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ENTRE LA LUZ Y LA SOMBRA.

ENTRE LA LUZ Y LA SOMBRA.

En La Realidad, Planeta Tierra.

Mayo del 2014.

Compañera, compañeroa, compañero:

Buenas noches, tardes, días en cualesquiera que sea su geografía, su tiempo y su modo.

Buenas madrugadas.

Quisiera pedirles a las compañeras, compañeros y compañeroas de la Sexta que vienen de otras partes, especialmente a los medios libres compañeros, su paciencia, tolerancia y comprensión para lo que voy a decir, porque éstas serán mis últimas palabras en público antes de dejar de existir.

Me dirijo a ustedes y a quienes a través de ustedes nos escuchan y miran.

Tal vez al inicio, o en el transcurso de estas palabras vaya creciendo en su corazón la sensación de que algo está fuera de lugar, de que algo no cuadra, como si estuvieran faltando una o varias piezas para darle sentido al rompecabezas que se les va mostrando. Como que de por sí falta lo que falta.

Tal vez después, días, semanas, meses, años, décadas después se entienda lo que ahora decimos.

Mis compañeras y compañeros del EZLN en todos sus niveles no me preocupan, porque de por sí es nuestro modo acá: caminar, luchar, sabiendo siempre que siempre falta lo que falta.

Además de que, que no se ofenda nadie, la inteligencia de l@s compas zapatistas está muy por arriba del promedio.

Por lo demás, nos satisface y enorgullece que sea ante compañeras, compañeros y compañeroas, tanto del EZLN como de la Sexta, que se da a conocer esta decisión colectiva.

Y qué bueno que será por lo medios libres, alternativos, independientes, que este archipiélago de dolores, rabias y digna lucha que nos llamamos “la Sexta” tendrá conocimiento de esto que les diré, donde quiera que se encuentren.

Si a alguien más le interesa saber qué pasó este día tendrá que acudir a los medios libres para enterarse.

Va pues. Bienvenidas y bienvenidos a la realidad zapatista.

I.- Una decisión difícil.

Cuando irrumpimos e interrumpimos en 1994 con sangre y fuego, no iniciaba la guerra para nosotras, nosotros los zapatistas.

La guerra de arriba, con la muerte y la destrucción, el despojo y la humillación, la explotación y el silencio impuestos al vencido, ya la veníamos padeciendo desde siglos antes.

Lo que para nosotros inicia en 1994 es uno de los muchos momentos de la guerra de los de abajo contra los de arriba, contra su mundo.

Esa guerra de resistencia que día a día se bate en las calles de cualquier rincón de los cinco continentes, en sus campos y en sus montañas.

Era y es la nuestra, como la de muchos y muchas de abajo, una guerra por la humanidad y contra el neoliberalismo.

Contra la muerte, nosotros demandamos vida.
Contra el silencio, exigimos la palabra y el respeto.
Contra el olvido, la memoria.
Contra la humillación y el desprecio, la dignidad.
Contra la opresión, la rebeldía.
Contra la esclavitud, la libertad.
Contra la imposición, la democracia.
Contra el crimen, la justicia.

¿Quién con un poco de humanidad en las venas podría o puede cuestionar esas demandas?

Y en ese entonces muchos escucharon.

La guerra que levantamos nos dio el privilegio de llegar a oídos y corazones atentos y generosos en geografías cercanas y alejadas.

Faltaba lo que faltaba, y falta lo que falta, pero conseguimos entonces la mirada del otro, su oído, su corazón.

Entonces nos vimos en la necesidad de responder a una pregunta decisiva:

“¿Qué sigue?”

En las tétricas cuentas de la víspera no entraba la posibilidad de plantearnos pregunta alguna. Así que esa pregunta nos llevó a otras:

¿Preparar a los que siguen en la ruta de la muerte?

¿Formar más y mejores soldados?

¿Invertir empeños en mejorar nuestra maltrecha maquinaria de guerra?

¿Simular diálogos y disposición para la paz, pero seguir preparando nuevos golpes?

¿Matar o morir como único destino?

¿O debíamos reconstruir el camino de la vida, ése que habían roto y siguen rompiendo desde arriba?

El camino no sólo de los pueblos originarios, también de trabajadores, estudiantes, maestros, jóvenes, campesinos, además de todas las diferencias que se celebran arriba, y abajo se persiguen y se castigan.

¿Debíamos inscribir nuestra sangre en el camino que otros dirigen hacia el Poder o debíamos voltear el corazón y la mirada a los que somos y a los que son lo que somos, es decir los pueblos originarios, guardianes de la tierra y la memoria?

Nadie lo escuchó entonces, pero en los primeros balbuceos que fueron nuestras palabras advertimos que nuestro dilema no estaba entre negociar o combatir, sino entre morir o vivir.

Quien hubiera advertido entonces que ese temprano dilema no era individual, tal vez hubiera entendido mejor lo que ha ocurrido en la realidad zapatista los últimos 20 años.

Pero les decía yo que nos topamos con esa pregunta y ese dilema.

Y elegimos.

Y en lugar de dedicarnos a formar guerrilleros, soldados y escuadrones, preparamos promotores de educación, de salud, y se fueron levantando las bases de la autonomía que hoy maravilla al mundo.

En lugar de construir cuarteles, mejorar nuestro armamento, levantar muros y trincheras, se levantaron escuelas, se construyeron hospitales y centros de salud, mejoramos nuestras condiciones de vida.

En lugar de luchar por ocupar un lugar en el Partenón de las muertes individualizadas de abajo, elegimos construir la vida.

Esto en medio de una guerra que no por sorda era menos letal.

Porque, compas, una cosa es gritar “no están solos” y otra enfrentar sólo con el cuerpo una columna blindada de tropas federales, como ocurrió en la zona de Los Altos de Chiapas, y a ver si hay suerte y alguien se entera, y a ver si hay un poco más de suerte y el que se entera se indigna, y otro poco más de suerte y el que se indigna hace algo.

En el entretanto, las tanquetas son frenadas por las mujeres zapatistas, y a falta de parque fue con mentadas de madre y piedras que la serpiente de acero tuvo que echarse para atrás.

Y en la zona norte de Chiapas, padecer el nacimiento y desarrollo de las guardias blancas, recicladas entonces como paramilitares; y en la zona Tzotz Choj las agresiones continuas de organizaciones campesinas que de “independientes” a veces ni el nombre tienen; y en la zona de la Selva Tzeltal la combinación de paramilitares y contras.

Y una cosa es gritar “todos somos marcos” o “no todos somos marcos”, según el caso o cosa, y otra la persecución con toda la maquinaria de guerra, la invasión de poblados, el “peinado” de montañas, el uso de perros adiestrados, las aspas de los helicópteros artillados alborotando los copetes de las ceibas, el “vivo o muerto” que nació en los primeros días de enero de 1994 y alcanzó su nivel más histérico en 1995 y el resto del sexenio del ahora empleado de una trasnacional, y que esta zona de Selva Fronteriza padeció desde 1995 y a la que se suma después la misma secuencia de agresiones de organizaciones campesinas, uso de paramilitares, militarización, hostigamiento.

Si hay algún mito en todo esto no es el pasamontañas, sino la mentira que repiten desde esos días, incluso retomada por personas con altos estudios, de que la guerra contra los zapatistas sólo duró 12 días.

No haré un recuento detallado. Alguien con un poco de espíritu crítico y seriedad puede reconstruir la historia, y sumar y restar para sacar la cuenta, y decir si fueron y son más los reporteros que los policías y soldados; si fueron más los halagos que las amenazas e insultos, si el precio que se ponía era para ver el pasamontañas o para capturarlo “vivo o muerto”.

En esas condiciones, algunas veces sólo con nuestras fuerzas y otras con el apoyo generoso e incondicional de gente buena de todo el mundo, se fue avanzando en la construcción aún inacabada, es cierto, pero ya definida de lo que somos.

No es entonces una frase, afortunada o desafortunada, según se le vea desde arriba o desde abajo, la de “aquí estamos los muertos de siempre, muriendo de nuevo, pero ahora para vivir”. Es la realidad.

Y casi 20 años después…

El 21 de diciembre del 2012, cuando la política y el esoterismo coincidían, como otras veces, en predicar catástrofes que siempre son para los de siempre, los de abajo, repetimos el golpe de mano del 1 de enero del 94 y, sin disparar ni un solo tiro, sin armas, con nuestro solo silencio, postramos de nuevo la soberbia de las ciudades cuna y nido del racismo y el desprecio.

Si el primero de enero de 1994, miles de hombres y mujeres sin rostro atacaron y rindieron las guarniciones que protegían las ciudades, el 21 de diciembre del 2012 fueron decenas de miles que tomaron sin palabras los edificios desde donde se celebraba nuestra desaparición.

El sólo hecho inapelable de que el EZLN no sólo no se había debilitado, mucho menos desaparecido, sino que había crecido cuantitativa y cualitativamente hubiera bastado para que cualquier mente medianamente inteligente se diera cuenta de que, en esos 20 años, algo había cambiado al interior del EZLN y de las comunidades.

Tal vez más de alguno piense que nos equivocamos al elegir, que un ejército no puede ni debe empeñarse en la paz.

Por muchas razones, cierto, pero la principal era y es porque de esa forma terminaríamos por desaparecer.

Tal vez es cierto. Tal vez nos equivocamos al elegir cultivar la vida en lugar de adorar a la muerte.

Pero nosotros elegimos no escuchando a los de afuera. No a quienes siempre demandan y exigen la lucha a muerte, mientras los muertos los pongan otros.

Elegimos mirándonos y escuchándonos, siendo el Votán colectivo que somos.

Elegimos la rebeldía, es decir, la vida.

Eso no quiere decir que no supiéramos que la guerra de arriba trataría y trata de imponer de nuevo su dominio sobre nosotros.

Supimos y sabemos que una y otra vez habremos de defender lo que somos y como somos.

Supimos y sabemos que seguirá habiendo muerte para que haya vida.

Supimos y sabemos que para vivir, morimos.

II.- ¿Un fracaso?

Dicen por ahí que no hemos logrado nada para nosotros.

No deja de sorprender que se maneje con tanto desparpajo esta posición.

Piensan que los hijos e hijas de los comandantes y comandantas deberían disfrutar de viajes al extranjero, de estudios en escuelas privadas y luego de altos puestos en la empresa o la política. Que en lugar de trabajar la tierra para arrancarle con sudor y empeño el alimento, deberían lucirse en las redes sociales divirtiéndose en los antros, exhibiendo lujos.

Tal vez los subcomandantes deberían procrear y heredar a sus descendientes los cargos, las prebendas, los templetes, como hacen los políticos de todo el espectro.

Tal vez deberíamos, como los dirigentes de la CIOAC-H y de otras organizaciones campesinas, recibir privilegios y paga en proyectos y apoyos, quedarnos con la mayor parte y dejar a las bases sólo unas migajas, a cambio de que cumplan las órdenes criminales que vienen de más arriba.

Pero es cierto, no hemos logrado nada de eso para nosotros.

Difícil de creer que, 20 años después de aquel “nada para nosotros”, resultara que no era una consigna, una frase buena para carteles y canciones, sino una realidad, la realidad.

Si el ser consecuentes es un fracaso, entonces la incongruencia es el camino del éxito, la ruta al Poder.

Pero nosotros no queremos ir para allá.

No nos interesa.

En esos parámetros preferimos fracasar que triunfar.

III.- El relevo.

En estos 20 años ha habido un relevo múltiple y complejo en el EZLN.

Algunos han advertido sólo el evidente: el generacional.

Ahora están haciendo la lucha y dirigiendo la resistencia quienes eran pequeños o no habían nacido al inicio del alzamiento.

Pero algunos estudiosos no se han percatado de otros relevos:

El de clase: del origen clase mediero ilustrado, al indígena campesino.

El de raza: de la dirección mestiza a la dirección netamente indígena.

Y el más importante: el relevo de pensamiento: del vanguardismo revolucionario al mandar obedeciendo; de la toma del Poder de Arriba a la creación del poder de abajo; de la política profesional a la política cotidiana; de los líderes, a los pueblos; de la marginación de género, a la participación directa de las mujeres; de la burla a lo otro, a la celebración de la diferencia.

No me extenderé más sobre esto, porque ha sido precisamente el curso “La Libertad según l@s zapatistas” la oportunidad de constatar si en territorio organizado vale más el personaje que la comunidad.

En lo personal no entiendo por qué gente pensante que afirma que la historia la hacen los pueblos, se espante tanto ante la existencia de un gobierno del pueblo donde no aparecen los “especialistas” en ser gobierno.

¿Por qué les da terror el que sean los pueblos los que manden, los que dirijan sus pasos propios?

¿Por qué mueven la cabeza con desaprobación frente al mandar obedeciendo?

El culto al individualismo encuentra en el culto al vanguardismo su extremo más fanático.

Y ha sido eso precisamente, el que los indígenas manden y que ahora un indígena sea el vocero y jefe, lo que los aterra, los aleja, y finalmente se van para seguir buscando alguien que precise de vanguardias, caudillos y líderes. Porque también hay racismo en la izquierda, sobre todo en la que se pretende revolucionaria.

El ezetaelene no es de ésos. Por eso no cualquiera puede ser zapatista.

IV.- Un holograma cambiante y a modo. Lo que no será.

Antes del amanecer de 1994, pasé 10 años en estas montañas. Conocí y traté personalmente a algunos en cuya muerte morimos un mucho. Conozco y trato desde entonces con otros y otras más que hoy están aquí como nosotros.

Muchas madrugadas me encontré a mí mismo tratando de digerir las historias que me contaban, los mundos que dibujaban con silencios, manos y miradas, su insistencia en señalar algo más allá.

¿Era un sueño el mundo ése, tan otro, tan lejano, tan ajeno?

A veces pensé que se habían adelantado, que las palabras que nos guiaron y guían venían de tiempos para los que no habían aún calendarios, perdidos como estaban en geografías imprecisas: siempre el sur digno omnipresente en todos los puntos cardinales.

Luego supe que no me hablaban de un mundo inexacto y, por lo tanto, improbable.

Ese mundo ya andaba con su paso.

Ustedes, ¿no lo vieron? ¿No lo ven?

No hemos engañado a nadie de abajo. No escondemos que somos un ejército, con su estructura piramidal, su centro de mando, sus decisiones de arriba hacia abajo. No por congraciarnos con libertarios o por moda negamos lo que somos.

Pero cualquiera puede ver ahora si el nuestro es un ejército que suplante o impone.

Y debo decir esto, que ya he pedido la autorización del compañero Subcomandante Insurgente Moisés para hacerlo:

Nada de lo que hemos hecho, para bien o para mal, hubiera sido posible si un ejército armado, el zapatista de liberación nacional, no se hubiera alzado contra el mal gobierno ejerciendo el derecho a la violencia legítima. La violencia del de abajo frente a la violencia del de arriba.

Somos guerreros y como tales sabemos cuál es nuestro papel y nuestro momento.

En la madrugada del día primero del primer mes del año de 1994, un ejército de gigantes, es decir, de indígenas rebeldes, bajó a las ciudades para con su paso sacudir el mundo.

Apenas unos días después, con la sangre de nuestros caídos aún fresca en las calles citadinas, nos dimos cuenta de que los de afuera no nos veían.

Acostumbrados a mirar desde arriba a los indígenas, no alzaban la mirada para mirarnos.

Acostumbrados a vernos humillados, su corazón no comprendía nuestra digna rebeldía.

Su mirada se había detenido en el único mestizo que vieron con pasamontañas, es decir, que no miraron.

Nuestros jefes y jefas dijeron entonces:

“Sólo lo ven lo pequeño que son, hagamos a alguien tan pequeño como ellos, que a él lo vean y por él nos vean”

Empezó así una compleja maniobra de distracción, un truco de magia terrible y maravillosa, una maliciosa jugada del corazón indígena que somos, la sabiduría indígena desafiaba a la modernidad en uno de sus bastiones: los medios de comunicación.

Empezó entonces la construcción del personaje llamado “Marcos”.

Les pido que me sigan en este razonamiento:

Supongamos que es posible otra forma de neutralizar a un criminal. Por ejemplo, creándole su arma homicida, hacerle creer que es efectiva, conminarlo a construir, en base a esa efectividad, todo su plan, para, en el momento en que se prepara para disparar, el “arma” vuelva a ser lo que siempre fue: una ilusión.

El sistema entero, pero sobre todo sus medios de comunicación, juegan a construir famas para luego destruirlas si no se pliegan a sus designios.

Su poder residía (ya no, han sido desplazados en eso por las redes sociales) en decidir qué y quién existía en el momento en que elegían qué nombraban y qué callaban.

En fin, no me hagan mucho caso, como se ha demostrado en estos 20 años, yo no sé nada de medios masivos de comunicación.

El caso es que el SupMarcos pasó de ser un vocero a ser un distractor.

Si el camino de la guerra, es decir, de la muerte, nos había tomado 10 años; el de la vida tomó más tiempo y requirió más esfuerzo, por no hablar de sangre.

Porque, aunque no lo crean, es más fácil morir que vivir.

Necesitábamos tiempo para ser y para encontrar a quien supiera vernos como lo que somos.

Necesitábamos tiempo para encontrar a quien nos viera no hacia arriba, no hacia abajo, que de frente nos viera, que nos viera con mirada compañera.

Les decía que empezó entonces la construcción del personaje.

Marcos un día tenía los ojos azules, otro día los tenía verdes, o cafés, o miel, o negros, todo dependiendo de quién hiciera la entrevista y tomara la foto. Así fue reserva en equipos de futbol profesional, empleado en tiendas departamentales, chofer, filósofo, cineasta, y los etcéteras que pueden encontrar en los medios de paga de esos calendarios y en diversas geografías. Había un Marcos para cada ocasión, es decir, para cada entrevista. Y no fue fácil, créanme, no había entonces wikipedia y si venían del Estado Español tenía que investigar si el corte inglés, por ejemplo, era un corte de traje típico de Inglaterra, una tienda de abarrotes, o una tienda departamental.

Si me permiten definir a Marcos el personaje entonces diría sin titubear que fue una botarga.

Digamos que, para que me entiendan, Marcos era un Medio No Libre (ojo: que no es lo mismo que ser un medio de paga).

En la construcción y mantenimiento del personaje tuvimos algunos errores.

“Es de humanos el herrar”, dijo el herrero.

Durante el primer año agotamos, como quien dice, el repertorio de “Marcos” posibles. Así que para inicios de 1995 estábamos en apuros y el proceso de los pueblos estaba en sus primeros pasos.

Así que en 1995 ya no sabíamos cómo hacerle. Pero entonces es cuando Zedillo, con el PAN de la mano, “descubre” a Marcos con el mismo método científico con que encuentra osamentas, es decir, por delación esotérica.

La historia del tampiqueño nos dio aire, aunque el fraude posterior de la Paca de Lozano nos hizo temer que la prensa de paga cuestionara también el “desenmascaramiento” de Marcos y descubriera que era un fraude más. Afortunadamente no fue así. Como ésa, los medios siguieron tragando otras ruedas de molino semejantes.

Un tiempo después el tampiqueño llegó a estas tierras. Junto con el Subcomandante Insurgente Moisés, hablamos con él. Le ofrecimos entonces dar una conferencia conjunta, así podría él librarse de la persecución puesto que sería evidente que no eran Marcos y él la misma persona. No quiso. Vino a vivir acá. Salió algunas veces y su rostro puede encontrarse en las fotografías de los velorios de sus padres. Si quieren pueden entrevistarlo. Ahora vive en una comunidad, en…. Ah, no quiere que sepan dónde mero vive. No diremos nada más para que él, si así lo desea algún día, pueda contar la historia que vivió desde el 9 de febrero de 1995. Por nuestra parte sólo nos queda agradecerle que nos haya pasado datos que cada tanto usamos para alimentar la “certeza” de que el SupMarcos no es lo que es en realidad, es decir, una botarga o un holograma, sino un profesor universitario, originario del ahora doloroso Tamaulipas.

En el entretanto seguíamos buscando, buscándolas, buscándolos a ustedes, a quienes ahora están aquí y a quienes no están aquí pero están.

Lanzamos una y otra iniciativas para encontrar al otro, a la otra, a lo otro compañero. Diferentes iniciativas, tratando de encontrar la mirada y el oído que necesitamos y merecemos.

En el entretanto, seguía el avance de los pueblos y el relevo del que se ha hablado mucho o poco, pero que se puede constatar directamente, sin intermediarios.

En la búsqueda de lo otro, una y otra vez fracasamos.

A quien encontrábamos o nos quería dirigir o quería que lo dirigiéramos.

Había quienes se acercaban y lo hacían con el afán de usarnos, o para mirar hacia atrás, sea con la nostalgia antropológica, sea con la nostalgia militante.

Así para unos éramos comunistas, para otros trotskistas, para otros anarquistas, para otros maoístas, para otros milenaristas, y ahí les dejo varios “istas” para que pongan lo que sea de su conocimiento.

Así fue hasta la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, la más audaz y la más zapatista de las iniciativas que hemos lanzado hasta ahora.

Con la Sexta al fin hemos encontrado quien nos mira de frente y nos saluda y abraza, y así se saluda y abraza.

Con la Sexta al fin los encontramos a ustedes.

Por fin, alguien que entendía que no buscábamos ni pastores que nos guiaran, ni rebaños a los cuales conducir a la tierra prometida. Ni amos ni esclavos. Ni caudillos ni masas sin cabeza.

Pero faltaba ver si era posible que miraran y escucharan lo que siendo somos.

Al interior, el avance de los pueblos había sido impresionante.

Entonces vino el curso “La Libertad según l@s zapatistas”.

En 3 vueltas, nos dimos cuenta de que ya había una generación que podía mirarnos de frente, que podía escucharnos y hablarnos sin esperar guía o liderazgo, ni pretender sumisión ni seguimiento.

Marcos, el personaje, ya no era necesario.

La nueva etapa en la lucha zapatista estaba lista.

Pasó entonces lo que pasó y muchas y muchos de ustedes, compañeras y compañeros de la Sexta, lo conocen de manera directa.

Podrán decir luego que lo del personaje fue ocioso. Pero una revisión honesta de esos días dirá de cuántas y cuántos voltearon a mirarnos, con agrado o desagrado, por los desfiguros de una botarga.

Así que el relevo de mando no se da por enfermedad o muerte, ni por desplazamiento interno, purga o depuración.

Se da lógicamente de acuerdo a los cambios internos que ha tenido y tiene el EZLN.

Sé que eso no cuadra con los esquemas cuadrados que en los distintos arriba hay, pero eso la verdad nos tiene sin cuidado.

Y si esto arruina la perezosa y pobre elaboración de los rumorólogos y zapatólogos de Jovel, pues ni modos.

Ni estoy ni he estado enfermo, ni estoy ni he estado muerto.

O sí, aunque tantas veces me mataron, tantas veces me morí, y de nuevo estoy aquí.

Si alentamos esos rumores fue porque así convenía.

El último gran truco del holograma fue simular enfermedad terminal, e incluso todas las muertes que ha padecido.

Por cierto, lo de “si su salud lo permite”, que el Subcomandante Insurgente Moisés usó en el comunicado anunciando la compartición con el CNI, era un equivalente a “si el pueblo lo pide” o “si las encuestas me favorecen” o “si dios me da licencia” u otros lugares comunes que han sido la muletilla en la clase política en los últimos tiempos.

Si me permiten un consejo: deberían cultivar un poco el sentido del humor, no sólo por salud mental y física, también porque sin sentido del humor no van a entender al zapatismo. Y el que no entiende, juzga; y el que juzga, condena.

En realidad ésa ha sido la parte más sencilla del personaje. Para alimentar el rumor sólo fue necesario decirle a algunas personas en específico: “te voy a decir un secreto pero prométeme que no se lo vas a contar nadie”.

Por supuesto que lo contaron.

Los principales colaboradores involuntarios del rumor de enfermedad y muerte han sido los “expertos en zapatología” que en la soberbia Jovel y en la caótica Ciudad de México presumen su cercanía con el zapatismo y el profundo conocimiento que de él tienen, además, claro, de los policías que también cobran como periodistas, de los periodistas que cobran como policías, y de l@s periodistas que sólo cobran, y mal, como periodistas.

Gracias a todas y todos ellos y ellas. Gracias por su discreción. Hicieron exactamente como suponíamos que iban a hacer. Lo único malo de todo esto, es que dudo que ahora alguien les confíe ningún secreto.

Es nuestra convicción y nuestra práctica que para rebelarse y luchar no son necesarios ni líderes ni caudillos ni mesías ni salvadores. Para luchar sólo se necesitan un poco de vergüenza, un tanto de dignidad y mucha organización.

Lo demás, o sirve al colectivo o no sirve.

Ha sido particularmente cómico lo que el culto al individuo ha provocado en los politólogos y analistas de arriba. Ayer dijeron que el futuro de este pueblo mexicano dependía de la alianza de 2 personalidades. Antier dijeron que Peña Nieto se independizaba de Salinas de Gortari, sin darse cuenta de que, entonces, si criticaban a Peña Nieto, se ponían del lado de Salinas de Gortari; y que si criticaban a éste último, apoyaban a Peña Nieto. Ahora dicen que hay que optar por un bando en la lucha de arriba por el control de las telecomunicaciones, así que o estás con Slim o estás con Azcárraga-Salinas. Y más arriba, o con Obama o con Putin.

Quienes hacia arriba suspiran y miran pueden seguir buscando su líder; pueden seguir pensando que ahora sí se van a respetar los resultados electorales; que ahora sí Slim va a apoyar la opción electoral de izquierda; que ahora sí en Game of Thrones van a aparecer los dragones y las batallas; que ahora sí en la serie televisiva The Walking Dead, Kirkman se va a apegar al comic; que ahora sí las herramientas hechas en china no se van a quebrar a la primera vuelta; que ahora sí el futbol va a ser deporte y no negocio.

Y sí, puede que en algunos de los casos sí le atinen, pero no hay que olvidar que en todos ellos son meros espectadores, es decir, consumidores pasivos.

Quienes amaron y odiaron al SupMarcos ahora saben que han odiado y amado a un holograma. Sus amores y odios han sido, pues, inútiles, estériles, vacíos, huecos.

No habrá entonces casa-museo o placas de metal en donde nací y crecí. Ni habrá quien viva de haber sido el subcomandante Marcos. Ni se heredará su nombre ni su cargo. No habrán viajes todo pagado para dar pláticas en el extranjero. No habrá traslado ni atención en hospitales de lujo. No habrán viudas ni hereder@s. No habrán funerales, ni honores, ni estatuas, ni museos, ni premios, ni nada de lo que el sistema hace para promover el culto al individuo y para menospreciar al colectivo.

El personaje fue creado y ahora sus creadores, los zapatistas y las zapatistas, lo destruimos.

Si alguien entiende esta lección que dan nuestras compañeras y compañeros, habrá entendido uno de los fundamentos del zapatismo.

Así que en los últimos años ha pasado lo que ha pasado.

Entonces vimos que la botarga, el personaje, el holograma pues, ya no era necesario.

Una y otra vez planeamos, y una y otra vez esperamos el momento indicado: el calendario y la geografía precisas para mostrar lo que en verdad somos a quienes son en verdad.

Entonces llegó Galeano con su muerte a marcarnos la geografía y el calendario: “aquí, en La Realidad; ahora: en el dolor y la rabia

V.- El dolor y la Rabia. Susurros y gritos.

Cuando llegamos al caracol aquí en La Realidad, sin que nadie nos lo dijera empezamos a hablar en susurros.

Quedo hablaba nuestro dolor, quedito nuestra rabia.

Como si tratáramos de evitar que al Galeano lo ahuyentaran los ruidos, los sonidos que le eran ajenos.

Como si nuestras voces y pasos lo llamaran.

Espera compa”, decía nuestro silencio.

No te vayas”, susurraban las palabras.

Pero hay otros dolores y otras rabias.

Ahora mismo, en otros rincones de México y del mundo, un hombre, una mujer, unoa otroa, un niño, una niña, un anciano, una anciana, una memoria, es golpeada a mansalva, rodeada por el sistema hecho crimen voraz, es garroteada, macheteada, baleada, rematada, arrastrada entre burlas, abandonada, recuperado y velado su cuerpo, enterrada su vida.

Sólo algunos nombres:

Alexis Benhumea, asesinado en el Estado de México.
Francisco Javier Cortés, asesinado en el Estado de México.
Juan Vázquez Guzmán, asesinado en Chiapas.
Juan Carlos Gómez Silvano, asesinado en Chiapas.
El compa Kuy, asesinado en el DF.
Carlo Giuliani, asesinado en Italia.
Aléxis Grigoropoulos, asesinado en Grecia.
Wajih Wajdi al-Ramahi, asesinado en un Campo de refugiados en la ciudad cisjordana de Ramala. 14 años, asesinado de un tiro en la espalda desde un puesto de observación del ejército israelí, no había marchas, ni protestas ni nada en la calle.
Matías Valentín Catrileo Quezada, mapuche asesinado en Chile.
Teodulfo Torres Soriano, compa de la Sexta desaparecido en la Ciudad de México.
Guadalupe Jerónimo y Urbano Macías, comuneros de Cherán, asesinados en Michoacán.
Francisco de Asís Manuel, desaparecido en Santa María Ostula
Javier Martínes Robles, desaparecido en Santa María Ostula
Gerardo Vera Orcino, desaparecido en Santa María Ostula
Enrique Domínguez Macías, desaparecido en Santa María Ostula
Martín Santos Luna, desaparecido en Santa María Ostula
Pedro Leyva Domínguez, asesinado en Santa María Ostula.
Diego Ramírez Domínguez, asesinado en Santa María Ostula.
Trinidad de la Cruz Crisóstomo, asesinado en Santa María Ostula.
Crisóforo Sánchez Reyes, asesinado en Santa María Ostula.
Teódulo Santos Girón, desparecido en Santa María Ostula.
Longino Vicente Morales, desaparecido en Guerrero.
Víctor Ayala Tapia, desaparecido en Guerrero.
Jacinto López Díaz “El Jazi”, asesinado en Puebla.
Bernardo Vázquez Sánchez, asesinado en Oaxaca
Jorge Alexis Herrera, asesinado en Guerrero.
Gabriel Echeverría, asesinado en Guerrero.
Edmundo Reyes Amaya, desaparecido en Oaxaca.
Gabriel Alberto Cruz Sánchez, desaparecido en Oaxaca.
Juan Francisco Sicilia Ortega, asesinado en Morelos.
Ernesto Méndez Salinas, asesinado en Morelos.
Alejandro Chao Barona, asesinado en Morelos.
Sara Robledo, asesinada en Morelos.
Juventina Villa Mojica, asesinada en Guerrero.
Reynaldo Santana Villa, asesinado en Guerrero.
Catarino Torres Pereda, asesinado en Oaxaca.
Bety Cariño, asesinada en Oaxaca.
Jyri Jaakkola, asesinado en Oaxaca.
Sandra Luz Hernández, asesinada en Sinaloa.
Marisela Escobedo Ortíz, asesinada en Chihuahua.
Celedonio Monroy Prudencio, desaparecido en Jalisco.
Nepomuceno Moreno Nuñez, asesinado en Sonora.

Los y las migrantes desparecidas forzosamente y probablemente asesinadas en cualquier rincón del territorio mexicano.

Los presos a quienes se quiere matar en vida: Mumia Abu Jamal, Leonard Peltier, los Mapuche, Mario González, Juan Carlos Flores.

El continuo entierro de voces que vida fueron, silenciadas por el caer de la tierra y el cerrarse de las rejas.

Y la burla mayor es que, en cada paletada de tierra que arroja el esbirro en turno, el sistema va diciendo: “no vales, no importas, nadie te llora, a nadie le da rabia tu muerte, nadie sigue tu paso, nadie levanta tu vida

Y con la última paletada sentencia: “aunque agarren y castiguen a los que te matamos, siempre encontraré otro, otra, otros, que de nuevo te embosquen y repitan la danza macabra que acabó con tu vida

Y dice “Tu justicia pequeña, enana, fabricada para que los medios de paga simulen y obtengan un poco de calma para frenar el caos que se les viene encima, no me espanta, no me daña, no me castiga

¿Qué le decimos a ese cadáver al que, en cualquier rincón del mundo de abajo, se le entierra en el olvido?

¿Que sólo nuestros dolor y rabia cuentan?

¿Que sólo nuestro coraje importa?

¿Que mientras susurramos nuestra historia, no escuchamos su grito, su alarido?

Tiene tantos nombres la injusticia y son tantos los gritos que provoca.

Pero nuestro dolor y nuestra rabia no nos impiden escuchar.

Y nuestros susurros no son sólo para lamentar la caída de nuestros muertos injustamente.

Son para así poder escuchar a otros dolores, hacer nuestras otras rabias y seguir así en el complicado, largo y tortuoso camino de hacer de todo eso un alarido que se transforme en lucha libertadora.

Y no olvidar que, mientras alguien susurra, alguien grita.

Y sólo el oído atento puede escuchar

Mientras hablamos y escuchamos ahora, alguien grita de dolor, de rabia.

Y así como hay que aprender a dirigir la mirada, la escucha debe encontrar el rumbo que la haga fértil.

Porque mientras alguien descansa, hay quien sigue cuesta arriba.

Para mirar ese empeño, basta bajar la mirada y elevar el corazón.

¿Pueden?

¿Podrán?

La justicia pequeña se parece tanto a la venganza. La justicia pequeña es la que reparte impunidad, pues al castigar a uno, absuelve a otros.

La que queremos nosotros, por la que luchamos, no se agota en encontrar a los asesinos del compa Galeano y ver que reciban su castigo (que así será, que nadie se llame a engaño).

La búsqueda paciente y porfiada busca la verdad, no el alivio de la resignación.

La justicia grande tiene qué ver con el compañero Galeano enterrado.

Porque nosotros nos preguntamos no qué hacemos con su muerte, sino qué debemos hacer con su vida.

Disculpen si entro en el pantanoso terreno de los lugares comunes, pero ese compañero no merecía morir, no así.

Todo su empeño, su sacrificio cotidiano, puntual, invisible para quien no fuera nosotros, fue por la vida.

Y sí les puedo decir que fue un ser extraordinario y además, y esto es lo que maravilla, hay miles de compañeras y compañeros como él en las comunidades indígenas zapatistas, con el mismo empeño, idéntico compromiso, igual claridad y un único destino: la libertad.

Y haciendo cuentas macabras: si alguien merece la muerte es quien no existe ni ha existido, como no sea en la fugacidad de los medios de comunicación de paga.

Ya nos ha dicho nuestro compañero jefe y vocero del EZLN, el Subcomandante Insurgente Moisés, que al asesinar a Galeano, o a cualquiera de los zapatistas, los de arriba querían asesinar al EZLN.

No como ejército, sino como rebelde necio que construye y levanta vida donde ellos, los de arriba, desean el páramo de las industrias mineras, petroleras, turísticas, la muerte de la tierra y de quienes la habitan y trabajan.

Y ha dicho que hemos venido, como Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, a desenterrar a Galeano.

Pensamos que es necesario que uno de nosotros muera para que Galeano viva.

Y para que esa impertinente que es la muerte quede satisfecha, en su lugar de Galeano ponemos otro nombre para que Galeano viva y la muerte se lleve no una vida, sino un nombre solamente, unas letras vaciadas de todo sentido, sin historia propia, sin vida.

Así que hemos decidido que Marcos deje de existir hoy.

Lo llevarán de la mano sombra el guerrero y lucecita para que no se pierda en el camino, Don Durito se irá con él, lo mismo que el Viejo Antonio.

No lo extrañarán las niñas y niños que antes se juntaban para escuchar sus cuentos, pues ya son grandes, ya tienen juicio, ya luchan como el que más por la libertad, la democracia y la justicia, que son la tarea de cualquier zapatista.

El gato-perro, y no un cisne, entonará ahora el canto de despedida.

Y al final, quienes entiendan, sabrán que no se va quien nunca estuvo, ni muere quien no ha vivido.

Y la muerte se irá engañada por un indígena con el nombre de Galeano en la lucha, y en esas piedras que han colocado en su tumba volverá a andar y a enseñar, a quien se deje, lo básico del zapatismo, es decir, no venderse, no rendirse, no claudicar.

¡Ah la muerte! Como si no fuera evidente que a los de arriba los libera de toda corresponsabilidad, más allá de la oración fúnebre, el homenaje gris, la estatua estéril, el museo controlador.

¿A nosotros? Bueno, pues a nosotros la muerte nos compromete por lo que tiene de vida.

Así que aquí estamos, burlando a la muerte en la realidad.

Compas:

Dicho todo lo anterior, siendo las 0208 del 25 de mayo del 2014 en el frente de combate suroriental del EZLN, declaro que deja de existir el conocido como Subcomandante Insurgente Marcos, el autodenominado “subcomandante de acero inoxidable”.

Eso es.

Por mi voz ya no hablará la voz del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

Vale. Salud y hasta nunca… o hasta siempre, quien entendió sabrá que eso ya no importa, que nunca ha importado.

Desde la realidad zapatista.

Subcomandante Insurgente Marcos.
México, 24 de mayo del 2014.

P.D.1.- ¿“Game is over”?
P.D.2.- ¿Jaque Mate?
P.D.3.- ¿Touché?
P.D. 4.- Ahí se ven, raza, y manden tabaco.
P.D. 5.- Mmh… así que esto es el infierno… ¡Ése Piporro, Pedro, José Alfredo! ¿Cómo? ¿Por machistas? Nah, no lo creo, si yo nunca…
P.D.-6.- O sea que como quien dice, sin la botarga, ¿ya puedo andar desnudo?
P.D. 7.- Oigan, está muy oscuro acá, necesito una lucecita.

(…)

(se escucha una voz en off)

Buenas madrugadas tengan compañeras y compañeros. Mi nombre es Galeano, Subcomandante Insurgente Galeano.

¿Alguien más se llama Galeano?

(se escuchan voces y gritos)

Ah, tras que por eso me dijeron que cuando volviera a nacer, lo haría en colectivo.

Sea pues.

Buen viaje. Cuídense, cuídenos.

Desde las montañas del Sureste Mexicano.

Subcomandante Insurgente Galeano.

México, mayo del 2014.

photo1

http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2014/05/25/entre-la-luz-y-la-sombra/

The ‘wind rush’: Green energy blows trouble into Mexico.

SAN MATEO DEL MAR, MEXICO

The Isthmus of Tehuantapec, Mexico‘s narrowest point, is a powerful wind tunnel of air currents whipping through the mountains that separate the Pacific and Atlantic oceans.

Here, on the Pacific side, the wind shapes everything from the miles-long sandspits of Laguna Superior to the landscapes of the indigenous people’s hearts.

Howling constantly through thatched roofs, the wind is powerful enough at times to support a grown man leaning back as if in a chair. Gales average 19 miles per hour, slapping waves over the bows of fishing skiffs and sandblasting anyone standing on the beach.

The wind is “sacred” in this village, says indigenous Huave fisherman Donaciano Victoria. “We believe that the wind from the north is like a man and the wind from the south is like a woman. And so you must not disrespect the wind.”

North, in the town of La Venta, one woman says that when she leaves the isthmus, she’s struck by how still the rest of the world is.

Others have noticed, too: There are few places like this on earth.

This isolated region of the state of Oaxaca is one of the world’s most continuously windy spots. And because wind is a valuable commodity in a world seeking alternative energy, a “wind rush” – reminiscent of the gold and oil rushes of other eras – has swept into the isthmus.

Wind energy companies have swarmed to the area with big plans for wind farms to power the likes of Coca-Cola plants and Wal-Marts and a push to acquire huge tracts of land to do so. The “rush” for land farmed by locals since ancient times has divided the impoverished indigenous population over money, land rights, and changing values. Villagers’ distrust of outsiders has led to increasing unrest throughout the Pacific edge of the isthmus for several years. Most recently, around the Laguna Superior, it has included a paralyzing blockade of one village by another and, in October, a deadly shooting at a demonstration.

“Oaxaca is the center of communal landownership. There is probably no worse place to make a land deal in Mexico,” says Ben Cokelet, founder of the Project on Organizing, Development, Education, and Research.

And yet, with such an overwhelming wind resource, it was bound to attract development. The rush for Tehuantapec’s wind energy is a green-tinged twist in the age-old story of resource extraction: The quest for “clean” energy isn’t always so clean.

Farmers shocked at size of turbines

Mexico’s potential wind energy capacity is enormous: 71 gigawatts, which is 40 percent more than the nation’s entire installed electricity-generating capacity, including coal, gas, and hydropower. That potential was behind Mexican President Felipe Calderón‘s promise at the 2010 United Nations Climate Change Convention in Cancún to double solar and wind energy production from 3.3 percent of the nation’s energy production to 7.6 percent in just two years (a goal Mex­ico is on track to hit later this year).

And,” Mr. Calderón noted then, “the Isthmus of Tehuantapec is the area of greatest wind energy potential in the world.”

Wind developers have known this since the mid-1990s, when they first targeted land here for wind farms. Today, the region’s wind production is about 2,500 megawatts (enough to power, given the nearly constant wind, about 870,000 US homes).

The first town to see turbines was La Venta (pop. 2,000), north of Laguna Superior. Today, rows of turbines surround the town. The howl of the wind is now punctuated with the rhythmic sound of windmills.

“Whenever I am working there is this never-ending sound – thrum, thrum, thrum,” says Alejo Giron Carraso, a La Venta farmer who works in the shadow of monstrous turbines.

For those without land, the development has been a boon.

“It’s helped us a lot. Our parents are old and we didn’t have much. For a lot of the people in this community it’s meant a lot of work,” says a woman identifying herself as part of the Betanzos family that runs a small La Venta restaurant.

For those with land, who have depended on farming, the economics are more complex: Most of the land here is communal – analogous to native American reservations – held by Zapotecs, the dominant indigenous group in southern Mexico. Decisions to lease land to developers are made by local leaders, but the prices paid for individual land parcels are a patchwork of values that have led many farmers to feel cheated where turbines are already up and running.

Many locals who have given up land are illiterate and not savvy about the process. They recall meetings with developers in which model windmills the size of dinner platters were shown, leading them to believe they could continue farming around them. But they were shocked to see 15-to-20-story turbines rise across acres of their land.

Some claim their land was permanently damaged by construction or that they are no longer allowed on it. Others say they were pressured to sell land rights for a fraction of their worth and that community leaders got better deals for their land.

“The first guy or two that bites gets [$8] per square meter. That’s a hundred times better contract than the other people,” says Mr. Cokelet. “But the 98 percent of farmers who sign afterwards sign on for rock-bottom prices. Those one or two people who bite – they don’t bite because they’re lucky. They bite because they know someone. And their job … is to sell it to all their neighbors.”

While wind developers involved in the La Venta wind farms declined comment on specific contracts, other wind developers in the region admitted in Monitor interviews that the only way to acquire land in this communal setting is to deal with community leaders who may enjoy more benefit from signing first. Indeed, some were flown by the developers to Spain to see working wind farms.

The isthmus has a difficult history with outside investors. In the late 1800s the United States eyed it as a potential passage to Asia, and later as an alternative to the Panama Canal. In the 1990s, community groups fought off a Japanese attempt to build a shrimp farm in the shallow lagoon. More recently the state-run oil company Pemex has crisscrossed the region with pipelines that have leaked.

So the region’s notoriously prickly view of outsiders has made the isthmus a difficult place to develop.

“People kept telling me, ‘You know we’ve been experiencing globalization for a really long time,’ ” says Wendy Call, who has written about the isthmus and notes that the Aztecs invaded first. “But I think there is a sense of fatigue, [that] ‘all the other times this has happened it hasn’t gone well for us.’ ” [Editor’s note: The original version misquoted Ms. Call as saying the Aztecs were invaded first.]

Most of Tehuantapec’s communal land cannot be sold, so companies lease. A standard contract lasts 30 years, with automatic renewal.

Wind farm developers in La Venta pay a third to a sixth of what energy developers do in, for example, southeast Wyoming (the only comparably windy place in North America).

But comparisons are deceptive. Wind farms pay – either as profit sharing or flat fee – based on how the land is used: for turbines, roads, or power lines. In Wyoming, a landowner may lease hundreds or thousands of acres to a developer for tens or even hundreds of thousands of dollars. In the isthmus, most farmers control only two to 20 acres: If a turbine doesn’t land on one’s plot, payout may be as little as $300 to $400 per year.

Profit sharing in developed countries falls close to 5 percent. But in Oaxaca the market rate was determined to be 1 percent, says Jorge Me­gías Carrión, director general of Pre­neal, a Spanish company developing a wind farm here. “So we negotiated with the people, and we saw that we could enlarge that amount of money.”

Preneal now pays landowners 1.4 percent of electricity profits. Acciona, another Spanish wind company working here, pays the equivalent of as little as 0.5 percent, according to landowners who signed contracts.

In Wyoming, landowners maintain access to their land, but here locals can lose the ability to work their small plots – either by being denied access or because turbine construction destroyed irrigation channels.

Anti-wind power graffiti now mars the walls of La Venta, and even some people who got a fair deal say their children are deserting the region because there is no future on the land.

Wind farm advocates say benefits go beyond just direct payments; wind farms bring much-needed jobs. Certainly wind farms demand a great deal of labor to build, but once running they are maintained by a few dozen highly skilled people, generally from the outside. However, many jobs are created to service those workers.

Still, in recent months people have started taking to the street to express dissatisfaction with La Venta’s wind deals. In October, unrest turned deadly: A group of wind turbine contractors coming home from a project ran into anti-wind power protesters blocking a highway. Arguments led to scuffles, and one contractor was shot dead, say witnesses and relatives of the victim.

Wind companies say that a majority of locals support wind farms and suggest that unrest arises from old rivalries and misinformation.

But one Oaxaca State official disagrees, blaming foul public sentiment on previous administrations being too eager to encourage outside investment. “They didn’t have experience in renewable energy. They didn’t have experience in wind power. Of course they would have many errors,” says Alejandro E. Velasco Hernandez, director of Renewable Energy for the state of Oaxaca, whose National Action Party won state control in 2010 from the Institutional Revolutionary Party, which had held it for 80 years.

“But,” he adds, “now we have many opportunities to improve.”

South from La Venta the shores of Laguna Superior are dotted with fishing villages of the Huave people. Here since ancient times, they’ve dwindled to a population of less than 20,000. The lifestyle in this area is markedly different from that of the north: Pavement gives way to dirt roads; thatched buildings are common, with high walls to counter the wind; women wear traditional clothing; and illiteracy is high.

And here, where the wind is embraced personally as a spiritual force, there is a distinct unfriendliness toward outsiders. Local belief says the “male” wind shaped the land while the “female” wind brings shrimp – the main livelihood.

In 2004, Preneal proposed a 300-megawatt wind farm on 4,000 acres in the town of San Dionisio. The company had previously approached the Mexican government to set up offshore turbines in the lagoon, but the government demanded 7 percent of the energy profits. So Preneal approached the town – which is composed of two villages, Pueblo Nuevo (New Town) on the mainland and the smaller Pueblo Viejo (Old Town) on an “island” attached to land by a thin sandspit. Pueblo Viejo is perfect for turbines, offering offshore conditions in constant wind without having to build in water.

Preneal offered the town 1.4 percent of profits, plus $500,000 per year for the right to use Pueblo Viejo land, says Mr. Megías.

The company played informational videos and assured the Huave governing assembly that turbines are harmless, recall local leaders. But when the town appeared ready to vote it down, says one Pueblo Nuevo community member close to the negotiation who asked not to be named, Preneal warned that the crucial shrimping industry might be hurt if the company was forced back to plans to build in the lagoon. Preneal’s Megías denies that was intended as a threat.

The town assembly then unanimously voted to allow a wind farm on town land. Money began flowing to the assembly, but none reached the people who will host the turbines, says Teodulo Gallegos Pablo, a fisherman and Pueblo Viejo village authority who votes in the town assembly. “There have been no payments [to the isolated community].”

Megías says Preneal paid the assembly but is not responsible for distribution of the money.

Mexican law requires “free and informed” consent for the land. But Mr. Gallegos contends that the people of Pueblo Viejo still don’t know what they agreed to. Preneal promised that the turbines would only go on an isolated sandspit alongside fishing grounds – yet the contract clearly covers the whole island, and locals report that the company has taken soil samples in their fishing grounds.

“At first the people did agree,” Gallegos says of his constituents. But not long after the contract was signed “some lawyers explained it to us and that’s when the [Viejo] people stood up and said ‘no.’ “

The project is moving forward.

“The playing field is often very unequal,” observes James Anaya, UN Special Rapporteur on the Rights of Indigenous Peoples.

He likens land acquisitions in indigenous areas to colonial-era models of land grabs.

Looking at the Preneal deal in Pueblo Nuevo and Pueblo Viejo, he observes: “No Spanish or any other company would go to the bargaining table on a technical issue without their [own] technicians. And [yet] they expect indigenous people to.”

Village vs. village

In other cases, the wind farms have exacerbated old rivalries.

Perhaps the most divisive and complex fallout from the wind farms is in Santa Maria and San Mateo del Mar – two Huave towns sharing a Manhattan-size peninsula.

For generations, the towns have feuded over a strip of land that Santa Maria owns but that the more traditional San Mateo con-siders sacred.

The village of San Mateo del Mar is renowned among archaeologists for the purest existing form of Huave culture: Women still weave and wear bright huipil (blouses), and men fish from land with nets connected to kites. Roman Catholic priests are expected to partner with the shamans, who worship natural forces, such as the wind.

When Santa Maria sold the rights to the contested land to build devices that harness wind, San Mateo snapped. Following a series of violent confrontations, San Mateo blockaded the only road to the mainland.

“They said they were going to starve us to death,” says one Santa Maria farmer. It’s not starving, but Santa Maria has certainly withered because getting in and out of the town now is only possible via a fearsome skiff-trip across heavy swells. To visit San Mateo, five miles away, Santa Marians must travel 70 miles by boat, taxi, and bus around the lagoon.

The Santa Maria village council says it needs wind turbines now more than ever. “The situation here is destitute,” says Tarcio Jimenez José, a village leader. “There’s nothing here…. The need forces us.”

When asked about the local schism, Megías at Preneal blames it on the “violent leaders” in San Mateo. He said he was not aware of any religious role of wind, though his company published a book celebrating Huave culture and history.

Beatriz Gutierrez Luis, a San Mateo teacher and activist, says: “I understand this is supposed to be a form of clean energy. [But] if they gave us all the money in the world, we’d say ‘no.’ Our children and our grandchildren will depend on the fish, the shrimp, the love of the land, respect for nature, and all of our cosmology we have as an indigenous community.”

Even so, the wind farm construction in Santa Maria is slated to go ahead, with turbines delivered by boat. Preneal will not do the work: It sold, for $89 million, the rights to the land in San Dionisio and Santa Maria to an Australian investment company and Coca-Cola bottling franchise. The partnership says the disputed land won’t be developed.

Locals want control

Mexican wind energy capacity has grown fourfold in the past two years, to 500 megawatts. It has helped push Mexico’s total renewable energy production to 26 percent of total electric output.

Most renewable energy here is provided by foreign companies. But a few locals are now trying to get into the game. Vincente Vasquez Garcia represents Ixtapec, a community just east of La Venta, which is attempting to create, manage, and profit from its own wind energy in partnership with a wind company.

“We cannot pass up this opportunity for our community,” says Mr. Vasquez, who settled as an adult in Ixtapec and has energy sector experience. “But … [w]e want a different kind of wind development.”

The idea, he says, is for the wind farm to fund benefits such as better schools. Such models are emerging elsewhere, but without access to expertise, this is nearly impossible for largely illiterate communities.

Regardless of who builds them, wind farms are now a permanent fixture on the isthmus skyline.

“Before, no one knew who we were,” says the La Venta restaurant worker. “Now, when I say, ‘I’m from Oaxaca – you know, where the windmills are,’ they know where I am from.”

http://www.csmonitor.com

Documental: Amazonia, masato o petróleo.

Contexto:

El masato es la bebida que elaboran los indígenas amazónicos con yuca hervida. Lo beben todas las etnias y a todas horas, a las reuniones, celebraciones y por agasajar los visitantes. El masato es la bebida que da identidad a la cultura indígena. El petróleo no. El petróleo, por mucho que debería parecer signo de riqueza, lo es de desestructuración social y cultural, de contaminación, de enfermedad y de muerte. Y si hablamos de petróleo, también hablamos de biodiesel y de los millares y miles de hectáreas que se pretenden incorporar al cultivo de palma aceitera por producir el mal nombrado combustible renovable.

Sinopsis:

“Amazonía, masato o petróleo” quiere mostrar el menosprecio de los poderes políticos y económicos hacia la selva y sus pobladores, porque practican una economía de subsistencia y no son productivos. Quiere denunciar la política del gobierno contra los indígenas y campesinos de la selva, considerados ciudadanos de segunda categoría, que son invadidos, engañados y desplazados de sus comunidades por entregar los recursos a las grandes empresas nacionales y transnacionales con la intención principal de dar satisfacción al Tratado de Libre Comercio en los Estados Unidos de América.

Aun así, la selva ha dicho basta y ha empezado a movilizarse y levantar la voz contra los decretos ley que amparan esta política neoliberal del gobierno. La Amazonía quiere marcar su propio ritmo de crecimiento, reclamar dignidad por las personas y respeto por su cultura.

Ficha Técnica:

Director: Josep Ramon Giménez

Producción: Lliga dels Drets dels Pobles

Asistente de producción: Elisenda Salomó

Guión y realización: Josep Ramon Giménez

Grabación y preproducción: Teleandes Producciones

Director de fotografía: Fernando Valdivia

Montaje y postproducción: Carlos Padilla

Música: Robert Santamaría

Año y país de producción: 2009, Perú.

Idiomas: castellano y chayauita.

Subtítulos: castellano.

Duración: 52 min.

Contacto: indigenes@dretsdelspobles.org

Web: www.masatopetroli.org

Organiza: Lliga dels Drets dels Pobles

http://biodiversidadla.org/Principal/Recursos_graficos_y_multimedia/Video/Video_Amazonia_masato_o_petroleo

Desinformémonos: Hasta siempre Martha.

El 27 de marzo falleció Martha de los Ríos, una guerrera originaria de Chihuahua. Ex comunista, cristiana comprometida y zapatista hasta el final de sus días, Martha deja un legado de congruencia y compromiso. Su sobrina Alicia de los Ríos rehace su andar en este amoroso retrato.

En los duros inviernos de San José de Bachíniva, Chihuahua, nació  Martha De Los Ríos Merino el 21 de enero de 1945, hija primera del matrimonio de Alicia Merino y Gilberto De Los Ríos. Mientras su madre -profesora rural que estudió docencia por correspondencia- salía a organizar diferentes escuelas de la región,  los hijos, Martha, Irma, Irene, Alicia y Gilberto, quedaban a cargo del padre agricultor. La familia De Los Ríos Merino nunca fue como todas las del pueblo, recordaría siempre Martha. Alicia mamá provenía de una familia pobre, magisterial, mientras que Gilberto era hijo de un comerciante pudiente, un agricultor con extensas tierras.

–Siempre preguntaba a mi mamá por qué no tenía una fotografía vestidos de novios, recordaba Martha.

Los primeros años del matrimonio fueron duros. Alicia como profesora y directora de la escuela del pueblo de San José apoyaba al movimiento agrarista de Socorro Rivera, quien luchaba contra los latifundistas de la región de la Babícora. En algún festival que la profesora organizó, Rivera llegó como invitado. La maestra redactó, junto al agrarista, la propuesta para decretar la expropiación de tierras.

Martha y los hermanos siempre tuvieron como referente de justicia a su bisabuelo, Heliodoro Olea Arias, quien desde 1905 entró en comunicación con los hermanos Flores Magón y Juan Sarabia, para participar en el levantamiento armado contra el régimen porfirista. A “Papá Lolo”, como lo llama la familia, lo aprehendieron en Bachíniva el 7 de noviembre de 1905. Lo trasladaron primero a Chihuahua, luego a México, hasta que llegó a la cárcel de San Juan de Ulúa, Veracruz donde permaneció hasta 1908. Heliodoro, al llegar a Bachíniva declararía: “Salí cadáver, pero no gusano”, frase que hizo suya su bisnieta Martha. La oyó cientos, miles de veces de la voz quebrada, ranchera y llorosa de su padre cuando relataba la tortura de Heliodoro en la cárcel. El bisabuelo Olea no terminó sus andanzas con su liberación. Abraham González lo nombraría Capitán del Ejército Libertador durante los inicios de la Revolución Mexicana en el noroeste de Chihuahua.

En ese contexto creció Martha. “Andariega, se la pasaba de visita de casa en casa” la recordarían sus hermanas. En 1959, a los 14 años, salió rumbo a la Ciudad de Chihuahua para ingresar a la Escuela Normal del Estado. La alcanzaría su hermana Irma. Ambas llegaron a vivir con la abuela materna, también profesora. En la normal se encontrarían con cientos de casos como ellas, hijos e hijas de campesinos que por primera vez llegaban a la ciudad para continuar estudios superiores. Entre ellos estaban su propia familia, su hermana Irene llegaría un par de años después, su primo Héctor, Víctor Hugo Rascón Banda y Arturo Gámiz. Toda esa generación de alumnos recuerda el papel importantísimo para su formación del profesor Luis Urías, como un personaje que los guió hacia la educación ética y democrática.

Eran los sesenta y en Chihuahua se vivía una gran movilización en contra de los latifundistas de la serranía donde los estudiantes, la mayoría normalistas, se sumaron a las manifestaciones. Martha siempre platicaría que Arturo Gámiz fue su guía político. La irrupción del Grupo Popular Guerrillero y el posterior asalto al cuartel militar de Ciudad Madera, Chihuahua, impactó profundamente a los estudiantes normalistas, de donde provenían algunos de los guerrilleros muertos durante la acción armada. Martha mantendría la amistad profunda con el resto de la familia Gámiz García, hasta que la persecución los hizo exiliarse fuera del estado.

A mediados de la década de los sesenta el resto de la familia De Los Ríos Merino se trasladó a vivir a Chihuahua, excepto el padre, que iba y venía de San José de Bachíniva. Los amigos de la familia cuentan que esa casa de la colonia Santo Niño los recibía todos los días, tanto para comer, como para dormir. Para fiestas o para reuniones políticas.

Martha debió  terminar sus estudios normalistas en 1965, pero por un año salió de la escuela para pensar qué sería de su vida. Egresó junto a su hermana Irma en 1966. Militante de la Juventud Comunista del Partido Comunista de México, no buscó plaza de maestra, sino que en agosto de ese año viajó a la entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas para estudiar en la escuela de cuadros de la Unión de Juventudes Comunistas Leninistas de la Unión Soviética. En la misma delegación estaban  Raúl Jardón, Rosa Rojas y Martha Maldonado, entre otros.  Martha permaneció allá hasta los primeros meses  de 1967.

Al regreso Martha formó parte del ala disidente de la Juventud Comunista, junto a Raúl Ramos Zavala.  Su postura crítica se debió al atraso teórico en la formación de cuadros y a la crítica de los grupos burocráticos en el poder del Partido Comunista Mexicano. Los dirigentes entonces se plantearon desaparecer la Juventud como brazo del Partido. Raúl, Martha y otros, resolvieron desprenderse visibilizando la constitución de organizaciones armadas tendientes al socialismo. Aún dentro de la disidencia, esos y esas jóvenes, entre los que estaban las hermanas De Los Ríos, acudían junto al Frente Inquilinario de los hermanos Güereca a desmontar los terrenos al norte de la ciudad que luego serían ocupados por el Comité de Defensa Popular.

Martha tomó una plaza de maestra en el Valle de Juárez, en la localidad de Guadalupe Distrito Bravos, sector rural cercano a Juárez. Ahí se relacionó tanto con las personas originarias o avecindadas, como con los movimientos sociales que actuaban en Ciudad Juárez. Atea y marxista, Martha siempre tuvo relación con sacerdotes y monjas practicantes de la teoría de la liberación. Acudía regularmente a la Iglesia del Carmen en Juárez, donde el Padre Rogelio Macías daba pláticas de marxismo y organización a empleadas de la maquila.

A principios de los setenta,  en sus idas y venidas por la Juventud Comunista, relacionó a Raúl Ramos con jóvenes juarenses que se encontraban en huelga en el Tecnológico Regional de Ciudad Juárez. Martha tenía cercanía con ellos ya que su hermana menor, Alicia, era estudiante del Tecnológico de Chihuahua y también participaba en las diferentes movilizaciones de los planteles.  En esa época se estaba gestando “La Partidaria”, la cual intentaba unificar a los diversos grupos armados que se crearon a partir de 1969 en México. Martha fue el contacto en Ciudad Juárez de esos jóvenes de Monterrey o Baja California. Por ello, la relación más fuerte que vivió Martha con la guerrilla fue en los albores de lo que después sería la Liga Comunista 23 de Septiembre al lado de Ramos Zavala y Alberto Sánchez Hirales. Tras la muerte de estos, continuó la relación con Ignacio Salas Obregón, Salvador y Luis Miguel Corral García, los hermanos Domínguez Rodríguez, entre otros.

Cuentan sobrevivientes de esa organización armada, que en semana santa de 1973 se fundó el comité regional de la Liga en Ciudad Juárez, hasta donde llegaron Alicia y Martha De Los Ríos, junto con otros muchachos, la mayoría estudiantes del Tecnológico. Sin embargo, Martha era una mujer reconocida dentro de la lucha social regional, por lo que se le consideraba “quemada” y era difícil y riesgoso su paso a la clandestinidad.

Cuando su hermana Alicia, en febrero de 1974, abandonó la casa materna para irse a la clandestinidad, Martha regresó a la ciudad de Chihuahua. Empezó a trabajar en la misma escuela que su hermana Irma, ubicada en la Dale, colonia  marginal a las orillas de la ciudad. Con la ausencia de la hermana que se fue a la guerrilla, Martha acudía regularmente a visitar a los guerrilleros presos que estaban recluidos en la penitenciaría del estado. En marzo de 1977, Martha vio por última vez a Alicia en la ciudad de México. Ella avisó que ya había nacido su hija y que necesitaba que fueran por ella. Diez meses después, se recibieron noticias nuevas de la hermana guerrillera: había sido detenida durante un enfrentamiento por el Politécnico Nacional  en el Distrito Federal. Alicia pudo comunicarse por teléfono desde una vivienda a donde se metió en la fuga huyendo de sus captores y habló a la casa familiar en Chihuahua diciendo: Me van a detener, búsquenme.

Desde entonces, Martha inició el recorrido que comúnmente iniciaron los otros y otras familiares de los desaparecidos políticos, primero de manera individual caminó por oficinas y morgues  gubernamentales, acompañada de amigos o familiares solidarios en el Distrito Federal. Posteriormente encontró a esas señoras, las doñas, madres de familias de otros guerrilleros desaparecidos, de las cuáles ya no se separó. A pesar de la formación política de Martha, su experiencia fue ejemplo de que los familiares de las víctimas no están, y no tienen porque estarlo, preparados para militar de una manera preconcebida por la libertad de sus familiares.  La desaparición de su hermana ocasionó que Martha buscará consuelo en prácticas a las que había sido renuente, como la búsqueda de una fe religiosa. Así, entre oficinas y citas con funcionarios públicos, buscó consuelo junto con familiares en grupos de oración de diferentes iglesias, acudieron con videntes, sacerdotes, pastores, siempre buscando a Alicia. Justo fue el momento en el que Martha encontró a aquellos con los que caminaría el resto de su vida: las Comunidades Eclesiales de Base, la iglesia de los pobres, los jesuitas de la colonia Guerrero en la ciudad de México, los curas rojos como José Llaguno.

Martha y las doñas del Comité de Madres de Desaparecidos Políticos de Chihuahua formaron parte del Frente Nacional contra la Represión, estuvieron presentes en cada movilización de la ciudad de México, huelgas de hambre en Catedral y San Hipólito. Martha se convirtió en madre de Gilberto Sandino el año en que triunfaron los sandinistas. Años después, renunció al magisterio para dedicarse de lleno al Comité.

Los finales de los ochenta serían los momentos más álgidos para el Comité, semana tras semana salían a la plaza Hidalgo, pegaban cartelones en los muros de palacio de Gobierno, tomaban el edificio, se declararon en huelga de hambre dentro de las oficinas del Secretario de Gobernación, marchaban por las céntricas calles y triunfalmente, tomaron la carretera Panamericana que une Chihuahua con Ciudad Juárez. Allá iba Martha con las doñas tomadas del brazo a México, regresaban contentas de haber sido atendidas por Salinas de Gortari, Riviello Bazán y otros funcionarios de la recién creada Comisión Nacional de Derechos Humanos. Martha comprendió la forma de las Doñas para encarar la desaparición de sus hijos: humildes, rogaban por saber de ellos, imploraban a todos los santos encontrarlos. No eran políticas, o así lo creían, solo querían saber de sus muchachos. A partir del gobierno de Zedillo, decidieron que no intentarían volver a ver a ningún funcionario. La movilización sería en la calle, denunciando la existencia de desaparecidos en México por razones políticas.

Pero Martha también llevó la labor del Comité a otros lares. Acompañaron la campaña “Nunca Más” de la cual surgió la Comisión de Solidaridad y Defensa de los Derechos Humanos A.C. (Cosyddhac), fueron parte del Comité Eureka, apoyaron la creación del “Frente Democrático Campesino”,  la movilización de “Mujeres por México”, iniciaron junto con los cristianos comprometidos el “Frente de Consumidores”.

A finales de enero de 1994, recién apareció el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, el Comité recibió una llamada de la cárcel de Parral, Chihuahua. Se trataba de cuatro miembros del EZLN que hacían trabajo político por el norte. Habían sido aprehendidos acusados de robo y atentado contra bienes de la Nación. Martha y las doñas fueron a visitarlos un par de ocasiones mientras movilizaron a las organizaciones hermanas en Chihuahua y el 20 de febrero los compas pudieron salir bajo fianza. Martha y su entonces esposo los llevaron hasta San Cristóbal de las Casas días después. Años después recordaría el Sup por su paso en Chihuahua: “En 1994, en los primeros días del alzamiento, unos compañeros nuestros fueron detenidos aquí, en Chihuahua, cuando intentaban derribar una torre eléctrica. Fueron presos. Y ¿quiénes los sacaron, los cuidaron, los hicieron que fueran libres otra vez? Fueron las Doñas de Chihuahua. Desde entonces, nosotros les mandamos un mensaje: que queríamos adoptarlas como mamás. Siguiendo el modo del Andulio, serían nuestras mamases, porque tienen varias decenas de hijos en las montañas del sureste mexicano. Hijos e hijas.”

Desde entonces, el Comité de Madres no se separó del caminar del EZLN. Martha acudió a la Convención Nacional Democrática, en 1994. En mayo de 1997 acudió gran parte del Comité junto con otros familiares a celebrar el 10 de mayo en la Realidad. En 1999 acudió hasta La Garrucha por los y las zapatistas que vinieron a Chihuahua para la Consulta Nacional. En cada acción zapatista convocada a la sociedad civil, el Comité de Madres estuvo presente.

Posterior al 2000, el Comité de Madres de Desaparecidos Políticos decidió separarse del Comité Eureka. El principal motivo fue que las integrantes no coincidíamos con la lucha electoral a la que apostaba Rosario Ibarra. Para Martha y las doñas era muy claro que si el Comité existía era para la lucha contra la desaparición forzada.

Desde 2003 se inició una pequeña coordinación entre familiares de desaparecidos políticos de Chihuahua, Sinaloa y el Distrito Federal. Como colectivos y coordinación nos adherimos a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona y por ende a la Otra Campaña. Las diferencias sobre la búsqueda de los desaparecidos fueron discutidas con el EZLN durante el recorrido de la Otra Campaña, cuando el Sup se reunió con familiares e integrantes del Comité en la casa de la señora Concepción García viuda de Corral, en Ciudad Juárez, Chihuahua, el 1 de noviembre de 2006.  La pelea con los de arriba, la denuncia y organización con los de abajo, serían tarea de familiares y zapatistas, juntos. Martha leía y releía la Sexta, “la estaba esperando” le decía a quien pudiera. En la reunión con los adherentes de Chihuahua, el 30 de octubre, el entonces delegado Zero dijo: “Se supone que yo voy a explicar la Otra Campaña, pero dudo que pueda hacerlo mejor que la compañera Martha de los Ríos, a la hora que hizo su exposición.”

En el 2007, Martha junto con los otros compañeros y compañeras de Chihuahua, recibió a los Comandantes que viajaron en la segunda etapa de la Otra Campaña: Maxo, Guillermo y Yolanda. En julio y agosto del mismo año acudió a la reunión plenaria de la cual surgió la Red Contra la Represión y por la Solidaridad (RvsR), después estuvo presente en el encuentro realizado en los caracoles de Oventik, Morelia y la Realidad. Pareciera que la Otra Campaña le hubiera devuelto el ánimo de organizarse en un contexto de definiciones: ser anticapitalista y anti electoral, de abajo y a la izquierda. En octubre acudió al “Encuentro de los pueblos indígenas de América” en Vicam, Sonora y en diciembre acudió a la reunión de mujeres en La Garrucha, Chiapas.

A partir de este último viaje, a Martha se le diagnosticó una insuficiencia renal. Intransigente como siempre, consecuente con la fe que practicaba y vivía, decidió no recibir diálisis en su cuerpo. Su familia inmediata, respetuosa de la decisión de Martha, intervino como fue posible para atender los males que fue generando la afectación renal. Así, discreta, Martha se fue apartando de la calle, de las reuniones y las movilizaciones. Seguía las noticias desde su casa, vía teléfono o el mundo cibernético. Hacía lo que estaba a su alcance. Albergó en su casa a los compañeros internacionalistas de Askapena (Euskal Herria) que acuden anualmente como observadores a Ciudad Juárez y Chihuahua. En la visita de Sergio Rodríguez Lazcano a Chihuahua para presentar el libro: “La crisis del poder y nosotros”, en noviembre de 2010, Martha pidió a amigos y familiares que le ayudaran a leerlo para poder comentarlo, ya que había perdido casi por completo la vista. Así, en silla de ruedas, acompañó de Chihuahua a Ciudad Juárez la Caravana por la Paz con Justicia y Dignidad, en junio del 2011, junto a los familiares de esos hombres y esas mujeres que, décadas después, han sido desaparecidas bajo la lógica de una violencia irracional desatada con mayor fuerza desde 2006, con la declarada guerra de Calderón. Después de su experiencia de más de 30 años en la lucha por los desaparecidos, para Martha era claro que no se podía esperar respuesta satisfactoria de las autoridades, quería decírselos, sin juzgarlos, tal vez observándose ella misma en retrospectiva.

Martha pasó los últimos días escuchando las risas y los pasos de su pequeño nieto Ismael, rodeada de las imágenes que le significaron su andar por esta vida: retratos de la familia, una copia de la fotografía de Alicia al momento de ser detenida, para que no se le olvidara que debía luchar por su chiquita, decía.  La imagen del Sup que ella arrancó de Gato Pardo convivía con las mantas bordadas a mano de los diferentes caracoles zapatistas.   Todavía unos días antes de partir preguntó: ¿Qué sabes de los compas?

Ahora Martha regresa a San José de Bachíniva, su cuerpo convertido en cenizas reposará junto a sus padres en la capilla familiar. Ahora pienso, después de las múltiples muestras de cariño y respeto para con ella, que Martha no imaginó el valor que tenía su quehacer como cristiana comprometida y activista derecho humanista contra la desaparición forzada. Ella insistía mucho en rememorar sus pasos en esa lejana etapa de preparación de la guerrilla, sin comprender que su posterior quehacer legal, pero opositor, había logrado arrancar a decenas de personas de la prisión, la tortura y la desaparición. En ello y en su solidaridad desbordada, sin límites, se encontraba la esencia de su radicalidad.

 

http://desinformemonos.org/2012/04/hasta-siempre-martha-de-los-rios/print/

México. Tribunal Permanente de los Pueblos: Sobre el asesinato de Bernardo Vásquez.

PRONUNCIAMIENTO ANTE EL ASESINATO DE BERNARDO VÁSQUEZ SÁNCHEZ OPOSITOR AL PROYECTO MINERO DE SAN JOSÉ DEL PROGRESO, OAXACA.

México, D.F. a 16 de marzo de 2012.

A los pueblos de México y el mundo,
A los medios de comunicación,
A las autoridades del Estado de Oaxaca de Juárez,
Al Ejecutivo Federal,

A Bernardo Vázquez Sánchez hace rato que los sicarios de la minera canadiense Fortuna Silver Mines lo andaban buscando para matarlo. ¿Cuántos asesinatos más van a perpetrar para continuar extrayendo el oro de la región e intoxicando mortalmente las aguas del Valle de Ocotlán?

El día de ayer jueves 15 de marzo de 2012 alrededor de las 20:20 hrs, fueron emboscados y atacados a quemarropa con armas de fuego de 9mm los compañeros Bernardo Vásquez Sánchez, quien resultó asesinado después de recibir dos balazos en el pecho, así como su hermano Andrés Vásquez Sánchez quien fue herido de bala en un brazo y la compañera Rosalinda Dionicio, quien también fue herida con dos impactos de bala en la pierna y el hombro; todos ellos miembros de la Coordinadora de Pueblos Unidos del Valle de Ocotlán (COPUVO), cuando se dirigían a bordo de un automóvil hacia su comunidad fueron interceptados en el crucero de Santa Lucía Ocotlán.

Bernardo Vásquez Sánchez, ultimado en los lamentables hechos de esta noche, era uno de los dirigentes de la Coordinadora de Pueblos Unidos del Valle de Ocotlán, quienes desde 2008 han rechazado al proyecto minero comandado por la empresa minera Cuzcatlán filial de la empresa canadiense Fortuna Silver Mines. Dicho proyecto minero se lleva a cabo en flagrante violación de lo establecido en el Convenio 169 de la OIT, que estipula la consulta previa, libre e informada para la realización de proyectos en territorios indígenas.

Antecedentes

En repetidas ocasiones los miembros de la COPUVO denunciaron que la empresa minera estaba financiando a grupos armados en la comunidad con el aval del presidente municipal de San José del Progreso (Alberto Mauro Sánchez). Las autoridades estatales hicieron caso omiso a dichas denuncias, al grado de afirmar que el grupo inconforme solamente buscaba desestabilizar a la comunidad, cuando era todo lo contrario.

Esta terrible agresión es la segunda en lo que va de este año en contra los defensores ambientales de la comunidad de San José del Progreso, Ocotlán. El pasado 18 de enero de 2012 el presidente municipal –ahora prófugo de la justicia- Alberto Mauro Sánchez, acompañado de su hermano, Carlos Sánchez Muñoz y el regidor Gabriel Pérez Ruiz, frente a la policía de este municipio agredieron impunemente, con armas de alto poder y uso exclusivo del ejército (R-15), a pobladores de esa comunidad que en ese momento solicitaban información en torno al intento de la empresa minera Cuzcatlán de pasar una tubería destinada a transportar agua de un pozo profundo, ocasionando la muerte del ciudadano Bernardo Méndez Vásquez, (que en eso entonces los sicarios confundieron con el ahora finado Bernardo Vázquez) así como a Abigaíl Vásquez Sánchez, hermana de Bernardo Vázquez Sánchez.

A lo anterior habría que recordar que el presidente municipal de esta comunidad cuenta con una denuncia ante la PGR por la portación y uso de este tipo de armas de alto poder, en otros conflictos violentos previamente ocurridos en esta comunidad, lo que valdría para que dicho personaje fuese cesado de sus funciones y detenido en una cárcel de alta seguridad.

Después de la agresión de enero las autoridades municipales se dieron a la fuga, razón por la cual las autoridades del Gobierno del Estado de Oaxaca se vieron obligadas a tomar las instalaciones de la presidencia municipal de San José del Progreso. No obstante, el grupo de autoridades criminales regresaron recientemente a la comunidad para con todo cinismo seguir atendiendo como “autoridades municipales” en una casa particular ubicada Av. Carranza No 1 esquina con Reforma, dentro de esta comunidad, sin que las autoridades del estado procedieran a detener a este grupo de asesinos al servicio de la empresa minera canadiense. De ahí que los miembros de la comunidad con plena razón atribuyan este nuevo crimen el edil Mauro Alberto Sánchez y demás integrantes del Cabildo de San José el Progreso, así como a Aarón Pérez y Servando Díaz, sin excluir de la responsabilidad principal al propio Gobierno del Estado de Oaxaca precedido por Gabino Cué, que ha permitido que las cosas lleguen hasta este punto.

Bernardo sabía perfectamente que lo estaban literalmente cazando. Aun así no se dejó intimidar en ningún momento y se mantuvo valientemente peleando, junto con sus compañeros de San José, por la defensa de las tierras, aguas y condiciones generales de vida de su comunidad. El pueblo de San José se encuentra actualmente al borde de un estallido social que podría resultar mucho más costoso. Lo cual ya debe estar bien calculado por esta empresa minera, especializada y capacitada en Perú en la implementación de este tipo de ingeniería y el maquillado de este tipo de conflictos supuestamente presentados como comunitarios.

¿Cuántos muertos más tendremos que esperar para que el gobierno federal termine con su criminal y devastadora política de promoción de la mega minería tóxica canadiense?

Ante estos hechos denunciamos:

· Nuestra exigencia a las autoridades estatales y federales la justicia y castigo a los responsables de la muerte de Bernardo Vásquez Sánchez, asesinado el día 15 de marzo del 2012.

· Nuestra exigencia a las autoridades estatales y federales la justicia y castigo a los responsables de la muerte de Bernardo Méndez Vásquez, asesinado el día 18 de enero del 2012 a casi dos meses de su muerte.

· Protección inmediata a la familia Vásquez Sánchez, quien ha perdido a un hijo y dos más han sido heridos de bala, así como a todos los luchadores sociales de la comunidad.

· Responsabilizamos al presidente municipal de San José del Progreso, Alberto Mauro Sánchez y a la empresa minera Cuzcatlán-Fortuna Silver Mines por los cobardes asesinatos de Bernardo Méndez Vásquez y Bernardo Vásquez Sánchez.

· Responsabilizamos al titular del Gobierno de Estado de Oaxaca, Gabino Cué, por la opacidad e indolencia con la que ha actuado ante el conflicto social de San José del Progreso, traicionando su mandato de velar por los intereses populares y no por los de empresas extranjeras.

· Nuestra exigencia al Gobierno Federal la salida inmediata de la empresa asesina canadiense Fortuna Silver Mines del territorio nacional, que desde su llegada es la causante de los actos violentos en la comunidad de San José del Progreso, que ya ha cobrado dos muertos y al menos tres heridos.

Atentamente,

 Asamblea Nacional de Afectados Ambientales.

http://www.tppmexico.org/

México: CONGRESO NACIONAL INDÍGENA: Comunicado urgente.

CONGRESO NACIONAL
INDIGENA

(Comunicado urgente, 4 /XI / 2011)

Al Pueblo de México.

A los Pueblos, naciones, tribus, barrios, comunidades, colectivos y
organizaciones indígenas honestas.

A los medios de comunicación.

A la sociedad civil nacional e internacional.

A La Otra Campaña.

A la Comisión Sezta Nacional e Internacional.

Las autoridades, delegados, comisarios, consejeros, principales, delegados y representantes de pueblos, naciones, tribus, comunidades, barrios, organizaciones y colectivos indígenas honestos participantes en el Congreso Nacional Indígena, Adherentes a la VI Declaración de la Selva Lacandona,  manifestamos nuestra solidaridad con las hermanas y hermanos de los pueblos  Ikoot, Binnizá y Afrodescendientes,  integrantes de la Asamblea de los Pueblos Indígenas del Istmo de Tehuantepec en Defensa de la Tierra y el Territorio (APIITDTT), que hoy son víctimas de las peores formas de criminalización de su lucha por parte de los malos gobiernos de Felipe Calderón y Gabino Cue, quienes con su mutismo, complacencia, racismo  condescendencia y malinchismo se muestran cómplices de las empresas transnacionales españolas en la violación directa  de derechos de pueblos y comunidades indígenas del Istmo de Tehuantepec, en el marco de la imposición del denominado megaproyecto Corredor Eólico del Istmo.

En Oaxaca, la criminalización y represión de los movimientos sociales ha venido siendo una constante en los gobiernos de José Murat, Ulises Ruíz y Gabino Cué, permitiendo, propiciando  y solapando la existencia y acción de grupos paramilitares prácticamente en todas las regiones del estado, así lo demuestran los casos de San Juan Copala, San Isidro Aloapan, Yosotatu, Tanetze, Xochiapan, Tuxtepec, Unión Hidalgo, Juchitán y la propia Lu’lá’, ciudad de Oaxaca; en estas localidades la acción de grupos armados y pistoleros al servicio de las empresas transnacionales y cacicazgos coludidos con el gobierno del estado en turno han cobrado vidas de un sinnúmero de activistas y luchadores sociales, en su mayoría indígenas. Con toda esta cauda de impunidad a cuestas, resulta aberrante e inexplicable que la ONU haya  entregado recientemente  reconocimientos por la observancia de Derechos Humanos al gobierno del estado de Oaxaca.

Manifestamos
nuestro  repudio a la violenta represión promovida y ejercida  en  contra de la Asamblea de los Pueblos Indígenas del Istmo de Tehuantepec en Defensa de la Tierra y el Territorio (APIITDTT), por parte de la empresa Desarrollos Eólicos Mexicanos (DEMEX, filial de la española Renovalia Energy), quienes  los pasados 18 y 28  de octubre, acompañados de policías federales y ministeriales agredieron físicamente a compañeras y compañeros de la APIITDTT en los terrenos comunales de Unión Hidalgo y Juchitán, resultando lesionados de dichas acciones represivas, así como el asesinato del C. Reynaldo Ordaz Velázquez, empleado de la empresa DEMEX, originario de la comunidad de La Venta, Agencia Municipal de Juchitán, Oaxaca. Pedimos la investigación de estos hechos descartando la responsabilidad de Rodrigo Flores Peñaloza, en tanto no se encontraba en el lugar de los hechos y puesto que los únicos armados fueron los paramilitares y esquiroles pagados por DEMEX y los policías municipales de La Venta, Oaxaca.

Exigimos
la cancelación inmediata del megaproyecto Corredor Eólico del Istmo, particularmente en los casos de los parajes de Unión Hidalgo (Piedra Larga, Las Palmas, El Llano y Zapotal), así como en el caso del Parque Eólico San Dionisio, que se pretende imponer por la española PRENEAL en la Isla de Pueblo Viejo, ya que en estos dos últimos casos se ha incurrido y se incurre en   la permanente violación de nuestros derechos como pueblos y comunidades indígenas, reconocidos en los Acuerdos de San Andrés, que para nosotros es la máxima Ley de nuestros derechos en México, así como  en el Convenio 169 de la OIT, en la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos Indígenas de la ONU y en la propia Ley de Derechos Indígenas del Estado de Oaxaca.   Las supuestas bondades de la generación de energía limpia, también resultan una falacia pues se han afectado extensiones de montaña baja y manglar en las distintas áreas de la planicie, redundando en pérdidas de acuíferos, soberanía alimentaria y especies en peligro de extinción tanto de aves como de otras especies.

De la misma manera, responsabilizamos directamente a los malosgobiernos, tanto de la federación como del estado de Oaxaca, así como a losgolpeadores y paramilitares contratados por la empresa DEMEX, ante el mutismo y la condescendencia de las autoridades municipales, estatales y federales, por las agresiones y afectaciones físicas y morales que hasta ahora se han dado desde el mes de junio y los pasados 18 y 28 de octubre, así como de las nuevas agresiones  que puedan ser víctimas cualesquier integrante de la Asamblea de Pueblos Indígenas del Istmo de Tehuantepec en Defensa de la Tierra y el Territorio (APIITDTT), en particular exigimos el cese el hostigamiento jurídico, se cancelen las averiguaciones previas y posibles y vigentes  órdenes de aprehensión en contra de las compañeras Maribel González Pedro, Guadalupe Castellanos Ramírez, Lucila Bettina Cruz Velázquez, así como de los compañeros Rodrigo Flores Peñaloza y Juan Regalado Martínez.

Los pueblos y comunidades indígenas en lucha y resistencia por la defensa de nuestras tierras y territorios ¡NO SOMOS DELINCUENTES NI NARCOTRAFICANTES¡, por lo que exigimos se suspendan los patrullajes del ejército y la marina de las comunidades de Xadani, Juchitán, Unión Hidalgo y San Dionisio del Mar, así como de la mayoría de las comunidades y ciudades del istmo de Tehuantepec; al igual que en los casos de Michoacán, Guerrero y Oaxaca, demandamos que regresen los militares y marinos a sus cuarteles; no toleraremos más la presencia de la Marina en nuestros territorios y  nuestras casas amedrentando e intimidando a nuestras familias, esposos, esposas, madres, padres e hijos y responsabilizamos directamente a Felipe Calderón de estas acciones anticonstitucionales y de las consecuencias que de ellas se puedan derivar.

Anticipamos que la actual campaña represiva de los malos gobiernos de Felipe Calderón y Gabino Cue, para lo cual recurren al uso de fuerzas militares, marina, paramilitares, policía municipal y esquiroles de la CTM, en contra de nuestros pueblos y comunidades, para despojarnos de nuestras tierras y territorios,  no nos amedrentan ni intimidan en nuestra decisión de reunirnos los pueblos indígenas de México afectados por las empresas transnacionales, para dialogar  y reflexionar sobre posibles soluciones a esta problemática  en nuestro próximo Taller Nacional a realizarse en territorio del pueblo Ikoot, Istmo de Tehuantepec, los próximos 26 y 27 de noviembre; hacemos extensiva la invitación a los adherentes de La Otra Campaña y a las organizaciones civiles defensoras de Derechos Humanos, para observar y  garantizar un buen resultado de este próximo encuentro.

Exhortamos a la sociedad civil oaxaqueña, a los pueblos, naciones, tribus, comunidades, barrios, organizaciones, colectivos y personas honestas indígenas, que representan a la población mayoritaria del estado de Oaxaca, así como a la Sección XXII del SNTE, a promover el diálogo y la organización  desde abajo a fin de evitar el despojo que los malos gobiernos y las empresas transnacionales quieren realizar de las tierras, territorios y recursos de nuestros pueblos.

¡LA TIERRA, LA
MONTAÑA, LOS BOSQUES, LAS PLAYAS,  EL
AGUA Y EL AIRE NO SE VENDEN, SE AMAN Y SE DEFIENDEN¡

¡¡NUNCA MAS UN
MEXICO SIN NOSOTROS¡¡

Por el Congreso Nacional Indígena:

Pueblo Wixárika: Autoridades agrarias y comunitarias de Bancos de San Hipólito, Santa
Catarina Tuapurie y San Andrés Cohamiata, San Sebastián Teponahuastlán
(Jalisco, Zacatecas y Durango); Consejo Regional Wixárika en defensa de
Wirikuta.

 

Tribu Yaqui: Autoridades y gobernadores tradicionales de los ocho pueblos de la
Tribu Yaqui, Sonora, en Resistencia contra el Acueducto ‘Independencia’.

Pueblo Purhépecha: Comunidad Indígena Purhepecha de Cherán;

 Autoridades comunitarias de
Nurío, Michoacán.

 

Pueblo Ikoot: Autoridades Municipales y agrarias de San Mateo del Mar;

Asamblea de Comuneros de Xacambaj, Pueblo Viejo, San Dionisio del Mar,
Oaxaca.

 

Pueblo Nahua: Concejo de Autoridades comunales Autónomas de Ostula, Coire y
Pomaro, de la costa de Michoacán.

Comunidad Indígena de Tuxpan, Jalisco.

Comisariado del Ejido Indígena de Ayotitlán, Mpio. De Cuautitlán, Jalisco.

Consejo de Mayores, Autoridades tradicionales de Ayotitlán, Sierra de
Manantlán, Jalisco.

Comuneros de Milpa Alta, D.F.
en resistencia contra el Arco Sur.

Colectivo Ce-Acatl, D.F.

Pueblo Ñhomdäh: Comunidad de Xochistlahuaca y Radio Comunitaria ‘La palabra del
agua’, Guerrero.

Pueblo Ñhañhu: Comuneros y colectivo cultural y Radio Comunitaria  de San Pedro Atlapulco, Estado de México.

Pueblo Me’pha: Consejo Regional de Autoridades Comunitarias/Policía Comunitaria de
Tlapa, Paraje Montero  y San Luis
Acatlán, Guerrero.

Pueblo Coca: Comunidad Indígena de Mezcala Jalisco.

 Pueblo Ñhu Sabi y Binnizá:
 ConsejoIndígena Popular de Oaxaca- Ricardo Flores Magón (CIPO-RFM), Oaxaca, Colectivo

el Cortamortaja y Radio Arco Iris, Jalapa del Marqués, Oaxaca.

Pueblo Tsotsil y Tseltal:

Plantón defamiliares de presos políticos en Huelga de Hambre por su Libertad, Plaza de laPaz, Catedral de San Cristóbal de las Casas, Chiapas.

Acompañantes:

Asociación Jalisciense de Apoyo
a Grupos Indígenas (AJAGI, A.C.)

Unidad de Apoyo a Comunidades Indígenas (UACI), Universidad de
Guadalajara.

Asesoría Agraria, A.C.

Chiapas, México: Las FLN-EZLN 42 años después.

“No nos rendimos… no claudicamos… no nos vendimos…”
“Mientras no haya fuerza para romper frontalmente,
el camino zapatista parece ser el mejor:
poner distancia con el Estado,
sus funcionarios, sus instituciones,
 y sus políticas sociales.
Una política así tiene sus costos:
aislamiento, soledad, pobreza.
Se gana, en cambio, dignidad y autonomía:
machetes con los que desbrozan las malezas
de la confusión y abrir trochas en la selva
 de la políticas sociales.”
Raúl Zibechi
Los trabajos para recibir a la Caravana al Sur del Movimiento por una Paz con Justicia y Dignidad me impidieron concluir este artículo dedicado a los 42 años de fundación de las Fuerzas de Liberación Nacional (FLN), madres/padres del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). Efectivamente, de aquel 6 de agosto de 1969 han pasado más de cuatro décadas que, un grupo de combatientes fundaron en la Ciudad de Monterrey las FLN. El 31 de agosto de ese año la dirección de la FLN comunicaban al pequeño grupo de militantes:
Esta lucha será larga y difícil, pero la victoria es segura, y lo decimos porque conocemos la nobleza y miseria de nuestro pueblo, y conocemos también la cobardía y desvergüenza de nuestros enemigos.
 
(…) La orden del día es prepararse y preservarse, y esto implica una constante superación física y moral.
 
La hora de iniciar la lucha final se acerca y debemos estar listos para no perderla.
Que nuestra divisa sea la del indomable guerrillero suriano Vicente Guerrero ‘vivir por la Patria o morir por la libertad’.”
Las FLN tenían como estrategia la “acumulación de fuerzas en silencio” y la táctica no “chocar con el enemigo”, sin embargo, a 5 años de su fundación, en 1974, las FLN recibieron su bautizo de fuego.  El 17 de septiembre de 1973, había muerto – en un intento de secuestro -, don Eugenio Garza Sada patriarca de la oligarquía regiomontana. Se señaló, entonces, a la Liga Comunista 23 de Septiembre como los presuntos responsables del evento. La muerte del empresario desató una verdadera cacería de militantes en los movimientos armados. En monterrey cayó una “casa de seguridad” de las FLN, el 14 de febrero la “Casa Grande” en Nepantla y, más tarde, el primer campamento guerrillero de las FLN en la Selva Lacandona. Para tal efecto, el ejército federal había llevado a cabo la operación Diamante.
Una segunda etapa de las FLN fue la que se cubrió de 1974 a 1983, quizás la más complicada, y se caracterizó por: la persecución de las fuerzas armadas del Estado mexicano, el reacuerpamiento de la FLN, la búsqueda de sus compañeros desaparecidos en la selva, de luchas internas y  “ajuste de cuentas”. [i]
La tercera etapa la podemos ubicar de 1983 a 1994. El 17 de noviembre de 1983 un pequeño grupo de combatientes fundó al sur de la Laguna Miramar, en el cerro Chumcerro y sin una ceremonia especial el segundo núcleo guerrillero Emiliano Zapata en un campamento al que llamaron La Garrapata. En 1985,  Marcos se sumó al grupo armado en la selvaHabía cumplido 28 años.
Para entonces habían pasado 9 años de la celebración del Congreso Indígena de 1974. Evento que animó la lucha de los derechos de indígenas y campesinos y que derivó, con mucha fuerza en  la lucha por la tierra, la comercialización justa de sus productos, la salud y la educación. El trabajo pastoral de la Diócesis de San Cristóbal de Las Casas, orientado por la Teología de la Liberación y la Opción Preferencial por los Pobres, el trabajo de diversas organizaciones políticas y político militares de la izquierda mexicana desarrollaron el trabajo de la organización y movilización indígena y campesina en medio de una brutal represión de las fuerzas armadas del Estado,  de los rancheros y sus grupos armados conocidos como las “guardias blanca”. Se formaron diversas organizaciones campesinas e indígenas “amplias y abiertas” como: la Quiptic ta Lecubtesel (que derivó en la Aric Unión de Uniones), la Central Independiente de Obreros Agrícolas y Campesinos (CIOAC), la Unión de Ejidos 10 de Abril y la Organización Campesina Emiliano Zapata (OCEZ). Estas organizaciones transitaban por tres caminos: “la palabra de Dios”, la “lucha política” y la “lucha económica”. Con la llegada de las FLN iniciaron su camino por la cuarta vía: la armada. En algún momento Marcos comentó: “… lo único que hicimos nosotros fue ponerle un gatillo a la esperanza”.
Así fue. Después de ese noviembre de 1983, las FLN iniciaron un proceso de “10 años de silenciosa acumulación de fuerzas”.  Organizaron a la población y el territorio desde una perspectiva político militar, crearon al Ejercito Zapatista de Liberación Nacional y se prepararon para la guerra. No fue nada sencillo. Marcos comentaba: “luego veíamos como que se caía todo”. La Caída del Muro de Berlín, la declaratoria de la “inviabilidad e la lucha armada” y el proceso de pacificación en Centroamérica complicaron el proceso. Varios “actores sociales” participamos en el intento des-animar a la población de la “lucha armada”. Como pudieron ver el 1 de enero de 1994… ¡Fracasamos! Después de 12 días de guerra y el “cese al fuego unilateral” del gobierno federal, Marcos declaró a la prensa: “lo que sigue es un largo periodo de lucha política”.
Esa declaración marcó una cuarta etapa del zapatismo en Chiapas. Salvo el despliegue político militar del EZLN en diciembre de 1994 y algunas acciones militares de autodefensa – en respuesta a la criminal política militarista y paramilitar de la dupla Zedillo-Croquetas Albores -, esa cuarta etapa se va caracterizar por iniciativas políticas y de paz cuyas tareas concretas quedaron establecidas de la II a la VI declaraciones de la Selva Lacandona. Un periodo en el cual, también vamos a conocer una serie de comunicados y documentos en cuyo contenido está el soporte Ético, el análisis y los aportes teórico políticos del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional.
El pasado 6 de agosto marcaron en el calendario 42 años de ese proceso de organización-lucha-resistencia… 42 años después, las FLN y el EZLN no son los mismos.
El EZLN en el 2011
¿Qué es del EZLN? ¿Existe? ¿Y Marcos? ¿Que ya se vendió? ¿No se sabe nada, no se oye nada? ¿Existe algún libro que de cuenta del EZLN hasta la actualidad? Son preguntas recurrentes cuando el EZLN y su vocero “guardan silencio”. Suelo responder en serio y en broma… Mmmm… “Marcos ha de estar tirado en su hamaca”… “Anda en Francia con su novia”… “De año sabático”… A veces sigue una larga charla, sobre todo con los grupos de estudiantes que siguen llegando para conocer y aprender del proceso zapatistas… o corto por lo sano: ¿Sabeeeeeer?
Para esto, va la versión breve, puntual y actual del EZLN al 2011, o mejor dicho, de la Autonomía de los pueblos Zapatistas del EZLN en Chiapas que se sustenta en:
– La participación de miles de mujeres, hombres conocidas como “bases de apoyo”. Si ponemos atención, al final, podremos ver que es soporte fundamental de ese proyecto son las mujeres – de todas las edades -, y sus quehaceres cotidianos.
– Cientos de comunidades indígenas de Chiapas y muchos más que cientos de comités responsables de organizar, dirigir y todas y cada una de las actividades cotidianas de esas comunidades.
– Los Consejos de Gobierno de los Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas (MAREZ) unidades político administrativas que regulan y tienen bajo su jurisdicción y un número determinado de comunidades zapatistas.
– Las Juntas de Buen Gobierno (JBG), unidades político administrativas en 5 sedes llamadas Caracoles que regulan y tienen bajo si jurisdicción un número determinado de MAREZ.
– Sistemas de salud (con un mejor modelo de atención que el de Sector Salud del gobierno federal) y educativos en cada uno de los Caracoles, es decir, en los territorios de las JBG.
– Sistemas de comunicaciones (civil y estaciones de radio comunitarias), transporte.
– Sistemas de comercio local y regional.
.- Unidades de producción agrícola, familiar tradicional, colectiva (sobre todo en predios recuperados).
– Unidades de producción colectiva de mujeres.
– Y en su ejército, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional.
Una de sus últimas muestras de organización, capacidad de movilización, resistencia y de enorme solidaridad la dieron el pasado 7 de mayo cuando más de 25 mil “bases” se concentraron en San Cristóbal de Las Casas en apoyo al Movimiento por una Paz con Justicia y Dignidad. Para las mujeres, los hombres y los niños de las comunidades más lejanas de la Ciudad de Las Casas, la jornada inició a las 2 de la mañana del día 7 de mayo y concluyó a las 2 ó 4 de la mañana del día 8. Después de de 17 años de resistencia miles de zapatistas del EZLN se movilizaron con sus propios recursos. En fin, Marcos ha dicho, palabras más, palabras menos: “al final de nuestra jornada nuestro parte de guerra será: no nos rendimos, no claudicamos, no nos vendimos…” 

[i] Para mayor información ver los excelentes trabajos Adela Cedillo sobre las Fuerzas de Liberación Nacional: El fuego y el silencio. Historia de las FLN (1979-1974)El suspiro del silencio. De la Reconstrucción de las Fuerzas de Liberación Nacional a la fundación del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (1974-1983). El siguiente estudio de la trilogía de Adela Cedillo abarcará el periodo de las FLN-EZLN de 1983 a 1993.  

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@twewwter

May 2017
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