping a los productores nacionales, desalentándolos, obligándolos a abandonar el cultivo o el campo. Desaparecida la Conasupo, nueve empresas transnacionales absorbieron 50% de las importaciones.

Distribuido por Diconsa, el maíz importado llegó a todas partes. La gente no supo que era transgénico. Traerlo al país era un gran negocio: México no cobraba arancel y Estados Unidos apoyaba con subsidios.

Y es así como un efecto perverso del TLC fue destruir la soberanía alimentaria en las comunidades.

Se trata de un crimen histórico de inmensas proporciones y consecuencias.

Escuchamos testimonios que demuestran fehacientemente que la contaminación transgénica es intencional y representa un desvío del poder, al emplear el aparato estatal a favor de intereses privados.

Los transgénicos son un instrumento corporativo. Pertenecen a seis empresas transnacionales, que forman un oligopolio. Monsanto controla el 85% del mercado.

Todos los transgénicos están protegidos bajo derechos de propiedad intelectual. Reproducirlos y usarlos sin permiso de los titulares de estos derechos constituye un delito. Los genes de Monsanto están patentados. La empresa sabe que la contaminación es inevitable, una vez que se realice la siembra extensa. Será un crimen con premeditación, alevosía y ventaja, porque busca intencionalmente apropiarse de todas las redes alimentarias. En Estados Unidos, Monsanto y Dupont ya han ganado juicios por 23 millones de dólares y arreglos fuera de tribunales por 200 millones de dólares más, por los granos contaminados. Pronto empezarán a demandar a productores mexicanos.

El crimen es aún más grave porque México es centro de origen de maíz, y por tanto, constituye el reservorio genético de uno de los tres principales cultivos del mundo, una de las bases principales de la alimentación a nivel global. Es también reservorio de los saberes necesarios para mantener vivo al maíz.

Hacemos un extrañamiento a los órganos de Naciones Unidas, que saben bien que proteger los centros de origen es esencial para mantener los cultivos vivos. Sería la primera vez en que un centro de origen se ha contaminado y esos órganos no han hecho nada al respecto, por eso las comunidades denuncian a estos organismos en esta pre-audiencia.

Esto resulta aún más grave ante la perspectiva de cambio climático. Sabemos bien de la perspectiva: donde hay sequía habrá más sequía; donde hay mucha lluvia lloverá más. Las semillas nativas tienen la diversidad que permitiría encontrar la respuesta a los cambios en las condiciones climáticas. Esas razas y variedades tienen los caracteres de herencia que necesitaremos.

Es un crimen abominable, que por ningún motivo debe permitirse, hacer que esas razas y variedades desaparezcan.

Este crimen insoportable es aún más grave si consideramos lo que ya mencionamos antes: que las políticas y programas del gobierno, en su desviación de poder, han socavado la soberanía alimentaria de las comunidades, en el ejercicio sistemático de violencia burocrática, social y policiaca.

 “Perder el maíz nativo alimento de nuestros pueblos es perder la autonomía,” se dijo en la presentación de uno de los casos. Aquí está el meollo de la cuestión.

En una lucha de siglos, las comunidades han logrado fortalecer su autonomía y construir formas propias de vida y de gobierno. En Oaxaca, como se subrayó en las presentaciones, se sigue “practicando y fortaleciendo la comunalidad”. De esa manera se lograron niveles sólidos de autosuficiencia y se ha practicado una efectiva soberanía alimentaria. Toda esta construcción está basada en el maíz. Cada familia, cada comunidad, cada región, se empeña en producir maíz suficiente para el consumo cotidiano. Y existen mecanismos complejos para hacer frente a las dificultades periódicas, cuando las calamidades naturales o las irregularidades del clima impiden que se alcancen los niveles normales de autosuficiencia.

En esta organización se basa la cultura de los pueblos indígenas y en ella está el tejido social que aún nos permite existir como nación. El lema que circula desde hace una década, “Sin maíz no hay país”, es una expresión eficaz de lo que todo esto significa. En estas tierras se inventó el maíz, en un diálogo profundo con la naturaleza; aquí se le multiplicó, se le diversificó, se le adaptó a las mil diferentes condiciones de nuestra realidad. En ese proceso el maíz nos inventó como pueblo y se estableció como la base de nuestra cultura.

Un ejemplo claro que se expresó en la pre-audiencia fue destacar que la riquísima gastronomía mexicana está claramente fincada en el maíz, pero buena parte de lo que todavía cocinan y comen mexicanas y mexicanos sólo es posible con semillas nativas. La contaminación transgénica haría desaparecer buena parte de lo que comemos.

Este patrón de supervivencia y prosperidad se encuentra hoy seriamente debilitado por la agresión sistemática que han sufrido todos los pueblos, por el conjunto de políticas y programas concebidos abiertamente contra ellos. Por las mismas condiciones que afectan la vida de las comunidades, el país entero se encuentra afectado de una debilidad sustancial en su soberanía: la dependencia del exterior en materia alimentaria.

En 1971 exportábamos maíz. Es cierto que en esos años había familias que no tenían suficiente, pero el hecho es que podían generarse excedentes y colocarlos en el exterior. Perder la autosuficiencia no fue una consecuencia del crecimiento demográfico o de condiciones climáticas adversas. No fue porque los productores decidieron abandonar sus tareas y dedicarse a otra cosa. Fue una acción sumamente costosa, en que el gobierno invirtió inmensos recursos para provocar la deficiencia de maíz. Hoy, un gran porcentaje de este maíz importado va directo a alimentar a pollos y cerdos en las granjas industriales, o se utiliza como insumo para emulsificantes, estabilizadores y edulcorantes. No va directo al consumo humano como luego se cree. Todavía entre el 30 y 40% del maíz que se produce en México alimenta directamente a las propias familias y la comunidad. Y ya sumado, un 50% del maíz mexicano proviene de producción campesina en pequeño.

En esta pre-audiencia se nos hicieron llegar, con los testimonios, documentos en los que se demuestra, con sólido fundamento científico, que existe un enorme potencial productivo por el que podría recuperarse en pocos años la autosuficiencia nacional de maíz.

Enrique Peña Nieto y sus funcionarios no son jurídicamente responsables de los crímenes en serie contra la agricultura campesina cometidos a lo largo de 60 años. Pero son moral y políticamente responsables porque la actual administración no solamente continúa esa orientación anticampesina sino que la está profundizando —lo que los puede hacer jurídicamente responsables.

Uno de los testimonios señaló: “Que ya no se establezcan programas con la careta de apoyar al campo y que sólo benefician a las empresas agroindustriales amigas de los altos funcionarios. Que no se trate de engañarnos regalándonos comida dizque nutritiva, porque sabemos que lo único que persiguen es despojarnos de los alimentos que producimos localmente.”

Se trata, muy concretamente, de uno de los programas de la nueva administración. Su campaña contra el hambre no se dirige realmente contra esta vieja enemiga de la humanidad que vuelve a aparecer entre nosotros

Los testimonios presentados en la pre-audiencia mostraron con toda claridad la grave complicidad que en todos estos crímenes ha tenido el establecimiento científico. No sólo se trata de la campaña de descrédito contra quienes presentaron honestamente los resultados de sus investigaciones y dieron a conocer las primeras pruebas de contaminación transgénica, reconociendo abiertamente que su trabajo había sido posible por su colaboración con el sistema científico indígena. Se trata también del boicot sistemático a que se vieron expuestos cuantos se interesaban en el tema y, finalmente, de la corrupción misma de la aún llamada investigación científica.

Se nos ofrecieron testimonios de la forma en que se procedió a la falsificación de pruebas, a la distorsión del método, a la presentación mentirosa de los resultados, al ocultamiento de información. Se constituyó así una auténtica conspiración en que los funcionarios del gobierno, las corporaciones privadas y los supuestos científicos realizaron actividades criminales para ocultar la información sobre la contaminación transgénica.

Es importante destacar, en este aspecto, que en los propios testimonios se nos informó, con sólidas bases en estudios científicos serios, que no estamos ante hechos irremediables e irreversibles. La acción de las comunidades, en el marco de políticas y programas que se propongan lo contrario de lo que han hecho hasta ahora, podrían poner remedio a los daños que hasta ahora se han causado y abrir otra opción. Eso requeriría otro tipo de ciencia, que supiera articular sus métodos y concepciones con la ciencia indígena, ésa que fue capaz de crear el maíz y centenares de miles de variedades adaptadas a los más diversos nichos ecológicos en el curso de diez mil años.

Esto es muy distinto a lo que se intentó hacer con información distorsionada. Como era imposible desechar las pruebas de la contaminación que había ocurrido, lo que se intentó fue demostrar que en esos mismos lugares había desaparecido, lo que implicaba que era posible limitar o contener la contaminación. Los casos que se han presentado en esta pre-audiencia permiten refutar en forma contundente este intento perverso de una parte del establecimiento científico, coludido con las autoridades y las corporaciones privadas para negar información a la población y continuar la promoción descarada de la invasión transgénica.

 “Los hombres y mujeres de maíz”, se dijo en la pre-audiencia, “exigimos volver al Estado de derecho”.

Es importante destacar que esta exigencia es presentada por pueblos que han padecido por más de 500 años el uso perverso de los instrumentos jurídicos contra ellos, pueblos que han padecido no solamente leyes injustas, que los ignoran y discriminan, sino tribunales corruptos y racistas. Son pueblos que han sabido reconocer y mantener en sus propios ámbitos el concepto de derecho, la validez y legitimidad del procedimiento formal, la necesidad de normas que propicien la convivencia armónica.

Son estos pueblos los que ahora exigen a quienes han destruido el Estado de derecho (tan laboriosamente construido por mexicanas y mexicanos) que regresen a él. Están conscientes de las limitaciones de su exigencia. Están pidiendo a criminales en serie que detengan su carrera enloquecida al abismo, en el que ellos mismos se precipitan al arrastrarnos a todos al desastre natural y social. Lo hacen porque es su convicción que nunca debe renunciarse a la exigencia de que la autoridad cumpla sus obligaciones. Y lo hacen porque están dirigiéndose al más alto de todos los tribunales, al de las ciudadanas y los ciudadanos, al de los pueblos, al de quienes, con su movilización, pueden imponer la voluntad popular para salvar a nuestra comunidades, a nuestras culturas, a nuestro país y a final de cuentas a la Madre Tierra que se encuentra en riesgo.

Hacemos nuestras las demandas que se presentaron en la pre-audiencia, tras introducir en ellas modificaciones que resultan de la presentación de los casos y testimonios, y las incluimos en nuestro dictamen como recomendaciones expresas al Estado mexicano. Es decir, el Estado mexicano debería:

*Abrogar de forma inmediata la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados, sus reglamentos y demás disposiciones jurídicas que abren las puertas para que el Gobierno autorice la siembra de maíz transgénico en el país. En su lugar, se debería declarar a Oaxaca y a todo el territorio de México territorio prohibido para el cultivo, experimentación, transporte, almacenamiento y comercialización de transgénicos,  negando cualquier posibilidad de siembras comerciales del  maíz transgénico.

*Reafirmar que el maíz es fundamento de la cultura material y simbólica de mexicanas y mexicanos, pilar de la soberanía nacional, condición sustancial de supervivencia de las comunidades campesinas e indígenas y base de la alimentación de la población. En consecuencia, el Estado tiene la obligación de concebir e implementar políticas de apoyo diferenciado al entramado de relaciones que forman la cultura de maíz.

*Renunciar a las políticas agrarias, agrícolas y comerciales que han causado la crisis del campo mexicano. El gobierno debería orientar sus políticas al fortalecimiento de la economía campesina, los pequeños productores y las comunidades indígenas, a la autosuficiencia nacional en la producción de alimentos básicos y a la reafirmación de la soberanía alimentaria.

* Revisar el capítulo agrícola del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, especialmente lo relativo al comercio de los granos básicos, entre otras cosas para revertir los efectos del dumping sistemático practicado por los agroexportadores estadounidenses y las grandes empresas importadoras en contra de la economía campesina y mexicana.

* Combatir la corrupción de la investigación científica en el área de los organismos genéticamente modificados, y su connivencia con corporaciones privadas dedicadas a impulsarlos y articulándola con la ciencia indígena.

* Suspender de inmediato las autorizaciones para la liberación de todo tipo de maíz transgénico, incluyendo a los campos de cultivo ya existentes, y prohibir por completo los cultivos genéticamente modificados y el uso de tecnologías “terminator”.

* Difundir en forma permanente y amplia, a través de medios públicos, privados e independientes, información relativa a los riesgos de la contaminación transgénica, dando especial cabida a los estudios científicos que muestran sus daños y sus impactos sobre la salud, el ambiente y la producción.

* Respetar la soberanía y la autonomía de los pueblos originarios.

* Suspender de inmediato las importaciones de maíz transgénico, así como la distribución de “paquetes tecnológicos” y alimentos contaminados de transgénicos.

* Elevar a rango constitucional la prohibición de organismos genéticamente modificados en el territorio nacional y adecuar de inmediato las legislaciones secundarias.

* Establecer un Régimen de Protección para el Maíz Nativo.

* Establecer una norma eficaz para la etiquetación de todos los alimentos transgénicos con información suficiente para la población consumidora sobre los riesgos que implican.

* Aplicar rigurosamente los procedimientos de consulta y consentimiento previos, libres e informados, que forman parte de la ley suprema a través de los tratados internacionales, antes de implementar programas gubernamentales en las comunidades indígenas.

* Detener la siembra y movilización en el territorio nacional de otros granos y semillas transgénicas como soya, algodón y canola, así como los ensayos de campo con organismos transgénicos.

* Restringir las importaciones de maíz a los casos en que la cosecha nacional sea insuficiente y una vez que la producción nacional se haya comercializado, vigilando rigurosamente, en las fronteras, que ninguna importación contenga transgénicos. No debe permitirse la entrada de una sola tonelada de maíz por encima de la cuota sin pagar arancel; por el contrario, debe imponérsele el máximo permitido por el TLCAN, haciendo valer el principio de soberanía alimentaria y la prioridad del consumo del maíz nativo.

* Concentrar todas las compras de Diconsa, empresa responsable de la contaminación transgénica, en organizaciones de productores mexicanos, realizándolas a un precio justo. Diconsa debe retirar de inmediato los maíces transgénicos que haya distribuido, alertando a las comunidades respectivas sobre los riesgos de su empleo.

* Expulsar del país a las empresas multinacionales responsables de la contaminación transgénica, entre las que se encuentran Monsanto, Novartis, DuPont y Aventis.

* Oponerse oficialmente a las patentes y propiedad intelectual sobre la vida en México y en cualquier parte del mundo.

* Someter los bancos de germoplasma en México, incluyendo el del CIMMYT, a revisiones cuidadosas hasta que se asegure que sus colecciones se encuentran libres de contaminación transgénica.

* Reconocer constitucionalmente los derechos indígenas, tal como fueron plasmados en los Acuerdos de San Andrés y emplear los instrumentos del Convenio 169 de la OIT para garantizar la autodeterminación de los pueblos indígenas de México sobre sus recursos naturales, con absoluto respeto a la consulta previa, libre e informada.

* Formular políticas ambientales, agrícolas y alimentarias sustentables, justas y soberanas, elaborándolas junto con la sociedad civil en base a la autodeterminación de los pueblos sobre sus bienes naturales, el respeto a los derechos indígenas y campesinos, la conservación de la biodiversidad y el principio de soberanía alimentaria.

* Establecer legalmente que ningún ser vivo, ni en su totalidad ni en sus componentes, pueda ser reclamado por derechos de propiedad intelectual ni sujeto a convenios de bioprospección.

Es obvio que ante los riesgos tan evidentes no basta con hacerle recomendaciones al Estado: estas recomendaciones son, al mismo tiempo, asuntos pendientes que la sociedad civil mexicana e internacional tendría también que asumir como luchas urgentes que tienen que estar en el centro de sus reivindicaciones.

En el marco de esta pre-audiencia, por su tema, su lugar y su contexto, queremos reafirmar que las reformas constitucionales indígenas realizadas hasta hoy son un mero engranaje y en ocasiones no el fundamental. Las políticas hegemónicas están operando por encima de los avances jurídicos. Se están haciendo arreglos por encima de la Constitución y de la normatividad internacional vigente. Tales arreglos, por ejemplo, niegan a los pueblos el carácter de sujetos de derecho y rechazan implícitamente la autonomía que formalmente quedó enunciada en 2001.

Se han estado promulgando leyes sobre la diversidad que refuerzan la privatización y de hecho perfilan la paulatina desaparición del espacio propio del derecho público al hacer del Estado un simple promotor y certificador de las operaciones “privadas” de los inversionistas. En esta operación participan, junto con los gobiernos de América Latina, organismos públicos multilaterales como la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (fao), el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (pnuma), la Organización Mundial del Comercio (omc) y la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (ompi), y organismos financieros como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo.

Nos parece importante, asimismo, señalar que en el texto del nuevo artículo 2o constitucional se determinó que la autonomía se ejercería “con respeto a las modalidades de propiedad y tenencia de la tierra establecidas en esta Constitución y a las leyes de la materia, así como a los derechos adquiridos por terceros o por integrantes de la comunidad.” De esta manera, en forma enteramente anómala e inaceptable, el supuesto nuevo derecho constitucional para los pueblos indígenas nació supeditado a las leyes, cuestión contraria al principio de jerarquía de normas.

Los dictaminadores compartimos y acogemos plenamente la demanda de acabar con toda forma de violencia contra el maíz, la soberanía alimentaria  y la autonomía de los pueblos que la cuidan.  Esto exige acabar con todas las fuentes de contaminación transgénica, por los agroquímicos, híbridos y otras formas de tecnología que destruyen el maíz y crean dependencia.

Siendo el maíz, como hemos escuchado en los testimonios y casos, una expresión fundamental del alma y del cuerpo de los pueblos de México, es de vital importancia que las demandas que lleguen a la audiencia final del Tribunal Permanente de los Pueblos posean toda la fuerza y urgencia que se requieren. Por esto, nos parece útil dejar claramente establecidos los siguientes puntos:

* La ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados, la Ley de Producción, Certificación y Comercialización de Semillas y la Ley Federal de Variedades Vegetales son leyes que administran la producción, distribución y fomento de maíz transgénico en México, por lo que se deben dejar de aplicar inmediatamente, estableciendo una prohibición de facto, y a continuación abrogar estas leyes y realizar una reforma constitucional en la que se establezca la prohibición definitiva de la introducción, siembra, comercialización, importación, almacenamiento, distribución, investigación y experimentación de semillas transgénicas de maíz y se declare que todo México es centro de origen y diversidad biológica, descartando definitivamente la idea de construir mapas de centros de origen. Hay suficientes argumentos y pruebas científicas de daños a la salud y al medio ambiente para sustentar esta prohibición.

* La ley de biodiversidad ignora que la domesticación y diversificación de plantas es un proceso vivo, continuo y actual, y deja en estado de indefensión a los productores y comunidades que han sido los creadores de esta riqueza genética que ha hecho de México un centro de diversificación a nivel mundial. El artículo sobre zonas libres de transgénicos no establece la protección adecuada para los productores convencionales y orgánicos. A los primeros los ignora por completo, y a los segundos les impone un régimen de protección insuficiente y, además, muy difícil de alcanzar. Se deja en estado de indefensión a la mayoría de los productores agrícolas mexicanos, que no podrán escoger si quieren o no transgénicos en sus cultivos. Uno de los problemas centrales en este capítulo es que la carga de la prueba la tienen precisamente los afectados, que deberán comprobar científicamente la inviabilidad de la coexistencia entre cultivos libres de transgénicos y los que sí incorporan esta tecnología. Los transgénicos no pueden convivir con especies que no han sido genéticamente modificadas, pues las contaminan y alteran su genoma. Finalmente, el procedimiento administrativo es muy complicado y está diseñado más para dificultar la designación de zonas libres que para protegerlas.

* Proponemos que se aproveche el marco del TPP para declarar al maíz y a la milpa como un bien común de los pueblos del mundo, que han intercambiado libremente y con responsabilidad las semillas, y saben en dónde y cómo usarlas como elemento básico de la vida y de su subsistencia. Son los propios pueblos, no entidades privadas o gubernamentales, quienes deben decidir cómo intercambiar, cuándo y dónde.

La denuncia presentada en esta pre-audiencia, así como los casos, testimonios y probanzas aducidas, demuestran que la devastación de la vida campesina, la migración forzada, la pérdida de biodiversidad y los daños al ambiente y la salud han sido causadas directamente por las políticas agrarias y agrícolas, las políticas públicas de “asistencia” (como la Cruzada contra el Hambre) , así como por la política económica y la comercial, vinculadas con los tratados de libre comercio adoptados por el Estado mexicano y otros instrumentos nacionales e internacionales, relacionados con la autorización de transgénicos, que fomentan los monocultivos, la agroindustrialización y el acaparamiento de tierras.

Deseamos dejar constancia que el Convenio de Cartagena obliga a los gobiernos que lo suscribieron a aceptar los transgénicos, por lo que lejos de ser un instrumento de protección, que debemos invocar, forma parte de lo que debemos rechazar. Igualmente, el Convenio de Biodiversidad, al contrario de los tratados de libre comercio, queda sujeto a la interpretación de los estados, y despoja a los pueblos de la soberanía sobre la biodiversidad, que pasa a ser patrimonio controlado por los gobiernos. Este instrumento internacional es usado como el paraguas que en nombre de la diversidad y sustentabilidad ha introducido una postura conservacionista y proclive al fomento del capital, antes que una que combine el factor cultural y social con el ambiental. En contraste, defendemos una postura que vincula a los pueblos, el ambiente y la transformación, considerándolos como actores colectivos e individuales dotados de conocimientos importantes sobre el ambiente natural o sobre medios de utilizarlo.

Igualmente, nos parece importante señalar que al caracterizar el cultivo de maíz transgénico como delito debemos tomar en cuenta que hasta ahora los tribunales internacionales no abordan delitos cuya base constituya un delito “económico”.

Los argumentos de las comunidades indígenas y campesinas afectadas no sólo defienden sus propios derechos y formas de vida. Están defendiendo a la humanidad entera.

De acuerdo con la cultura y filosofía de los pueblos indígenas, el maíz no es mercancía, es el sustento principales de las comunidades, de la familias. En la preaudiencia, quedó claro que en México lo que hace posible que la gente sobreviva hasta en comunidades abandonadas es el maíz.

Si la cultura sobrevive en las comunidades es por la milpa, lo dicen todos. Aquí entre los dictaminadores nos preguntamos: “¿A qué se debe que haya sobrevivido el tequio?, ¿A qué se debe que sobreviven los servicios comunitarios?, ¿A qué se debe que sobreviva el sistema de cargos?, ¿A qué se debe que sobreviva la medicina tradicional?, ¿A qué se debe que continúen las fiestas tradicionales comunitarias y haya una gran solidaridad entre las familias y entre los pueblos? Se debe fundamentalmente al sistema alimentario propio: al maíz”, contestan una y otra y otra vez.

Afortunadamente, en las comunidades todavía existen miles y miles de familias que resisten produciendo sus propios alimentos, porque no hay otra forma de defensa que la de hacer posible la autonomía a través de la milpa. La única posibilidad de ejercitar la libre determinación y autonomía de los pueblos consiste en que cada pueblo, cada familia que tenga la capacidad de reconstruir su autosuficiencia alimentaria del país y la soberanía alimentaria propia.

Sabemos que en muchas regiones del país los campesinos y la gente de las ciudades por igual, serán sometidos, aplastados, porque el gobierno les va a vender maíz de pésima calidad. Las transnacionales se van a encargar de traer maíz NO APTO para consumo humano para llevarlo a las casas. “Antes no había enfermedades degenerativas en los pueblos”, nos dicen los participantes. “De 30 años para acá, aparecen cientos de miles de enfermos, diabéticos, de cáncer, de hipertensión, tan terrible es la dimensión de las enfermedades degenerativas que ha rebasado la capacidad de las instituciones de salud”. Ahora el gobierno dice que no hay capacidad económica para afrontar estos problemas. Primero se permite la venta de alimentos plagados de tóxicos y cuando afloran las enfermedades públicas no pueden atender a quienes sufren las consecuencias. Por eso el asunto del maíz sigue siendo para nosotros el asunto clave de la política social, el asunto clave de una política educativa y de una verdadera reforma educativa.

Cuando no pierden su memoria histórica, lo primero que tienen que hacer los pueblos es resolver la autosuficiencia alimentaria: maíz, frijol, calabaza y todos los cultivos que se recogen en la milpa. Ésa es una estrategia eficaz, inteligente y creativa de combatir el hambre, no llevar a la mesa de las familias campesinas comida industrializada que para lo único que va a servir es para enfermar a los niños, como sucede en las escuelas oficiales. Por eso la tarea, la responsabilidad que tenemos que asumir es que cada uno de nosotros se convierta en defensor del maíz, en defensor de las tradiciones comunitarias. Que todo el pueblo mexicano, que consume maíz impulsemos la revaloración del maíz en México y en el mundo. ¿Qué otra forma existe para que los pueblos de México combatan el hambre?

Los dictaminadores celebran el proceso que ha permitido llegar a esta pre-audiencia. Pretendemos que nuestras sugerencias y recomendaciones específicas enriquezcan a quienes presentaron los casos y testimonios, a fin de fortalecerlos en la perspectiva de la audiencia final ante el Tribunal Permanente de los Pueblos.

Entrevista a Ramón Vera Herrera: El Tribunal Permanente de los Pueblos.

En Oaxaca, México: Encuentro de Pueblos de Mesoamérica

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