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CNI: SOBRE LA OLA REPRESIVA EN CONTRA DE LOS PUEBLOS.

POSICIONAMIENTO DEL CNI SOBRE LA OLA REPRESIVA  EN CONTRA DE LOS PUEBLOS

A los pueblos originarios de México y el Mundo

A la Sexta Nacional e Internacional

Al Ejército Zapatista de Liberación Nacional

A la memoria de Don Félix Serdán Nájera,

Hermano principal.

Reunidos en la comunidad de Amatlán de Quetzalzoatl, municipio de Tepoztlán, Morelos, los pueblos naciones y tribus que conformamos el Congreso Nacional Indígena analizamos la ola represiva de los capitalistas narco gobernantes que pretenden apoderarse de nuestra patria.

El embate en nuestra contra no tiene que ver con los colores de los partidos que arriba gobiernan, ni en la forma y modo como sean elegidos o impuestos,  pues todos y cada uno de ellos tienen como fin administrar el despojo que de más arriba imponen, no tiene que ver con la mentira electorera a la que llaman democracia y que no es más que un reflejo de la descomposición que entraña el sangriento capitalismo neoliberal y que engendra eso que llaman “reformas estructurales”, que son, por la supervivencia de los pueblos dolidos en el campo y la ciudad; impuestas a costa del dolor, de la libertad y la vida de nuestra gente.

La represión que los malos gobiernos han ejercido en contra de nuestros pueblos es en respuesta a nuestra decisión de no parar nuestra resistencia para no dejar de existir por obra de la cruenta guerra de exterminio. No tiene que ver solo con una persecución política, sino que es una reacción de los que arriba diseñan el despojo para consolidar sus intereses asentados sobre la explotación, el despojo, la represión y el desprecio que pueden tomar diferentes rostros y reflejos:

  • Hoy nos siguen haciendo falta 46 compañeros de la escuela Normal Rural Isidro Burgos de Ayotzinapa, asesinados y desaparecidos por los tres órdenes de los malos gobiernos, por todos los partidos políticos que hacen del terror un negocio y una forma de gobernar. Mientras el Estado criminal apuesta al olvido los pueblos apostamos a reconstruir, a no olvidar y a no perdonar, pues lo que está en juego es el futuro, que al igual que la historia, nos pertenecen.
  • La comunidad Tzeltal de San Sebastián Bachajón, en el municipio de Chilón Chiapas, ha enfrentado las fuerzas represivas del mal gobierno que pretenden despojarla de las cascadas de Agua Azul para ser entregadas los intereses capitalistas. Apenas el 21 de marzo del presente año más de 600 integrantes de las fuerzas de seguridad gubernamentales incendiaron la sede regional San Sebastián de nuestros hermanos y los medios libres que se han solidarizado con su lucha han sido agredidos por las fuerzas de seguridad pública mientras la policía estatal y el ejército mexicano han escalado la ocupación de su territorio en respaldo de los grupos paramilitares.
  • La comunidad Nahua de Santa María Ostula, en la costa de Michoacán ha enfrentado desde el año 2009, el asecho de supuestos grupos  de la delincuencia organizada, coludidos con todos niveles del  mal gobierno ha costado la desaparición de 5 comuneros y el asesinato de 32 mas. El pasado 16 de marzo la Marina Armada intentó desalojar y desarmar  a la policía comunitaria que mantiene un reten sobre la carretera costera a la altura del poblado de Xayakalan, territorio recuperado en el año de 2009, acción a la que la comunidad respondió cerrando la carretera costera, pues permitir el desarme de los comunitarios significa quedar en manos de los narco paramilitares y de esa manera consolidar el despojo contra la comunidad para los megaproyectos de muerte como es el narcotráfico, el turismo trasnacional y la explotación minera. Todo protegido y auspiciado por los malos gobiernos.
  • Siguen presos los compañeros Mario Luna y Fernando Jiménez, voceros de la tribu Yaqui, en Sonora, sobre la base de haberles fabricado delitos graves basados en el no reconocimiento de las formas ancestrales de organización de los pueblos y la jurisdicción del gobierno tradicional Yaqui. A la fecha persiste la orden de aprehensión contra el compañero Tomás Rojo, pretendiendo usar la división y la traición como mecanismo de guerra. Asimismo las amenazas de muerte e intentos de homicidio en contra de Lauro Baumea a quien quemaron su vehículo afuera de su domicilio, además de amenazar con atentar contra la vida de su familia. Todo esto para concretar el robo del agua del río Yaqui.
  • Siguen presos los compañeros loxichas en el estado de Oaxaca quienes llevan 18 años secuestrados por los malos gobiernos como parte de su política contrainsurgente y terrorista en medio de grandes proyectos mineros trasnacionales, al igual que los hermanos Nahuas de San Pedro Tlanixco en el Estado de México, quienes llevan 12 años presos por defender el agua en contra de que les fuera robada para campos agroindustriales.
  • El despojo a comunidades y ejidos en los estados de Morelos, Puebla y Tlaxcala a través del llamado Proyecto Integral Morelos está siendo acompañada de una persecución contra los pueblos del volcán Pocatepetl que se oponen a entregar su territorio, su seguridad y su agua a trasnacionales para la imposición de carreteras, acueductos, gaseoductos y termoeléctricas custodiadas por todos los órdenes represivos del mal gobierno. Actualmente existen numerosas órdenes de aprehensión en contra de quienes han alzado la voz contra esta destrucción acompañada de policías y militares que acompañan la maquinaria, misma que en los últimos días se ha expresado en los trabajos de entubamiento del río Cuautla para favorecer a la Termoeléctrica de Huexca en detrimento de los ejidos del municipio de Ayala.
  • La comunidad de San Francisco Xochicuautla, en el Estado de México, mantiene una lucha en contra del despojo de su territorio por la construcción de una autopista privada, e incluso los comuneros han perdido la libertad para platicar en sus asambleas comunales que han sido tomadas por decenas de granaderos que buscan consolidar el despojo agrario.
  • Mientras resistimos al despojo en nuestras comunidades, miles de compañeros deben migrar para buscar alternativas para su sustento, muchos de ellos llegan a campos de concentración donde son explotados y esclavizados, como es el caso de San Quintín, en Baja California Sur, donde los malos gobiernos reprimen las movilizaciones que buscan mejores condiciones de trabajo para miles de jornaleros agrícolas. La mayoría de ellos de origen indígena.

Estamos convencidos que para parar esta guerra no bastan las consignas; tampoco será volteando a ver los calendarios, geografías y formas de los de arriba, sino que necesitamos hacer un nuevo país, un nuevo mundo.

Lo saben también los poderosos que han agudizado el hostigamiento militar en los caracoles zapatistas de La Realidad y Oventik y agresiones paramilitares por grupos promovidos, financiados y entrenados por los malos gobiernos, como Pojcol, CIOAC Histórica y ORCAO, que  ejercen una violencia sistemática en contra las comunidades bases de apoyo zapatistas, quienes con su organización autónoma hacen brillar el horizonte que es una esperanza civilizatoria y que tiene sus raíces antiguas en nuestras culturas como pueblos originarios.

Por todo lo anterior declaramos:

  1. Que no pararemos en la lucha por reconstruir lo y reconstituirnos como pueblos originarios, pues nuestra lucha es por la vida y seguir existiendo.
  2. Que intensificaremos la lucha por la libertad de los presos políticos, la presentación de los desaparecidos y la justicia para los asesinados.
  3. Que la ola represiva es en respuesta a esa resistencia contra el despojo que no conoce fin pues su origen está en el origen mismo del mundo y por lo tanto no es negociable.
  4. Que seguiremos tejiendo desde abajo y a la izquierda un nuevo mundo posible y necesario, pues solo así podrá brillar la paz para nuestros pueblos y el fin de la represión.
  5. Saludamos la realización del homenaje a los compañeros Luis Villoro Toranzo y al maestro zapatista Galeano que tendrán lugar en el caracol de Oventik, Chiapas el 2 de mayo de 2015.

Amatlán de Quetzalcoatl, Tepoztlán, Morelos

A 22 de marzo de 2015

Por la Reconstitución Integral de Nuestros Pueblos

Nunca Más un México Sin Nosotros

Congreso Nacional Indígena.

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Pronunciamiento de la cátedra “Tata Juan Chávez Alonso”.

inicio

A los pueblos y gobiernos del mundo.

A la Sexta Nacional e Internacional.

A las alumnas y alumnos de la Escuelita Zapatista.

Así como es en el tiempo y en nuestra historia con la madre tierra; los pueblos, naciones y tribus indígenas Yaqui, Mayo, Náyeri, Wixárika, Rarámuri, Odam, Nahua, Purépecha, Nañu o Ñuhu, Mazahua, Popoluca, Tzotzil, Chol, Tzeltal, Tojolabal, Zoque, Totonaco, Coca, Mame, Binnizá, Chinanteco, Ikoot, Mazateco, Chontal, Ñu Saavi, Chatino, Triqui, Afromestizo, Mehpa, Nancue Ñomndaa, Ñhato y Maya Peninsular de los estados de Sonora, Chihuahua, Veracruz, Durango, Nayarit, Jalisco, Michoacán, Querétaro, San Luis Potosí, Morelos, Estado de México, Guerrero, Distrito Federal, Puebla, Tlaxcala, Oaxaca, Tabasco, Yucatán y Campeche; así como los pueblos  Ixil, Quiche, Quechua y Nasa de los países de Guatemala, Peru y Colombia que hemos caminado juntos y atentos, como hijos todos y todas de la madre tierra, nos encontramos y nos reconocimos los días 17 y 18 de agosto de 2013 en San Cristobal de las Casas, Chiapas, en las instalaciones de CIDECI-Unitierra, para recordar y actuar consecuentemente con la palabra viva de nuestro hermano mayor Tata Juan Chávez Alonso quien nos enseña, nos guía y cuya memoria a un año de su ausencia  se convierte en esperanza y fuerza para los pueblos que nos refundamos y reconstituimos porque hemos decidido seguir siendo los indios que somos, seguir hablando la lengua que nos hablamos, seguir defendiendo el territorio que vivimos.

Nos reconocemos en la lucha por el respeto a nuestro modo de vida ancestral, lucha que emprendimos juntos y en la que hemos hablado, hemos exigido y hemos sido reiteradamente traicionados por los malos gobiernos.

Hemos aprendido en este camino de lucha que los poderosos no tienen respeto por la palabra, la traicionan y violentan una y otra vez a lo largo y ancho de este país que se llama México, desde el desconocimiento a los Acuerdos de San Andrés Sakamchén de los Pobres, la contra reforma indígena del 2001 y las innumerables traiciones a nuestros pueblos de las diversas regiones y luchas en un México indio que se encuentra vivo, de pié  y con un solo corazón que se hace grande, tan grande como es el dolor que sufrimos y como la esperanza que luchamos, pues, a pesar de la guerra de exterminio que se ha vuelto más violenta que nunca aquí estamos.

Nos reconocemos en el camino de nuestra historia y nuestros antepasados que son presente, futuro y espejo de la autonomía ejercida en los hechos, como única vía del porvenir de nuestra existencia y que se vuelve nuestra vida comunitaria, asambleas, prácticas espirituales, culturales, autodefensa y seguridad, proyectos educativos y de comunicación propias, reivindicaciones culturales y territoriales en las ciudades por los pueblos desplazados o invadidos con una memoria histórica viva.

Somos los indios que somos, decididos a reconstituirnos en otro mundo posible.

Ese espejo profundo, antiguo y nuevo son las luchas que somos y por las que nos pronunciamos con un solo corazón y una sola palabra.

1. Exigimos la inmediata liberación de los presos políticos en nuestro país, particularmente la de nuestro compañero indígena Totzil Alberto Patishtán que lleva 13 años preso injustamente purgando una ilegal sentencia  de 60 años. Asimismo exigimos la libertad de nuestros seis hermanos Nahuas de la comunidad de San Pedro Tlanixco, presos injustamente desde hace 10 años en el penal de Almoloya  por defender el agua de su comunidad. Se trata de nuestros hermanos Pedro Sánchez, con una sentencia de 52 años, Teófilo Pérez, con una sentencia de 50 años, Rómulo Arias, con una sentencia de 54 años y de los compañeros Marco Antonio Pérez, Lorenzo  Sánchez y Dominga González quienes actualmente están siendo procesados; igualmente exigimos la cancelación de las órdenes de aprehensión en contra de Rey Perez Martinez y Santos Alejandro Álvarez, también de Tlanixco; la libertad de los compañeros presos de la comunidad tzeltal de Bachajón, Chiapas, Miguel de Meza Jiménez y Antonio Estrada Estrada; de los compañeros Loxichas Eleuterio Hernández García, Justino Hernández José, Zacarías Pascual García López, Abraham García Ramírez, Fortino Enríquez Hernández, Agustín Luna Valencia y Alvaro Sebastián Ramírez, presos en el CEFERESO número seis de Huimanguillo, Tabasco; así como de Pablo López Álvarez de San Isidro Aloapan, Oaxaca, preso en el penal de Villa de Etla.

2. Denunciamos que los malos gobiernos y las empresas trasnacionales se han valido de grupos paramilitares para imponer megaproyectos extractivos mediante la explotación ilegal de minerales y maderas preciosas, particularmente en la costa Nahua y la meseta purépecha de Michoacán y la comunidad nahua de Ayotitlán, en la sierra de Manantlán, Jalisco

3. Demandamos justicia para la comunidad nahua  de Santa María Ostula, en la Costa de Michoacán, donde los malos gobiernos, coludidos con los cárteles del narcotráfico, han protegido el despojo de las tierras ancestrales de la comunidad, el saqueo de recursos naturales por grupos de la delincuencia organizada y la sangrienta represión a la organización comunal que ha derivado en asesinatos y desapariciones.

 4. Saludamos la lucha histórica de la comunidad de Cherán, Michoacán y el digno ejercicio del derecho de autodefensa que  ha florecido en el pueblo Purépecha en defensa de su propia vida, sus familias, su cultura y territorio, amenazado por la complicidad de los malos gobiernos con grupos paramilitares y narco paramilitares, siendo sus exigencias la seguridad, justicia y reconstitución del territorio.

 5. Así también saludamos la defensa digna que las comunidades y barrios indígenas vienen haciendo de los saberes tradicionales y del cultivo de maíz nativo.

 6. Repudiamos la represión al pueblo Ikoot de San Mateo del Mar y San Dionisio del Mar, así como al pueblo binniza de Juchitán y la colonia Álvaro Obregón; exigimos la liberación inmediata de Alejandro Regalado Jiménez y Arquímedes Jiménez Luis, así como la inmediata cancelación de los corredores eólicos a manos de las empresas españolas Endesa, Iberdrola, Gamesa y Unión Fenosa que en la región del Istmo invaden y destruyen las tierras comunales y los sitios sagrados de los pueblos arriba mencionados.

 7. Exigimos que se detenga la represión contra la comunidad de San Francisco Xochicuautla del Estado de México, así como la cancelación definitiva del proyecto carretero denominado autopista privada Toluca-Naucalpan, igualmente apoyamos la solicitud de medidas cautelares ante el Sistema Interamericano de Derechos Humanos para los habitantes de dicha comunidad.

 8. Exigimos al mal gobierno federal que cumpla con la cancelación de la construcción del Acueducto Independencia que pretende despojar a la Tribu Yaqui del agua que históricamente ha defendido en el rio Yaqui, reiterando nuestra palabra de que actuaremos en consecuencia ante cualquier intento de represión al campamento en resistencia que se mantiene en la carretera internacional a la altura de Vícam, primera cabecera de la Tribu Yaqui.

 9. Exigimos el cese de la represión y el retiro de la fuerza pública de la comunidad de Huexca, Morelos, por la construcción de una termoeléctrica; la cancelación del acueducto y la extracción del agua del río Cuautla, pues, afectará a 22 ejidos del municipio de Ayala, así mismo  el cese al hostigamiento contra 60 comunidades de Morelos, Puebla y Tlaxcala que pretenden ser despojados por la instalación de un gasoducto, todo esto como parte del Proyecto Integral Morelos, que pretende destruir la vida campesina de estos territorios para convertirlos en industrias y autopistas y exigimos el respeto al guardián sagrado: volcán Popocatépetl, igualmente depredado por la inmoderada tala clandestina de sus bosques.

 10. Nos solidarizamos con la lucha de la comunidad Coca de Mezcala, en Jalisco, por la recuperación de su territorio y exigimos la cancelación de las órdenes de aprehensión vigentes en contra de comuneros cuyo delito ha sido defender su tierra.

 11. Exigimos el respeto al territorio comunal y a la asamblea general de comuneros de Tepoztlán, sumándonos a la exigencia de la cancelación de la autopista La Pera-Cuautla, asimismo rechazamos la campaña de mentiras y engaños a la opinión pública por parte del gobierno de Morelos para justificar el despojo.

 12. Advertimos que existe un ataque sin precedentes a los pilares sagrados del mundo reconocidos y sostenidos por los pueblos originarios y que con certeza defienden a nombre de la vida en el Universo, como son los  territorios sagrados de Wirikuta y Hara Mara en los estados de San Luis Potosí y Nayarit, amenazadas por proyectos capitalistas mineros y turísticos con la complicidad de los malos gobiernos nacionales y estatales, asimismo hacemos nuestra la exigencia de cancelación de la totalidad de las concesiones mineras y turísticas en dichos territorios y en la totalidad de los territorios indígenas. Repudiamos la campaña de confrontación que han llevado a cabo la minera First Majestic Silver y el mal gobierno municipal de Catorce, San Luis Potosí. Saludamos  al pueblo digno campesino de Wirikuta que ha decidido alzar la voz en defensa de su tierra, agua, salud y medio ambiente y la hermandad con el pueblo Wixárika.

 13. En el mismo sentido advertimos que no nos mantendremos al margen del intento de destrucción del sitio sagrado Muxatena y 14 sitios sagrados más del pueblo Náyeri ante el proyecto de construcción de la Presa de Las Cruces en el rio San Pedro Mezquital, en el estado de Nayarit.

 14. Denunciamos las invasiones a manos de empresas agroindustriales en los territorios indígenas y campesinos que deliberadamente alteran las lluvias para su propio beneficio y destruyendo la vida campesina, como es el caso de la comunidad nahua de Tuxpan, Jalisco y el Altiplano Potosino en el territorio sagrado de Wirikuta.

 15. Exigimos la cancelación de concesiones mineras en el corazón de la sierra de Santa Marta, en territorio Popoluca y denunciamos el intento de invasión de de las tierras comunales de San Juan Volador del municipio de Pajapan por la empresa eólica Dragón, en el sur de Veracruz.

 16. Exigimos la cancelación del proyecto carretero Tuxtepec- Huatulco, el llamado  corredor turístico Chinanteco en el territorio Chinanteco, así como la cancelación de las reservas ecológicas en la región norte de Oaxaca.

 17. Exigimos la cancelación del acueducto impulsado por el mal gobierno de Guerrero que pretende despojar a los pueblos Na savi, Nancue  Ñomndaa y Afromestizo del agua del río San Pedro de la costa chica de Guerrero.

 18. Repudiamos el intento de inundación de los lugares sagrados del pueblo Guarijio de Alamo; Sonora, con la construcción de la presa Pilares, así como el desvío del río Sonora en perjuicio de la nación Komkaak, a la que se ha privado del agua desde hace 4 meses en provecho de los grandes terratenientes agrícolas de la costa de Sonora.

 19. Denunciamos la política de exterminio por parte del gobierno del Distrito Federal contra las comunidades y pueblos de la sierra del Ajusco, mediante el despojo y la devastación de los territorios ejidales  y comunales de San Miguel Xicalco y San Nicolas Totolapan, respaldamos y reconocemos a los subdelegados comunitarios en resistencia de San Miguel y Santo Tomas Ajusco.

 20. Saludamos la lucha de la Comunidad Autónoma de San Lorenzo Azqueltán, en el estado de Jalisco y reconocemos a sus autoridades autónomas, manteniéndonos atentos y solidarios a su lucha por el reconocimiento de su territorio ancestral.

 21. Saludamos y reconocemos la renovación de las autoridades de la comunidad autónoma Wixárika de Bancos de San Hipólito, Durango, asimismo apoyamos su lucha por el reconocimiento territorial ancestral que por más de 45 años ha venido exigiendo.

 22. Hacemos responsables a los funcionarios públicos de la delegación política de Xochimilco por amenazas al compañero Carlos Martínez Romero del pueblo de Santa Cruz Acalpixca por la defensa del agua y el territorio.

 23. Nos sumamos a los reclamos de las decenas de comunidades nahuas y totonacas de la Sierra Norte de Puebla que exigen la cancelación de las concesiones a empresas mineras y la implementación de proyectos hidroeléctricos, así como la cancelación de las concesiones mineras en la Sierra Sur y Costa de Oaxaca a la empresa Altos Hornos de México.

 24. Apoyamos la lucha de la comunidad de Conhuas en Calakmul, Campeche, por la defensa de su territorio y de su trabajo digno, al mismo tiempo exigimos cese las agresiones en contra de la comunidad por el gobierno de ese Estado.

 25. Exigimos el reconocimiento de las tierras comunales de San Pedro Tlaltizapán en la rivera del Chignahuapan, Estado de México, y el cese de los proyectos inmobiliarios en terrenos comunales.

 26. Exigimos respeto a las tierras recuperadas por la Unión Campesina Indígena Autónoma de Río Grande, Oaxaca, y saludamos a su campamento en resistencia.

27. Igualmente exigimos respeto al funcionamiento de la Radio comunitaria Ñomndaa, voz del pueblo amuzgo en Xochistlahuaca, Guerrero, así como el respeto de todas las radios comunitarias en los distintos territorios indígenas del país.

28. Reiteramos la exigencia de que el Estado mexicano garantice las condiciones de seguridad de Raúl Gatica del Consejo Indígena y Popular de Oaxaca-Ricardo Flores Magón.

29. Exigimos el respeto a las economías comunitarias que funcionan de manera autónoma y al margen del mercado libre que impone el capitalismo, como son los casos del uso del tumin en el territorio totonaca de Papantla, Veracruz, y el Consejo del Trueque en las comunidades del municipio de Tianguistenco, en el Estado de México.

Reconocemos, apoyamos y animamos las luchas por la autonomía y libre determinación de todos los pueblos indígenas que conformamos el Congreso Nacional Indígena, desde la Península de Yucatan hasta la Península de  Baja California.

Esto es lo que somos, nuestra palabra y nuestra lucha irrenunciable, somos pues el Congreso Nacional Indígena y nuestro es el futuro de nuestros pueblos.

A 18 de agosto del 2013.

Desde CIDECI- UNITIERRA, San Cristobal de las Casas, Chiapas.

 

Por la reconstitución integral de nuestros pueblos

Nunca Más Un México Sin Nosotros

 

CONGRESO NACIONAL INDÍGENA

Ostula, México. Secuestran a J. Trinidad de la Cruz Crisóforo, dirigente comunal.

A la sociedad civil nacional e internacional

A las organizaciones civiles de derechos humanos

A la Otra Campaña nacional e internacional

Al Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad

Por medio del presente, los individuos y organizaciones solidarias con la digna lucha del pueblo nahua de Santa María Ostula, Michoacán, hacemos público que el día de hoy 6 de diciembre de 2011, a las 16 horas  fue secuestrado el compañero J. Trinidad de la Cruz Crisóforo dirigente comunal, quien acompañaba la Caravana de Observación en  Ostula que realizaban miembros del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad. La caravana fue interceptada por un grupo paramilitar en la carretera 200 entre la cabecera deSanta María Ostula y el pueblo de Xayakalan. Los compañeros fueron bajados de los vehículos en que viajaban y amagados con armas largas. Dentro de los integrantes del grupo armado paramilitar que perpetró esta agresión se encontraban los paramilitares Prisciliano Corona, Margarita Pérez alias La Usurpadora e Iturbide Alejo alias El Turbinas; estas personas son los responsables materiales del secuestro de J. Trinidad de la Cruz.

 

El compañero J. Trinidad de la Cruz Crisóforo  es comunero y  fue el primer responsable de la encargatura de Xayakalan tras su fundación y la recuperación de las tierras realizada por la comunidad en junio de 2009. Hace tres semanas, el 14 de noviembre J. Trinidad de la Cruz  fue golpeado con armas largas en las inmediaciones de Xayakalan, por los paramilitares antes mencionados. A raíz de esto salió de su comunidad para salvaguardar su integridad así como reponerse de las heridas físicas y psicológicas resultado de esta agresión. El día de hoy pretendía regresar a su comunidad con la cobertura que suponía dicha caravana.

 

Este secuestro se suma al reciente asesinato el 6 de octubre de 2011 del compañero Pedro Leyva Domínguez y de otros 26 miembros de la comunidad cuyos asesinatos no han sido esclarecidos, además de 4 desparecidos, entre ellos un menor de edad.
Exigimos a las autoridades federales, estatales y locales:

La presentación con vida de J. Trinidad de la Cruz Crisóforo, así como la desarticulación de los grupos paramilitares cuyos líderes operativos son Prisciliano Corona, Margarita Pérez alias La Usurpadora e Iturbide Alejo alias El Turbinas; también exigimos la implementación de las medidas cautelares dictadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, para la protección de los representantes y habitantes de la comunidad indígena de Santa María Ostula.

Llamamos a los individuos solidarios con la digna lucha del pueblo de Santa María Ostula, a la sociedad civil nacional e internacional,  a las organizaciones civiles de derechos humanos,  a la Otra Campaña Nacional e Internacional y al Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, que por los medios a su alcance exijamos al Gobierno Mexicano en sus tres niveles presentar con vida al compañero J. Trinidad de la Cruz Crisóforo.

 

¡Castigo a los culpables del asesinato de Pedro Leyva Domínguez!

¡Alto al secuestro y asesinato de comuneros de Ostula¡

¡Alto a la guerra contra Santa María Ostula!

¡Ni un muerto más!

¡Ni un desaparecido más!

 ATENTAMENTE

Campaña alto a la guerra contra Ostula

Organizaciones e individuos solidarios con Santa María Ostula

Luis Hernández Navarro: Pedro Leiva y el Manifiesto de Ostula.

A fines de septiembre de este año, en la tercera edición de las Jornadas Andino-Mesoamericanas, el comunero nahua Pedro Leiva Martínez tomó la palabra. Con firmeza explicó: Para nosotros la guerra todavía no ha terminado. Todavía seguimos combatiendo a aquellos que nos han pisoteado. Nosotros el fusil no lo hemos soltado, el fusil todavía lo traemos en la mano. Todavía seguimos luchando, seguimos defendiéndonos.

El 6 de octubre, pocos días después de explicar en la ciudad de México la historia de su lucha, Pedro Leiva fue asesinado en las inmediaciones del territorio recuperado de Xayakalan. Las autoridades y la prensa local quisieron presentar el homicidio como resultado de un pleito familiar en una noche de tragos. Pero la versión está llena de contradicciones e inconsistencias.

La muerte forma parte de una sangrienta represión por parte de pequeños propietarios y sus pistoleros contra los comuneros de Ostula, que no perdonan a los indígenas el haber recuperado mil 300 hectáreas que los agricultores y ganaderos mestizos comenzaron a invadir hace 40 años. Desde el 26 de julio de 2008 han sido asesinados 27 comuneros, tres de ellos maestros rurales, y secuestrados-desaparecidos cinco más. Varias de las víctimas eran autoridades comunales, responsables de la encargatura o integrantes de la policía comunitaria.

Leiva Domínguez fue asesinado a pocos días de que la comunidad concluyera una consulta interna a fin de analizar y tomar decisiones en torno a la negociación que el gobierno de Michoacán y la Secretaría de la Reforma Agraria (SRA) sostienen con las partes para intentar dar certeza jurídica a la comunidad sobre la posesión y propiedad del territorio. Sin embargo, la consulta no ha finalizado debido a la ola de violencia que padecen los representantes comunitarios. Pedro fue parte de la comisión negociadora de los indígenas nahuas.

Las tierras comunales, amparadas por títulos primordiales, fueron recuperadas después de una larga y tenaz labor organizativa, acompañada de la recuperación de la autoestima y la dignidad indígena. Además del robo de su territorio, la gente de razón humillaba cotidianamente a los comuneros. Pedro explicó cómo nos hierve la sangre al mirar tanto despojo, y cómo es necesario decirle ¡basta! al temblor que trae uno en su corazón.

Debido a que los partidos políticos en lugar de servir a los comuneros de Ostula los dividían, éstos, en asamblea general, decidieron no votar. Los políticos se acercaban a ellos en tiempo de elecciones. Les daban frijol o láminas y les pedían su voto y luego olvidaban sus promesas. En el camino los comuneros formaron, sin pedir permiso al gobierno, su propia policía comunitaria y su guardia comunal, encargadas de la autodefensa y de la aplicación de su propia justicia.

Pedro nació en la comunidad La Palma Sola y era vecino de la ranchería Xayacalan, en el municipo de Aquila, Michoacán. Al morir tenía 34 años y estaba casado con Luz Aurora Ramírez Martínez. Era hijo del comisario de bienes comunales y tenía cuatro hermanos.

La comunidad recuperó sus tierras el 29 de junio de 2009. Ese día –contó Pedro– “llega mi padre y me dice: ‘hijo, prepárate, la comunidad te necesita. Es necesario que vayamos por nuestras tierras. Yo no sé quienes vayan a regresar. Tengo cinco hijos, pero no sé cuántos vayan a regresar. Vayan a casa, díganle a su madre que les prepare unos lonches. Cómprense un encendedor, una linterna y llévense un nailon. Llévense sus resorteras y un cuchillo o navaja’. Nos íbamos yendo a la batalla. Éramos nuevos.”

Ese 29 de junio centenares de comuneros fueron a rescatar lo que era suyo. Desde sus casas, los pequeños propietarios les espetaban con burla: Oh, indios, ¿para dónde van? No es tiempo de cangrejos. Los indígenas les respondieron que no iban por cangrejos, sino por sus tierras. Previamente, dentro del paraje habían metido ya unas mil personas. Sin embargo, la gente de razón había contratado a un grupo de paramilitares para hacerles frente. Recibieron a los comuneros con disparos de armas de alto calibre. Igual, los indígenas no se rajaron, se encomendaron a Dios y se siguieron de frente. Las tierras fueron recuperadas.

Desde ese día, grupos armados asuelan la comunidad y asesinan a sus dirigentes, sin que el gobierno intervenga, se investiguen los crímenes ni se castigue a los culpables.

Pedro era delegado de la comunidad ante el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad. “Tenemos que luchar –decía–, venga lo que se venga, pase lo que pase, contra quien sea. Una lucha no es fácil; es desgastante, tanto económica como física y emocionalmente. Nos quieren meter miedo con sus armas, con sus aparatos de poder. Pero ya no hay que tenerles miedo, tenemos que luchar sin miedo, por nuestra tierra, por nuestra libertad, por nuestra dignidad.”

Oscurecida por la guerra contra el narcotráfico del presidente Felipe Calderón se libra otra guerra: la de exterminio contra los pueblos indígenas en México. No es exageración. Día a día se asesina a dirigentes indígenas; ganaderos y empresas mineras y forestales invaden sus tierras y territorios, y se militarizan sus comunidades. El asesinato de Pedro es el último episodio de esta afrenta.

El 13 y 14 de junio de 2009 fue promulgado un documento de enorme trascendencia histórica: el Manifiesto de Ostula. Fue aprobado por pueblos y comunidades indígenas de nueve estados de la República que asistieron como delegados a la 25 asamblea de la región Pacífico-sur del Congreso Nacional Indígena. La proclama advierte que los pueblos originarios padecen una guerra de exterminio neoliberal que pone en riesgo su seguridad, existencia y sobrevivencia. Frente a ella, reivindica que los indígenas tienen el inalienable derecho, derivado del artículo 39 constitucional, a organizarse y realizar la defensa de su vida, de su seguridad, de sus libertades y derechos fundamentales y de su cultura y sus territorios. La muerte de Pedro Leiva Martínez es un dramático recordatorio de la pertinencia del Manifiesto de Ostula.

http://www.jornada.unam.mx/2011/10/18/opinion/025a2pol

Pronunciamiento. Congreso Nacional Indígena. Paraje Montero, municipio de Malinaltepec, Guerrero, México.

A Los Pueblos, Comunidades, Tribus y Barrios Indígenas de México.
A Los Pueblos y comunidades indígenas del estado de Guerrero.
A La Sociedad Civil Nacional e Internacional.
A Los Compañeros de La Otra Campaña Nacional e Internacional.

Hacemos de su conocimiento que los delegados que integramos el Congreso Nacional Indígena(CNI) asistentes a la celebración de la XXX Reunión del Congreso Nacional Indígena Región Centro Pacífico, convocada, con base en los Acuerdos de Nurío, por la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias- Policía Comunitaria (CRAC-PC) en el marco de su XVI Aniversario a realizarse en la comunidad Paraje Montero, Municipio de Malinaltepec, Guerrero durante los días 14 y 15 del presente mes y año, hemos resuelto posponer la XXX Reunión del CNI Centro Pacífico por los motivos siguientes:

1.- La Presencia e intromisión de funcionarios del gobierno estatal de Guerrero en el lugar y acto inaugural del evento, pues previo a su inicio se presentó el Secretario de Seguridad Pública del Estado  de Guerrero Ramón Almonte Borja.

2.- En todas las reuniones, asambleas y sesiones del Congreso Nacional Indígena, ejercemos nuestro derecho a la libre determinación y autonomía, evitando al máximo la presencia de representantes de los malos gobiernos, partidos políticos y grupos religiosos.

3.- Ratificamos los siete principios rectores del CNI, los Acuerdos de San Andrés y la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, en donde la autonomía y libre determinación sirven de guía para transformar este sistema capitalista de opresión, explotación y racismo.

4.- Reconocemos y valoramos el esfuerzo organizativo de las comunidades y organizaciones que han logrado conformar y fortalecer la Policía Comunitaria (PC) y la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC).

5.- Saludamos los dieciséis años de lucha y resistencia de la CRAC-PC y estamos seguros que seguirán fortaleciendo su organización autónoma e independiente para acabar con la desigualdad, violencia y discriminación hacia los pueblos que la conforman. Así mismo, agradecemos la hospitalidad y el gran corazón de la comunidad Paraje Montero del pueblo Mee’pha al recibirnos en su territorio.

6.- Alertamos a nuestros pueblos, comunidades, tribus, barrios, organizaciones y a la sociedad civil a estar atentos a las diferentes maniobras que los gobiernos, partidos políticos y empresarios realizan para reprimir, despojar y apropiarse de los recursos y territorios de nuestros pueblos indígenas de Guerrero y México.

7.- Ratificamos el acuerdo tomado en Nurío el 6 de marzo del presente año, avalado por los representes agrarios y autoridades del pueblo Ikojts de San Mateo del Mar, con quienes convocamos a la realización del Taller Nacional de Diálogo y Reflexión sobre los impactos de las empresas transnacionales en las regiones indígenas de México, en la comunidad de San Mateo del Mar, Istmo de Tehuantepec, Oaxaca, los días 26 y 27 de noviembre del presente año.

8.- Expresamos nuestra solidaridad incondicional con el pueblo nahua de Ostula, exigimos respeto a su guardia comunal. Exigimos la presentación con vida de los comuneros Francisco de Asís Manuel Bautista, presidente del Comisariado de Bienes Comunales, Javier Martínez Robles, Gerardo Vera Orcino y Enrique Domínguez Macías, así como el esclarecimiento del asesinato de los comuneros Pedro Leyva Domínguez y Diego Ramírez Domínguez. También exigimos la inmediata solución jurídica al problema territorial del paraje de Xayakalan en el que se garantice en forma definitiva la tenencia de las tierras a favor de Ostula. Que se cancele el proyecto de construcción de la carretera de Coahuayana a Lázaro Cárdenas; reconocimiento y respeto a la policía comunitaria del territorio nahua de la Costa Michoacana; respeto a la decisión que tomó La asamblea general de comuneros de Santa María Ostula el pasado 20 de julio de 2011, en el sentido de no participar en los procesos electorales estatales del día 13 de noviembre de 2011 en el estado de Michoacán.

9. Con los hermanos purhépecha de Cherán exigimos respeto a su ejercicio del derecho a la autonomía y libre determinación; a sus formas propias de impartición de justicia y de seguridad comunitaria, alto a la depredación de los bosques comunales por los talamontes; respeto a su proceso de reconstitución de su territorio, pueblo y cultura.

10. El pueblo Nahua de Milpa Alta exige respeto a la decisión de los pueblos comuneros de Milpa Alta quienes se oponen al megaproyecto carretero denominado Arco Sur, el cual despojaría del territorio y devastaría amplias Zonas boscosas y mantos freáticos afectando en el suministro de agua a la ciudad de México y la paz y el tejido social de la comunidad

11. El pueblo Wixarika exige la cancelación de los en los proyectos mineros en el territorio sagrado de Wirikuta, tanto los que afectan el lugar sagrado del Cerro Quemado en Real de Catorce, como los que afectan el desierto de wixikuta en el Ejido Las Margaritas en el estado de San Luis Potosí.

12. La tribu Yaqui exige la cancelación del acueducto independencia y que sea frenado el despojo del agua que afecta su territorio ancestral.

13. La comunidad nahua de Tuxpan denuncia la invasión de su territorio por parte de empresas trasnacionales que instalan invernaderos del denominado Grupo frutícola “El Nevado”, así como también exige frenar la siembra de aguacate. Asimismo exigimos que la empresa sunbelle premium trusted se retire del poblado El Taracon asi como la empresa green house instalada en El Nuevo Poblado, ya que dichas empresas disparan sales a las nubes para dispersarlas y que no llueva lo que afecta los suelos, las lluvias y por consecuencia los cultivos y las milpas.

14. La comunidad coca de Mezcala de la Asunción en Jalisco exige la restitución de su territorio, la cancelación de las múltiples órdenes de aprehensión contra diez de sus comuneros y el cese a la represión contra la comunera Rocio Moreno. Exigimos se culmine el agrario juicio por parte de las autoridades correspondientes y se detenga al invasor Guillermo Moreno Ibarra que se tiene desde hace 10 años y se encuentre en etapa de sentencia.

15. La comunidad Ñomnda de Xochistlahuaca en Guerrero exigimos respeto a la radio ñomnda de Xochistlahuaca, denunciamos el acoso militar y caciquil asi como la persecución judicial y exigimos la cancelación de las órdenes de aprensión contra cinco compañeros ejidatarios que han cumplido con los cargos de representación agraria y tradicional de la comunidad Roberto Martínez de Jesús, Eloy Flores Valtierra, Atilano López Díaz, Rodrigo Morales Valtierra y Epifanio Merino Guerrero.

16. Exigimos un alto al hostigamiento a las Juntas de Buen Gobierno de las comunidades zapatistas especialmente la de San patricio, Municipio Autónomo La Dignidad del Caracol V de Roberto Barrios, por parte de los grupos paramilitares en Chiapas. Exigimos la libertad del Prof. Alberto Patishtan y de todos y todas las presas políticas en huelga de hambre y ayuno en Chiapas.

Atentamente
“Nunca más un México sin nosotros”
Congreso Nacional Indígena
15 de octubre del 2011 en la comunidad meepha de Paraje Montero, Municipio de Malinaltepec, estado de Guerrero.

Pueblo Nahua de Tuxpan, Jalisco y Milpa Alta, Distrito Federal

Pueblo Coca de Mezcala de la Asunción, Jalisco

Pueblo Hñahñu de Atlapulco, estado de México

Pueblo Ikojts de San Mateo del Mar, estado de Oaxaca

Pueblo Binnizá de Unión Hidalgo, Oaxaca

Pueblo Triqui de San Juan Copala, Oaxaca

Pueblo Nancue Ñomndaa de Xochistlahuaca, Guerrero

Pueblos Purhépechas de Nurio y Uruapan, Michoacán

Pueblo Ñu Savi de Guerrero

Organizaciones acompañantes

Unidad de Apoyo a las Comunidades Indígenas, Universidad de Guadalajara

Asesoría Agraria

Dado en Paraje Montero, Municipio de Malinaltepec, Guerrero a 15 de Octubre de 2011.

Comunidades autónomas. Miles de indígenas se encargan de su defensa y seguridad.

Cherán y Ostula, Mich., y San Luis Acatlán, Gro. Cansados de los asaltos, robos y violaciones en La Montaña y la Costa Chica de Guerrero, de la tala de los bosques y de la delincuencia organizada en Cherán, así como de la invasión a su territorio en Ostula, miles de indígenas de estos pueblos decidieron valerse por sí mismos y organizar su autodefensa.

Imagen de Cherán, Michoacán, donde luego de 16 años de haberse formado la policía comunitaria, por primera vez una mujer se sumó a las labores de vigilancia de la comunidadFoto Notimex

Pobladores de Cherán reforestan el cerro de San Miguel, el cual fue devastado por los talamontes, apoyados por el crimen organizadoFoto Notimex

Con historias y dinámicas distintas, los comuneros de Cherán, en la meseta purépecha; los nahuas de Ostula, en el litoral del Pacífico michoacano, y los mixtecos, nahuas y mestizos de La Montaña y Costa Chica de Guerrero, reivindican sus sistemas de seguridad tradicionales y tienen en sus manos la vigilancia de sus comunidades.

Mientras en Ostula y Cherán los pueblos –al margen del gobierno– se hacen cargo de la vigilancia local, en Guerrero 65 comunidades tienen, además de los cuerpos de seguridad, un sistema de impartición de justicia propio basado en la reducación.

Representantes entrevistados en sus respectivas sedes coinciden en que ninguna de estas experiencias corresponde a grupos armados contra el gobierno, pero sí reflejan la falta de justicia y de seguridad en sus zonas. En una palabra, existimos porque el gobierno no hace su trabajo, afirma Pablo Guzmán, uno de los nueve coordinadores de la policía comunitaria de Guerrero.

No es casual que los tres casos se lleven a cabo en comunidades indígenas. Son los pueblos indios de México los que están ofreciendo una alternativa para el país, señalan pobladores de Cherán entrevistados en la casa comunal, en el mismo inmueble que anteriormente albergó la presidencia municipal, hoy recuperada por los pobladores.

El reto actual, además de la seguridad interna, son los megaproyectos que intentan despojarlos de su territorio. La amenaza en Ostula –explica el jefe de Tenencia– es la construcción de la supercarretera Coahuayana-Lázaro Cárdenas y el Plan Regional para el Desarrollo Turístico Integral de la costa de Michoacán. Un puerto, hoteles y demás planes inmobiliarios están contemplados para esta región; mientras en Cherán es la riqueza de sus bosques la que está en juego, donde los talamontes son los que se han beneficiado. En La Montaña de Guerrero, por su parte, la amenaza actual al territorio viene de los proyectos mineros de origen inglés y canadiense.

Las recientes intimidaciones, los levantones y homicidios de que han sido víctimas los comuneros de Ostula y Cherán los obligan a permanecer en el anonimato. Acceden a las entrevistas y acompañan el recorrido por sus poblados pero piden no dar sus nombres. Los de la policía comunitaria de Guerrero sí se identifican, pues aunque tienen órdenes de aprehensión en su contra, su situación actual es distinta.

Ostula: De aquí nadie nos saca

El 29 de junio de 2009, los nahuas de Ostula recuperaron más de mil hectáreas de tierras, montes y playas que durante más de 40 años estuvieron en manos de pequeños propietarios de La Placita. Desde ese momento esas tierras llevan el nombre de Xayakalan.

Pudimos recuperar nuestras tierras, señala El Trompas, uno de los responsables de la seguridad, gracias a que todos le entramos a reorganizar nuestra policía tradicional. Ahora, de aquí no nos vamos; para eso tenemos nuestra policía.

El paraje de Xayakalan está destruido. Una playa tapizada de palmeras y cocos en el piso, los techos de las palapas hechos pedazos, enormes troncos encima de lo que hasta poco fueron casitas, cientos de árboles de tamarindo arrancados desde la raíz, casas de adobe sin techo y con enormes boquetes en las paredes, un jardín de niños del que, literalmente, sólo queda un palo, dan cuenta del paso del huracánBeatriz, que en junio pasado azotó a esta comunidad de la costa michoacana.

Poco más de dos años después de haber recuperado estas tierras, El Trompas asegura: todos aquí seguimos puestos. Si el huracán no nos sacó, menos el gobierno.

Junto con otro grupo de indígenas explica que la policía comunitaria de Ostula está conformada por cerca de 500 integrantes y su funciónes resguardar el perímetro de las tierras en conflicto. No están –insisten– para enfrentar a la delincuencia organizada, para desarmar a nadie ni para intervenir en otras cosas; sólo para cuidar el territorio que nos pertenece.

Una característica común en Ostula, Cherán y los poblados de Guerrero es que ninguno de sus policías recibe sueldo ni retribución alguna. En Cherán y en Ostula no tienen uniforme ni distintivos, mientras en Guerrero cuentan hasta con credenciales y modestas camisetas y gorras con el emblema de la policía comunitaria de Guerrero, que está por cumplir 16 años de existencia; la de Ostula tiene dos años y la de Cherán sólo cuatro meses de haber sido reactivada, aunque en realidad, coinciden todos, lo que se está poniendo en práctica es una organización basada en sus sistemas normativos tradicionales. Nada nuevo.

Ostula es una de las tres comunidades nahuas del litoral del Pacífico michoacano. Las otras dos son Pómaro y Coire. Juntas poseen más de 200 mil hectáreas de territorio dentro de la costa y los montes de la Sierra Madre del Sur hasta Guerrero y Oaxaca. En las más de mil hectáreas de Xayakalan actualmente habitan unas 250 personas pertenecientes a 40 familias. Este es el territorio vigilado.

Policías comunitarios de Guerrero, luego de una asamblea de las autoridades autónomas. Imagen de 2002Foto Marco Peláez

En ocasión de su segundo aniversario, denunciaron el asesinato de 26 comuneros, cuatro desaparecidos, decenas de viudas y huérfanos y cientos de desplazados. Pero hoy, señalan, la situación está más tranquila.

El pasado 20 de julio, la asamblea general decidió no participar en las elecciones estatales de Michoacán, previstas para el próximo 13 de noviembre. Los partidos políticos, cuando andan queriendo el puesto, te platican bonito, pero después ni te conocen. Todo está por demás con ellos y aquí no entran, finalizan los entrevistados bajo una palapa semidestruida en Xayakalan.

No volvemos a entregar nuestra seguridad

En otro lado de Michoacán, en el corazón de la meseta purépecha, la cotidianidad de la comunidad de Cherán cambió radicalmente a partir del pasado 15 de abril, fecha en que decidieron reactivar la autodefensa de un pueblo asolado por los talamontes que casi terminan con sus bosques.

Han pasado casi cuatro meses desde que los pobladores decidieron prácticamente encerrarse en su comunidad. Instalaron barricadas en todos los accesos y en las noches cerca de 200 fogatas alumbran la vigilancia de un pueblo entero que se cuida a sí mismo. Al igual que en la comunidad nahua de Ostula, las armas son más simbólicas que otra cosa: machetes, palos, hachas y una que otra escopeta de cacería.

El movimiento empezó cuando, cansados de la tala clandestina de sus bosques, decidieron enfrentar a quienes saquean la madera desde hace tres años. Los pobladores denuncian que los talamontes, armados hasta los dientes, hasta el momento han destruido totalmente más de 15 mil hectáreas (80 por ciento del bosque de 20 mil hectáreas).

A partir de que la seguridad está en sus manos, los delitos al interior han bajado hasta en 90 por ciento. No han logrado abatir por completo la tala, pero también la han mermado de manera considerable. Asimismo, en sólo tres meses consiguieron reducir más de 50 por ciento el alcoholismo en la comunidad.

Actualmente está prohibida la propaganda electoral. Ni los autos ni las casas pueden exhibir pancartas o calcomanías de un partido político, y si los candidatos intentan entrar lo consideramos un acto de provocación.

La ronda tradicional está a cargo de la seguridad de los más de 20 mil pobladores, pero es más interna que externa, pues no podemos competir con las armas que trae la delincuencia organizada.

La comunidad tiene ley seca desde que empezó la movilización, por lo que una de las tareas de la ronda es vigilar el orden y amonestar o detener a quienes ingieren bebidas alcohólicas: si un compañero se emborracha y es la primera vez que lo agarramos, lo exhortamos a que ya no lo haga. La segunda vez se le castiga con trabajos comunitarios, como la limpieza de las barricadas o de las fogatas. Y la tercera vez se le manda obligatoriamente a rehabilitarse en Alcohólicos Anónimos. Todo esto por decisión de la asamblea.

Independientemente de lo que ocurra en el futuro –señalan–, el proceso que iniciamos ya no tiene regreso. Nosotros ya no volvemos a entregar nuestra seguridad interna al gobierno.

Una de las experiencias autónomas más notables en cuanto a sistemas de impartición de justicia (fuera de Chiapas), la protagonizan 65 comunidades de la Costa Chica y La Montaña de Guerrero, que desde hace casi 16 años se hacen cargo de su seguridad, disminuyendo la delincuencia hasta en 90 por ciento.

Juan González Rojas, fundador de la policía comunitaria y su primer coordinador, recuerda la región azotada por innumerables delitos, con la indiferencia y/o complicidad de los gobiernos en turno. Homicidios, abigeatos, asaltos en carreteras y violaciones de mujeres eran comunes en la zona, hasta que el pueblo de Santa Cruz del Rincón se cansó y se juntó para ver qué hacía para defenderse, y así empezó la policía comunitaria.

Al gobierno –recuerda uno de los fundadores– no le gustó la idea, pero les dijimos que no íbamos a negociar, sino a informar lo que estábamos haciendo. Entonces, nos dio un ultimátum para que nos desarmáramos. Les dijimos que no éramos un grupo armado para enfrentarlos, sino para coadyuvar en la seguridad de la población.

Empezaron aproximadamente 10 comunidades, y 16 años después son 65, cada una con su propio grupo de policías. En total cuentan con alrededor de 600 policías para una población de 100 mil habitantes de 11 municipios.

Pablo Guzmán, uno de los nueve coordinadores actuales, explica:ya no se trata sólo de detener delincuentes ni sólo de impartir justicia y reducarlos, sino de ir al fondo de los problemas, pues nada resolvemos si recibimos denuncias todo el día, lo que debemos atacar es el origen de las mismas, como el alcoholismo, el desempleo, la descomposición familiar, la falta de educación, etcétera. Y en eso están.

Su relación actual con el gobierno, con todo y las órdenes de aprehensión en su contra, es de no enfrentarnos, pues no le disputamos el poder. Sólo que nos dejen trabajar en paz

Felícitas Martínez Solano fue la primera mujer dentro de la policía comunitaria. Es coordinadora regional y señala que en estos 16 años las mujeres han sido invisibles. No ha sido fácil su inclusión, pero ya no es lo mismo que antes, afirma.

Gloria Muñoz Ramírez
Especial para La Jornada
Periódico La Jornada
Domingo 7 de agosto de 2011, p. 2

http://www.jornada.unam.mx/2011/08/07/politica/002n1pol

Llamado URGENTE de solidaridad con el pueblo de Santa María Ostula, Michoacán, México.

El pueblo náhuatl de Santa María Ostula, quienes dignamente han comenzado su proceso de autonomía, necesitan nuestro apoyo. Con el paso del huracán Beatriz,  sembradíos y casas de de Xayakalan fueron arrasados. Hacemos un llamado URGENTE de solidaridad para la reconstrucción de Xayakalan, apoyando con materiales como  ropa, cobijas, plásticos, lonas, laminas, o, de preferencia, apoyando monetariamente a la siguiente cuenta bancaria: 2776589065, a nombre del Encargado del Orden, Bernardino Gómez Mata. Banco BBVA Bancomer, sucursal 1256 de Tecomán, Colima. CLABE 012 097 0277765.

Apoyemos al pueblo digno de Santa María Ostula, apoyemos el proceso de autonomía que han iniciado nuestros compañeros nahuas.

Contra el despojo y la represión…la solidaridad.

Red Contra la Represión y por la Solidaridad.


@twewwter

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