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Entrevista a Ramón Vera Herrera: El Tribunal Permanente de los Pueblos.

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La ciencia y la realidad vs. el maíz transgénico en México.

En 2009 entregamos al presidente Felipe Calderón un extrañamiento aludiendo a su responsabilidad histórica de prevenir el daño irreversible a uno de los más valiosos recursos naturales del mundo, la diversidad del maíz mexicano, que implicaría liberar líneas transgénicas en su centro de origen: México. Sin embargo, su administración hizo caso omiso de las evidencias y recomendaciones científicas que exigen adoptar una postura precautoria, prohibiendo la liberación de variedades transgénicas en sus centros de origen, como se procede en otras partes del mundo.

En contraste, dio pasos con el fin de apresurar la introducción de maíz genéticamente modificado en el campo mexicano a escala comercial, y estamos convencidos, con base en el conocimiento que tenemos disponible, de que esta decisión representa un riesgo desproporcionado e innecesario con consecuencias irreversibles e impredecibles, que deben evitarse a toda costa por el bien de México y del mundo. Asumir ese riesgo no puede ser justificado por el déficit actual de maíz, ya que hay evidencias de que el campo y las instituciones científicas de nuestro país cuentan con los recursos necesarios para lograr la autosuficiencia en su producción con tecnología pública no transgénica.

El actual gobierno sigue aceptando solicitudes, ha hecho públicas declaraciones contradictorias, y por medio de su secretario de Medio Ambiente, ha prometido que se tomará la decisión en torno a la liberación del maíz transgénico a escala comercial con base en criterios científicos.

Durante los últimos cuatro años, un grupo amplio de científicos de todo el mundo hemos integrado un reporte bien sustentado en publicaciones y datos que demuestran, de manera clara y contundente, que la liberación de cultivos transgénicos en sus centros de origen –en particular del maíz en México– implica riesgos y peligros inadmisibles. El reporte ha sido suscrito por las tres redes de científicos preocupados por los impactos sociales y ambientales de la ciencia y la tecnología más importantes del mundo, la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad, de México (UCCS); la European Network of Scientists for Social and Environmental Responsability, y la International Network of Engineers and Scientists for Global Responsability, y por científicos a título personal que son expertos en el área dentro de otras redes.

Este reporte se entregó públicamente al gobierno en diciembre pasado. Como conclusión de este análisis se rechaza la siembra de maíz transgénico en campo abierto en México. Esta postura y los argumentos científicos que la respaldan han sido, además, suscritos por más de 3 mil científicos y académicos de todo el mundo, incluyendo a colegas reconocidos con los máximos galardones internacionales. Este llamado a la acción seguirá circulando en nuestra comunidad y en el mundo, en busca de mayor apoyo desde la página de la UCCS:unionccs.net.

La evidencia científica es contundente y suficiente para exigir una política precautoria y una prohibición a la liberación comercial de líneas transgénicas de maíz en México. Este reporte resume los riesgos y peligros ambientales, de salud, en términos de soberanía y seguridad alimentaria, de integridad de la base de diversidad genética más importante del mundo para el maíz, para los productores mexicanos, así como las insuficiencias tecnológicas de los transgénicos y las promesas no cumplidas de estos cultivos a más de 15 años de su comercialización en algunos países. También apunta a otras alternativas de desarrollos fundadas en una ciencia contemporánea y comprometida con la sustentabilidad ambiental y el bienestar social, que sí podrían resolver los problemas del agro mexicano.

Además se plantean algunas preguntas urgentes de abordar: 1) ¿cuál es el efecto a largo plazo en la salud humana y animal de sustituir el consumo de maíz nativo diverso por el consumo de alimentos derivados de dos híbridos homogéneos de transgénicos en un país donde más de la mitad de la ingesta energética y más de un tercio de la ingesta proteínica provienen del consumo directo del maíz en muy variadas formas y procesos?; 2) ¿cuál es el impacto que tendrá la incorporación de maíz transgénico en el nativo, que es la base de la comida tradicional mexicana, recientemente declarada por la Unesco patrimonio cultural inmaterial de la humanidad; 3) ¿cuáles son los problemas socioeconómicos asociados a los derechos de propiedad intelectual, así como con el pedigree o linaje de los maíces que se están usando para desarrollar las variedades transgénicas que se pretende liberar en México? Nos preguntamos, por ejemplo, si algunos de los híbridos genéticamente modificados provienen de maíces nativos mexicanos, que se generaron y reprodujeron de manera comunal, ¿una vez convertidos en trasgénicos, pasan a ser propiedad privada de las empresas que los registran a su nombre o que las patentan? Nos resulta sumamente preocupante que esta información no esté disponible de manera transparente.

Igualmente nos preguntamos y preocupamos por las implicaciones legales que tendrá el avance de la contaminación de las razas nativas sobre: a) la vida de los millones de campesinos mexicanos que hacen y viven de la milpa en donde se originó, diversificó y se reproduce el maíz; b) las prácticas ancestrales de manejo de los recursos fitogenéticos, y c) la soberanía alimentaria y tecnológica del cultivo más importante para los mexicanos, corazón de nuestras culturas, alimento básico y el cereal más producido y usado en el mundo?

Unidos por el compromiso ético de preservar este recurso para la humanidad, exigimos que el Ejecutivo, en coordinación con los otros poderes de la Unión, tome medidas contundentes para garantizar que ningún tipo de maíz transgénico se siembre en México, el centro de origen y diversidad de este importante alimento. También los convocamos a debatir públicamente sobre la evidencia científica que sustenta el cuestionamiento generalizado de los cultivos transgénicos en amplios sectores de la comunidad científica mundial, y de la población de Estados Unidos y Europa.

* Genøk, Noruega. ** Instituto de Ecología, UNAM; profesora invitada del Instituto Miller de la Universidad de California en Berkeley. Ambos son miembros de la UCCS.

http://www.jornada.unam.mx/2013/02/07/opinion/024a1pol

MASACRE DEL MAIZ EN MÉXICO.

Transnacionales preparan asalto a uno de los cultivos alimentarios más importantes del mundo

Los gigantes de los agronegocios Monsanto, DuPont y Dow, están conspirando para realizar uno de los mayores golpes de la historia contra un cultivo alimentario de importancia global. En las próximas dos semanas, el gobierno saliente de Felipe Calderón podría aprobar las solicitudes de esas empresas para plantar un área enorme de maíz transgénico en México. Este “regalo de despedida” para las empresas sería una puñalada en el corazón del centro de origen y diversidad del maíz. Las consecuencias serán graves –y globales. Ante la aprobación en ciernes, los movimientos y organizaciones de la sociedad civil exigen que se ponga un alto total al maíz transgénico en México. La Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad (UCCS) de México, emitió una fuerte declaración demandando al gobierno revocar todos los permisos de siembra y cancelar todas las siembras experimentales de maíz transgénico en el país.[1]  El Grupo ETC se suma a estas demandas y llama a la FAO (Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) y al CDB (Convenio de Naciones Unidas sobre Diversidad Biológica), como los organismos mandatados por la comunidad internacional para apoyar la seguridad alimentaria y proteger la diversidad biológica, a tomar acción inmediata para evitar el desastre.

La indignación y el estado de emergencia recorre la sociedad mexicana luego de conocer que las dos empresas semilleras más grandes del mundo, Monsanto y DuPont –(cuya filial mexicana se conoce como Pioneer Hi-Bred o PHI México), así como Dow Agrosciences (8ª empresa semillera en el ranking global) solicitaron al gobierno plantar cerca de 2 millones 500 mil  hectáreas de maíz transgénico en México.[2]  El área solicitada es tan grande que rebasa la superficie de países enteros: por ejemplo es más grande que todo El Salvador. Los científicos han identificado miles de variedades campesinas originadas en México, lo que lo convierte en el repositorio global de la diversidad genética del maíz. Si se aprobaran estas solicitudes de las trasnacionales, sería la primera liberación masiva y a escala comercial de transgénicos que afectará directamente un cultivo alimentario global en su centro de origen.

“Si el gobierno de México permite este crimen de significado histórico, los transgénicos llegarán rápidamente a las tortillas y a la comida cotidiana de toda la población mexicana ya que el maíz de los estados solicitados provee mayoritariamente a las ciudades. Además, la contaminación genética de las variedades campesinas será inevitable. Se trata de un daño gravísimo a más de 7000 años de trabajo indígena y campesino que creó el maíz –uno de los tres cultivos más difundidos de la alimentación mundial” dijo Verónica Villa del Grupo ETC en México. “Por si fuera poco, las empresas quieren plantar el maíz tolerante a herbicidas de Monsanto [Mon603] en más de 1,400,000 hectáreas. Este es el mismo tipo de maíz que ha producido cáncer en ratas según un estudio científico revisado y publicado recientemente.”[3]

Los campesinos y población rural de América Latina, de Asia y África estarán entre los más afectados, ya que el maíz se ha convertido en una de las principales fuentes de subsistencia en muchos países, y la diversidad del grano es lo que permite adaptarlo a condiciones locales y enfrentar los desafíos del cambio climático. Además de México, los países surafricanos Lesotho, Zambia y Malawi tienen el porcentaje de consumo de maíz per cápita más alto del mundo.[4]

El gobierno mexicano insiste en que las áreas solicitadas en el Norte de México, no son parte del “centro de origen” del maíz, porque no han encontrado variedades campesinas allí. Pero esto no es verdad, se han recolectado variedades campesinas en esos estados, aunque en menor cantidad que en estados más al Sur. Varios científicos y hasta la propia Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio) estima que todo el territorio mexicano debe ser considerado centro de origen del maíz.[5]    Según un informe nuevo del Centro de Estudios para el Cambio en el Campo Mexicano (Ceccam), el mapa de centros de origen publicado recientemente por el gobierno no es científicamente  correcto y fue diseñado para justificar las plantaciones de maíz transgénico de las transnacionales.[6]

Las plantaciones a escala comercial (y las siguientes resiembras) de maíz transgénico contaminarán las variedades campesinas mucho más allá del área de plante, tanto a través del polen transgénico llevado por el viento e insectos, como por la mezcla en los silos y el escape accidental de los camiones de transporte a granel que llevan maíz a todas partes de México. Los científicos de la UCCS y otros señalan que los impactos negativos de la contaminación transgénica sobre las variedades campesinas “podrían ser irreversibles y progresivos, debido a la acumulación paulatina de transgenes en este germoplasma”, llevando a una erosión de la biodiversidad.[7]

Cientos de agrónomos y otros científicos mexicanos, así como organizaciones de campesinos, agricultores y consumidores, han expresado su oposición a la siembra de transgénicos, pero la administración de Felipe Calderón, que terminará este primero de diciembre, no tiene nada que perder en su recta final y se espera que acceda a las solicitudes de las empresas.

Si se autorizan las siembras, los agricultores del maíz podrían encontrarse “violando” las patentes sobre maíz transgénico sin saberlo, es decir, sus parcelas podrían contaminarse inadvertidamente y Monsanto podrá acusarlos de “usar genes patentados” sin pagar por ellos, obligándolos a compensar a los dueños de las patentes, como ya ha ocurrido en cientos de casos en Estados Unidos y Canadá.

“Sería una injusticia monumental para los creadores del maíz, —uno de los alimentos primordiales de la humanidad— que les obligaran a pagar regalías a corporaciones trasnacionales, que son explotadoras de ese conocimiento ancestral”, dijo Silvia Ribeiro, directora para América Latina del Grupo ETC.

En 1999, la Comisión Nacional de Bioseguridad Agrícola de México estableció una moratoria sobre las pruebas de maíz y su siembra comercial debido a la situación única de México como centro de origen y diversidad genética del maíz. El gobierno de Calderón rompió arbitrariamente la moratoria en 2009 aunque las condiciones que la motivaron prevalecen. Desde entonces la nueva comisión (CIBIOGEM) ha autorizado 177 pruebas de maíz transgénico a cuatro empresas trasnacionales (Dow Agrosciences, DuPont, Monsanto y Syngenta). Las pruebas en campo han sido criticadas por su falta de rigor en bioseguridad, pues ni siquiera cumplen con lo estipulado por la débil ley de bioseguridad de México.

Silvia Ribeiro argumenta: “Las consultas públicas han sido una farsa, puesto que las pruebas fueron autorizadas sin tomar en cuenta las críticas fundamentadas, incluso aunque representaran la mayoría de los comentarios enviados. Muchas de las críticas y comentarios las hicieron conocidos agrónomos y otros científicos. Como si no bastara, los resultados de las pruebas se han mantenido en secreto, pero se usan como justificación para permitir la siembra comercial.”

DESPUÉS de su visita oficial a México en 2011, el Relator Especial de Naciones Unidas para el Derecho a la Alimentación, Olivier de Schutter, recomendó al gobierno mexicano reinstalar la moratoria, tanto por su impacto sobre la biodiversidad como sobre los Derechos de los Agricultores.[8]  El gobierno mexicano ignoró la recomendación.

Ana de Ita del CECCAM señala que el área para la cual se solicitaron permisos en los estados de Sinaloa y Tamaulipas, en el norte de México, excede la superficie actualmente sembrada con maíz de riego. “Al parecer las compañías están planeando usar toda el área destinada al maíz y a otros cultivos. Esto es ofensivo, no hay razón para que México arriesgue su historia y su biodiversidad con el maíz transgénico. México produce maíz suficiente para cubrir las necesidades de todo el consumo humano, con excedentes, y podría producir mucho más si hubiera apoyo a los campesinos y productores de pequeña escala, sin entregar su soberanía alimentaria a las compañías trasnacionales.”

El maíz es central a las culturas, las economías y el sustento de la población mexicana, pues la mayoría se alimenta de maíz en diferentes formas todos los días. La cantidad que los mexicanos ingieren excede con mucho el promedio de consumo individual de la mayoría de los demás países (en México, 115 kilos por persona por año). 85% de los productores mexicanos de maíz son campesinos y agricultores en pequeña escala, con parcelas menores a 5 hectáreas. Esos productores proveen más de la mitad de la alimentación de la población, especialmente la alimentación de los pobres. Al mismo tiempo, cuidan la diversidad genética del cultivo y la enriquecen debido a la forma descentralizada en la que siembran el maíz —cultivando muchas variedades diferentes, adaptándolas a las condiciones locales y junto con varios otros cultivos y especies silvestres.

En 2009, la Red en Defensa del Maíz,[9]   junto con La Vía Campesina América del Norte enviaron una carta abierta firmada por cientos de organizaciones e individuos a la FAO y al CDB, pidiéndoles que tomaran acciones para evitar la contaminación de maíz transgénico en México, su centro de origen.[10]   Los entonces directores de ambas organizaciones internacionales soslayaron la petición, aunque ambas instituciones tienen el mandato de proteger los centros de origen y diversidad de los cultivos. [11]   Ahora, exigimos a los nuevos directores de la FAO y del CDB a tomar acciones inmediatas para proteger el centro de origen y diversidad del maíz.

Por más información:

Silvia Ribeiro, Directora para América Latina del Grupo ETC, silvia@etcgroup.org
Verónica Villa, Grupo ETC México,  veronica@etcgroup.org
Tel: (+52) 55 63 2664
Ana de Ita, CECCAM,  anadeita@ceccam.org.mx <mailto:ceccam@ceccam.org.mx>
Tel: (+52) 56 61 53 98

Pat Mooney, Director del Grupo ETC, mooney@etcgroup.org

Tel: 1-613-241-2267
Red en Defensa del Maíz: http://redendefensadelmaiz.net/
Centro de Estudios para el Cambio en el Campo Mexicano, ceccam: http://www.ceccam.org/

[1]  UCCS, Llamado a la acción contra la siembra de maíz transgénico a campo abierto en México  <http://www.uccs.mx/doc/g/planting-gmo-corn_es>
[2]   La lista de las solicitudes de experimentos y liberación al ambiente de cultivos transgénicos está aquí: http://www.senasica.gob.mx/?id=4443. (PHI México es parte de DuPont)
[3]  Gilles-Eric Séralini <http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0278691512005637>  et al., “Long term toxicity of a Roundup herbicide and a Roundup-tolerant genetically modified maize,” en Food and Chemical Toxicology <http://www.sciencedirect.com/science/journal/02786915> , Volumen 50, Número 11 <http://www.sciencedirect.com/science/journal/02786915/50/11> , Noviembre 2012, pp. 4221–4231. Ver también John Vidal, “Study linking GM maize to cancer must be taken seriously by regulators,” The Guardian, 28 septiembre 2012, disponible en línea:http://www.guardian.co.uk/environment/2012/sep/28/study-gm-maize-cancer.

En castellano: Silvia Ribeiro, “Caza de Ratas”, La Jornada, México, 6/10/12, http://www.jornada.unam.mx/2012/10/06/opinion/024a1eco

[4]  Alfred W. Crosby, revisión de James C. McCann, Maize and Grace: Africa’s Encounter with a New World Crop, 1500-2000 en Technology and Culture, Vol. 47, No. 1, Enero 2006, pp. 190-191.

[5]  A. Serratos, El origen y la diversidad del maíz en el continente Americano, 2nd edición, Septiembre 2012, Universidad Autónoma de la Ciudad de México y Greenpeace, disponible en línea: http://www.greenpeace.org/mexico/es/Footer/Descargas/reports/Agricultura-sustentable-y-transgenicos/El-origen-y-la-diversidad-del-maiz-2a-edicion/
Conabio: Proyecto Centros de Origen y Diversidad Genética. http://www.biodiversidad.gob.mx/genes/centrosOrigen/centrosOrig.html
[6]  Ceccam, La determinación de los centros de origen y diversidad genética del maíz, Mexico, 2012, available online: http://www.ceccam.org/publicaciones?page=1
[7]  UCCS, Extrañamiento al Presidente de la República Mexicana, México, 2009, disponible en línea: http://www.unionccs.net/doc/g/sciencetrmaize_es
[8] Olivier de Schutter, Informe de su Misión a México, párrafos 53, 54 y 55. Ver párrafo “g” de las Conclusiones y Recomendaciones.
http://www.srfood.org/index.php/en/country-missions (Ver Mission to Mexico, 2011)
[9]  La Red en Defensa del Maíz incluye a más de 1000 comunidades indígenas y organizaciones de la sociedad civil. Se creó en 2001, cuando se descubrió por vez primera que el maíz nativo en México se había contaminado con maíz transgénico. Desde entonces la Red ha resistido el avance del maíz transgénico. Tanto el Grupo ETC como el CECCAM son miembros de la Red (http//:endefensadelmaiz.org)
[10]  La carta puede verse en línea: http://www.etcgroup.org/es/content/carta-de-la-red-en-defensa-del-maíz-contra-la-liberación-de-maíz-transgénico-en-méxico
[11] El anterior Secretario General del CDB, Ahmed Djoghlaf no respondió a la carta abierta. El director general de la FAO tampoco lo hizo, pero Shivaji Pandey, Director de la División de Producción y Protección Vegetal sí lo hizo. Pandey, un abogado conocido por su posición a favor de los cultivos genéticamente modificados, escribió que la FAO podría ofrecer asesoramiento, pero que la bioseguridad era una cuestión de México.

The Great Mexican Maize Massacre

Gene Giants Prepare the Genetic Wipe-out of One of the World’s Most Important Food Crops

Agribusiness giants Monsanto, DuPont and Dow are plotting the boldest coup of a global food crop in history. If their requests to allow a massive commercial planting of genetically modified (GM) maize are approved in the next two weeks by the government of outgoing president Felipe Calderón, this parting gift to the gene giants will amount to a knife in the heart of the center of origin and diversity for maize. The consequences will be grave – and global. With the approvals and December planting deadlines looming, social movements and civil society organizations have called for an end to all GM maize in Mexico. Mexico’s Union of Concerned Scientists (UCCS) has called on the Mexican government to stop the processing of any application for open-field release of GM maize in Mexico.[1]ETC Group joins these calls, and appeals to the UN Food and Agriculture Organization (FAO) and to the UN Convention on Biological Diversity (CBD) – intergovernmental bodies mandated to support food security and biodiversity – to take immediate action.

Outrage and alarm rang out through Mexico when the world’s two largest commercial seed companies, Monsanto and DuPont (whose seed business is known as DuPont Pioneer Hi-Bred International, Inc.), and Dow AgroSciences (the world’s 8th largest seed company) applied to the government for the planting of 2,500,000 hectares (more than 6 million acres) of transgenic maize in Mexico.[2] The land area is massive – about the size of El Salvador. Scientists have identified thousands of peasant varieties of maize, making Mexico the global repository of maize genetic diversity. If the agribusiness applications are approved, it will mark the world’s first commercial-scale planting of genetically modified varieties of a major food crop in its center of origin.

“If Mexico’s government allows this crime of historic significance to happen, GMOs will soon be in the food of the entire Mexican population, and genetic contamination of Mexican peasant varieties will be inevitable. We are talking about damaging more than 7,000 years of indigenous and peasant work that created maize – one of the world’s three most widely eaten crops,” said Verónica Villa from ETC’s Mexico office. “As if this weren’t bad enough, the companies want to plant Monsanto’s herbicide-tolerant maize [Mon603] on more than 1,400,000 hectares. This is the same type of GM maize that has been linked to cancer in rats according to a recently published peer-reviewed study.”[3]

The poor in Latin America, but also in Asia and Africa, will particularly feel the effects, where breeding from maize diversity supports their subsistence and helps them cope with impacts of climate chaos. Along with Mexico, southern African countries Lesotho, Zambia, and Malawi have the highest per capita maize consumption in the world.[4]

The Mexican government insists that the target areas in the north are not part of the center of origin for maize, as traditional varieties weren’t found there. But this is not true: peasant varieties have been collected in these states, although to a lesser degree than in areas to the south. Many scientists as well as the National Biodiversity Commission (Conabio) consider the whole Mexican territory to be the center of origin for maize.[5] According to a review made by Ceccam (Center for Study of Change in Rural Mexico), the government’s newly drawn ‘center of origin’ map is historically and scientifically wrong, designed in order to justify the planting of GM maize by transnational companies.[6]

Commercial-scale planting (and subsequent re-planting) of GM maize will contaminate peasant varieties beyond the target regions, via the dispersal of GM pollen by insects and wind, as well as via grain elevators and accidental escape from trucks that transport maize all over Mexico. Scientists expect that contamination’s negative effects on peasant varieties might be irreversible and progressive, thanks to the accumulation of transgenes in its genome, leading to an erosion of biodiversity.[7]

Hundreds of Mexican agronomists and other scientists as well as Mexico’s peasant, farmers’ and consumers’ organizations have voiced their opposition to the proposed planting, but the outgoing administration of President Calderón – with nothing to lose before his term ends on December 1 – is expected to side with agribusiness. Mounting pressure, both inside and outside the country, may complicate matters.

If the planting is allowed, however, farmers growing maize may become unwitting patent infringers, guilty of using “patented genes” and may be forced to pay royalties to the patent owners, as has already happened in hundreds of cases in North America.

“It would be a monumental injustice for the creators of maize – who have so benefited humankind – to be obliged to pay royalties to a transnational corporation that exploited their knowledge in the first place,” said Silvia Ribeiro, ETC Group’s Latin America Director.

In 1999, the Mexican National Agricultural Biosafety Commission established a moratorium on GM maize trials and commercial planting because of Mexico’s unique position as the center of origin and genetic diversity for maize. Calderón’s government arbitrarily broke the moratorium in 2009, although the conditions that motivated the moratorium were unchanged. Since then, the new biosafety commission (CIBIOGEM) has given its approval of 177 small GM maize field trials to 4 transnational companies (Dow AgroSciences, DuPont, Monsanto and Syngenta). The GM field trials themselves have been criticized for lacking biosafety rigour – failing to comply even with Mexico’s weak biosafety law.

Silvia Ribeiro argues: “The so-called public consultations have been a charade, since the trials were approved without taking into account critical comments – even when they represented the majority of comments, many of them from well-known agronomists and other scientists. On top of that, the results of the trials were kept confidential, but are now providing the justification to allow commercial planting.”

After his official visit to Mexico in 2011, the UN Special Rapporteur on the Right to Food, Olivier de Schutter, recommended that the Mexican government reinstate the moratorium on GM maize, both because of its impact on biodiversity and on Farmers’ Rights.[8] The Mexican government ignored the recommendation.

Ana de Ita of Ceccam points out that the area applied for in the Sinaloa and Tamaulipas (Mexican states in the North of Mexico) exceeds the area currently planted to irrigated maize there. “So it appears the companies are planning to replace the whole area of maize as well as other crops,” she says. “This is outrageous, as there is no reason for Mexico to risk its own history and biodiversity with GM maize. Mexico already produces enough maize to exceed the human consumption needs in the country, and it could produce much more by supporting peasants and small-scale farmers without handing over its food sovereignty to transnational companies.”

Maize is central to the cultures, economies and livelihoods of the Mexican population, where most people eat maize in different forms every day. The amount of maize that Mexicans consume far exceeds the average per capita consumption of most other countries (115 kg/year). 85% of the Mexican maize producers are peasants and small farmers, with fields smaller than 5 hectares. These producers have an essential role in providing more than half the food for the population, particularly the poor. At the same time, they are caring for and increasing the crop’s genetic diversity because of the decentralized way they grow maize – planting many different varieties, adapted at local levels, along with a number of other crops and wild species.

In 2009, the Network in Defense of Maize,[9] together with La Via Campesina North America, sent an open letter signed by thousands of other organizations and individuals to FAO and the CBD, asking them to take action to prevent GM maize contamination in Mexico.[10] The former directors of both international organizations dodged the request, even though both institutions have committed to protect agricultural centers of origin.[11] We now ask the new directors of FAO and the CBD to take immediate action to protect the center of origin and diversity of maize.

For further information:

Silvia Ribeiro, ETC Group Latin America Director, silvia@etcgroup.org
Verónica Villa, ETC Group, Mexico, veronica@etcgroup.org
Tel: (+52) 55 63 2664

Ana de Ita, CECCAM, anadeita@ceccam.org.mx
Tel: (+52) 56 61 53 98

Pat Mooney, ETC Group Executive Director, mooney@etcgroup.org
Tel: 1-613-241-2267

Red en Defensa del Maíz: http://redendefensadelmaiz.net/
Centro de Estudios para el Cambio en el Campo Mexicano, ceccam: http://www.ceccam.org/


[1] UCCS (Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad), “Statement: Call to action vs the planting of GMO corn in open field situations in Mexico,” November 2012, available online:http://www.uccs.mx/doc/g/planting-gmo-corn.
[2] The list of commercial applications for environmental release of GMOs is available here:http://www.senasica.gob.mx/?id=4443. (In Mexico, DuPont Pioneer Hi-Bred International, Inc., is known by the name PHI México.)
[3] Gilles-Eric Séralini et al., “Long term toxicity of a Roundup herbicide and a Roundup-tolerant genetically modified maize,” Food and Chemical ToxicologyVolume 50, Issue 11, November 2012, pp. 4221–4231. See also, John Vidal, “Study linking GM maize to cancer must be taken seriously by regulators,” The Guardian, 28 September 2012, available online: http://www.guardian.co.uk/environment/2012/sep/28/study-gm-maize-cancer.
[4] Alfred W. Crosby, review of James C. McCann, Maize and Grace: Africa’s Encounter with a New World Crop, 1500-2000 in Technology and Culture, Vol. 47, No. 1, January 2006, pp. 190-191.
[5] A. Serratos, El origen y la diversidad del maíz en el continente Americano, 2nd edition, September 2012, Mexico City Autonomous University and Greenpeace, available online:http://www.greenpeace.org/mexico/es/Footer/Descargas/reports/Agricultura-sustentable-y-transgenicos/El-origen-y-la-diversidad-del-maiz-2a-edicion/; National Commission for Biodiversity, Project Centers of Origin and diversification. http://www.biodiversidad.gob.mx/v_ingles/genes/centers_origin/centers_origin.html.
[6] Ceccam, La determinación de los centros de origen y diversidad genética del maíz, Mexico, 2012, available online: http://www.ceccam.org/publicaciones?page=1.
[7] UCCS, “Transgenic Maize Estrangement,” México, 2009, available online:http://www.unionccs.net/comunicados/index.php?doc=sciencetrmaize.
[8] Olivier de Schutter report on Mexico, paragraphs 53-55. See Mission to Mexico, 2011, available online: http://www.srfood.org/index.php/en/country-missions.
[9] The Network in Defense of Maize includes more than 1000 indigenous communities and civil society organizations. It was created in 2001, when it was first discovered that native Mexican maize had been contaminated by GM maize. Since then, the Network has resisted the advance of GM maize contamination at the local level, particularly in rural areas. Both ETC Group and Ceccam are members of the Network (http://endefensadelmaiz.org).
[10] The letter is available online: http://www.etcgroup.org/content/open-letter-international-civil-society-organizations-transgenic-contamination-centers.
[11] The CBD’s former Secretary General, Ahmed Djoghlaf, did not reply to the open letter. The former FAO Director General Jacques Diouf did not reply either, but delegated Shivaji Pandey, Director of FAO’s Plant Production and Protection Division, to respond. Pandey, a well-known advocate of genetically modified crops, wrote that FAO could offer advice, but that biosafety was a Mexican issue.

Comunicado de Prensa: Maíz y Transgénicos en México.

México D.F. a 13 de julio de 2012

  • Mientras el mundo carece de alimentos y sufre de contaminación por pesticidas, el foco de las corporaciones multinacionales como Monsanto es la ganancia, no la filantropía, señala el experto en agroecología Dr. Altieri.
  • Los transgénicos no son una “solución mágica”: a 20 años de uso han causado más daños que beneficios.
  • Monsanto falló en mejorar la agricultura: Reporte la Union of Concerned Scientists (UCS) de Estados Unidos.

El Doctor Miguel Altieri, profesor de la Universidad de California, Estados Unidos, quien ha impulsado la Agroecología en el mundo opinó que al contrario de lo que se afirmó sobre la biotecnología moderna aplicada a la agricultura en cuanto a que acabaría con el hambre del mundo, disminuiría el uso de insumos químicos, incrementaría la productividad y ayudaría a reducir los problemas ambientales; en los 20 años que se ha probado esta tecnología ha sucedido todo lo contrario.

El hambre en el planeta se ha incrementado y esto no sucede por falta de alimentos pues se ha reportado un desperdicio del 30% de comida en los hogares europeos. La mayoría de las innovaciones en biotecnología agrícola son motivadas por criterios económicos más que por necesidades humanas. Las compañías de biotecnología dan énfasis a un rango limitado de cultivos para los cuales hay mercados grandes y seguros, incluidos los agrocombustibles que lejos de alimentar a los hambrientos siguen moviendo autos, comentó el Dr. Altieri.

Hoy es evidente que la biotecnología, desarrollada para parchar los problemas causados por anteriores tecnologías basadas en uso de agroquímicos (resistencia a los pesticidas, contaminación, degradación del suelo, etc.) los cuales fueron promovidos por las mismas compañías, causa daños al medio ambiente, una mayor industrialización de la agricultura y una intrusión mas profunda de intereses privados en la investigación del sector público. Hasta ahora la dominación económica y política de las corporaciones multinacionales en la agenda de desarrollo agrícola ha tenido éxito a expensas de los intereses de los consumidores, campesinos, pequeñas fincas familiares, la vida silvestre y el medio ambiente.

Prueba de lo anterior son los datos proporcionados en un reciente informe realizado por la Union of Concerned Scientists (UCS), donde se demuestra que Monsanto falló en mejorar la agricultura[i], señaló el Dr. Antonio Serratos. Una vez más, identificamos una historia de advertencias ignoradas por las instancias gubernamentales que atienden la bioseguridad en los Estados Unidos. En el caso del maíz en México tenemos una situación semejante ya que desde 1995, la comunidad académica y científica ha venido alertando de las consecuencias e implicaciones de la introducción de maíz transgénico, agravadas porque en el país se encuentran, además de los centros de origen y domesticación, la mayor cantidad de colectas de maíz nativo en el mundo. Las autorizaciones recientes son evidencia de que las autoridades responsables privilegian los intereses económicos por encima del bien común y la defensa del patrimonio genético del país.

Si bien la propaganda de Monsanto plantea un discurso de logros impresionantes, que incluyen: alimentación de una población en crecimiento, protección de los recursos naturales y promoción de la biodiversidad, estas aseveraciones son en el mejor de los casos exageradas y en el peor, mentiras. De acuerdo con el informe de la UCS, las prácticas agrícolas promovidas por Monsanto no son sustentables e impiden la implementación de soluciones adecuadas para los retos de alimentación y agricultura que se requieren en momentos de crisis ambiental y ecológica. La tecnología transgénica ha producido los efectos siguientes:

  1. Promoción de Plagas Resistentes: El herbicida Roundup Ready y el insecticida transgénico Bt llevan a la generación de malezas e insectos resistentes que intensifican su uso, reducen la sustentabilidad, además de producir efectos negativos en la biodiversidad agrícola y la salud humana.
  2. Expansión de la Contaminación Genética: Los transgenes tienen la mala costumbre de aparecer en cultivos no transgénicos. Cuando esto ocurre, los agricultores pagan un alto costo y podrían enfrentar problemas legales por las patentes concedidas a las empresas por sus transgenes.
  3. Expansión del Monocultivo: La trayectoria tecnológica hegemónica seguida por Monsanto implica el uso de muy pocas variedades de cultivos con lo cual contribuye a disminuir la diversidad agrícola y además incrementa la contaminación por el uso de pesticidas y fertilizantes.
  4. Marginación de Alternativas: El énfasis de Monsanto en soluciones basadas en uso de transgénicos para solucionar problemas agrícolas margina soluciones agroecológicas como las que propone el Dr. Altieri y otros científicos. Asimismo, con cabildeo y propaganda, las empresas biotecnológicas, en general, han persuadido al Congreso, -se entiende que este informe es de Estados Unidos pero lo mismo ha sucedido en México- y al público en mantener el status quo de la agricultura industrializada.
  5. Supresión de Investigación: Al crear obstáculos para la investigación independiente de sus productos, Monsanto hace difícil que los agricultores y servidores públicos tomen decisiones informadas que puedan llevar a una agricultura sustentable.
  6. No cumplir la promesa de Alimentar al Mundo: Monsanto contribuye poco o nada en ayudar a que los pueblos del mundo puedan alimentarse, y ha fallado en apoyar soluciones científicas alternativas.

A su vez y contrario a la propaganda difundida por Monsanto, los productos de esta corporación no han ayudado en disminuir las plagas agrícolas, mantener la biodiversidad ni aumentar los rendimientos, mientras que su semilla “DroughtGuard”, promovida como solución a problemas de sequía, no es útil para condiciones de sequía extrema[ii] (ver otro reporte de la UCS:).

Finalmente la Dra. Elena Álvarez-Buylla indicó que con toda esta evidencia, más los datos documentados sobre daños a la salud producto del uso del herbicida (Faena o Roundup Ready, cuyo ingrediente activo es el glifosato), la introducción de transgénicos en nuestro país con el supuesto interés de hacer más sustentable la agricultura en México, queda sin fundamento técnico-científico .

Sobresalen los datos experimentales investigados en vertebrados (como lo somos los seres humanos) como ranas y pollos, y de estudios epidemiológicos en Argentina en áreas aledañas al cultivo de la soya transgénica. Los primeros demuestran el efecto teratogénico del glifosato usado con los cultivos tolerantes a este agrotóxico, y los segundos confirman este hallazgo con casos de malformaciones al nacer y con un aumento de casos de cáncer.[iii] Estas nuevas evidencias son preocupantes a la luz de los reportes de una universidad alemana que encontró concentraciones importantes de glifosato, en las muestras de orina de la gente de la ciudad. Los análisis de las muestras de orina arrojaron que todas tenían concentraciones de glifosato 5 a 20 veces mayores que el límite para el agua potable.[iv]

Por todo lo anterior, es sumamente preocupante que en medio del proceso electoral y del ciclo agrícola primavera-verano, y además, sin ningún anuncio por parte del gobierno, se aprobaron tres nuevos permisos para maíz transgénico en fase piloto a favor de Monsanto en el norte de Tamaulipas. Los tres eventos que se autorizaron cubrirán poco más de 1000 hectáreas y son tolerantes a aplicaciones de herbicidas de la Familia Faena®. Además de los graves daños a la salud que ya se expusieron, esta tecnología dará fin a un sistema ancestral de siembra que se realiza exitosamente en México: la milpa.

El gobierno de Calderón pretende dejar establecidos los transgénicos en fase comercial; esto es un atentado a nuestra alimentación y a los miles de campesinos que hoy siembran este cereal. Si este gobierno avanza en la liberación de permisos para maíz transgénico pasará a la historia como quien contaminó este grano en su centro de origen, regalándoselo a unas cuantas empresas, finalizó Alma Piñeyro.

——

[i]http://www.ucsusa.org/food_and_agriculture/science_and_impacts/impacts_genetic_engineering/monsanto-fails-at-improving.html
[ii] http://www.ucsusa.org/food_and_agriculture/science_and_impacts/science/high-and-dry.html
[iii] Andrés E. Carrasco, 2010. Glyphosate-Based Herbicides Produce Teratogenic Effects on Vertebrates by Impairing Retinoic Acid Signaling Chemical Research in Toxicology, 23 (10), pp 1586–1595 http://pubs.acs.org/doi/abs/10.1021/tx1001749
[iv] Herbicides found in Human Urine by Dirk Brändli und Sandra Reinacher.http://www.ithaka-journal.net/herbizide-im-urin?lang=en

http://www.uccs.mx

Monsanto against Mexico’s honey producers.

Monsanto’s bitter seeds have given another blow to Mexico’s honey producers that had previously succeeded in stopping short the transnational corporation’s plan to plant 253,000 acres of transgenic soybeans in the Yucatan Peninsula that would have jeopardized beekeeping in the region, the main livelihood of more than 25,000 families.

A clever combination of social and legal management waged by over 60 organizations of honey producers managed to suspend by means of protection to appeal an authorization that would have granted Monsanto free trade of their genetically modified soy that would affect Mexico’s honey beekeepers in the states of Chiapas, Campeche, Yucatan and Quintana Roo. The Secretariat of Agriculture, Livestock, Rural Development, Fisheries and Food (SAGARPA) of the federal government had issued the authorization.

Mexico’s honey producers lose court battle

But the power of the transnational corporation again showed its effects. Last week, the First District Court of Yucatán denied federal protection to Mexico’s honey producers and gave the green light to the planting of Monsanto’s GM soybeans in the state.

The plaintiffs had argued against the unconstitutionality of the SAGARPA permit for its violation of environmental laws and the precautionary principle.  In addition, they argued against the breakdown of the right of indigenous peoples to be consulted, the denial of the right to work and the omission of negative opinions regarding the planting of transgenic soybeans issued by the National Commission of Natural Protected Areas and the National Commission for the Knowledge and Use of Biodiversity. The final resolution from the judge dismissed the allegation.

The protection appeal was filed in district courts on Monday February 27, 2012, and was signed by farmers, indigenous groups, traders and exporters of honey from the Yucatan peninsula. In 1998, Monsanto began planting experimental transgenic soybeans, in 2010 it began the pilot phase of the project and in May of this year SAGARPA granted permission to the commercial planting, which also included the use of 13,075 tons of seed. In June the operation was granted provisional suspension and now the U.S. company’s lobbyists have taken away the legal defense of honey producers.

The influx of transgenic pollen soy pales poorly in the shadow of the quality of Mexican honey. Mexico is the third largest exporter of honey, 40% of domestic production is obtained from Yucatan, Campeche and Quintana Roo, and 98% of the honey that comes from the Yucatan Peninsula is exported to the European Union. The release of transgenic grains will ruin the beekeeping sector that is essential not only for the economy and agriculture but also for the conservation of ecosystems. The European Union plans to either ban the honey contaminated with GM pollen or require it to be labeled upon distribution as it did late last year, the decision has affected the population dependent on the production and export of honey.

According to a report by the Ministry of Economy, 26,800 tons were exported in 2011 with a value of about $ 90 million – in light of irresponsibility of the federal government and the interests of the transnational corporation, none of this matters.

Alfredo Acedo is media director and adviser to the National Union of Autonomous Regional Peasant Organizations in Mexico.

Translation: Nidia Bautista

http://www.voxxi.com/monsanto-bagainst-mexico-honey-producers/

Audiencia de Comunicación. Tribunal Permanente de los Pueblos.


@twewwter

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