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¡Semillas campesinas, libres de transgénicos!

 

 

Cartel Vandana convocantes

Contralínea: El cártel del agro.

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El mercado agroalimentario mexicano, en poder de 42 compañías trasnacionales. Monsanto, Dupont, Agromex, Pionner, Syngenta y Limagrain controlan la producción de semillas y fertilizante. Otras, una vez que llega a sus manos el producto (maíz, frijol, sorgo, leche), incrementan los precios al consumidor hasta en un 200 por ciento: Minsa, Maseca, Cargill, Bimbo, Bachoco, Pilgrim’s Pride, Tyson Foods y Lala, por mencionar algunas. En el caso del maíz, son dos los consorcios que acaparan la producción y distribución; en el caso del frijol, controlan más del 70 por ciento, y en la leche, alrededor del 55 por ciento.

“Si fuera mujer de la Revolución, andaría con mi rifle cargado, pero ya no se trata de eso, sino de negociar. Toda mi vida he luchado por lo que padecemos los campesinos, porque uno ve las anomalías que hay en los pueblos y los ejidos, ve uno cosas que hacen hervir la sangre”, dice una mujer de 70 años, hija de campesinos, heredera del México agrario y sobreviviente de este sector.

Manuela Cervantes es originaria de Antonio Amaro, Durango. Llegó a la Ciudad de México acompañando la caravana de maquinaria agrícola que recorrió Paseo de la Reforma el pasado 5 de noviembre.

La anciana es productora de frijol en el Norte del país; por ello padeció por tres ciclos agrícolas la sequía. Este año, relata, “fuimos socorridos con las lluvias, hubo buenas cosechas; el problema es el precio al que nos quieren comprar: no está bien, nos quieren dar 6 u 8 pesos por kilo. Mientras en las tiendas cuesta casi 20 pesos.

“Ninguna autoridad hace hincapié en tener un precio fijo para el frijol; dejan que los coyotes [compradores intermediarios] hagan su agosto. ¡Hasta en 2 pesos lo hemos llegado a regalar, así no se puede vivir!”, dice en entrevista con Contralínea.

Ésta es la realidad para millones de agricultores. Productores de maíz, frijol, sorgo, leche, entre otros, que padecen una sequía de precios, ante la falta de regulación por parte del Estado. Así lo indica el texto Acuerdos nacionales para el desarrollo del campo mexicano, elaborado por El Barzón (Unión Nacional de Productores Agropecuarios, Comerciantes, Industriales y Prestadores de Servicios). Éste revela el nombre de 42 empresas que tienen en su poder el mercado mexicano de los alimentos.

Semillas en poder de cuatro empresas

En el estudio –firmado por Alfonso Ramírez Cuéllar, presidente de El Barzón; Angely Vanessa Amezcua Chávez, coordinadora de Proyecto Agua y Energía de la organización, y Manuel Alvarado Pérez, representante en Zacatecas– se documenta que en el control de insumos para la producción se encuentran Monsanto, Pionner, Syngenta y Limagrain. Éstas acaparan el 94 por ciento de la venta de 2.6 millones de bolsas de 20 kilogramos de semillas. “Y cuentan con todo el poder y la determinación de apoderarse de un mercado potencial que alcanza las 7.6 millones de bolsas que se requieren para cubrir las necesidades nacionales, bajo un verdadero programa de producción y de productividad”.

El análisis que se discute actualmente entre organizaciones campesinas y funcionarios de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) menciona que este poder en el mercado de las semillas ha dejado en la marginación al Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias, a los centros de investigación y ha debilitado al extremo a las pequeñas empresas productoras de semillas que se localizan en algunas regiones del país.

Alfonso Ramírez Cuéllar, presidente nacional de El Barzón, dice en entrevista que hay una ausencia total de política agropecuaria y alimentaria. El gobierno carece de una estrategia. “Somos 4 millones de unidades productivas y 119 millones de consumidores. El grave problema es que este mercado tiene control absoluto en insumos, acopio, comercialización y ventas al menudeo. Son un cártel agropecuario”.

Ejemplo de las afectaciones es Daniel Juárez, productor de frijol, quien buscó un nuevo impulso para su economía luego de que no había ganancias. Pensó que con la compra de la semilla de maíz de alto rendimiento que vende Monsanto obtendría una “mejor cosecha”.

 “Somos un grupo de 15 productores que nos animamos a entrarle a la tecnología, pero debido a la jodidez no se pudo: los fertilizantes están muy caros y no pudimos sacar la cosecha”, explica.

Del grupo, algunos deben 30 mil; otros, 50 mil. Daniel es de estos últimos. “Creo que se van a llevar lo que tenga, porque dinero no tengo”, comenta.

—¿Y qué tiene?

—Un tractor muy garra.

—¿Y qué va a hacer después?

—No sé, pero hay que seguir sembrando…

Frijol, arrebatado

En el campo, las historias trágicas abundan. El zacatecano Francisco Delgado resume la situación: los ejidatarios y productores de escasos recursos están desapareciendo. “Cada año nos endeudamos más, y para pagar se empieza con vender la chivita, la vaquita, los animales y hasta la casa; al último rematan con las parcelas. Por eso, un sinnúmero de personas se están quedando sin tierra”.

Tiene 62 años y desde pequeño se ha dedicado al campo. Su alimentación y la de sus ocho hijos está basada en el producto que él y su familia trabajan, además de tortilla, nopales, chile y rábanos.

 “Los pocos acaparadores de frijol que hay, quién sabe quien los apoyará. Nos están matando de hambre e ignorancia de generación en generación. Mientras ellos [los acaparadores] con residencias, nosotros seguimos viviendo en casas de adobe con piso de tierra. Ignorantes, todos nuestros hijos porque no tenemos posibilidad de mandarlos a la escuela. El principal problema no es vender la cosecha: nos la arrebatan, nos la roban. El frijol lo hemos llegado a vender hasta en 1.2 pesos, eso ocurrió en 2004. Hoy los precios no son los más convenientes para las familias del campo”, dice.

El documento de El Barzón indica que en este mercado –que involucra a 180 mil productores y casi 1 millón de toneladas del grano– los índices de concentración superan el 70 por ciento, y el acopio y comercialización lo ejercen principalmente Bodega de Granos El Alazán y el Rocío, Ramos Hernández Internacional, Empacadora Abetos, Grupo Patrón, la Castellana y Productos Verde Valle.

 “El poder es absoluto para la manipulación del inventarios, de los cupos y tiempos de importación, la distribución de mercados y la colusión para fijar precios”, dice el informe.

Maíz a la baja

Heraclio Rodríguez es originario de Cuauhtémoc, Chihuahua, productor de maíz y carne. Su economía también padece por la falta de regulación en los precios. Relata que en 2010 llegaron a vender el grano en 5.30 pesos. Hoy los intermediarios lo quieren comprar en 2.50, y aun así están esperando a que baje más precio. En Cuauhtémoc, dice, se vive cada día más pobre, con más necesidades, hambre, violencia y menos condiciones para sus hijos.

En su análisis, El Barzón también documenta que el peso de la concentración en el mercado de harina de maíz es extremo. Tan “sólo Maseca y Minsa controlan el 94 por ciento de una de las industrias sobre las que descansa la mayor producción de tortilla”.

México produce un promedio de 20 millones de toneladas de maíz al año. Éste es el esfuerzo de poco más de 2 millones de campesinos, donde el 85 por ciento cuenta con una extensión de tierra menor a las 5 hectáreas, según datos de la organización.

El Barzón indica que la evolución de las empresas procesadoras de alimentos ha dado lugar a que sean ellas mismas las que tienen el control del acopio y la comercialización del grano. En esa situación se encuentra Cargill y sus vínculos societarios con la Comercializadora AOASS de Sonora; Archer-Daniels-Midland, en sociedad con Maseca y dueña de Amex (Algodones Mexicanos) y la Comercializadora de granos del Grupo Patrón; Bimbo, que opera Molinos del Sureste; y Provemex, del Grupo Tayson de México.

 “Estos vínculos les permiten convertirse en los principales vehículos para canalizar y beneficiarse de los distintos programas de apoyo a la comercialización y de los innumerables subsidios y de los cupos de importación”, indica El Barzón.

Litro de leche a 5 pesos

Raymundo González, productor de leche en Chihuahua, vino a la Ciudad de México en la caravana agrícola. Para él y sus compañeros, la producción del lácteo ha sido buena este año. No obstante, los precios que ofrecen empresas como Lala y Zaragoza no alcanzan a cubrir sus costos. “Nos ofrecen 5 pesos por cada litro, cuando ellos empaquetan y lo venden en 15 pesos. Así, no hay modo de vivir bien”.

Calcula que para poder solventar los costos de producción, el precio de cada litro debería ser de 7 pesos: “Con eso nos conformamos”. Ante la falta de regulación en los precios de compra y la crisis económica que padecen los productores de leche, “muchos han tenido que vender su ganado, no hay ni para comprar la pastura; una paca cuesta 120 pesos y no rinde”.

El Barzón documenta que el mercado de la leche tiene un valor de poco más de 40 mil millones de pesos. El control de la leche pasteurizada y ultrapasteurizada se concentra en el Grupo Lala y Ganaderos Productores de Leche Pura (Alpura), con el 55 por ciento del mercado. Le siguen Nestlé, Lechera Guadalajara y Grupo Zaragoza.

 “El problema mayor está en la fragmentación y la falta de infraestructura que padecen miles de productores. El 30 por ciento de las 789 mil unidades realiza la ordeña de manera artesanal y un número mayor está sujeto a problemas de alimentación de baja calidad e insuficiencia de infraestructura de enfriamiento y conservación, lo que provoca que sus ingresos se vean disminuidos en más del 30 por ciento con relación a los obtenidos bajo un sistema más especializado”, muestra el análisis.

Fertilizantes y sorgo

Ramón Magaña es productor de sorgo, originario de Pénjamo, Guanajuato. Dice que los más de 5 mil productores que hay en la región están a punto de perder la cosecha de este año.

Explica que los acaparadores pretenden pagar el producto a un precio de 2.8 pesos: “es muy bajo”. Mientras, el abono y los fertilizantes siguen “muy caros y no vamos a poder pagar con la cosecha la deuda que adquirimos para comprarlos”.

Y es que los mismos que les venden la semilla les prestan la mercancía a crédito que no alcanzan a pagar. Es entonces cuando tienen que vender un pedacito de tierra o los tractores para saldar sus compromisos. Don Ramón vendió una camioneta el año pasado, pues ya adeudaba más de 30 mil pesos. “Este año no sé qué voy a vender, ya no tengo con qué pagar”, dice.

De acuerdo con el documento de El Barzón, en semillas, fertilizantes y plaguicidas están siempre las mismas empresas que se han apoderado de los elementos esenciales que integran el paquete tecnológico indispensable para las actividades agrícolas.

El potencial de los rendimientos ha sido captado por Bayer de México, Cheminova, Agromex, Arysta, Dupont y las grandes empresas que son capitaneadas por Monsanto.

Estos grupos empresariales también son fuente de financiamiento. Desarrollan programas de capacitación, promotoras de agricultura por contrato y han establecido todo un sistema de operación que descansa en la exclusividad y las ventas atadas. “Es una estructura de mercado dominada en lo absoluto por una sola política de calidades, precios, variedades y centros de distribución”, dice el documento.

José Narro Céspedes, dirigente de la Coordinadora Nacional Plan de Ayala, comenta que la administración federal se sigue operando una política que favorece a los grandes monopolios agroalimentarios. A ellos, dice, van destinados los créditos, subsidios, los apoyos a la comercialización y un mecanismo de precios a favor.

Advierte que el sector está a punto de tronar porque lo que pagan a los agricultores es menor a los costos de producción. Ésta es la continuidad de un modelo instalado hace más de 30 años con el neoliberalismo.

Deuda impagable

Federico Ovalle Vaquera, secretario general de la Central Independiente de Obreros Agrícolas y Campesinos (CIOAC), comenta que es incuantificable la deuda que hay en el campo mexicano, ya que muchos de los que aquí trabajan acuden a agiotistas para poder solventar el ciclo agrícola; otros, expone, son sujetos de crédito de las mismas empresas que les venden las semillas o los fertilizantes; los menos, de la banca privada o pública.

“Estamos buscando que se modifique el modelo de desarrollo; el campo ya no aguanta más. Las deudas con loscoyotes ya no se pueden sostener. La propuesta es que entre el gobierno y las organizaciones se pueda establecer una empresa pública que garantice la compra de los productos a buen precio, además de que recupere la producción de semillas”, dice el secretario de la CIOAC.

Néstor Osornio, productor de maíz, frijol y haba en el Estado de México, expone que ante la crisis del sector poco a poco se ha reducido el poder adquisitivo de cada familia. “Mis hijos trabajan en el campo, tuvieron que dejar la escuela cuando estaban en la preparatoria porque no había la economía para continuar”.

Él tiene una deuda con Grupo Financiero Banorte, que en 2009 le autorizó un préstamo por 30 mil pesos.  No obstante, a la fecha el monto del crédito se ha duplicado por los intereses. Paga lo que está a su alcance, pero termina de cubrirlo después de 4 años. “Lo único que tengo que pueden embargar son mis tierras”, comenta.

Benito González Contreras, dirigente de El Barzón en Morelos, expone que su estado se encuentra prácticamente como hace 100 años, cuando Emiliano Zapata estaba levantado en armas: “Los productores sobreviven de milagro, las cosechas se pagan muy baratas y los insumos están por los cielos. Nada más se va sacando para subsistencia; por desgracia el gobierno ha permitido que se monopolicen los productos”.

Según sus cálculos, la mayoría de los 2 mil productores de sorgo está endeudada con la Financiera Rural; otros, con la banca extranjera y hasta con agiotistas. Dedicado a la siembra del maíz, el productor asegura que los coyotes que minan con su producción son Cargill, Monsanto, Maseca: “Se hacen cada vez más ricas y los campesinos más pobres. El campo es tan bondadoso que subsistimos con lo que podemos. El gobierno quiere tenernos como consumidores y no como productores”.

Los cárnicos

Además de los cereales, semillas y fertilizantes, El Barzón indica que los índices de concentración en el mercado de carne de bovino –donde existen 1.13 millones de unidades de producción y que tienen un valor de más de 60 mil millones de pesos– está dominado por el Grupo Viz-SuKarne en más del 20 por ciento; control compartido con el Consorcio Internacional de Carnes (Grupo ViBa), Procarnes Procesadas y Empacadora de Carnes (don Fileto), Carnes la Laguna, el Grupo Industrial Arias, Pradera Huasteca, Grupo Gusi y las Uniones Ganaderas de Tabasco y Sonora.

En carne de pollo, la producción de traspatio y de pequeña escala prácticamente está sometida a un proceso de aniquilamiento. La concentración permite el dominio de tres grandes empresas: Bachoco, Pilgrim’s Pride y Tyson, con 1 mil 400 millones de aves y el control absoluto del alimento balanceado y de la venta final del producto.

Para la realización del presente trabajo, Contralínea solicitó entrevista con el titular de la Sagarpa, Enrique Martínez y Martínez, a través de Pedro Hernández, subdirector de Atención a Medios de la dependencia. Hasta el cierre de edición, no se obtuvo respuesta.

Érika Ramírez

@erika_contra

http://contralinea.info/archivo-revista/index.php/2013/11/26/el-cartel-del-agro/

Violencia contra el maíz, la soberanía alimentaria y la autonomía.

cartel audiencia temática maíz

 

El maíz no es una cosa, un producto; es un tramado de relaciones, es la vida de millones de campesinos cuyo centro civilizatorio milenario es la comunidad y la vida en la siembra.

Siendo México centro de origen del maíz, uno de los cuatro alimentos cruciales para la humanidad, los ataques al maíz y a los pueblos que lo cultivan, son un ataque contra las estrategias más antiguas y con más posibilidades de futuro de la humanidad.

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“Cultivos transgénicos: El caso de México con énfasis en el maíz”

Tribunal Permanente de los Pueblos Capítulo México

Invitación a la preaudiencia científica

“Cultivos transgénicos: El caso de México con énfasis en el maíz”

que se llevará a cabo los días 12, 13 y 14 de noviembre

en el Auditorio Alberto Barajas Celis,

Facultad de Ciencias, UNAM

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El transgénico de la discordia.

Alineado con las empresas transnacionales más grandes del mundo que producen maíz transgénico como son Semillas y Agroproductos Monsanto, S. A. de C.V.; Dow AgroSciences de México, S.A. de C.V.; PHI México, S.A. de C.V. y Sygenta Agro S.A . de  C.V.; el gobierno de Enrique Peña Nieto litiga a favor de ellas para que un magistrado federal levante la restricción de “siembra” y les permita inundar dos millones de hectáreas del norte del país con su semilla modificada.

En un hecho histórico, el pasado 17 de septiembre el Juzgado XII de distrito en materia civil en el Distrito Federal aceptó la demanda de “acción colectiva” promovida 50 personas morales y 20 organizaciones sociales resolviendo en su beneficio al otorgarles una “medida precautoria” que en los hechos significó detener la entrega de permisos de siembra de maíz transgénico por parte de las autoridades federales.

El recurso de la colectividad, representada por Adelita San Vicente Telles, directora de la fundación Semillas A.C. y René Sánchez Galindo, abogado de Colectivas A.C., fue notificado a Sagarpa y Semarnat el 3 y 4 de octubre; de inmediato, sus titulares Enrique Martínez y Martínez y Juan José guerra Abud, –cercanos colaboradores del Ejecutivo Federal–, ordenaron a sus áreas jurídicas apelar la resolución, ganarla y entregar lo más pronto posible los permisos para siembra de maíz transgénico. Así lo demuestran documentos en poder del semanario.

Se trata de los dos recursos de apelación de 25 fojas cada uno presentados el 9 de octubre por Sagarpa y el 10 de octubre por Semarnat ante el Segundo Tribunal Unitario en Materia Civil y Administrativo del Primer Circuito, donde demandan “revocar” el congelamiento de los permisos para siembra.

Los argumentos de ambas dependencias federales van desde la violación a su derecho de audiencia hasta el que se les coartan sus facultades para regular este tipo de actividades.

Luego de mostrarle ambas apelaciones, el abogado defensor de la colectividad, René Sánchez Galindo acusa al gobierno de litigar en favor de la empresa; a su vez, la representante de la “acción colectiva”, San Vicente Telles ofrece datos que muestran los vínculos que hay entre ex empleados de las transnacionales y quienes durante el sexenio de Calderón o de Peña Nieto ocuparon u ocupan posiciones en órganos claves para autorizar permisos ya sea en etapa experimental, piloto o de siembra.

Un juez incongruente: gobierno

Antes que las afectadas directas por la suspensión de los permisos de siembra, Monsanto, Dow Agrosciencies, Syngenta o PHI, el gobierno de Peña Nieto se apresuró a defenderlas al exigir ante el II Tribunal Unitario la revocación de la medida precautoria.

En la apelación de 25 fojas encabezada por la abogada de Sagarpa, Mireille Roccatti Velazquez,  sostiene que el juez “no observó” los artículos 219, 222, 610 y 611 del código Federal de Procedimientos Civiles; en especial que antes de dictar la medida precautoria el juez debe “dar vista por tres días a la parte demandada para que manifieste lo que a su derecho convenga y solicitará opinión de órganos competentes”.

Y añade en su página seis, “…ese tribunal de Apelación podrá advertir que el acuerdo que se impugna es ilegal, toda vez que de los autos que integran el cuaderno relativo a  la medida precautoria solicitada por la colectividad actora, no se observa que haya otorgado a mi representada su garantía de audiencia prevista en el artículo 11 del código…y menos aún que se haya allegado de la opinión de los organismos competentes en la materia”.

Y sigue: “dos requisitos que el A quo (juez) debió desahogar de manera obligatoria, pues el precepto legal en estudio no señala como acto potestativo el que el juez ‘podrá’ dar vista a las medidas precautorias solicitadas, ni indica que podrá” allegarse de la opinión de organismos…sino que el juzgador ‘deberá’ otorgar la citada garantía de audiencia y  ’solicitará’ la opinión; de ahí lo ilegal del acuerdo apelado”.

Roccatti alega que el juez “indebidamente” únicamente tomó en consideración los argumentos expuestos por la colectividad actora, pero el código Federal de Procedimientos civiles dispone de manera precisa cuáles son los requisitos que habrán de colmarse por parte del juzgador….las cuales dejó de observar en perjuicio de mi representada”.

Por lo que hace a Semarnat, el representante legal Mario Moreno García en su recurso de apelación entregado el 10 de octubre al Tribunal Unitario alega que se violaron los artículos 585, 610  y 611 del mismo Código “y en contra de los principios de congruencia y exhaustividad que toda resolución…debe colmar”.

Luego insiste en el mismo argumento de que se debió dar vista en un plazo de tres días “y solicitarse la opinión tecno-científica de los organismos competentes” como es la Procuraduría Federal e Protección al Medio Ambiente.

“Estamos”, dice el abogado Moreno García, “en presencia de un procedimiento en materia civil que es de estricto derecho, es decir, debe de resolverse conforme a la letra de la ley” en términos del 19 del Código Civil Federal y 14, último párrafo de la Constitución que “consagra la garantía o derecho humano de previa audiencia con relación a los actos de privación por parte de la autoridad”.

Luego alega que la resolución “causa agravio a esta autoridad recurrente…en virtud de que atenta contra los principios de congruencia y exhaustividad”.

La Sagarpa en su alegato destaca que la solicitud de liberación de permisos en etapa comercial de organismo genéticamente modificados “queda comprendida dentro de las facultades de Sagarpa”.

Los procedimientos seguidos por las autoridades, agrega en la pagina 18 del recurso de apelación, “constituyen un motivo de daño a la parte actora o al medio ambiente sino las actividades clandestinas o realizadas en inobservancia del marco legal, pues podrían constituir un riesgo al realizarse sin observar las directrices establecidas”. Y como el otorgamiento de los permisos buscan el que éstos se lleven a cabo de la forma, en los lugares y zonas conforme lo determina la ley de Bioseguridad (…) y en el caso a estudios con el otorgamiento de la medida precautoria solicitada, “se coartan las facultades de las autoridades codemandadas en la instancia para regular las actividades inherentes a organismos genéticamente modificados, (…) es decir, va en contra de la propia naturaleza de dichas medidas precautorias…”.

Por todo lo anterior, tanto Sagarpa como Semarnat piden “revocar o modificar” la suspensión de permisos para la siembra de maíz transgénico.

La demanda incluye a las cuatro empresas ya mencionadas, Monsanto, Dow Agrosciences, PHI y Syngenta, sin embargo las tres primeras se negaron a recibir la notificación que les entregó el actuario en donde se les participa de la detención de la siembra, en tanto que la última sí la recibió pero no a realizado acción alguna contra la resolución del juez.

Una de las críticas que hace la representante de la colectividad, Adelita San Vicente Tello, es que se haga una revisión del “conflicto de intereses” en que pudieran caer los encargados de realizar las indagaciones por parte del gobierno e incluso de los investigadores que certifican a las transnacionales sobre el no daño al medio ambiente y el humano que puede provocar el uso de maíz transgénico y su relación con las transnacionales que buscan la siembra.

Así por ejemplo recuerda que Bruno Ferrari fue el encargado de la venta de Seminis a Monsanto para en 2007 ser nombrado por Felipe Calderón como titular de la Unidad de Relaciones Económicas y Cooperación Internacional de la Secretaría de Relaciones Exteriores; en enero de 2008 se va a director general de Promexico y en julio de 2010 es nombrado titular de la Secretaría de Economía desde donde se autorizan los cupos de importación y exportación de diversos alimentos.

Con la aprobación en 2005 de la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados, durante el sexenio de Felipe Calderón las cuatro transnacionales mencionadas empezaron a solicitar y a recibir permisos para la “experimentación”, primero y luego prueba “piloto” de siembra de maíz transgénico.

Del 2009 al 20012 se recibieron 186 solicitudes y autorizaron 114 permisos, según datos del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) de Sagarpa, una de las dependencias del gobierno encargada de clasificar autorizar los permisos y el número de hectáreas autorizadas.

Aquí en Senasica, reclama San Vicente, pero en la dirección de Bioseguridad para organismos genéticamente modificados estaba Silvia Elena Rojas Villegas quien antes había sido empleada de la transnacional PHI y en su gestión al frente de la dirección esta empresa recibió permisos al igual que Dow Agrosciences.

Además está la Coordinación de análisis de Riesgo y Bioseguridad (Conabio) la cual tiene a su cargo la Comisión Intersecretarial de Bioseguridad de los Organismos Genéticamente Modificados (Cibiogem) que está vinculado a la dirección general del Conacyt. La Cibiogem tiene un secretariado ejecutivo que en los hechos es la cabeza del organismo, el reclamo de Adelita San Vicente es que desde abril de 2007 al frente de Cibiogem estuvo Ariel Álvarez Morales y todavía en marzo de 2013 figuraba como secretariado ejecutivo. Hoy, en su página de internet, aparece vacante.

Lo grave del caso, dice San Vicente es que antes de llegar al cargo, Ariel Álvarez desde su puesto de académico en el Centro de Investigación de Estudios Avanzados (Cinvestav) perteneciente al Politécnico Nacional “respaldó los primeros permisos que pidió Monsanto porque las empresas siempre deben contar con un respaldo técnico. Más aún, desde el sexenio de Vicente Fox, él presentó un proyecto “maestro de maíz” que curiosamente heredó su nombre a un proyecto que Monsanto tiene con la Confederación Nacional Campesina, sector del PRI y del cual reciben millonarios recursos”. Otro personaje, que en su momento también denunció Adelita San Vicente es Sandra Patricia Piña Salinas quien en el sexenio pasado estuvo al frente de la Dirección de Políticas y Normatividad de la Cibiogem y antes, fue coordinadora técnica de Agrobio México, asociación que aglutina a las empresas transnacionales que impulsan el maíz transgénico.

Hoy en ese puesto está Sol Ortiz, un personaje que a decir de San Vicente cuenta con laboratorios para detección de transgénicos aunque rechaza tener conocimiento de una posible vinculación con las transnacionales.

Y para cerrar con broche de oro entre proclives de los transgénicos e instituciones de gobierno está el químico Bolívar Zapata, quien según San Vicente creó un transgénico. Este reconocido científico fungió como coordinador de Ciencia y Tecnología en el equipo de transición de Enrique Peña Nieto y el pasado 4 de enero lo nombró “enlace entre la Presidencia de la República y el Conacyt”, el mismo al que está vinculada la Cibiogem, organismo público.

En juego un billón de dólares

Lo que está en juego en términos monetarios con la autorización de siembra para el comercio del maíz transgénico, explica Víctor Suárez, director de la Asociación Nacional de Empresas Comercializadoras de Productores del Campo (ANEC), son mil 200 millones de dólares, porque no sólo es la venta de la semilla transgénica sino también del herbicida que forzosamente se tendría que utilizar porque tiene el gen que resiste a las plagas.

Denuncia que la CNC, sector del PRI, ha respaldado la siembra del maíz transgénico mediante un convenio de Monsanto en donde recibe por lo menos un millón de dólares al año a través de la confederación Nacional de Productores Agrícolas de Maíz, y donde se comprometen a cuidar en el sur el país al maíz criollo mientras que Monsanto va por las hectáreas del norte para el transgénico.

Detalla que en el norte del país hay 2 millones de hectáreas para siembra de maíz transgénico en zonas de Sinaloa, Tamaulipas y Sonora. “Es la superficie más comercial, que tiene sistema de riego y usa semillas híbridas de maíz y la que tiene mayor desarrollo tecnológico. Los productores se niegan a usar maíz transgénico porque obtienen más tonelaje con el híbrido”.

Aparte están 800 mil hectáreas en Jalisco, Nayarit, Guanajuato que son de temporal y son de ciclo para siembra primavera-verano.

El doctor Antonio Turrent Fernández, presidente de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad y un estudioso de los efectos negativos de los productos transgénicos, destaca que gracias a la suspensión precautoria que otorgó el juez a la colectividad en septiembre pasado, es que se pudo detener la siembra de 2 millones de hectáreas en la zona norte del país y la cual empieza su ciclo en otoño-invierno.

En una amplia explicación, el doctor trae a colación varios experimentos que se han hecho con ratas y cerdos alimentadas con maíz transgénico, pues este último es quien tiene el modelo de mamíferos más parecido al de los humanos. Los resultados en un corto periodo de tiempo fueron la presencia de cáncer y hubieron de ser sacrificados antes de su periodo normal de vida.

Aclara que lo hallado fue que el mal “estuvo asociado en mayor frecuencia con individuos alimentados con maíz transgénico, esto no prueba que el consumo del transgénico le causó el cáncer, lo que prueba es que se asoció” y eso ya es grave.

Otro aspecto es que se afectan los mantos acuíferos. Pero además de los efectos nocivos para el humano que aún esta en prueba experimental es el daño grave a la planta nativa del maíz, al criollo y al híbrido que al mezclase con la polinización se contamina del gen transmutado, pero no sólo eso, está en cámara de diputados una minuta, avalada ya en Senado, que establece que al tener un productor un maíz que tiene su gen se le podrían cobrar regalías, es decir, se aprobaría la patente el maíz transgénico.

 Por

Jesusa Cervantes.

http://www.proceso.com.mx

Número: 1930.

Las plantas transgénicas producen proteínas distintas a lo que era de esperar: Dr. Thierry Vrain.

El Dr. Thierry Vrain, exbiólogo del suelo y científico genético, trabajó en el Ministerio de Agricultura de Canadá durante 30 años. Fue designado portavoz de seguridad de los cultivos transgénicos. Desde que se retiró hace 10 años, después de reconocer las pruebas científicas que antes ignoraban los promotores de la Industria Biotecnológica y las Agencias de regulación del Gobierno, el Dr. Vrain ha cambiado su posición y ahora advierte de los peligros de los transgénicos.

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Tsiporah Grignon: ¿ Se produjo algún acontecimiento crucial para que cambiase su posición sobre los transgénicos?

Dr. Thierry Vrain: Como científico que trabajaba para el Gobierno, yo no cuestionaba el status quo ni los dogmas. Hacía mi trabajo y fui la persona designada por el Instituto para tranquilizar al público, de modo que estaba muy ocupado. Cuando me jubilé, mi esposa y yo comenzamos a cultivar una granja ecológica, y fue cuando empecé a descubrir nuevas cosas sobre la biología del suelo, algo que nunca me habían enseñado en la escuela de posgrado. Al no estar en nómina, pude leer diferentes fuentes y mirar la Ingeniería Genética desde otro punto de vista. Así fue como me di cuenta de que los transgénicos no eran ni perfectos ni pintaban un mundo de color rosa.

Tsiporah Grignon: Es asombroso que la gente no cuestione la idea de alterar el ADN. Cuando Monsanto y otras empresas afirman que un organismo modificado genéticamente es sustancialmente equivalente a las planta convencional, no dejo de pensar en lo ilógico de esto, porque cuando se altera el ADN, la planta entera se altera. No es lo mismo, y ciertamente no es algo natural.

Dr. Thierry Vrain: Eso depende de su visión del mundo. Como científico, cuando se añade el gen de una bacteria a una planta o un gen vegetal a un pez, o un gen humano al maíz, o se cultivan 10.000 hectáreas de maíz para producir insulina, lo considero un progreso. Así que si una planta tiene un gen bacteriano, todavía se parece mucho a una planta de tomate. Mucho se podría decir sobre el sabor de ese tomate, pero es fácil creer en la equivalencia sustancial.

Tsiporah Grignon: ¿Qué piensa de las afirmaciones de la Industria Biotecnológica al decir que tiene respuesta a la alimentación en el mundo, con el aumento del rendimiento de los cultivos y la disminución en el uso de pesticidas y herbicidas, y la disminución en los costes?

Dr. Thierry Vrain: Charles Benbrook ( Corrección de GMWatch: debe referirse al Dr. Doug Gurian-Sherman), jefe de la Unión de Científicos Preocupados de California, que elaboró las estadísticas de la USDA para comprobar el aumento de los rendimientos, y descubrió que no hay aumento en el rendimiento, y de hecho, hay una ligera disminución, ya que algunos cultivos transgénicos no son tan buenos como los cultivos convencionales. El uso de herbicidas está aumentando. Los agricultores también están preocupados por la aparición de malezas resistentes a esta tecnología. Los herbicidas usados en los cultivos transgénicos resultan inútiles cuando las malas hierbas se vuelven resistentes. Esto ya fue predicho hace 25 años. Lo mismo ocurrió con la resistencia de los insectos. […] Ahora se anima a los agricultores a rociar insecticidas en los cultivos BT para que los insectos no se hagan resistentes a la tecnología de la Ingeniería Genética… ¡Es una locura!

Tsiporah Grignon: Como biólogo del suelo, ¿cuáles son los efectos de los cultivos transgénicos en el suelo?

Dr. Thierry Vrain: Roundup (el herbicida de Monsanto) es un quelante, de modo que retiene el manganeso, el magnesio y algunos otras minerales, así que la planta, básicamente, se muere de hambre. Es posible que también se las prive de otras sustancias necesarias, pero no creo que esté documentado.

Tsiporah Grignon: ¿Ha leído la investigación del Prof. Huber sobre el glifosato, el principal ingrediente activo del herbicida Roundup de Monsanto?

Dr. Thierry Vrain: Don Huber estudió el efecto de Roundup en la disminución de los nutrientes en la planta. Pasé un tiempo con él hace dos años, así que estoy bastante familiarizado con lo que ha escrito. Es interesante constatar el efecto de la planta modificada genéticamente en el suelo. La planta modificada genéticamente es una planta con un nuevo gen que se ha insertado en algún lugar y por lo general con un gen que la dota de un nuevo rasgo, por ejemplo, un gen bacteriano que produce una proteína que mata a las orugas. Pero se trata de un proceso aleatorio. Usted necesita una forma de insertar ese gen en la planta. Y hasta hace poco, la manera de hacerlo era insertar otro gen, un gen resistente a los antibióticos, por lo general genes bacterianos. Y ese gen de resistencia a los antibióticos se encuentra en el genoma, por tanto en las raíces, de modo que puede ir al suelo, y ser recogido por la bacterias del suelo. Hay una publicación en China, de la Universidad de Sichuan, en la que los investigadores demuestran que todos los ríos de donde se cogió agua contenían genes de resistencia a los antibióticos, que con toda probabilidad provenían de las plantas transgénicas cercanas.

Tsiporah Grignon: ¿Qué descubrió el Proyecto del Genoma Humano?

Dr. Thierry Vrai: En todas las células de todos los organismos vivos se encuentran los tres principales tipos de moléculas: hidratos de carbono, que se producen por fotosíntesis en las plantas gracias a la radiación solar, los lípidos y las proteínas. Los hidratos de carbono y los lípidos no se mueven, sino que se asientan en un lugar. Las proteínas hacen el trabajo porque se desplazan. Cada molécula de proteína se puede mover, y de ese movimiento se puede obtener algo. Esa molécula puede provocar una reacción en otras moléculas y afectar a la célula. Eso es lo que hacen las proteínas. Las proteínas son las que dan vida, porque la vida es movimiento. Así que cuando se quiere diseñar una planta, lo que realmente se está haciendo es Ingeniería de una proteína, para que esa proteína haga algo nuevo en la planta, tales como la resistencia a herbicidas o a los insectos.

El Proyecto Genoma Humano finalizó en 2002. Se tardaron 10 años en obtener la secuencia de todo el genoma de una persona. Todo el genoma está descifrado. Fue algo muy importante, ya que las funcionen del cuerpo humano son mantenidas por cerca de 100.000 proteínas. Ya se conocía desde la década de 1940 que el ADN sintetiza proteínas, y la hipótesis de esa década era que cada gen sintetizaba una determinada proteína. Así que si tenemos 100.000 proteínas en nuestro cuerpo, deberíamos tener 100.000 genes o más. Pero cuando se completó el Proyecto del Genoma Humano, nos dimos cuenta de que sólo teníamos 20.000 genes en nuestro cuerpo. ¿Y 20.000 genes pueden producir 100.000 proteínas? Las matemáticas no cuadran y eso es a lo que me refiero. De hecho, en 2002, el dogma de una gen una proteína se terminó, y se vio que las cosas no funcionan de esa manera.

Lo que hemos descubierto es que el genoma de cualquier organismo vivo es un ecosistema mucho más complejo, en el que el 95% del ADN regular el otro 5% que codifica las proteínas. El resto no tenemos ni idea de cómo funciona. Cuando estaba en la Universidad, y cuando más tarde fui Ingeniero Genético, se le denominó ADN basura. Cuando un Ingeniero Genético pone un gen extraño en una planta, ese gen va a producir una proteína, gen que puede ir a cualquier parte de la planta, ya que no hay control sobre ello. Puede ir a cualquier parte del genoma, a cualquier parte del cromosoma. Y ese gen está ahora bajo una secuencia reguladora que no estaba regulada naturalmente con anterioridad.

Hay un buen número de estudios que muestran ahora que las plantas transgénicas producen unas proteínas que son muy diferentes de las proteínas que se esperaban, llamadas proteínas anormales. Esas proteínas pueden funcionar como proteínas que matan las orugas, por ejemplo, pero puede que no. Son proteínas diferentes, y esas diferencias no se han estudiado. El dogma sería: usted inserta un gen y obtiene la proteína que desea. Tanto es así, que las agencias de regulación, cuando quieren poner a prueba la seguridad de los cultivos transgénicos, todo lo que necesitan es mostrar que la proteína que se insertó en la planta es segura, pero no prueban la nueva proteína que en realidad se ha creado en la planta.

Tsiporah Grignon: Entonces, estas secuencias no deseadas ni siquiera se observan, se ignoran por completo.

Dr. Thierry Vrain: Totalmente.

Tsiporah Grignon: Entonces, ¿cómo se puede decir que los transgénicos son seguros?

Dr. Thierry Vrain: Antes de que finalizase el Proyecto Genoma Humano, un gen una proteína, esa era la teoría. Los científicos pensaban que simplemente se cogía un gen de una bacteria y se ponía en otra bacteria, y así se obtenía la proteína deseada. De ahí que se considerase sustancialmente equivalente.

Tsiporah Grignon: ¿Se han ignorado los resultados del Proyecto Genoma Humano?

Dr. Thierry Vrain: Creo que las consecuencias del Proyecto Genoma Humano son convenientemente ignoradas. Tan pronto como se empiece a cuestionar esto, que puede haber más proteínas en la planta que las deseadas, usted coge los reglamentos de la FDA, que son muy claros: si usted pone en el mercado algo que no es sustancialmente equivalente, algo que es diferente, algo que tiene una nueva proteína o proteínas algo diferentes, o los nutrientes son diferentes, entonces de modo automático se deben hacer estudios. Desde 1996, ha renunciado por completo a esta responsabilidad, diciendo que son sustancialmente equivalentes, alegando que no hay diferencias, de modo que las empresas ni siquiera tienen que hacer prueba alguna de seguridad.

Las grandes empresas de Biotecnología compran Tribunales, Gobiernos y Parlamentos (Parte II)

Tsiporah Grignon: En el documental “El mundo según Monsanto” se expusieron las puertas giratorias entre la Industria Biotecnológica y los Gobiernos.

Thierry Vrain: He leído que al Dr. Shiv Chopra le ofrecieron un millón de dólares a cambio de que cerrase los ojos en el asunto de la hormona de crecimiento bovino recombinante (RGBH), pero se negó y fue despedido por no callarse. (Nota del editor de GMWatcfh: Los doctores Shiv Chopra, Margaret Haydon y Gérard Lambert fueron los científicos despedidos del Servicio de Salud de Canadá por insubordinación en el año 2004, después de haber manifestado públicamente serias reservas sobre la aprobación de estos productos al creer que se producirían daños en la cadena alimentaria y eso iba a repercutir en la salud de las personas. Tiene previstas el Dr. Vrain una serie de conferencias por Canadá con el Dr. Chopra, actualmente en fase de planificación, pero que seguramente sean en la segunda quincena de noviembre).

Tsiporah Grignon: ¿Sigue en contacto con alguno de sus colegas de de Ingeniería Genética y son conscientes de su giro?

Thierry Vrain: No, y uno se da cuenta ahoro cómo los científicos ignoran las principales fuentes de información.

Tsiporah Grignon: ¿Cómo pueden los científicos actuar de forma independiente cuando su sueldo depende de apoyar o no un determinado punto de vista?

Thierry Vrain: Cuando empecé hace 30 años, trabajé como asistente técnico en un laboratorio y con un presupuesto muy escaso, y básicamente consistía en trabajo de laboratorio y en la publicación del mayor número posible de artículos. En aquella época decíamos: publicar o perecer. Pero hace 25 años, la cosa cambió. Cuando empecé no se permitía el patrocinio de las Corporaciones. No se podía acudir a Monsanto y decir: “¿Está usted interesado en que haga un trabajo para usted en mi laboratorio a cambio de una pequeña subvención?”. Pero hace 25 años, eso se permitió y alentó la financiación por parte de las empresas. Cuanto más interesada estuviese la Industria en el proyecto, más dinero entraba. Eso quería decir que se estaba haciendo un buen trabajo, de modo que con los fondos adicionales el Gobierno no tenía que aportar fondos para el laboratorio. Y poco a poco se convirtió en algo normal, y había grandes cantidades de dinero para la Biología molecular. Otros se quejaron de que todo el dinero iba hacia la Biología molecular en los años 80 y principios de los noventa. No sólo eso, si se realizaba un buen proyecto los resultados se podían patentar. Así que de publicar o perecer pasamos a patentar y hacerse rico.

Ahora muchos científicos reciben subvenciones de las empresas de Biotecnología. Cuando se consigue una subvención de un millón de dólares, se tienen cinco estudiantes de posgrado, tres doctores y un gran laboratorio, ahora es usted un gran profesor porque tiene un laboratorio enorme y mucho dinero que fluye. Pero si publicase resultados que no fuesen aceptables para empresas como Monsanto, las ayudas de las Corporaciones se iban a cortar.

Tsiporah Grignon: He leído en “Semillas de la decepción” sobre la inserción aleatoria de genes, ya que no hay forma de ser preciso, lo que usted ya ha confirmado anteriormente. Entonces, ¿por qué los científicos afirman que alteran genéticamente con precisión la naturaleza?

Thierry Vrain: Por dinero. Es muy importante para la empresas de Biotecnología acallar los estudios que no confirman su línea corporativa o cuestionan la seguridad. Pero aún es más sencillo. La mayoría de los inversores en las empresas de Biotecnología lo que quieren es ganar dinero… eso es lo fundamental. Si pueden llegar muy lejos con las ventas, ¿por qué no hacerlo?

Tsiporah Grignon: ¿Se siguen saliendo con la suya?

Thierry Vrain: Se siguen saliendo con la suya. Usted puede cuestionar lo que hacen, usted puede intentar evitar los transgénicos, y quizás estemos desgastando un poco a estos gigantes. Pero en realidad, con toda franqueza, ya que no tienen vergüenza, compran Tribunales, Gobiernos y Parlamentarios.

Tsiporah Grignon: Pero no dominan absolutamente todo, por ejemplo en Europa, donde hay una fuerte resistencia.

Thierry Vrain: No, no dominan toda Europa, pero seguro que lo intentarán. Son cinco los países en todo el mundo que acaparan la totalidad de los cultivos transgénicos: India, Argentina, Canadá, Estados Unidos. Y quizás un par de ellos más, y son 20 los países que no exigen el etiquetado por la presencia de transgénicos en los alimentos y no imponen ningún tipo de restricciones. Si se etiquetase no habría más transgénicos, porque la gente no los quiere.

Tsiporah Grignon: En Canadá estamos luchando por detener la alfalfa transgénica o la manzana que no se oscurece.

Thierry Vrain: La manzana que no se oscurece comenzó a desarrollarse en mi laboratorio, en Summerland. Alguien tuvo la brillante idea de cómo podíamos ganar dinero. Estábamos en el país de la manzanas, así que ¿ qué tal si silenciábamos el gen que oscurece las manzanas y conservan su aspecto? Sin embargo, los productores están en contra de ella y los productores ecológicos están en pie de guerra.

Tsiporah Grignon: Usted ha hecho referencia a un estudio de 120 páginas titulado “Mitos y Verdades sobre los transgénicos”, que fue hecho público en junio de 2012.

Thierry Brain: Es un documento que fue elaborado por Ingenieros de genética, Dr. Michael Antoniou y el Dr. John Fagan con Claire Robinson, periodista de investigación. Consiste en una recopilación de artículos e informes de los Gobiernos, la mayoría de los cuales cuestionan la seguridad de los transgénicos. Fue publicado en junio, por lo que el estudio de Séralini todavía no había aparecido. Representa una gran cantidad de trabajo, la mayoría realizado por laboratorios independientes de Europa, y se asegura que los cultivos transgénicos no pueden dan mayor rendimiento. Entra en lo que yo denomino contaminación genética; los cultivos transgénicos liberan su polen y los genes al medio ambiente, ya se trate de bacterias u otras plantas.

Tsiporah Grignon: Si tiene genes Terminator, ¿polinizan?

Thierry Vrain: Los genes Terminator forman parte de una tecnología de interferencia en la que las semillas o el polen se vuelven no fértiles.

Tsiporah Grignon: O sea, ¿que es posible transmitir la infertilidad?

Thierry Vrain: Sí, lo es. Este es el motivo por el que muchas personas están preocupadas. Imagínese si usted tiene un campo de maíz con el gen de la infertilidad y se extiende por toda la superficie agrícola y se transmite a otros cultivos.

Tsiporah Grignon: En otras palabras, el polen de una planta Terminator puede convertir a otra planta también en Terminator… ¿ Eso podría ser el fin de la vida en la Tierra tal y como la conocemos?

Thierry Vrain: Ese fue el motivo por el que se detuvo a Monsanto, que quería probarlas y comercializarlas. Los cultivos transgénicos están patentados, de modo que las empresas no quieren que la gente tenga sus propias semillas, los agricultores las suelen guardar, ya que el titular de la patente pierde dinero. Usted tiene que comprar las semillas año tras año. Al ser las semillas estériles, nadie conserva estas semillas. Estamos hablando de hambre… otra locura. Pero Monsanto ha adquirido la tecnología Terminator y puede volver a intentarlo.

Tsiporah Grignon: La gente interesada en alimentos de calidad y en su cultivo, ¿tiene esperanzas?

Thierry Vrain: Mi esposa tiene un herbolario… porque creemos que una dieta saludable es muy importante. Existe una conexión entre lo que comemos y lo que somos. Si vas a la tiende y compras la comida más barata llena de calorías pero con pocos nutrientes, entonces vas a enfermar.

Conclusión

Esta conversación con un antiguo informante de los transgénicos fue muy aleccionadora. Ahora conocemos verdades incómodas sobre los transgénicos y la empresas de Biotecnología, que se benefician de ellos. En esta entrevista, nos enteramos de que la Ingeniería Genética es muy imprecisa, carece de pruebas de seguridad, que los cultivos transgénicos contaminan otros cultivos, y la forma en que el mundo científico se pudre por el dinero. El Dr. Thierry Vrain cambió y ahora es un agricultor ecológico. Se dio cuenta de que la forma de alimentar al mundo es la de crear y apoyar las explotaciones sostenibles, trabajando conforme a la naturaleza.

Es nuestro deber detener este crimen biotecnológico contra la naturaleza. Infórmese y participe. No estamos solos. Millones de personas están llamadas a participar en el Día Mundial de Acción contra los transgénicos en más de 600 ciudades de todo el mundo el próximo 12 de octubre. Es el mayor evento en la historia para oponerse a la empresas de Biotecnología: Más información aquí

Información

Libre de Transgénicos y Greenpeace Vancouver han publicado “Alimentos modificados genéticamente y salud humana”, donde comparten preocupaciones sobre los alimentos modificados genéticamente. El Dr. Thierry Vrain es un ex científico genético del Departamento de Agricultura de Canadá, durante 30 años; el Dr. Chopra es un científico que trabajo en el Servicio de Salud de Canadá durante 35 años, un protector incansable de los alimentos en todo el mundo.

Por Noticiasdeabajo
Entrevista realizada por Tsiporah Grignon
Common Ground, octubre de 2013

Victor M. Toledo: Ciencia traicionada.

Más que embustero, engañoso, tramposo o falso, el que miente se define mejor como aquel que falta a la verdad. Una mujer u hombre de ciencia es un miembro de la sociedad que se ha formado y especializado en el uso del pensamiento objetivo, la aplicación impecable de la razón, la artesanía de la lógica. Su calidad se mide por su capacidad para dejar fuera de sus observaciones y análisis los valores subjetivos. Esta premisa opera como fantasma vigilante sobre las acciones y actitudes de todo investigador. A los científicos suele acusárseles de racionalistas, cuando llevan al extremo su mirada racional, y es una rareza afirmar que un científico miente. Y sin embargo, este panorama idealizado del quehacer científico se ve frecuentemente negado por la realidad. Más aún cuando el aparato científico y tecnológico se ve cooptado, dominado y conducido por los intereses estrictamente mercantiles de las empresas y las corporaciones, es decir, cuando el conocimiento se privatiza y deja de ser social y público.

En México, estas rarezas existen y persisten. Un ejemplo notable es el de los académicos dedicados a investigar y producir organismos genéticamente modificados (OGM). Esta rama de la biotecnología se encuentra impulsada y dominada por gigantescas corporaciones, como Monsanto, Bayer, Syngenta, Pioneer y Dow. Algunos, quizás muchos, de los investigadores dedicados al tema poseen acciones en una o más de una de esas compañías, generando lo que se denomina un conflicto de interés. A manera de ejemplo hacemos un breve recuento de afirmaciones realizadas reiteradamente por el prestigiado investigador Francisco Bolívar Zapata, tomadas de varias conferencias como las ofrecidas el 26 de abril de 2013 en la Facultad de Química de la UNAM, y el 20 de septiembre pasado en la Judicatura Federal.

“Gracias a los transgénicos, ahora se podrán combatir todas las plagas de las siembras (…) ahora tenemos la oportunidad de producir alimentos que no necesitarán esas sustancias plaguicidas, porque ya está probado que las siembras de transgénicos, no utilizan ninguna forma de plaguicida” (…) Además, está probado, que los OGM no afectan la biodiversidad” (…)Está probado que la alimentación con transgénicos es totalmente sana. No existen pruebas sólidas de problemas de salud” (…) Se habla mucho de un estudio que hicieron en Francia, por un tal Seralini” que no tiene ningún valor científico, porque usó ratas que de por sí se producen cáncer” (…) Existen las compañías que producen plaguicidas, y como los transgénicos ya no los necesitan, están desesperadas por volver a tomar el mercado (Por ello) esos grupos que están queriendo detener los transgénicos (…) son grupos pagados por las compañías productoras de plaguicidas.”

Veamos qué dice la evidencia científica*. Tanto el maíz como la soya genéticamente modificados requieren de un herbicida al que son tolerantes y que es producido por las mismas compañías: el glifosato. Dado que es común la aparición de malezas resistentes a ese herbicida, los cultivos transgénicos requieren de más pesticidas como el paraquat (prohibido en Europa), la atrazina y el 2,4 D. En el caso de Sudamérica, donde la soya transgénica se ha expandido explosivamente, existe una correlación directa con el incremento de los pesticidas. En 2010, casi la mitad de las ventas de pesticidas de Brasil fueron para los cultivos de soya, y en Argentina, Bolivia y Uruguay la cantidad de glifosato utilizado rebasó los 225 millones de litros. Las aplicaciones se realizan con avionetas fumigadoras y con grandes maquinarias que rocían los campos.

Muchas de las áreas cultivadas se encuentran literalmente pegadas a pueblos o bordes de ciudades, por lo que los agroquímicos son dispersados sobre casas, escuelas u hospitales. En Argentina, el primer Encuentro Nacional de Médicos de Pueblos Fumigados (2010) denunció que se han incrementado las enfermedades graves vinculadas a los agroquímicos.

La expansión de los OGM ha devastado la biodiversidad, especialmente en las regiones tropicales. Piense el lector lo que significa desaparecer toda la variedad de especies vegetales y animales en una superficie de 43 millones de hectáreas, casi la cuarta parte de México, que es la superficie sembrada en Sudamérica con una sola y solitaria especie: ¡soya transgénica! No existe antecedente en la historia natural del planeta de alguna monotonía biológica semejante. Además, el monocultivo soyero ha sido la causa de enormes superficies deforestadas en la amazonía brasileña, Argentina (seis provincias) y Bolivia (cuatro tipos de bosques), así como de la supresión de cultivos dirigidos a la alimentación humana (arroz, maíz, trigo, leche y carne).

En el caso del maíz transgénico su posible siembra comercial resulta una amenaza para la diversidad genética de las 60 variedades originales, resultado de un proceso de domesticación que tomó 7 mil años, las cuales serían contaminadas por el flujo génico. Hoy se investigan otros posibles efectos sobre polinizadores e insectos, como la emblemática mariposa monarca.

Afirmar que los cultivos transgénicos son alimentos sanos resulta temerario. La evidencia del estudio publicado por un grupo francés encabezado por Gilles-Eric Séralini en 2012, que alimentó ratas durante toda su vida con granos de maíz de Monsanto MON NK603 llama al menos a ser precavidos. Las ratas del laboratorio generaron tumores de mama (hembras) y sufrieron daños severos al hígado y al riñón (machos) que les provocaron la muerte.

Monsanto pretende introducir el mismo grano en el norte de México (Sinaloa, Chihuahua, Durango y Tamaulipas) en un país cuyos ciudadanos consumen cada año 12 millones de toneladas de maíz. Finalmente nadie, y menos un académico, puede ignorar a los más de 2 millones de ciudadanos que salieron a las calles de 436 ciudades de 52 países para protestar contra Monsanto y los alimentos transgénicos el 24 de mayo de este año, acto a escala global que se repitió el pasado 12 de octubre. ¿O acaso tendrán las compañías productoras de plaguicidas capacidad de compra sobre esos millones?

Además de haber sido creador y fundador del Instituto de Biotecnología de la UNAM, el científico Bolívar Zapata ha sido miembro de la Junta Directiva de la UAM, la UNAM y el Conacyt. En 1994 ingresó como miembro de El Colegio Nacional y fue presidente de la Academia Mexicana de Ciencias. Sus innumerables distinciones lo convierten en el científico mexicano más premiado de toda la historia. Destacan dos premios nacionales, el Premio Príncipe de Asturias de España y el premio de The Third World Academy of Sciences. Apenas el pasado 2 de abril, el Presidente de México lo nombró coordinador de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Presidencia. Su trayectoria es impecable y más que brillante. ¿Entonces? Lo único que sabemos es que su caso no es único. Ahí están los premios Nobel William Schockley y James Watson, el descubridor del ADN, denostados por sus declaraciones racistas. Hoy la única garantía es una ciencia con ética y científicos comprometidos con la sociedad y con la naturaleza. Ni más… ni menos.

http://www.jornada.unam.mx/2013/10/21/opinion/020a2pol

No hay consenso científico sobre la seguridad de los OGMs.

Como científicos, médicos, académicos y expertos en disciplinas relevantes para la evaluación de los aspectos científicos, legales, sociales y de seguridad de los organismos genéticamente modificados (OGMs), rechazamos enérgicamente las afirmaciones hechas por aquellos que desarrollan las semillas GM y algunos científicos, comentaristas y periodistas quienes concluyen la existencia de un “consenso científico” sobre la seguridad de los OGMs1 2 3, y que el debate entorno a esta cuestión está “cerrado” 4.

Consideramos que es apremiante desmentir dichas afirmaciones porque el pretendido consenso sobre la seguridad de los OGMs no existe. Afirmar lo contrario es engañoso y no representa de forma adecuada ni la evidencia científica actual ni la amplia diversidad de opiniones entre los científicos sobre esta materia. Además, estas declaraciones fomentan un clima de complacencia que puede llevar a una falta de rigor y de la cautela necesaria en el ámbito regulatorio y científico, potencialmente poniendo en peligro la salud de las personas, animales y el medio ambiente. La ciencia y la sociedad no avanzan sobre la base de un consenso construido, dado que el conocimiento está siempre abierto a desafíos y discrepancias bien fundamentados. Apoyamos la necesidad de seguir llevando a cabo investigación científica independiente, así como discusiones públicas e informadas sobre la seguridad de los productos GM, y exhortamos a los defensores de esta tecnología a hacer lo mismo. Algunas de nuestras objecciones a la afirmación de que existe un consenso científico se detallan a continuación:

1. No existe consenso sobre la seguridad de los alimentos GM

En relación a la seguridad de los cultivos y alimentos GM para la salud, un estudio que comprende y analiza distintas investigaciones sobre la alimentación animal con OGMs encontró “un equilibrio entre el número de grupos de investigación que sugieren que, basándose en sus estudios, una serie de cultivos GM (principalmente maíz y soya) son tan seguros y nutricionales como las respectivas plantas convencionales no-GM, y consideran que hay aún cuestiones preocupantes sin resolver”.  La revisión también encontró que la mayoría de estudios a favor de la seguridad alimentaria de los productos GM, afirmando que son tan sanos y nutricionales como aquellos obtenidos por reproducción convencional, fueron “hechos por compañías biotecnológicas o por grupos asociados a ellas, los cuales son también los responsables de la comercialización de dichas plantas GM”5. Otra revisión de estudios de alimentación, que es citada frecuentemente para señalar que los alimentos GM son seguros, incluyó investigaciones que hallan diferencias significativas en los animales alimentados con OGMs. A pesar de que los autores de la misma desestimaron estos hallazgos como no significativos biológicamente6, la interpretación de estas diferencias sigue estando sujeta al debate científico 7   8   9  10, y no existe consenso sobre la cuestión.

Los estudios rigurosos para investigar la seguridad de los cultivos y alimentos GM normalmente deberían incluir experimentos en los que un grupo de animales sean alimentados con OGMs mientras que un segundo grupo consumiera una dieta equivalente no-GM. Las investigaciones independientes de este tipo son escasas pero, cuando son llevadas a cabo, algunas de ellas han revelado efectos tóxicos o signos de toxicidad en los animales alimentados con OGMs11 12 13 14 15 16. Hasta ahora, las inquietudes generadas por estos estudios no han sido confirmadas o desmentidas por esfuerzos de investigación que se dediquen a analizar los resultados iniciales.

La falta de consenso científico sobre la seguridad de los alimentos y cultivos GM ha quedado subrayada con las recientes solicitudes de propuestas de investigación hechas por la Unión Europea y el gobierno francés para investigar los efectos a largo plazo del consumo de alimentos GM, a raíz de las incertidumbres arrojadas por estudios de alimentación animal  17  18.

Estas solicitudes de propuestas de investigación implican un reconocimiento de la deficiencia de los protocolos de investigación científicos existentes y cuestionan la afirmación de que los estudios actuales puedan juzgarse como concluyentes de que el debate científico ha finalizado.

2. No existen estudios epidemiológicos que investiguen los efectos potenciales del consumo de alimentos GM sobre la salud humana 

A menudo se afirma que “trillones de comidas GM” han sido consumidas en los Estados Unidos sin que se hayan observado efectos negativos para la salud. Sin embargo, no se han llevado a cabo estudios epidemiológicos que permitan establecer si hay algún efecto sobre la salud asociado al consumo de alimentos GM. Como este tipo de alimentos no están etiquetados en América del Norte, donde se encuentran los principales productores y consumidores de cultivos GM, es imposible trazar o investigar de forma científica los patrones de consumo y sus impactos. Por lo tanto, afirmar que los OGMs son seguros para la salud humana basándose en la experiencia de Estados Unidos no ofrece ninguna base científica.

3. Las declaraciones que afirman que las organizaciones científicos y gubernamentales respaldan la seguridad de los OGMs son exageradas o imprecisas

Las declaraciones que afirman que existe un consenso entre los cuerpos científicos y gubernamentales en cuanto a la seguridad de los alimentos GM o a que no implican un riesgo mayor a los alimentos no-GM19 20, son falsas. Por ejemplo, un panel de expertos de la Royal Society of Canada (Real Academia de Canadá) publicó un informe muy crítico contra el sistema regulatorio de los alimentos y cultivos GM en dicho país. El texto declara que es “científicamente injustificable” asumir que los alimentos GM son seguros sin pruebas científicas rigurosas y que la “hipótesis de partida” para todos los alimentos GM debería ser que la introducción de un nuevo gen causará “cambios no anticipados” en la expresión de otros, en el patrón de producción de proteínas o en la actividad metabólica. Entre los posibles resultados de estos cambios, el informe identifica la presencia de nuevos o inesperados alergénos 21. Otro informe de la British Medical Association (Asociación Médica Británica) concluyó, respecto a los efectos sobre la salud humana y el medio ambiente a largo término, que “muchas preguntas continúan sin respuesta” y que “las preocupaciones sobre la seguridad no pueden, como se ha hecho hasta ahora, dejarse de lado basándose en la información disponible”. El informe pide, además, que la investigación siga enfocado especialmente en los impactos potenciales a la salud humana y el medio ambiente 22. Además, las posiciones tomadas por otras organizaciones han sido frecuentemente  restringidas, reconociendo vacíos en los datos y los riesgos potenciales, así como también en los beneficios potenciales, de esta biotecnología agrícola. Por ejemplo, una declaración de la Comisión de Ciencia y Salud Pública de la American Medical Association (Asociación Médica Americana) reconoce “un pequeño riesgo de que se produzcan eventos adversos […] principalmente debido a la transferencia genética horizontal, alergenicidad y toxicidad”, y recomienda que el proceso voluntario de notificación que se lleva a cabo actualmente en Estados Unidos antes de la comercialización de los cultivos MG pase a ser obligatorio23. Debe señalarse que incluso “un pequeño riesgo de que se produzcan efectos adversos” puede pasar a ser significativo si se tiene en cuenta la exposición generalizada de las poblaciones humanas y animales a los cultivos GM.

Una declaración hecha por la junta directiva de la American Association for the Advancement of Science (AAAS; Asociación Americana para el Avance la Ciencia) que afirma la seguridad de los cultivos GM y se opone a su etiquetado24, no puede tomarse como opinión representativa del conjunto de los miembros de la AAAS, tal y como se puso de manifiesto en la carta abierta de oposición que publicó un grupo de 21 científicos, incluyendo muchos miembros con una larga trayectoria de pertenencia a la AAAS25. Este episodio enfatizó la falta de consenso entre los científicos sobre la seguridad de los OGMs.

4. El proyecto europeo de investigación no produce evidencias fiables sobre la seguridad de los alimentos GM

Se ha citado internacionalmente a un proyecto europeo de investigación26 que concluye la existencia de evidencias sobre la seguridad de los cultivos y alimentos GM. Sin embargo, el informe resultante de este proyecto, “Una Década de Investigación sobre OGMs financiada por la Unión Europea”, no presenta datos de estudios de alimentación hechos en animales que respalden dicha evidencia.

De hecho, el proyecto no fue diseñado para probar la seguridad de un alimento GM en concreto, sino que se centraba en “el desarrollo de perspectivas de evaluación de seguridad”27. En la sección SAFOTEST de dicho informe, dedicada a la seguridad de los alimentos GM, tan sólo se citan cinco estudios de alimentación animal28. Ninguno de estos evaluó un alimento GM comercializado ni los efectos a largo plazo más allá del periodo subcrónico de 90 días; todos encontraron diferencias en los animales alimentados con OGMs, que en algunos casos eran estadísticamente significativos; y ninguno aportó conclusiones sobre la seguridad de los alimentos estudiados, aún menos sobre la seguridad de los alimentos GM en general.

Por lo tanto, el proyecto de investigación europeo no provee de evidencias que permitan concluir sobre la seguridad de ningún alimento GM en concreto o de los cultivos GM en general.

5. Un listado de cientos de estudios que no demuestran la seguridad de los alimentos GM

Un página web altamente citada afirma que existen varios cientos de estudios que “documentan la seguridad general y lo nutricionalmente sanos que son los alimentos GM”29, afirmación que lleva a una confusión. El examen de los estudios listados revela que muchos de ellos no aportan evidencias de la seguridad de los alimentos GM y, de hecho, algunos concluyen que existe una falta de la misma. Por ejemplo:

– Muchos de los estudios citados no son estudios toxicológicos de alimentación que puedan proveer de información útil sobre los efectos en la salud derivados del consumo de comida GM. La lista incluye estudios de producción animal que examinan parámetros de interés para la industria alimentaria y agrícola, como son el rendimiento lácteo y el aumento de peso30 31, estudios sobre los impactos ambientales de los OGMs y estudios analíticos de la composición o de la estructura genética del cultivo.

– Entre los estudios de alimentación animal y la revisión de dichos estudios que se encuentran en la lista, un número sustancial encuentra efectos tóxicos y signos de toxicidad en los animales alimentados con OGMs en comparación con los controles 32 33 34 35 36 37. Las inquietudes puestas de manifiesto por dichos estudios no han sido tenidas en cuenta de forma satisfactoria, y la afirmación de que la literatura científica muestra consenso sobre la seguridad de los cultivos y alimentos GM es falsa e irresponsable.

– Muchos de los estudios fueron llevados a cabo durante cortos períodos de tiempo. Si tomamos en cuenta la esperanza media de vida de los animales utilizados para la investigación, no ha sido posible detectar efectos en la salud a largo plazo 38 39. Concluimos que estos estudios, tomados en su totalidad, están tergiversados en la página web anteriormente citada, ya que no “documentan la seguridad general y lo nutricionalmente sanos que son los alimentos GM”. Por el contrario, algunos de los estudios reflejan importantes motivos de preocupación, los cuales deberían ser estudiados con más detalle y durante un período de tiempo más extenso.

6. No existe consenso sobre los riesgos ambientales de los cultivos GM

Los riesgos ambientales de la biotecnología agrícola no solo incluye a los efectos directos de los cultivos GM, sino también las consecuencias ocasionadas por los insecticidas Bt en organismos no-objetivo, así como los efectos de los herbicidas usados en conjunción con los cultivos GM tolerantes a herbicidas.

Al igual que en el caso de la seguridad de los alimentos GM, no existe un consenso científico sobre los riesgos ambientales de los cultivos GM. Una revisión de los procedimientos usados para la evaluación del riesgo ambiental de los cultivos GM identificó deficiencias en los procedimientos utilizados y encontró que no existe un consenso a nivel global sobre las metodologías que deberían aplicarse, así como tampoco sobre los procedimientos de pruebas estandarizados40. Algunas revisiones de los datos publicados sobre los cultivos Bt han encontrado que éstos pueden tener efectos adversos en organismos no-objetivo y beneficiosos41 42 43 44; efectos que no son, a menudo, tomados en cuenta en las evaluaciones con fines regulatorios ni por algunos comentaristas científicos. La resistencia a las toxinas Bt ya es una realidad en las plagas objetivo45, mientras que se han descrito problemas con plagas secundarias (no-objetivo) en, por ejemplo, cultivos de algodón Bt en China 46 47.

Los cultivos GM tolerantes a herbicidas también han resultado igual de controvertidos. Algunas revisiones y estudios individuales los han asociado con un mayor uso de estas sustancias químicas48 49, la rápida difusión de malas hierbas resistentes50, y los efectos en la salud de seres humanos y animales expuestos al RoundUp, el herbicida usado en la mayoría de los cultivos GM 51 52 53.

Al igual que con la seguridad de los alimentos GM, el desacuerdo entre los científicos sobre los riesgos ambientales de los cultivos GM puede correlacionarse con las fuentes de financiamento. Una encuesta publicada en una revista científica en la que se preguntaba a 62 científicos sobre sus puntos de vista en relación a los riesgos ambientales de los cultivos GM encontró que tanto la fuente de financiamiento como la disciplina en la que se habían formado tenían un efecto significativo en sus actitudes.

Aquellos científicos financiados por la industria o aquellos que se habían formado en biología molecular tenían, mayoritariamente, una actitud positiva hacia los cultivos GM y sostenían que no tenían ningún riesgo implícito, mientras que aquellos científicos que eran financiados por un sistema público, trabajaban de forma independiente de las compañías que desarrollan los cultivos GM o se habían formado en ecología eran más propensos a tener una actitud “moderadamente negativa” sobre la seguridad de los cultivos GM y a enfatizar la incertidumbre e ignorancia que éstos pueden acarrear. Los autores del estudio concluyen: “Los fuertes efectos producidos por el ámbito de formación y la fuente de financiación pueden justificar cambios institucionales en cuanto a la organización de la ciencia y cómo se toman las decisiones públicas cuando se evalúan nuevas tecnologías” 54.

7. Los acuerdos internacionales reflejan un amplio reconocimiento de los riesgos de los cultivos y los alimentos GM

El Protocolo de Cartagena sobre Bioseguridad fue negociado a lo largo de muchos años e implementado en el año 2003. Este es un acuerdo internacional reconocido por 166 países que busca proteger la diversidad biológica de los riesgos interpuestos por la tecnología GM. Incluye el Principio de Precaución, permitiendo que los países firmantes tomen medidas precautorias para protegerse contra los daños de los cultivos y alimentos GM, incluso en el caso de falta de certidumbre científica 55.

Otro organismo internacional, el Codex Alimentarius de las Naciones Unidas, trabajó con expertos científicos durante siete años para desarrollar guías para la evaluación de alimentos y cultivos GM a nivel internacional debido a las preocupaciones sobre los riesgos que conllevan. Estas guías fueron adoptadas por la Comisión del Codex Alimentarius, del que son miembros 160 países, incluyendo aquellos que son los principales productores de cultivos GM como Estados Unidos56. El Protocolo de Cartagena y el Codex comparten un enfoque precautorio sobre los cultivos y alimentos GM en tanto que reconocen que la ingeniería genética difiere de las técnicas de reproducción convencionales y que es necesario que existan evaluaciones sobre la seguridad antes de que los OGMs sean utilizados o liberados en el medio ambiente. Estos acuerdos no hubieran sido negociados, y no se hubieran implementado procesos que elaboran cómo estas evaluaciones del riesgo han de ser aplicadas, si no hubiera un reconocimiento internacional de los riesgos que los cultivos y alimentos GM conllevan y de que nos encontramos ante un estado de conocimiento científico en construcción.

Las preocupaciones sobre los riesgos están bien fundamentadas, como ha sido demostrado por algunos estudios hechos sobre los efectos adversos de los cultivos GM. Muchos de estos han contribuido, de hecho, a la negociación o implementación de los procesos del Protocolo de Cartagena y el Codex. Apoyamos la implementación del Principio de Precaución en relación a la liberación y movimiento transfronterizo de cultivos y alimentos GM.

Conclusión

En este documento tan solo podemos resaltar algunos pocos ejemplos que sirvan para ilustrar que todos los resultados científicos en el ámbito de la seguridad de los cultivos transgénicos son matizables, complejos, a menudo contradictorios o no concluyentes y sesgados por las elecciones hechas por los investigadores, sus opiniones y fuentes de financiamiento. Estos estudios, en general, han suscitado más preguntas que respuestas. Si se debe continuar y expandir la introducción de cultivos y alimentos GM en la cadena alimentaria humana y animal, y si los riesgos identificados son aceptables o no, son decisiones que involucran consideraciones socioeconómicas más allá del limitado debate científico y de la investigación de los aspectos no resueltos sobre bioseguridad.

Estas decisiones deben involucrar a la sociedad en el sentido más amplio y deben estar respaldadas por evidencia científica sólida sobre la seguridad a largo plazo de los alimentos y cultivos GM para la salud humana, animal y el medio ambiente. Este tipo de evidencia debe de ser obtenida de forma honesta, ética, rigurosa, independiente, transparente y suficientemente diversificada para compensar los posibles sesgos. Las decisiones sobre el futuro de nuestra alimentación y agricultura no deben basarse en las declaraciones falaces y tergiversadas que afirman que existe un “consenso científico” sobre la seguridad de los OGMs.

 1 Frewin, G. (2013). The new “is GM food safe?” meme. Axis Mundi, 18 Julio. http://www.axismundionline.com/blog/the-new-is-gm-food-safe-meme/ ; Wikipedia (2013).

Genetically modified food controversies. http://en.wikipedia.org/wiki/Genetically_modified_food_controversies

2 Lynas, M. (2013). GMO pigs study –  more junk science. Marklynas.org, 12 June. http://www.marklynas.org/2013/06/gmo-pigs-study-more-junk-science/

3 Kloor, K. (2013). Greens on the run in debate over genetically modified food. Bloomberg, 7 January. http://www.bloomberg.com/news/2013-01-07/green-activist-reverses-stance-ongenetically-modified-food.html

4 White, M. (2013). The scientific debate about GM foods is over: They’re safe. Pacific Standard magazine, 24 Septiembre. http://www.psmag.com/health/scientific-debate-gm-foods-theyre-safe-66711/concluding that GM foods were as safe and nutritious as those obtained by conventional breeding were “per formed by biotechnology companies or associates, which are also responsible [for] commercializing these GM plants”

5 Domingo, J. L. and J. G. Bordonaba (2011). A literature review on the safety assessment of genetically modified plants. Environ Int 37: 734– 742.

6 Snell, C., et al. (2012). Assessment of the health impact of GM plant diets in long-term and multigenerational animal feeding trials: A literature review. Food and Chemical Toxicology 50 (3–4): 1134-1148.

7 Séralini, G. E., et al. (2011). Genetically modified crops safety assessments: Present limits and possible improvements. Environmental Sciences Europe 23(10).

8 Dona, A. and I. S. Arvanitoyannis (2009). Health risks of genetically modified foods. Crit Rev Food Sci Nutr 49(2): 164– 175.

9 Domingo, J. L. and J. G. Bordonaba (2011). Ibid.

10 Diels, J., et al. (2011). Association of financial or professional conflict of interest to research outcomes on health risks or nutritional assessment studies of genetically modified products. Food Policy 36: 197– 203.

11 Domingo, J. L. and J. G. Bordonaba (2011). Ibid.

12 Diels, J., et al. (2011). Ibid.

13 Dona, A. and I. S. Arvanitoyannis (2009). Ibid.

14 Séralini, G. E., et al. (2012). Long term toxicity of a Roundup herbicide and a Roundup-tolerant genetically modified maize. Food and Chemical Toxicology 50(11): 4221-4231.

15 Séralini, G. E., et al. (2013). Answers to critics: Why there is a long term toxicity due to NK603 Roundup-tolerant genetically modified maize and to a Roundup herbicide. Food and Chemical Toxicology 53: 461-468.

16 Carman, J. A., et al. (2013). A long-term toxicology study on pigs fed a combined genetically modified (GM) soy and GM maize diet. Journal of Organic Systems 8(1): 38– 54.

17 EU Food Policy (2012). Commission and EFSA agree need for two-year GMO feeding studies.

17 December.

18 Ministerio francés de Ecología, Desarrollo Sostenible y Energía (2013). Programme National de Recherche: Risques environnementaux et sanitaires liés aux OGM (Risk’OGM). 12 July.

Click to access APR__Risk_OGM_rel_pbch_pbj_rs2.pdf

19 Wikipedia (2013). Genetically modified food controversies. http://en.wikipedia.org/wiki/Genetically_modified_food_controversies

20 Masip, G. (2013). Opinion: Don’t fear GM crops, Europe! The Scientist, 28 de Mayo. http://www.thescientist.com/?articles.view/articleNo/35578/title/Opinion–Don-t-Fear-GM-Crops–Europe-/

21 Royal Society of Canada (2001). Elements of precaution: Recommendations for the regulation of Food Biotechnology in Canada; An Expert Panel Report on the Future of Food Biotechnology.

January. http://www.rsc.ca//files/publications/expert_panels/foodbiotechnology/GMreportEN.pdf

22 British Medical Association Board of Science and Education (2004). Genetically modified food and health: A second interim statement. March. http://bit.ly/19QAHSI

23 American Medical Association House of Delegates (2012). Labeling of bioengineered foods.

Council on Science and Public Health Report 2. http://www.ama-assn.org/resources/doc/csaph/a12-csaph2-

bioengineeredfoods.pdf

24 AAAS (2012). Statement by the AAAS Board of Directors on labeling of genetically modified

foods. 20 October. http://www.aaas.org/news/releases/2012/media/AAAS_GM_statement.pdf

25 Hunt, P., et al. (2012). Yes: Food labels would let consumers make informed choices. Environmental Health News. http://www.environmentalhealthnews.org/ehs/news/2012/yes-labels-on-gmfoods

26 Comisión Europea (2010). A decade of EU-funded GMO research (2001– 2010).

27 Comisión Europea (2010): 128.

28 Comisión Europea (2010): 157.

29 Tribe, D. (sin fecha disponible). 600+ published safety assessments. GMOPundit blog. http://gmopundit.blogspot.co.uk/p/450-published-safety-assessments.html

30 Brouk, M., et al. (2008). Performance of lactating dairy cows fed corn as whole plant silage and

grain produced from a genetically modified event DAS-59122-7 or a nontransgenic, near isoline control. J Anim. Sci, (Sectional Meeting Abstracts) 86(e-Suppl. 3):89 Abstract 276.

31Calsamiglia, S., et al. (2007). Effects of corn silage derived from a genetically modified variety containing two transgenes on feed intake, milk production, and composition, and the absence of detectable transgenic deoxyribonucleic acid in milk in Holstein dairy cows. J Dairy Sci 90: 4718- 4723.

32 De Vendômois, J.S., et al. (2010). A comparison of the effects of three GM corn varieties on mammalian health. Int J Biol Sci. ;5(7):706-26.

33 Ewen, S.W.B. and A. Pusztai (1999). Effect of diets containing genetically modified potatoes expressing Galanthus nivalis lectin on rat small intestine. Lancet 354:1353-1354.

34 Fares, N.H., and A. K. El-Sayed (1998). Fine structural changes in the ileum of mice fed on

delta-endotoxin-treated potatoes and transgenic potatoes. Nat Toxins. 6:219-33.

35 Kilic, A. and M. T. Akay (2008). A three generation study with genetically modified Bt corn in rats: Biochemical and histopathological investigation. Food Chem Toxicol 46(3): 1164– 1170.

36 Malatesta, M., et al. (2002). Ultrastructural morphometrical and immunocytochemical analyses of hepatocyte nuclei from mice fed on genetically modified soybean. Cell Structure and Function 27:173-180.

37 Malatesta, M., et al. (2003). Fine structural analyses of pancreatic acinar cell nuclei from mice fed on genetically modified soybean. European Journal of Histochemistry 47:385-388

38 Hammond, B., et al. (2004). Results of a 13 week safety assurance study with rats fed grain from glyphosate tolerant corn. Food Chem Toxicol 42(6): 1003-1014.

39 Hammond, B. G., et al. (2006). Results of a 90-day safety assurance study with rats fed grain from corn borer-protected corn. Food Chem Toxicol 44(7): 1092-1099.

40 Hilbeck, A., et al. (2011). Environmental risk assessment of genetically modified plants – concepts and controversies. Environmental Sciences Europe 23(13).

41 Hilbeck, A. y J. E. U. Schmidt (2006). Another view on Bt proteins –  How specific are they and what else might they do? Biopesti Int 2(1): 1– 50.

42 Székács, A. y B. Darvas (2012). Comparative aspects of Cry toxin usage in insect control.

Advanced Technologies for Managing Insect Pests. I. Ishaaya, S. R. Palli y A. R. Horowitz. Dordrecht, Países Bajos, Springer: 195– 230.

43 Marvier, M., et al. (2007). A meta-analysis of effects of Bt cotton and maize on nontarget invertebrates. Science 316(5830): 1475-1477.

44 Lang, A. y E. Vojtech (2006). The effects of pollen consumption of transgenic Bt maize on the common swallowtail, Papilio machaon  L. (Lepidoptera, Papilionidae). Basic and Applied Ecology 7: 296– 306.

45 Gassmann, A. J., et al. (2011). Field-evolved resistance to Bt maize by Western corn rootworm. PLoS ONE 6(7): e22629.

46 Zhao, J. H., et al. (2010). Benefits of Bt cotton counterbalanced by secondary pests? Perceptions of ecological change in China. Environ Monit Assess 173(1-4): 985-994.

47 Lu, Y., et al. (2010). Mirid bug outbreaks in multiple crops correlated with wide-scale adoption of Bt cotton in China. Science 328(5982): 1151-1154.

48 Benbrook, C. (2012). Impacts of genetically engineered crops on pesticide use in the US –  The first sixteen years. Environmental Sciences Europe 24(24).

49Heinemann, J. A., et al. (2013). Sustainability and innovation in staple crop production in the US Midwest. International Journal of Agricultural Sustainability: 1– 18.

50 Powles, S. B. (2008). Evolved glyphosate-resistant weeds around the world: Lessons to be learnt. Pest Manag Sci 64: 360– 365.

51 Székács, A. and B. Darvas (2012). Forty years with glyphosate. Herbicides – Properties,  Synthesis and Control of Weeds. M. N. Hasaneen, InTech.

52 Benedetti, D., et al. (2013). Genetic damage in soybean workers exposed to pesticides: evaluation with the comet and buccal micronucleus cytome assays. Mutat Res 752(1-2): 28-33.

53 López, S. L., et al. (2012). Pesticides used in South American GMO-based agriculture: A review of their effects on humans and animal models. Advances in Molecular Toxicology. J. C. Fishbein and J. M. Heilman. New York, Elsevier. 6: 41– 75. 54 Kvakkestad, V., et al. (2007). Scientists perspectives on the deliberate release of GM crops. Environmental Values 16(1): 79– 104.

55 Secretariado de la Convención de Diversidad Biológica (2000). Protocolo de Cartagena de Bioseguridad de la Convención de Diversidad Biológica. http://bch.cbd.int/protocol/text/

56 Codex Alimentarius (2009). Foods derived from modern biotechnology. 2d ed. World Health Organization/Food and Agriculture Organization of the United Nations. ftp://ftp.fao.org/an codex/Publications/Booklets/Biotech/Biotech_2009e.pdf

http://www.ensser.org/increasing-public-information/no-scientific-consensus-on-gmo-safety/

Suspensión a siembra de maíz transgénico en México pero, ¡La lucha sigue!

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El pasado 10 de octubre empezamos el día con la noticia de que el Juzgado Federal 12º en Materia Civil del DF emitió la suspensión de permisos a empresas semilleras transnacionales como Monsanto, Dupont, Pioneer para sembrar maíz modificado genéticamente (maíz transgénico) en México.

Aunque lo hemos hecho en ocasiones anteriores, expliquemos nuevamente qué es el maíz transgénico.

El maíz transgénico es uno al que se ha insertado en su genoma una o más secuencias de información genética provenientes de otros organismos (bacterias, virus, otras especies de plantas) para otorgarle propiedades que naturalmente no tenía ese maíz anteriormente. Estas inserciones o modificaciones se hacen en laboratorios biotecnológicos (muchas de las veces, extranjeros) y forman parte de paquetes tecnológicos que generalmente se venden a agricultores de países del Sur global (México, Honduras, La India, Paraguay, Argentina, Chile, Brasil, etc.) aunque también se comercializan en Estados Unidos y hasta hace poco tiempo en algunos países de Europa.

Desde hace varios años se vienen publicando investigaciones científicas muy serias y críticas que han analizado el efecto de los transgénicos (muchas de estas se han enfocado a estudiar los efectos del maíz transgénico en la salud humana y de los ecosistemas) y han arrojado resultados que todos debemos conocer para tener una opinión sólida sobre las implicaciones de que se permita la siembra de maíz transgénico o no en nuestro país.

México es el centro de origen y diversidad del maíz. Esto significa que fue en diversos lugares de nuestro país donde se originaron las variedades de maíz tal y como lo conocemos hoy. Cada vez que nos alimentamos con un producto hecho con maíz nativo (tortillas, pozole, tamales, tlayudas, tlacoyos, etc.) nos llevamos a la boca aproximadamente 10 mil años de una historia de acompañamiento mutuo entre las poblaciones mexicanas antiguas y el maíz mexicano. El origen mismo de la agricultura.

¿Qué significado tiene que se siembre maíz transgénico de manera masiva en México?

Debemos mencionar que las corporaciones a las cuales ahora se les ha negado el permiso para sembrar maíz transgénico a nivel experimental no están en México desde hace poco tiempo. Estas empresas llegaron al país como una de las consecuencias devastadoras de la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Canadá y México. Como mencionamos al principio, las agroindustrias ofrecen paquetes tecnológicos (que incluyen a las semillas transgénicas) argumentando que los rendimientos en la cosecha aumentarían, que se utilizarían menos fertilizantes, que las plantas serían resistentes a agroquímicos, a algunas plagas, a la sequía, etc.

La realidad es que a lo largo del tiempo esas promesas han demostrado ser falsas: se ha comprobado que deben utilizarse más fertilizantes en los campos transgénicos, han surgido ‘malezas’ que son resistentes a los agroquímicos, incluso se ha mostrado de manera científica que los fertilizantes asociados a las plantas transgénicas potencialmente pueden provocar daños renales o hepáticos. En Sudamérica se han reportado aumentos en el número de diferentes tipos casos de cáncer en la población expuesta a agroquímicos usados en campos transgénicos.

Un dato que debe alertarnos a todos: Desde 2012 se reportó que ratas que fueron alimentadas con maíz transgénico tuvieron mayores índices de cáncer y de enfermedades hepáticas y renales en comparación con las ratas control. (¡LAS RATAS FUERON ALIMENTADAS CON UNA DE LAS VARIEDADES DE MAÍZ QUE UNA DE LAS CORPORACIONES PRETENDE SEMBRAR MASIVAMENTE EN MÉXICO, Y NUESTRO PAÍS OCUPA EL SEGUNDO LUGAR EN EL MUNDO EN CONSUMO DE MAÍZ POR HABITANTE!)

El hecho de que el país sea centro de origen del maíz indica que las variedades de maíz que se conocen hoy en día son capaces de crecer en las muy diferentes condiciones climáticas y geográficas que hay en México: algunas están adaptadas a condiciones de muy poca humedad, otras a crecer a altitud de más de 2000 metros sobre el nivel del mar, algunas crecen en zonas costeras, etcétera. Debe considerarse que tal variedad de maíces permitiría potencialmente adaptar las más convenientes a las condiciones climáticas cambiantes debido al calentamiento del planeta. Sería un crimen que se perdieran esa riqueza al contaminarse los maíces con transgenes.

Otro dato importantísimo para México: Recientemente se ha dado a conocer que en el mundo aproximadamente el 70% de los alimentos son producidos por campesinos o comunidades rurales o indígenas. Algunos de los efectos de la siembra masiva de maíz transgénico en México serían la desaparición completa de la vida en el campo, la condena al hambre de comunidades rurales que subsisten de la producción de granos para autoconsumo y la pérdida definitiva de la soberanía alimentaria.

El hecho de que por ahora legalmente se haya declarado la suspensión en los permisos para la siembra de maíz transgénico en México no debe entenderse como un triunfo definitivo, sino como un tiempo valiosísimo que debe utilizarse para acercar información veraz a la población, generar debates abiertos en los que se escuche a las partes afectadas (quienes paradójicamente hasta ahora no han tenido voz en las decisiones definitivas): campesinos, indígenas, consumidores.

Debe considerarse también que si bien se ha suspendido temporalmente el otorgamiento de permisos para sembrar transgénicos en el país, actualmente hay parcelas en las que se están evaluando cultivos transgénicos cuyos permisos fueron otorgados previamente y sin evaluar las evidencias de riesgos potenciales que hemos señalado previamente y dichas siembras no se han suspendido, por lo que no estamos libres de peligro.

La población debe estar atentísima al proceso jurídico que ahora inicia, no sería sorprendente que las corporaciones semilleras intenten corromper los procesos que se están abriendo, esto con el fin de continuar sus negocios a costa de nuestra salud. Ha pasado en otros países.

Sería un retroceso muy grave que se proclamen líderes o dirigentes de una lucha que es de todas y todos, ya que todos comemos maíz; además de que será un proceso de larga duración y se antoja muy desgastante. Este tiempo de suspensión de la siembra de transgénicos debe ser aprovechado por los colectivos, redes y organizaciones que defienden el maíz para coincidir, llevar información a la población, coordinar acciones, compartir foros y debates… en defensa del maíz nativo mexicano.

http://pagina3.mx/aqui-entre-nos/11680-suspension-a-la-siembra-de-maiz-transgenico-en-mexico-pero-ila-lucha-sigue.html

MÉXICO: País en venta: privatizando ciencia y docencia.

Silvia Ribeiro*

El control de los recursos estratégicos de México está a la venta al mejor postor trasnacional y en las condiciones que demanden las empresas. Desde la minería al petróleo, pasando por la biodiversidad, el aire de los bosques y hasta el maíz, el patrimonio genético alimentario más importante del país.

El proceso no empezó ahora, pero hay en este momento pasos cruciales en juego, como la privatización del petróleo y la autorización para siembra comercial masiva de maíz transgénico en favor de Monsanto y otras trasnacionales. Otras leyes aprobadas y en discusión, como la reforma que privatiza la educación y convierte a los docentes en empleados precarios, o la imposición de IVA en alimentos y medicinas, castigan a los pobres y sus derechos sindicales más básicos. El hilo rojo es favorecer a las grandes empresas y a las minorías privilegiadas. Pero también crece la resistencia, cada día más compleja y candente, por la diversidad de actores y temas que hieren centros neurálgicos de la vida del país.

Aprovechando el contexto, un grupo de científicos protransgénicos, entre ellos Luis Herrera Estrella, director del Laboratorio Nacional de Genómica para la Biodiversidad (Langebio, de Cinvestav-IPN) se están reuniendo con diputados para cambiar las leyes que dificultan a funcionarios lucrar personalmente con la investigación pública. Y eso sí es una injusticia ¿no le parece? O sea, para estos científicos lo correcto es que los investigadores sean financiados con fondos públicos, usen el acervo de conocimientos, las instalaciones, sueldos, herramientas y subsidios del Estado, para que ellos puedan comerciar con empresas y patentar para su lucro personal los conocimientos que obtienen gracias al trabajo colectivo y al apoyo social.

Según Herrera Estrella, el acuerdo al que llegamos con los diputados es armonizar todas las leyes, la Ley Federal del Trabajo, la Ley Federal de Responsabilidades de los Servidores Públicos, la Ley de Ciencia y Tecnología para que, en una sola ley, se contemple toda esta problemática (E. Ruiz Jaimez,El Economista, 25/8/2013). La articulista abunda: Con esto buscan que el investigador pueda licenciar sus propias patentes u otras, que pueda crear una empresa y ser accionista.

En el mismo artículo, Herrera Estrella afirma que a la ley Monsanto (Ley de Bioseguridad y Organismos Genéticamente Modificados) se le puso el mote porque sólo Monsanto puede cumplir con sus requerimientos, porque es muy estricta. Arguyendo un pretendido nacionalismo –nada convincente dados sus vínculos con las trasnacionales– quieren simplificar los trámites para que los investigadores nacionales también puedan contaminar transgénicamente los cultivos.

Pero, ni la ley Monsanto es estricta (por eso hay contaminación) ni se le llama así por lo que dice Herrera Estrella, sino lo contrario: porque favorece ampliamente los intereses empresariales, no contra investigadores nacionales, sino contra el bien público. Recordemos que la primer versión de esta ley fue presentada al Congreso por el Comité de Biotecnología de la Academia Mexicana de Ciencias, del que Herrera Estrella era y es miembro. La coordinación del cabildeo de la ley Monsanto –que ahora les resulta insuficiente, porque ven la coyuntura para ir por más elementos privatizadores– estuvo a cargo de su colega Francisco Bolívar Zapata, ahora nombrado por Peña Nieto coordinador de Ciencia, Tecnología e Innovación del gobierno. Los pocos cambios que otros hicieron en el proceso legislativo, como la obligatoriedad de establecer un régimen especial de protección al maíz por ser México centro de origen (¿una de las complicaciones a las que aluden estos científicos?) fueron vaciados de contenido con el reglamento de dicha ley. La consulta pública es una farsa, nunca considera las críticas. Las aprobaciones de siembras experimentales de transgénicos, particularmente maíz, han sido impugnadas legalmente muchas veces, motivando únicamente que el gobierno adaptara el reglamento para dejar las impugnaciones sin efecto. Ha sido un proceso de tal grado de corrupción legalizada, que fue presentado por el Grupo de Estudios Ambientales como caso de violación de derechos de los pueblos y violencia contra el maíz y la soberanía alimentaria, ante las sesiones del Tribunal Permanente de los Pueblos (TPP) capítulo México. La ley que redactaron esos científicos y que ahora quieren modificar para facilitar aún más privatización y contaminación, evidencia la veracidad de la acusación general del TPP sobredesviación de poder del Estado mexicano contra el interés público y en favor de las empresas.

En todo caso, Herrera Estrella no se ha quedado esperando cambios. Tiene numerosas patentes a partir del trabajo en instituciones públicas y es socio fundador de Stela Genomics, empresa fundada en 2011 en Estados Unidos, con una sede cómodamente vecina al laboratorio de genómica que él mismo dirige en el Cinvestav. También es socia una investigadora a quien dirigió su doctorado en el mismo laboratorio. Stela Genomics usa el trabajo que se hizo en Langebio, financiado públicamente, para promover su negocio privado. Además, gestiona comercialmente las patentes de Herrera Estrella.

El modelo es Estados Unidos, donde el público financia las universidades que trabajan con y para las transnacionales, y los investigadores están a la venta, incluida la orientación de su investigación. La investigación en biotecnología en México va en esa dirección y hay varios ejemplos. Este tipo de conflictos de interés serán parte de los casos a presentar en la próxima sesión del TPP sobre maíz transgénico y corrupción de la ciencia.

 *investigadora del Grupo ETC

http://www.jornada.unam.mx/2013/09/07/opinion/021a1eco


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