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Además de calor, el cambio climático nos trae… ¡epidemias!

Los efectos del aumento en la temperatura del planeta son ahora inocultables. A través de los medios de comunicación hemos sido testigos de los daños causados por huracanes (por ejemplo, el huracán Katrina), lluvias torrenciales en el sur asiático y en Oceanía, devastación de zonas boscosas por incendios durante la temporada veraniega en zonas de Europa y de Norteamérica, frío y nevadas históricas en regiones de China y Rusia, etc.

En el norte del país desde hace años se sufre una sequía de la cual no se ha previsto fecha de término, mientras que en regiones del sureste y Golfo de México cada año hay inundaciones que afectan a comunidades de estas zonas y en donde solo hay medidas paliativas que no resuelven problemas estructurales.

 La actividad industrial de los últimos 100 años en los países del llamado primer mundo ha hecho que el comportamiento atmosférico del planeta cambie, y lo continuará haciendo. Paradójicamente, los países con menores índices de desarrollo y en los que la población vive en condiciones más precarias están siendo los más afectados por los cambios en el clima a nivel regional, pero también a nivel global.

Para nuestra desgracia, las cumbres que se organizan a nivel internacional para discutir la situación climática planetaria y a la que asisten los ‘líderes’ de muchos países no terminan con propuestas o soluciones reales. En el fondo, dichas cumbres no están concebidas para resolver el problema. Aunque por otro lado, muchos científicos comprometidos han enfocado sus esfuerzos a estudiar y encontrar soluciones reales a los problemas emergentes que trae consigo el cambio climático.

Un ejemplo es la reciente publicación de un estudio por parte de un grupo internacional de científicos procedentes de la India, de Cataluña en el Estado Español, del Reino Unido y de Estados Unidos. Se ha diseñado un modelo que permite predecir las epidemias de malaria, hasta con cuatro meses de anticipación.

En la India, los brotes estacionales de malaria, enfermedad también conocida como paludismo, son provocados por un aumento en las lluvias: la humedad y el agua estancada permiten la propagación de los mosquitos que transmiten la enfermedad originada por un parásito llamado Plasmodium. Anualmente muere más de un millón de personas por esta enfermedad principalmente en África. En México, cada año se presentan casos de malaria en los estados de Chiapas, Oaxaca y en algunas zonas de Nayarit y Sinaloa.

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¿Cómo se relaciona el cambio climático con los brotes de malaria?

Este equipo de investigadores analizó los patrones de cambio en la temperatura de la superficie del mar en el sur del Océano Atlántico y el aumento en el número de casos de malaria en el noroeste de la India entre los años 1985 y 2010. Encontraron que cuando había una temperatura menor a la normal en la superficie del mar al sur del Atlántico en los meses de junio y julio, los casos de malaria encontrados en la India aumentaban hacia los meses de octubre y noviembre ¡Descubrieron la capacidad de predecir epidemias de malaria y esto podría ayudar a las autoridades gubernamentales de la India a tomar medidas para evitar que la enfermedad se propague!

Pero ¿cuál es la explicación detrás del descubrimiento?

La razón del aumento de la malaria en relación a la temperatura de la superficie del mar es que el océano Atlántico sur y la cuenca del océano índico en el noroeste de la India están conectados por corrientes de viento, cuando hay un cambio en la temperatura del mar, es decir, cuando la temperatura baja, hay una alteración de la corriente de aire hacia el noroeste de la India, lo cual produce las lluvias y como dijimos antes, son las condiciones idóneas para el crecimiento del mosquito que transmite la malaria.

Este descubrimiento se suma a una lista creciente de iniciativas que buscan reducir los efectos del cambio climático, pero debemos ser conscientes que mientras no cambie el modelo de desarrollo actual, estamos cada vez más cerca de una catástrofe ambiental de grandes magnitudes, a nivel planetario, y también a nivel nacional. En México hay casos de contaminación que parecerían de película de ciencia ficción, además, cada vez resulta menos extraño enterarnos de brotes de epidemias porcinas, aviares.

Surgen algunas preguntas para la reflexión: ¿Porqué los brotes de gripe aviar-porcina surgen en perdiodos de cambio de estación anual, principalmente invierno-primavera? ¿Estos brotes epidémicos tienen relación con sistemas actuales de producción agropecuaria masiva? ¿Cuál será la siguiente epidemia a la que nos enfrentaremos?

Más información sobre epidemias y su manejo político por parte de los gobiernos:

http://crisisinfluenzaporcina.wordpress.com/

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http://pagina3.mx/al-grano/8205-ademas-de-calor-el-cambio-climatico-nos-trae-iepidemias.html

17 de Abril. Día Mundial de lucha campesina.

Llamamiento para el 17 de abril:

Día Internacional de las Luchas Campesinas

¡Acabemos con el acaparamiento de tierras!

¡La tierra para quienes la trabajan!

(Jakarta, 2 de marzo de 2012) El 17 de abril es el Día Internacional de las Luchas Campesinas, que conmemora la masacre de 19 campesinas y campesinos que luchaban por tierra y justicia en Brasil en 1996. Cada año se celebra este día en todo el mundo, en defensa de las campesinas y los campesinos que luchan por sus derechos.

Durante los últimos años hemos padecido la aplicación de nuevas políticas y de un nuevo modelo de desarrollo basado en la expansión y expropiación de terrenos, conocido como acaparamiento de tierras. El acaparamiento de tierras es un fenómeno impulsado por inversores y personas con poder a escala local, nacional e internacional, con la connivencia de gobiernos y autoridades locales, para controlar los recursos más preciados del mundo.

El acaparamiento de tierras ha provocado la concentración de la tierra y recursos naturales en manos de grandes inversores, dueños de plantaciones, empresas madereras, hidroeléctricas y mineras, desarrolladres turísticos e inmobiliarios, autoridades portuarias y de infraestructuras, etc. La consecuencia ha sido el desalojo y desplazamiento de poblaciones locales —generalmente campesinos y campesinas—, la violación de derechos humanos y de la mujer, el aumento de la pobreza, la fractura social y la contaminación ambiental. El acaparamiento de tierras trasciende las estructuras imperialistas Norte-Sur: las corporaciones transnacionales involucradas están basadas en Estados Unidos, Europa, Chile, México, Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica, Tailandia, Malasia, Indonesia y Corea del Sur, entre otros.

Las instituciones financieras, como los bancos privados, los fondos de pensiones y otros fondos de inversión, se han convertido en agentes poderosos en el acaparamiento de tierras, mientras se siguen emprendiendo guerras para tomar el control de las riquezas naturales. El Banco Mundial y algunos bancos regionales de desarrollo están facilitando el acaparamiento de tierras y agua mediante la promoción de medidas y legislaciones que favorecen a las corporaciones, como el suministro de capital y garantías para inversores corporativos y el fomento de un modelo económico de desarrollo destructivo y extractivo. En el interín, el Banco Mundial y otras instituciones han propuesto siete principios para la Inversión Agrícola Responsable (IAR) que deberían prevenir los abusos, pero que en realidad dan legitimidad al acaparamiento de tierras por parte de inversores públicos y privados. La Via Campesina, junto con aliadas y alidos claves, ha protestado en contra de esta iniciativa durante los últimos dos años.

El acaparamiento de tierras es un fenómeno global basado en la dominación corporativa de la agricultura a través del control de la tierra, el agua, las semillas y otros recursos. Muchos gobiernos y gabinetes estratégicos la justifican aduciendo que la agroindustria modernizará las prácticas agrícolas atrasadas y garantizará la seguridad alimentaria para todos. Sin embargo, por muy difundidas que sean estas aduciones, se ha demostrado que son completamente falsas en el mundo real.

Los agentes clave detrás del acaparamiento de tierras dan prioridad a las ganancias ganancias por encima del bienestar de las personas: producen agrocombustibles si ello resulta más rentable que la producción de alimentos; y exportan su producción alimentaria si ello resulta más lucrativo que venderla en el mercado local. En esta carrera por lucrar, la agro-indústra está aumentando su control de los sistemás de producción de alimentos, monopolizando recursos y dominando en los procesos de toma de decisiones. Los grupos de presión corporativos poseen una fuerte inflencia política que a menudo embarga a las instituciones democráticas. Además, actúan con la complicidad de la clase dirigente local y nacional (comerciantes, políticos y líderes de comunidades), que no protegen a su propio pueblo del saqueo.

El acaparamiento de tierras ha desposeído a campesinas y campesinos y pueblos indígenas, especialmente a mujeres y jóvenes, de sus recursos y medios de sustento. También está dañando el medio ambiente. Los pueblos indígenas y las minorías étnicas se ven expulsados de sus territorios por fuerzas armadas, lo que aumenta su vulnerabilidad y en ciertos casos ocasiona incluso la esclavitud. Las falsas soluciones al cambio climático, basadas en el mercado, como el concepto en boga de la “economía verde”, están logrando separar para siempre a las comunidades locales de sus recursos agrícolas y naturales.

Así pues, La Via Campesina realiza un llamamiento a todas y todos sus miembros y aliados, movimientos de pescadores, organizaciones de trabajadores agrícolas, grupos de estudiantes y medioambiente, movimientos a favor de la justicia social, para organizar acciones en todo el mundo el dia 17 de abril para ejercer una masiva demostración de resistencia popular al acaparamiento de tierras y destacar la lucha contra el control corporativo sobre los recursos agrícolas y naturales.

Unámonos y luchemos:

  • Para detener el acaparamiento de tierras y reclamar la tierra tomada. ¡La tierra debería estar en manos de quienes la trabajan!
  • Para aplicar una reforma agraria integral a fin de llevar justicia social a las zonas rurales.
  • Para acabar con el control de la vida de miles de millones de personas, ejercido por unos pocos inversores y empresas transnacionales.
  • Para oponernos a los principios de las “inversiones agrícolas responsables” (IAR) propuestas por el Banco Mundial, ya que nunca puede ser “responsable” el hecho de que inversores y empresas acaparen tierras agrícolas.
  • Para reforzar el sistema de producción agrícola basado en la agricultura campesina y la soberanía alimentaria.

Invitamos a organizaciones, movimientos y agrupaciones y personas a que el 17 de abril organicen una acción directa, una proyección de vídeo, un mercado campesino , una ocupación de tierras, un debate, una protesta, una exposición de arte, o cualquier otra acción que destaque el mismo objetivo.

The Davos class.

The Davos class run our major institutions, know exactly what they want, and are well organized, but they have weaknesses too. For they are wedded to an ideology that isn’t working and they have virtually no ideas nor imagination to resolve this.

Who are they and how did they make their money?

Which are the best countries to be rich in?

 

http://www.tni.org

Stop Land-Grabbing Now!

Nyeleni, November 19, 2011

We, women and men peasants, pastoralists, indigenous peoples and their allies, who gathered together in Nyeleni from 17-19 November 2011, are determined to defend food sovereignty, the commons and the rights of small scale food providers to natural resources. We supported the Kolongo Appeal from peasant organizations in Mali, who have taken the lead in organising local resistance to the take-over of peasants’ lands in Africa. We came to Nyeleni in response to the Dakar Appeal, which calls for a global alliance against land-grabbing.

In the past three days, peasants, pastoralists and indigenous peoples have come together from across the world for the first time to share with each other their experiences and struggles against land-grabbing. In Mali, the Government has committed to give away 800 thousand hectares of land to business investors. These are lands of communities that have belonged to them for generations, even centuries, while the Malian State has only existed since the 1960-s. This situation is mirrored in many other countries where customary rights are not recognised. Taking away the lands of communities is a violation of both their customary and historical rights.

Secure access to and control over land and natural resources are inextricably linked to the enjoyment of the rights enshrined in the Universal Declaration of Human Rights and several regional and international human rights conventions, such as the rights to an adequate standard of living, housing, food, health, culture, property and participation. We note with grave concern that states are not meeting their obligations in this regard and putting the interests of business interests above the rights of peoples.

Land-grabbing is a global phenomenon led by local, national and transnational elites and investors, and governments with the aim of controlling the world’s most precious resources. The global financial, food and climate crises have triggered a rush among investors and wealthy governments to acquire and capture land and natural resources, since these are the only “safe havens” left that guarantee secure financial returns. Pension and other investment funds have become powerful actors in land-grabbing, while wars continue to be waged to seize control over natural wealth. The World Bank and regional development banks are facilitating land grabs by promoting corporate-friendly policies and laws, facilitating capital and guarantees for corporate investors, and fostering an extractive, destructive economic development model. The World Bank, IFAD, FAO and UNCTAD have proposed seven principles that legitimise farmland grabbing by corporate and state investors. Led by some of the world’s largest transnational corporations, the Alliance for a Green Revolution in Africa (AGRA) aims to transform smallhold agriculture into industrial agriculture and integrate smallhold farmers to global value chains, greatly increasing their vulnerability to land-loss.

Land-grabbing goes beyond traditional North-South imperialist structures; transnational corporations can be based in the United States, Europe, Chile, Mexico, Brazil, Russia, India, China, South Africa, Thailand, Malaysia and South Korea, among others. It is also a crisis in both rural and urban areas. Land is being grabbed in Asia, Africa, the Americas and Europe for industrial agriculture, mining, infrastructure projects, dams, tourism, conservation parks, industry, urban expansion and military purposes. Indigenous peoples and ethnic minorities are being expelled from their territories by armed forces, increasing their vulnerability and in some cases even leading to slavery. Market based, false solutions to climate change are creating more ways to alienate local communities from their lands and natural resources.

Despite the fact that women produce most of the world’s food, and are responsible for family and community well being, existing patriarchal structures continue to dispossess women from the lands that they cultivate and their rights to resources. Since most peasant women do not have secure, legally recognised land rights, they are particularly vulnerable to evictions.

The fight against land-grabbing is a fight against capitalism, neoliberalism and a destructive economic model. Through testimonies from our sisters and brothers in Burkina Faso, Columbia, Guatemala, Democratic Republic of Congo, France, Ghana, Guinea Bissau, Honduras, India, Indonesia, Mali, Mauritania, Mozambique, Nepal, Niger, Senegal, South Africa, Thailand and Uganda, we learned how land-grabbing threatens small scale, family based farming, nature, the environment and food sovereignty. Land grabbing displaces and dislocates communities, destroys local economies and the social-cultural fabric, and jeopardizes the identities of communities, be they farmers, pastoralists, fisherfolk, workers, dalits or indigenous peoples. Those who stand up for their rights are beaten, jailed and killed. There is no way to mitigate the impacts of this economic model and the power structures that promote it. Our lands are not for sale or lease.

But we are not defeated. Through organisation, mobilisation and community cohesiveness, we have been able to stop land-grabbing in many places. Furthermore, our societies are recognising that small-scale, family based agriculture and food production is the most socially, economically and environmentally sustainable model of using resources.

Recalling the Dakar Appeal, we reiterate our commitment to resist land-grabbing by all means possible, to support all those who fight land-grabs, and to put pressure on national governments and international institutions to fulfill their obligations to defend and uphold the rights of peoples. Specifically, we commit to:

Organise rural and urban communities against land-grabs in every form.

Strengthen the capacities of our communities and movements to reclaim and defend our rights, lands and resources.

Win and secure the rights of women in our communities to land and natural resources.

Create public awareness about how land grabbing is creating crises for all society.

Build alliances across different sectors, constituencies, regions, and mobilise our societies to stop land-grabbing

Strengthen our movements to achieve and promote food sovereignty and genuine agrarian reform

In order to meet the above commitments, we will develop the following actions:

  • Report back to our communities the deliberations and commitments of this Conference.
  • Institutionalise April 17 as the day of global mobilisation against land-grabbing; also identify additional appropriate dates that can be used for such mobilisations to defend land and the commons.
  • Develop our political arguments to expose and discredit the economic model that spurs land-grabbing, and the various actors and initiatives that promote and legitimise it.
  • Build our own databases about land-grabbing by documenting cases, and gathering the needed information and evidence about processes, actors, impacts, etc.
  • Ensure that communities have the information they need about laws, rights, companies, contracts, etc., so that they can resist more effectively the business investors and governments who try to take their lands and natural resources.
  • Set up early warning systems to alert communities to risks and threats.
  • Establish a Peoples’ Observatory on land-grabbing to facilitate and centralise data gathering, communications, planning actions, advocacy, research and analysis, etc.
  • Strengthen our communities through political and technical training, and restore our pride in being food producers and providers.
  • Secure land and resource rights for women by conscientising our communities and movements, targeted re-distribution of land for women, and other actions make laws and policies responsive to the particular needs of women.
  • Build strong organisational networks and alliances at various levels–local, regional and international–building on the Dakar Appeal and with small-scale food producers/providers at the centre of these alliances.
  • Build alliances with members of pension schemes in order to prevent pension fund managers from investing in projects that result in land grabbing.

Make our leaders abide by the rules set by our communities and compel them to be accountable to us, and our communities and organisations.

  • Develop our own systems of legal aid and liaise with legal and human rights experts.
  • Condemn all forms of violence and criminalisation of our struggles and our mobilizations in defense of our rights.
  • Work for the immediate release of all those jailed as a result of their struggles for their lands and territories, and urgently develop campaigns of solidarity with all those facing conflicts.
  • Build strategic alliances with press and media, so that they report accurately our messages and realities; counter the prejudices spread by the mainstream media about the land struggles in Zimbabwe.
  • Develop and use local media to organise members of our and other communities, and share with them information about land-grabbing.
  • Take our messages and demands to parliaments, governments and international institutions.
  • Identify and target local, national and international spaces for actions, mobilizations and building broad-based societal resistance to land-grabbing.
  • Plan actions that target corporations, (including financial corporations), the World Bank and other multilateral development banks that benefit from, drive and promote land and natural resource grabs.
  • Expand and strengthen our actions to achieve and promote food sovereignty and agrarian reform.
  • Support peoples’ enclosures of their resources through land occupations, occupations of the offices of corporate investors, protests and other actions to reclaim their commons.
  • Demands that our governments fulfill their human rights obligations, immediately stop land and natural resource transfers to business investors, cancel contracts already made, and protect rural and urban communities from ongoing and future land-grabs.

We call all organizations committed to these principles and actions to join our Global Alliance against Land-Grabbing, which we solemnly launch today here in Nyeleni.

Globalise the struggle! Globalise hope!

Cárteles alimentarios anglosajones.

Las causales de la hiperinflación alimentaria son múltiples, pero su meganegocio es el mismo como es idéntica la filiación de sus cárteles oligopólicos, en su aplastantemente mayoría anglosajones (mínimamente mezclados con sus aliados holandeses, suizos y franceses).

Un abordaje simplón se centrará actualmente en las “causas” de una mayor demanda proveniente de China e India que ha superado la oferta debido al “cambio climático” (la madre de todas las coartadas) y las sequías de la pampa argentina, los incendios de bosque en Rusia y las inundaciones de Australia, para citar los más aparatosos.

Otra “causa” iatrogénica (provocada “accidentalmente” y/o “colateralmente” por los humanos) es la conversión demencial de 40 por ciento del maíz por Estados Unidos –principal productor y exportador global– al bioetanol, locura a la que se trepó el Congreso mexicano, y la especulación financierista de los itamitas del gobierno calderonista, quienes pretenden haber “blindado” la tortilla (cuando han contribuido a su alza especulativa desde el Tratado de Libre Comercio de América del Norte hasta la compra de sus “derivados financieros”).

Otro factor determinante de la hiperinflación alimentaria, al unísono del alza de las materias primas en general, ha sido la “facilitación cuantitativa” del gobernador de la Reserva Federal, Ben Shalom Bernanke, una sicótica y masiva impresión de papel para intentar salvar a la banca israelí-anglosajona de su insolvencia.

Sea la causal que fuere y guste, la inmutable especulación financierista, como buitres en espera de su carroña, ha sacado jugosas ganancias “apalancadas”, cuando el volumen de “futuros” en las materias primas alimentarias se incrementó 23 por ciento en 2010 en la bolsa agroalimentaria de Chicago Mercantile Exchange.

En una interpelación pública al Congreso de Estados Unidos, Joel Newman, director ejecutivo de la American Feed Industry Association, fustigó a los “bancos de Wall Street” de causar la ruina alimentaria mediante su especulación.

En mis comentarios desde 2008 (La Jornada, Bajo la Lupa; 16, 23 y 27 de abril de 2008; 4 de agosto de 2008; 4 de agosto de 2010; 8 de octubre de 2010; 16 y 19 de enero de 2011) –que van desde la hipótesis de “la guerra alimentaria” de la dupla anglosajona de Estados Unidos y Gran Bretaña contra China e India, y explayan la especulación alimentaria fomentada por Goldman Sachs–, había señalado que la trasnacional alimentara Cargill, que exporta 25 por ciento de granos de Estados Unidos, opera con una importante rama financiera para “riesgos” en los mercados de futuros y cuenta con su propia firma de un hedge funds (“fondo de cobertura de riesgos”): Black River Asset Management, con activos por 10 mil millones de dólares.

En 2008, su alza sin precedentes había desencadenado revueltas en 30 países, en su mayoría aquellos en “vías de desarrollo”, ya que los “desarrollados” países anglosajones alardean encontrarse inmunes a su hiperinflación, debido a que su alimentación proviene de los “alimentos procesados”, por lo que solamente gastan 13 por ciento de sus ingresos en alimentos frente a los “subdesarrollados”, que procuran más del 50 por ciento en alimentos “no procesados”. Pero tal ha sido la constante en la disparidad alimentaria global y esto no es nada novedoso.

Lo novedoso consiste en que a inicios de 2011, países supuestamente “apacibles” y aliados de Estados Unidos y Francia, como Túnez, han sido derrocados por la “revolución del jazmín”, debido al desempleo universitario y a la hiperinflación alimentaria sumada del alza del petróleo.

La gráfica mensual de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (para enero) de su Índice de Precios Alimentarios exhibe un alza descomunal e ininterrumpidamente ascendente durante seis meses consecutivos, jamás alcanzada (un pico de 215 puntos: casi el doble de la puntuación de 2006) para el total de 55 materias primas alimentarias, entre quienes destacan maíz, trigo, azúcar, carne y aceite vegetal.

La trasnacional estadunidense Cargill –no olvidar que acapara el 25 por ciento de las exportaciones de granos de Estados Unidos y el 22 por ciento del mercado doméstico de carne, además de que abastece todos los huevos de los restaurantes McDonald’s en Estados Unidos y es el mayor productor de pollos en Tailandia– representa una empresa familiar, con un historial impresionante de 140 años, que no cotiza en la Bolsa de Valores.

En caso de cotizar, Cargill se encontraría entre las primeras trasnacionales de la clasificación de la revista Fortune 500.

Para el año fiscal 2009, Cargill obtuvo ingresos por 116 mil 600 millones de dólares (que la coloca en el primer lugar global en el rubro de los “alimentos”; y eso que no cotiza en la Bolsa) y cuenta con 160 mil empleados en 67 países (incluido México). Desde luego que no entraremos a la perturbadora discusión sobre sus abusos ambientales y en derechos humanos.

En forma interesante, Mosaic, Co, una subsidiaria de fertilizantes de Cargill, de la que posee las tres terceras partes de sus acciones, sí cotiza en la Bolsa (ingresos por 6 mil 700 millones de dólares en 2010) y es la principal productora de fosfato y la segunda de potasa en el mundo: ¡un oligopolio de fertilizantes dentro del oligopolio de los granos!

Otra trasnacional estadunidense –por cierto, fuertemente subsidiada por el gobierno de Estados Unidos, cuyos funcionarios y políticos han sido lubricados generosamente por sus cabilderos–, Archer Daniels Midland Company (ADM), opera los cereales y los aceites con poco miramiento al daño ambiental y cuenta con 270 plantas en el mundo con ingresos en 2009 por 69 mil 200 millones de dólares. Saturada con líos legales, ADM fue condenada por la “fijación del precio” de la lisina (cuyas hazañas fueron llevadas al cine).

El pulpo Kraft Foods, Inc, representa la mayor trasnacional de dulces, bebidas y alimentos en Estados Unidos, con más de 40 marcas en 155 países (Cadbury, Maxwell House, Nabisco, Oreo, Oscar Meyer, etcétera). Obtuvo ingresos por 40 mil 400 millones de dólares en 2009.

La anglo-holandesa Unilever, con 163 mil empleados mundialmente, obtuvo 57 mil 74 millones de dólares en 2009. Su característica es que posee más de 400 marcas, 13 de las cuales pertenecen a las “marcas multimillonarias” con ingresos mayores a 1 mil millones de dólares cada una (la más conocida es el té Lipton). En realidad, 25 del total de sus marcas constituyen el 70 por ciento de sus ventas.

Bunge Limited, extrañamente una trasnacional del paraíso fiscal británico de Las Bermudas y con sede convencional en White Plains (Estados Unidos), obtuvo ingresos por 41 mil 926 millones de dólares en 2009 y cuenta con 25 mil 945 empleados mundialmente. Es el mayor exportador de soya del mundo y tiene intereses en el mercado de alimentos procesados, así como en los granos y los fertilizantes.

La estadunidense Monsanto, con ingresos por 11 mil 740 millones en 2009, es considerada una de las trasnacionales más malignas y con una carga de juicios y protestas en los cuatro rincones del planeta. Monsanto dio el salto cuántico a la biotecnología para convertirse en líder de los polémicos alimentos genéticamente modificados (acapara el 90 por ciento) y con la “hormona bovina del crecimiento”. Detrás de la polémica Monsanto, la empresa estadunidense Pioneer Hi-Bred se ha posicionado en fechas recientes en el mundo de los alimentos genéticamente modificados.

Un grave error de juicio consiste en pretender aislar los ingresos colosales de las poderosas empresas trasnacionales de químicos y fertilizantes que han incursionado tangencialmente (y/o como integración horizontal y vertical) en el muy lucrativo negocio de los alimentos, como Dupont, BASF, Yara, JBS, etcétera.

Tampoco se debe dejar fuera del inventario a las poderosas procesadoras de todo tipo de carne roja, como las estadunidenses Smithfield Foods y Tyson Foods, con ingresos respectivamente de 14 mil 264 millones de dólares y 26 mil 700 millones de dólares en 2009, y puestas en la picota, como todo la industria carnívora (en el doble sentido de la palabra), en el célebre documental galardonado Food, Inc (puede descargarse gratuitamente por internet).

Un caso sui géneris lo constituye el diversificado conglomerado francés Louis Dreyfus Group, con intereses muy variados –desde la agricultura, pasando por los energéticos, hasta los bienes raíces– y presencia en 53 países, 35 mil empleados e ingresos por 20 mil millones de dólares.

No podemos despedirnos sin mencionar a la trasnacional suiza Nestlé (lugar 44 de la primeras 500 globales de la revista Fortune y la primera “cotizable” de todo género de alimentos sin procesar y procesables) que merece una enciclopedia especial: opera en 86 países del mundo, emplea a 283 mil personas y obtuvo unos azorantes ingresos por casi 100 mil millones de dólares en 2009.

Una de las filiales fiscales “latinoamericanas” de Nestlé fue vergonzosamente atrapada en el contrabando de “polvo blanco” en Guatemala, que no era precisamente leche en polvo de la marca Nido, y en el que no viene al caso insistir.

La clasificación de la revista Fortune 500 subdivide el negocio de los alimentos en varios rubros, que representan un supernegocio: tiendas de fármacos y alimentos, productos alimenticios de consumo, producción de alimentos y servicios de alimentos.

Como se quiera ver o clasificar, los “alimentos” –por su producción, procesamiento, servicios y consumo– son una verdadera mina de oro y representan uno de los principales meganegocios del planeta, en el que nadie alcanza a la estadunidense Cargill en el mercado de los granos, sin necesidad de cotizar en la Bolsa, ni a la suiza Nestlé en el rubro de los alimentos procesados, cuando los dos solos capturan ingresos por más de 200 mil millones de dólares al año.

Lo peor radica en su uso con fines geopolíticos –nuestra hipótesis de “guerra alimentaria”– para dominar a los pueblos y países de la Tierra que ostenta más de 1 mil millones de hambrientos.

A esta barbarie globalizada controlada por el pernicioso oligopolio de los cárteles anglosajones, todavía existen quienes se atreven a tildarla de “civilización neoliberal”.

*Catedrático de geopolítca y negocios internacionales en la Universidad Nacional Autónoma de México

Alfredo Jalife-Rahme *

*Catedrático de geopolítca y negocios internacionales en la Universidad Nacional Autónoma de México

http://contralinea.info/archivo-revista/index.php/2011/01/30/el-meganegocio-de-los-carteles-alimentarios-anglosajones/

Arundhati Roy: Indigenous movements are our only hope.

The Indian Government which was one of the leading countries in the Non-Aligned Movement during the cold war, has now opted to being completely aligned. It calls itself a natural ally of Israel and the US. In 1990 it embraced the Free Market. Since then, structural adjustment, privatization and huge infrastructural projects like dams and power plants and mines have resulted in the displacement of hundreds of thousands of people. India probably has the largest population of internally displaced people in the world. The largest majority of these people belong to indigenous tribal
communities or to the Dalit (untouchable) castes.

The present government is headed by stooges of the IMF and the corporate world. The Prime Minister of the world’s largest democracy, Mr Manmohan Singh has never won an election in his life. The Home Minister P.Chidambaram is a corporate lawyer who has represented many major mining corporations and also the infamous Enron. He has said that he visualizes 80% of the Indian population living in cities. This would mean social engineering on a scale that no governmet has ever dreamt of. Roughly moving about 500 million people off their lands. It can only be done if India turns into a military/police state.

But even as the rural poor are being displaced from their lands at an unprecedented pace, when they arrive in the cities, living in slums and shanty towns, forming the bulk of the virtually slave labour that builds the new, glittering cities, when their work is done they are driven out of the cities too. We have a population of 800 million people living on less than half a dollar a day. They are what the Nazis used to call “superfluous eaters”. The government wants to be rid off them.

It’s the same old story. You in the Americas know it better than almost anybody else. If you look at a map of India you will see that the forests, the massive mineral wealth, the indigenous tribes are stacked up on top of each other. The bauxite alone is valued at 4 trillion dollars..Around 2005 the Government signed hundreds of MOUs (Memorandums of Understanding) with private corporations for massive mining and infrastructure projects. They tried to start work, but came up against a very, very strong resistance, not just by the party that is called the Communist Party of India (Maoist), but a whole spectrum of resistance—a biodiversity of resistance—that ranges from Gandhian, to Socialist, to indigenous militancy, to a classic, Maoist armed struggle. The Government branded them all Maoist and the Prime Minister called them —the poorest people in the country—India’s largest internal security threat. All these movements, whether or not they have taken to arms are being crushed by violent means.

The Naxalite movement began in one district in West Bengal called Naxalbari in 1967. The Party itself was called the CPI(ML) Communist Party of India (Marxist-Leninist). It’s central political activity had to do with Land Reform. It was met with military and police repression in which the party was virtually physically annihilated. The Party split and re-split. New parties appeared with slight variations of the original ideology. But each time it appeared to have been wiped out, it rose from the dead, spreading across the country. It was particularly strong in the State of Andhra Pradesh where it called itself the Peoples War Group and then later just Peoples’ War (PW). In 2004 it was virtually routed from there and many cadre escaped to the forests of Chhattisgarh where they joined their colleagues who had been working with the tribal people for about thirty years. Now, suddenly the forest fortress into which they retreated has turned out to be a treasure trove for the coprorates and the Naxalites are being called the greates internal security threat.

Indigenous movements and struggles are on the rise everywhere in the world; especially in Latin America they are strongly questioning governments and corporations and is some cases as in Bolivia and Ecuador they face the dilemma of taking power or not, and they are advocating for a new vision of human life: “sumak kawsay” (good living) in quechua language, that harmonizes man and nature, dismissing the principles of capitalism.

These movements are our only hope. While communist resistance movements including guerillas war may have something to teach us about resistance, I do not believe they have the vision or the imagination to show us a way of sustainable living.

Women in the movement

Almost every resistance movement in India has women in front. This is among the most wonderful things about this place. Even the cadres of the PLGA (Peoples Liberation guerilla Army) are about 45% women. Though the Maoists cannot yet be called totally egalitarian, they appear to be more so on this question than other political parties.

Future of the movement

To begin with, I think, serious escalation. The Indian Government has made promises to the Corporations and here ‘creating a good investment climate’ means nothing but a war against the poor. But India is in a peculiar position. Unlike Western countries which were developing democracy at home while committing genocide in their colonies in order to extract raw materials to feed their industry, India today, which markets itself as the worlds’ largest democracy is having to colonize it’s own nether regions, to eat its own limbs. But the limbs are refusing to be eaten. The situation is this: For five years the poorest people in the world have managed to more or less hold off the richest corporations. It could be that the people of this country, with all their wisdom and resilience will win. If they do, they will make history. Maybe they will show the world a new way of doing things.

If they lose, it will be a defeat of the kind that the poor the world over have experience century after century. The fight is on. International solidarity helps, but increasingly, the fight has to be on the ground. Local, militant and impossible to co-opt.

http://desinformemonos.org


@twewwter

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