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Luis Hernández Navarro: Pedro Leiva y el Manifiesto de Ostula.

A fines de septiembre de este año, en la tercera edición de las Jornadas Andino-Mesoamericanas, el comunero nahua Pedro Leiva Martínez tomó la palabra. Con firmeza explicó: Para nosotros la guerra todavía no ha terminado. Todavía seguimos combatiendo a aquellos que nos han pisoteado. Nosotros el fusil no lo hemos soltado, el fusil todavía lo traemos en la mano. Todavía seguimos luchando, seguimos defendiéndonos.

El 6 de octubre, pocos días después de explicar en la ciudad de México la historia de su lucha, Pedro Leiva fue asesinado en las inmediaciones del territorio recuperado de Xayakalan. Las autoridades y la prensa local quisieron presentar el homicidio como resultado de un pleito familiar en una noche de tragos. Pero la versión está llena de contradicciones e inconsistencias.

La muerte forma parte de una sangrienta represión por parte de pequeños propietarios y sus pistoleros contra los comuneros de Ostula, que no perdonan a los indígenas el haber recuperado mil 300 hectáreas que los agricultores y ganaderos mestizos comenzaron a invadir hace 40 años. Desde el 26 de julio de 2008 han sido asesinados 27 comuneros, tres de ellos maestros rurales, y secuestrados-desaparecidos cinco más. Varias de las víctimas eran autoridades comunales, responsables de la encargatura o integrantes de la policía comunitaria.

Leiva Domínguez fue asesinado a pocos días de que la comunidad concluyera una consulta interna a fin de analizar y tomar decisiones en torno a la negociación que el gobierno de Michoacán y la Secretaría de la Reforma Agraria (SRA) sostienen con las partes para intentar dar certeza jurídica a la comunidad sobre la posesión y propiedad del territorio. Sin embargo, la consulta no ha finalizado debido a la ola de violencia que padecen los representantes comunitarios. Pedro fue parte de la comisión negociadora de los indígenas nahuas.

Las tierras comunales, amparadas por títulos primordiales, fueron recuperadas después de una larga y tenaz labor organizativa, acompañada de la recuperación de la autoestima y la dignidad indígena. Además del robo de su territorio, la gente de razón humillaba cotidianamente a los comuneros. Pedro explicó cómo nos hierve la sangre al mirar tanto despojo, y cómo es necesario decirle ¡basta! al temblor que trae uno en su corazón.

Debido a que los partidos políticos en lugar de servir a los comuneros de Ostula los dividían, éstos, en asamblea general, decidieron no votar. Los políticos se acercaban a ellos en tiempo de elecciones. Les daban frijol o láminas y les pedían su voto y luego olvidaban sus promesas. En el camino los comuneros formaron, sin pedir permiso al gobierno, su propia policía comunitaria y su guardia comunal, encargadas de la autodefensa y de la aplicación de su propia justicia.

Pedro nació en la comunidad La Palma Sola y era vecino de la ranchería Xayacalan, en el municipo de Aquila, Michoacán. Al morir tenía 34 años y estaba casado con Luz Aurora Ramírez Martínez. Era hijo del comisario de bienes comunales y tenía cuatro hermanos.

La comunidad recuperó sus tierras el 29 de junio de 2009. Ese día –contó Pedro– “llega mi padre y me dice: ‘hijo, prepárate, la comunidad te necesita. Es necesario que vayamos por nuestras tierras. Yo no sé quienes vayan a regresar. Tengo cinco hijos, pero no sé cuántos vayan a regresar. Vayan a casa, díganle a su madre que les prepare unos lonches. Cómprense un encendedor, una linterna y llévense un nailon. Llévense sus resorteras y un cuchillo o navaja’. Nos íbamos yendo a la batalla. Éramos nuevos.”

Ese 29 de junio centenares de comuneros fueron a rescatar lo que era suyo. Desde sus casas, los pequeños propietarios les espetaban con burla: Oh, indios, ¿para dónde van? No es tiempo de cangrejos. Los indígenas les respondieron que no iban por cangrejos, sino por sus tierras. Previamente, dentro del paraje habían metido ya unas mil personas. Sin embargo, la gente de razón había contratado a un grupo de paramilitares para hacerles frente. Recibieron a los comuneros con disparos de armas de alto calibre. Igual, los indígenas no se rajaron, se encomendaron a Dios y se siguieron de frente. Las tierras fueron recuperadas.

Desde ese día, grupos armados asuelan la comunidad y asesinan a sus dirigentes, sin que el gobierno intervenga, se investiguen los crímenes ni se castigue a los culpables.

Pedro era delegado de la comunidad ante el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad. “Tenemos que luchar –decía–, venga lo que se venga, pase lo que pase, contra quien sea. Una lucha no es fácil; es desgastante, tanto económica como física y emocionalmente. Nos quieren meter miedo con sus armas, con sus aparatos de poder. Pero ya no hay que tenerles miedo, tenemos que luchar sin miedo, por nuestra tierra, por nuestra libertad, por nuestra dignidad.”

Oscurecida por la guerra contra el narcotráfico del presidente Felipe Calderón se libra otra guerra: la de exterminio contra los pueblos indígenas en México. No es exageración. Día a día se asesina a dirigentes indígenas; ganaderos y empresas mineras y forestales invaden sus tierras y territorios, y se militarizan sus comunidades. El asesinato de Pedro es el último episodio de esta afrenta.

El 13 y 14 de junio de 2009 fue promulgado un documento de enorme trascendencia histórica: el Manifiesto de Ostula. Fue aprobado por pueblos y comunidades indígenas de nueve estados de la República que asistieron como delegados a la 25 asamblea de la región Pacífico-sur del Congreso Nacional Indígena. La proclama advierte que los pueblos originarios padecen una guerra de exterminio neoliberal que pone en riesgo su seguridad, existencia y sobrevivencia. Frente a ella, reivindica que los indígenas tienen el inalienable derecho, derivado del artículo 39 constitucional, a organizarse y realizar la defensa de su vida, de su seguridad, de sus libertades y derechos fundamentales y de su cultura y sus territorios. La muerte de Pedro Leiva Martínez es un dramático recordatorio de la pertinencia del Manifiesto de Ostula.

http://www.jornada.unam.mx/2011/10/18/opinion/025a2pol

Pronunciamiento. Congreso Nacional Indígena. Paraje Montero, municipio de Malinaltepec, Guerrero, México.

A Los Pueblos, Comunidades, Tribus y Barrios Indígenas de México.
A Los Pueblos y comunidades indígenas del estado de Guerrero.
A La Sociedad Civil Nacional e Internacional.
A Los Compañeros de La Otra Campaña Nacional e Internacional.

Hacemos de su conocimiento que los delegados que integramos el Congreso Nacional Indígena(CNI) asistentes a la celebración de la XXX Reunión del Congreso Nacional Indígena Región Centro Pacífico, convocada, con base en los Acuerdos de Nurío, por la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias- Policía Comunitaria (CRAC-PC) en el marco de su XVI Aniversario a realizarse en la comunidad Paraje Montero, Municipio de Malinaltepec, Guerrero durante los días 14 y 15 del presente mes y año, hemos resuelto posponer la XXX Reunión del CNI Centro Pacífico por los motivos siguientes:

1.- La Presencia e intromisión de funcionarios del gobierno estatal de Guerrero en el lugar y acto inaugural del evento, pues previo a su inicio se presentó el Secretario de Seguridad Pública del Estado  de Guerrero Ramón Almonte Borja.

2.- En todas las reuniones, asambleas y sesiones del Congreso Nacional Indígena, ejercemos nuestro derecho a la libre determinación y autonomía, evitando al máximo la presencia de representantes de los malos gobiernos, partidos políticos y grupos religiosos.

3.- Ratificamos los siete principios rectores del CNI, los Acuerdos de San Andrés y la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, en donde la autonomía y libre determinación sirven de guía para transformar este sistema capitalista de opresión, explotación y racismo.

4.- Reconocemos y valoramos el esfuerzo organizativo de las comunidades y organizaciones que han logrado conformar y fortalecer la Policía Comunitaria (PC) y la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC).

5.- Saludamos los dieciséis años de lucha y resistencia de la CRAC-PC y estamos seguros que seguirán fortaleciendo su organización autónoma e independiente para acabar con la desigualdad, violencia y discriminación hacia los pueblos que la conforman. Así mismo, agradecemos la hospitalidad y el gran corazón de la comunidad Paraje Montero del pueblo Mee’pha al recibirnos en su territorio.

6.- Alertamos a nuestros pueblos, comunidades, tribus, barrios, organizaciones y a la sociedad civil a estar atentos a las diferentes maniobras que los gobiernos, partidos políticos y empresarios realizan para reprimir, despojar y apropiarse de los recursos y territorios de nuestros pueblos indígenas de Guerrero y México.

7.- Ratificamos el acuerdo tomado en Nurío el 6 de marzo del presente año, avalado por los representes agrarios y autoridades del pueblo Ikojts de San Mateo del Mar, con quienes convocamos a la realización del Taller Nacional de Diálogo y Reflexión sobre los impactos de las empresas transnacionales en las regiones indígenas de México, en la comunidad de San Mateo del Mar, Istmo de Tehuantepec, Oaxaca, los días 26 y 27 de noviembre del presente año.

8.- Expresamos nuestra solidaridad incondicional con el pueblo nahua de Ostula, exigimos respeto a su guardia comunal. Exigimos la presentación con vida de los comuneros Francisco de Asís Manuel Bautista, presidente del Comisariado de Bienes Comunales, Javier Martínez Robles, Gerardo Vera Orcino y Enrique Domínguez Macías, así como el esclarecimiento del asesinato de los comuneros Pedro Leyva Domínguez y Diego Ramírez Domínguez. También exigimos la inmediata solución jurídica al problema territorial del paraje de Xayakalan en el que se garantice en forma definitiva la tenencia de las tierras a favor de Ostula. Que se cancele el proyecto de construcción de la carretera de Coahuayana a Lázaro Cárdenas; reconocimiento y respeto a la policía comunitaria del territorio nahua de la Costa Michoacana; respeto a la decisión que tomó La asamblea general de comuneros de Santa María Ostula el pasado 20 de julio de 2011, en el sentido de no participar en los procesos electorales estatales del día 13 de noviembre de 2011 en el estado de Michoacán.

9. Con los hermanos purhépecha de Cherán exigimos respeto a su ejercicio del derecho a la autonomía y libre determinación; a sus formas propias de impartición de justicia y de seguridad comunitaria, alto a la depredación de los bosques comunales por los talamontes; respeto a su proceso de reconstitución de su territorio, pueblo y cultura.

10. El pueblo Nahua de Milpa Alta exige respeto a la decisión de los pueblos comuneros de Milpa Alta quienes se oponen al megaproyecto carretero denominado Arco Sur, el cual despojaría del territorio y devastaría amplias Zonas boscosas y mantos freáticos afectando en el suministro de agua a la ciudad de México y la paz y el tejido social de la comunidad

11. El pueblo Wixarika exige la cancelación de los en los proyectos mineros en el territorio sagrado de Wirikuta, tanto los que afectan el lugar sagrado del Cerro Quemado en Real de Catorce, como los que afectan el desierto de wixikuta en el Ejido Las Margaritas en el estado de San Luis Potosí.

12. La tribu Yaqui exige la cancelación del acueducto independencia y que sea frenado el despojo del agua que afecta su territorio ancestral.

13. La comunidad nahua de Tuxpan denuncia la invasión de su territorio por parte de empresas trasnacionales que instalan invernaderos del denominado Grupo frutícola “El Nevado”, así como también exige frenar la siembra de aguacate. Asimismo exigimos que la empresa sunbelle premium trusted se retire del poblado El Taracon asi como la empresa green house instalada en El Nuevo Poblado, ya que dichas empresas disparan sales a las nubes para dispersarlas y que no llueva lo que afecta los suelos, las lluvias y por consecuencia los cultivos y las milpas.

14. La comunidad coca de Mezcala de la Asunción en Jalisco exige la restitución de su territorio, la cancelación de las múltiples órdenes de aprehensión contra diez de sus comuneros y el cese a la represión contra la comunera Rocio Moreno. Exigimos se culmine el agrario juicio por parte de las autoridades correspondientes y se detenga al invasor Guillermo Moreno Ibarra que se tiene desde hace 10 años y se encuentre en etapa de sentencia.

15. La comunidad Ñomnda de Xochistlahuaca en Guerrero exigimos respeto a la radio ñomnda de Xochistlahuaca, denunciamos el acoso militar y caciquil asi como la persecución judicial y exigimos la cancelación de las órdenes de aprensión contra cinco compañeros ejidatarios que han cumplido con los cargos de representación agraria y tradicional de la comunidad Roberto Martínez de Jesús, Eloy Flores Valtierra, Atilano López Díaz, Rodrigo Morales Valtierra y Epifanio Merino Guerrero.

16. Exigimos un alto al hostigamiento a las Juntas de Buen Gobierno de las comunidades zapatistas especialmente la de San patricio, Municipio Autónomo La Dignidad del Caracol V de Roberto Barrios, por parte de los grupos paramilitares en Chiapas. Exigimos la libertad del Prof. Alberto Patishtan y de todos y todas las presas políticas en huelga de hambre y ayuno en Chiapas.

Atentamente
“Nunca más un México sin nosotros”
Congreso Nacional Indígena
15 de octubre del 2011 en la comunidad meepha de Paraje Montero, Municipio de Malinaltepec, estado de Guerrero.

Pueblo Nahua de Tuxpan, Jalisco y Milpa Alta, Distrito Federal

Pueblo Coca de Mezcala de la Asunción, Jalisco

Pueblo Hñahñu de Atlapulco, estado de México

Pueblo Ikojts de San Mateo del Mar, estado de Oaxaca

Pueblo Binnizá de Unión Hidalgo, Oaxaca

Pueblo Triqui de San Juan Copala, Oaxaca

Pueblo Nancue Ñomndaa de Xochistlahuaca, Guerrero

Pueblos Purhépechas de Nurio y Uruapan, Michoacán

Pueblo Ñu Savi de Guerrero

Organizaciones acompañantes

Unidad de Apoyo a las Comunidades Indígenas, Universidad de Guadalajara

Asesoría Agraria

Dado en Paraje Montero, Municipio de Malinaltepec, Guerrero a 15 de Octubre de 2011.

Comunidades autónomas. Miles de indígenas se encargan de su defensa y seguridad.

Cherán y Ostula, Mich., y San Luis Acatlán, Gro. Cansados de los asaltos, robos y violaciones en La Montaña y la Costa Chica de Guerrero, de la tala de los bosques y de la delincuencia organizada en Cherán, así como de la invasión a su territorio en Ostula, miles de indígenas de estos pueblos decidieron valerse por sí mismos y organizar su autodefensa.

Imagen de Cherán, Michoacán, donde luego de 16 años de haberse formado la policía comunitaria, por primera vez una mujer se sumó a las labores de vigilancia de la comunidadFoto Notimex

Pobladores de Cherán reforestan el cerro de San Miguel, el cual fue devastado por los talamontes, apoyados por el crimen organizadoFoto Notimex

Con historias y dinámicas distintas, los comuneros de Cherán, en la meseta purépecha; los nahuas de Ostula, en el litoral del Pacífico michoacano, y los mixtecos, nahuas y mestizos de La Montaña y Costa Chica de Guerrero, reivindican sus sistemas de seguridad tradicionales y tienen en sus manos la vigilancia de sus comunidades.

Mientras en Ostula y Cherán los pueblos –al margen del gobierno– se hacen cargo de la vigilancia local, en Guerrero 65 comunidades tienen, además de los cuerpos de seguridad, un sistema de impartición de justicia propio basado en la reducación.

Representantes entrevistados en sus respectivas sedes coinciden en que ninguna de estas experiencias corresponde a grupos armados contra el gobierno, pero sí reflejan la falta de justicia y de seguridad en sus zonas. En una palabra, existimos porque el gobierno no hace su trabajo, afirma Pablo Guzmán, uno de los nueve coordinadores de la policía comunitaria de Guerrero.

No es casual que los tres casos se lleven a cabo en comunidades indígenas. Son los pueblos indios de México los que están ofreciendo una alternativa para el país, señalan pobladores de Cherán entrevistados en la casa comunal, en el mismo inmueble que anteriormente albergó la presidencia municipal, hoy recuperada por los pobladores.

El reto actual, además de la seguridad interna, son los megaproyectos que intentan despojarlos de su territorio. La amenaza en Ostula –explica el jefe de Tenencia– es la construcción de la supercarretera Coahuayana-Lázaro Cárdenas y el Plan Regional para el Desarrollo Turístico Integral de la costa de Michoacán. Un puerto, hoteles y demás planes inmobiliarios están contemplados para esta región; mientras en Cherán es la riqueza de sus bosques la que está en juego, donde los talamontes son los que se han beneficiado. En La Montaña de Guerrero, por su parte, la amenaza actual al territorio viene de los proyectos mineros de origen inglés y canadiense.

Las recientes intimidaciones, los levantones y homicidios de que han sido víctimas los comuneros de Ostula y Cherán los obligan a permanecer en el anonimato. Acceden a las entrevistas y acompañan el recorrido por sus poblados pero piden no dar sus nombres. Los de la policía comunitaria de Guerrero sí se identifican, pues aunque tienen órdenes de aprehensión en su contra, su situación actual es distinta.

Ostula: De aquí nadie nos saca

El 29 de junio de 2009, los nahuas de Ostula recuperaron más de mil hectáreas de tierras, montes y playas que durante más de 40 años estuvieron en manos de pequeños propietarios de La Placita. Desde ese momento esas tierras llevan el nombre de Xayakalan.

Pudimos recuperar nuestras tierras, señala El Trompas, uno de los responsables de la seguridad, gracias a que todos le entramos a reorganizar nuestra policía tradicional. Ahora, de aquí no nos vamos; para eso tenemos nuestra policía.

El paraje de Xayakalan está destruido. Una playa tapizada de palmeras y cocos en el piso, los techos de las palapas hechos pedazos, enormes troncos encima de lo que hasta poco fueron casitas, cientos de árboles de tamarindo arrancados desde la raíz, casas de adobe sin techo y con enormes boquetes en las paredes, un jardín de niños del que, literalmente, sólo queda un palo, dan cuenta del paso del huracánBeatriz, que en junio pasado azotó a esta comunidad de la costa michoacana.

Poco más de dos años después de haber recuperado estas tierras, El Trompas asegura: todos aquí seguimos puestos. Si el huracán no nos sacó, menos el gobierno.

Junto con otro grupo de indígenas explica que la policía comunitaria de Ostula está conformada por cerca de 500 integrantes y su funciónes resguardar el perímetro de las tierras en conflicto. No están –insisten– para enfrentar a la delincuencia organizada, para desarmar a nadie ni para intervenir en otras cosas; sólo para cuidar el territorio que nos pertenece.

Una característica común en Ostula, Cherán y los poblados de Guerrero es que ninguno de sus policías recibe sueldo ni retribución alguna. En Cherán y en Ostula no tienen uniforme ni distintivos, mientras en Guerrero cuentan hasta con credenciales y modestas camisetas y gorras con el emblema de la policía comunitaria de Guerrero, que está por cumplir 16 años de existencia; la de Ostula tiene dos años y la de Cherán sólo cuatro meses de haber sido reactivada, aunque en realidad, coinciden todos, lo que se está poniendo en práctica es una organización basada en sus sistemas normativos tradicionales. Nada nuevo.

Ostula es una de las tres comunidades nahuas del litoral del Pacífico michoacano. Las otras dos son Pómaro y Coire. Juntas poseen más de 200 mil hectáreas de territorio dentro de la costa y los montes de la Sierra Madre del Sur hasta Guerrero y Oaxaca. En las más de mil hectáreas de Xayakalan actualmente habitan unas 250 personas pertenecientes a 40 familias. Este es el territorio vigilado.

Policías comunitarios de Guerrero, luego de una asamblea de las autoridades autónomas. Imagen de 2002Foto Marco Peláez

En ocasión de su segundo aniversario, denunciaron el asesinato de 26 comuneros, cuatro desaparecidos, decenas de viudas y huérfanos y cientos de desplazados. Pero hoy, señalan, la situación está más tranquila.

El pasado 20 de julio, la asamblea general decidió no participar en las elecciones estatales de Michoacán, previstas para el próximo 13 de noviembre. Los partidos políticos, cuando andan queriendo el puesto, te platican bonito, pero después ni te conocen. Todo está por demás con ellos y aquí no entran, finalizan los entrevistados bajo una palapa semidestruida en Xayakalan.

No volvemos a entregar nuestra seguridad

En otro lado de Michoacán, en el corazón de la meseta purépecha, la cotidianidad de la comunidad de Cherán cambió radicalmente a partir del pasado 15 de abril, fecha en que decidieron reactivar la autodefensa de un pueblo asolado por los talamontes que casi terminan con sus bosques.

Han pasado casi cuatro meses desde que los pobladores decidieron prácticamente encerrarse en su comunidad. Instalaron barricadas en todos los accesos y en las noches cerca de 200 fogatas alumbran la vigilancia de un pueblo entero que se cuida a sí mismo. Al igual que en la comunidad nahua de Ostula, las armas son más simbólicas que otra cosa: machetes, palos, hachas y una que otra escopeta de cacería.

El movimiento empezó cuando, cansados de la tala clandestina de sus bosques, decidieron enfrentar a quienes saquean la madera desde hace tres años. Los pobladores denuncian que los talamontes, armados hasta los dientes, hasta el momento han destruido totalmente más de 15 mil hectáreas (80 por ciento del bosque de 20 mil hectáreas).

A partir de que la seguridad está en sus manos, los delitos al interior han bajado hasta en 90 por ciento. No han logrado abatir por completo la tala, pero también la han mermado de manera considerable. Asimismo, en sólo tres meses consiguieron reducir más de 50 por ciento el alcoholismo en la comunidad.

Actualmente está prohibida la propaganda electoral. Ni los autos ni las casas pueden exhibir pancartas o calcomanías de un partido político, y si los candidatos intentan entrar lo consideramos un acto de provocación.

La ronda tradicional está a cargo de la seguridad de los más de 20 mil pobladores, pero es más interna que externa, pues no podemos competir con las armas que trae la delincuencia organizada.

La comunidad tiene ley seca desde que empezó la movilización, por lo que una de las tareas de la ronda es vigilar el orden y amonestar o detener a quienes ingieren bebidas alcohólicas: si un compañero se emborracha y es la primera vez que lo agarramos, lo exhortamos a que ya no lo haga. La segunda vez se le castiga con trabajos comunitarios, como la limpieza de las barricadas o de las fogatas. Y la tercera vez se le manda obligatoriamente a rehabilitarse en Alcohólicos Anónimos. Todo esto por decisión de la asamblea.

Independientemente de lo que ocurra en el futuro –señalan–, el proceso que iniciamos ya no tiene regreso. Nosotros ya no volvemos a entregar nuestra seguridad interna al gobierno.

Una de las experiencias autónomas más notables en cuanto a sistemas de impartición de justicia (fuera de Chiapas), la protagonizan 65 comunidades de la Costa Chica y La Montaña de Guerrero, que desde hace casi 16 años se hacen cargo de su seguridad, disminuyendo la delincuencia hasta en 90 por ciento.

Juan González Rojas, fundador de la policía comunitaria y su primer coordinador, recuerda la región azotada por innumerables delitos, con la indiferencia y/o complicidad de los gobiernos en turno. Homicidios, abigeatos, asaltos en carreteras y violaciones de mujeres eran comunes en la zona, hasta que el pueblo de Santa Cruz del Rincón se cansó y se juntó para ver qué hacía para defenderse, y así empezó la policía comunitaria.

Al gobierno –recuerda uno de los fundadores– no le gustó la idea, pero les dijimos que no íbamos a negociar, sino a informar lo que estábamos haciendo. Entonces, nos dio un ultimátum para que nos desarmáramos. Les dijimos que no éramos un grupo armado para enfrentarlos, sino para coadyuvar en la seguridad de la población.

Empezaron aproximadamente 10 comunidades, y 16 años después son 65, cada una con su propio grupo de policías. En total cuentan con alrededor de 600 policías para una población de 100 mil habitantes de 11 municipios.

Pablo Guzmán, uno de los nueve coordinadores actuales, explica:ya no se trata sólo de detener delincuentes ni sólo de impartir justicia y reducarlos, sino de ir al fondo de los problemas, pues nada resolvemos si recibimos denuncias todo el día, lo que debemos atacar es el origen de las mismas, como el alcoholismo, el desempleo, la descomposición familiar, la falta de educación, etcétera. Y en eso están.

Su relación actual con el gobierno, con todo y las órdenes de aprehensión en su contra, es de no enfrentarnos, pues no le disputamos el poder. Sólo que nos dejen trabajar en paz

Felícitas Martínez Solano fue la primera mujer dentro de la policía comunitaria. Es coordinadora regional y señala que en estos 16 años las mujeres han sido invisibles. No ha sido fácil su inclusión, pero ya no es lo mismo que antes, afirma.

Gloria Muñoz Ramírez
Especial para La Jornada
Periódico La Jornada
Domingo 7 de agosto de 2011, p. 2

http://www.jornada.unam.mx/2011/08/07/politica/002n1pol

Llamado URGENTE de solidaridad con el pueblo de Santa María Ostula, Michoacán, México.

El pueblo náhuatl de Santa María Ostula, quienes dignamente han comenzado su proceso de autonomía, necesitan nuestro apoyo. Con el paso del huracán Beatriz,  sembradíos y casas de de Xayakalan fueron arrasados. Hacemos un llamado URGENTE de solidaridad para la reconstrucción de Xayakalan, apoyando con materiales como  ropa, cobijas, plásticos, lonas, laminas, o, de preferencia, apoyando monetariamente a la siguiente cuenta bancaria: 2776589065, a nombre del Encargado del Orden, Bernardino Gómez Mata. Banco BBVA Bancomer, sucursal 1256 de Tecomán, Colima. CLABE 012 097 0277765.

Apoyemos al pueblo digno de Santa María Ostula, apoyemos el proceso de autonomía que han iniciado nuestros compañeros nahuas.

Contra el despojo y la represión…la solidaridad.

Red Contra la Represión y por la Solidaridad.

Pronunciamiento por Santa María Ostula, Michoacán, México.

Al C. Felipe Calderón Hinojosa, Presidente de la República Mexicana.

Al C. Leonel Godoy Rangel, Gobernador del Estado de Michoacán.

Al. C José Cortes Ramos, Presidente Municipal de Aquila, Michoacán.

Este 29 de junio se cumplen dos años de que la comunidad nahua de Santa María Ostula, Michoacán, con el apoyo de las comunidades de Pómaro y Coire recuperó más de setecientas hectáreas correspondientes al paraje  de Xayakalan que habían sido invadidas por  supuestos pequeños propietarios del poblado de la Placita, a pesar de la existencia de un amparo emitido en el año 2009 por el Tribunal Superior Agrario a favor de la comunidad de Ostula.

También se cumplen dos años de que dicha comunidad, respaldada en el artículo 39 constitucional y en el convenio 169 de la organización internacional del trabajo “sobre pueblos indígenas y tribales en países independientes”, resolvió reactivar su policía comunitaria tradicional y la formación de un cuerpo de guardia comunal para proteger la posesión de sus tierras comunales.

Desde entonces la comunidad de Ostula ha sufrido el acoso y las constantes agresiones de grupos de la delincuencia organizada  contratados  por los  pequeños propietarios de la Placita que, gozando de total impunidad persiguen, asesinan y desaparecen a integrantes de la comunidad y actúan con una evidente  omisión de las Fuerzas Armadas del Estado mexicano, los tres niveles de gobierno, el  local, estatal, federal y en una aparente  complicidad de algunos de sus miembros.

De esta ola de hostigamiento destacan las desapariciones forzadas de Francisco de Asís Manuel, Presidente de Bienes Comunales de Santa María Ostula y los comuneros Javier Martínez Robles y Gerardo Vera Orcino.

También podemos destacar lo ocurrido el 4 de mayo de 2010, cuando más de mil efectivos del Ejército, Policía Federal y Marina Armada de México en una acción combinada cercaron la cabecera de Ostula buscando armas y al no encontrarlas se retiraron después de allanar varias casas. Tres días después unos 150 paramilitares que decían ser de la Placita, entraron fuertemente armados a Ostula, ingresaron también a la comunidad de Coire repartiendo propaganda en apoyo a sus actividades. Aunque los pobladores informaron a la Marina, ésta no se movilizó.

En estos dos años, desde junio de 2009  hasta junio de 2011  cuatro miembros de la comunidad fueron secuestrados y desaparecidos, y en los últimos seis meses el número de asesinados por miembros de la delincuencia organizada al servicio de los supuestos pequeños propietarios de la Placita  ha llegado a 16

Los abajo firmantes vemos con gran preocupación que en una escalada de violencia a nivel nacional,  las  principales víctimas en la región son representantes comunales, integrantes de la Guardia Comunal y los más visibles promotores de la defensa del territorio y la autonomía del pueblo Nahua de la Costa de Michoacán.

Ante la gravedad de esta situación, que ha desenmascarado el grado de impunidad y complicidad de los tres niveles de gobierno, en conjunto con sus fuerzas armadas, reconocemos y respaldamos los trabajos comunitarios realizados por el pueblo nahua de Ostula en defensa de su pleno derecho al territorio y a la autonomía y exigimos:

  • Alto a los asesinatos y desapariciones forzadas de habitantes de las comunidades nahuas de Santa María Ostula.
  • Presentación con vida de los comuneros Gerardo Vera Orcino,  Francisco de Asís Manuel y Javier Martínez Robles.
  • Esclarecimiento de los crímenes y asesinatos cometidos contra integrantes de la comunidad.
  • Respeto y reconocimiento de las Policía Comunitaria y la Guardia Comunal de la comunidad de Santa María Ostula.
  • Respeto a la posesión que Ostula guarda sobre aproximadamente 1,000 hectáreas que recuperó el pasado 29 de junio de 2009 y que se localizan en la colindancia con el Océano Pacífico en el paraje conocido como la Canaguancera o Xayakalan.

ATENTAMENTE:

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http://desinformemonos.org

Invitación a la sociedad civil a sumarse a la Campaña Alto a la guerra contra Ostula.

Pronunciamiento desde Xayakalan, invitan a la sociedad civil a sumarse a la Campaña Alto a la guerra contra Ostula.

SEGUNDO PRONUNCIAMIENTO DE XAYAKALAN
ALTO A LA GUERRA CONTRA OSTULA

“…nuestros pueblos tienen, en el marco de sus derechos a la libre determinación y autonomía, el derecho de organizar su autodefensa del modo que consideren conveniente en tanto no atente contra el respeto de los derechos humanos; por lo que la creación, en el marco de nuestra cultura y organización tradicional, de policías comunitarias, guardias comunales u otras formas organizativas comunales para la autodefensa indígena, son legales, legítimas y, sobre todo, necesarias frente a la profunda corrupción y descomposición de las instancias encargadas de impartir justicia…” (PRONUNCIAMIENTO SOBRE EL DERECHO A LA AUTODEFENSA INDÍGENA, CONGRESO NACIONAL INDÍGENA, STA. MARÍA OSTULA, 14 DE JUNIO DE 2009).

AL PUEBLO DE MÉXICO Y A LOS PUEBLOS DEL MUNDO.
A LOS PUEBLOS INDÍGENAS DE MÉXICO.
AL EJERCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL.
AL MOVIMIENTO NACIONAL POR LA PAZ CON JUSTICIA Y DIGNIDAD.
A LA OTRA CAMPAÑA.

Hace dos años nuestra comunidad recuperó más de mil hectáreas de tierras, montes y playas de las que era gradualmente despojada desde hacía más de 40 años en el paraje conocido como Xayakalan; lo anterior fue posible a pesar de los grupos de sicarios pagados por pequeños propietarios de La Placita que agredieron a nuestra comunidad con armas de alto poder, apoyados por el silencio siempre cómplice de todos los niveles de gobierno.

La lucha de Ostula por recuperar sus tierras tuvo éxito debido a que supo unificar y organizar a cada uno de los comuneros y comuneras que habitan sus 23 poblados y a que se atrevió a ejercer su legítimo DERECHO A LA AUTODEFENSA INDÍGENA reorganizando su policía comunitaria tradicional y un cuerpo de guardia comunal que durante días, semanas y meses resguardó a nuestra población mientras fundábamos y edificábamos un nuevo centro de población comunal en las tierras recuperadas: XAYAKALAN.

Junto con la lucha por la tierra nuestra comunidad hizo a un lado a los partidos que durante años la habían dividido y por acuerdo de la asamblea comunal se acordó prohibir la instalación de casillas en todo nuestro territorio comunal durante las elecciones federales del año 2009.

No olvidamos que en ese momento tan difícil fuimos apoyados por las comunidades hermanas de Pómaro y El Coire y que pudimos contar con la valiosa compañía de cientos de pueblos indígenas, organizaciones sociales, casas de estudiantes, intelectuales y periodistas que dieron ánimo y fuerza a nuestra lucha.

En la lucha por recuperar nuestras tierras echamos por los suelos dos grandes proyectos que el gobierno federal y el del estado pensaban aplicar en las tierras del pueblo nahua de la Costa para acelerar el despojo de sus tierras y playas: la construcción de la Súper Carretera Coahuayana-Lázaro Cárdenas y el Plan Regional para el Desarrollo Turístico Integral de la Costa de Michoacán. Particularmente a través del segundo se buscaba que nuestras playas, INCLUIDA EN PRIMER LUGAR LA DE XAYAKALAN, pasarán a manos de ricos capitalistas nacionales y extranjeros.

El mal gobierno no se ha dado por vencido y por lo mismo no quiere solucionar un problema agrario que él mismo inventó, pues, no pierde la esperanza de que las tierras recuperadas, junto con las minas y las playas de las comunidades nahuas, pasen a manos privadas y por ello alienta una permanente guerra contra Ostula. En dicho sentido ratificamos que la posesión que hemos recuperado, misma que se encuentra amparada por nuestros antiguos títulos primordiales, no la abandonaremos más que a costa de nuestras vidas, pues no permitiremos nunca más un nuevo atraco, un nuevo despojo en contra de nuestra comunidad.

La guerra que actualmente vive nuestra comunidad y que es un capítulo pequeño de la guerra que desgarra a la Nación entera, la podemos contar en números: 26 comuneros muertos, 4 desaparecidos, decenas de viudas y huérfanos, cientos de desplazados. Lo que no podemos poner en números es la desolación, la tristeza y el desamparo de tantas familias. Tampoco podemos poner en números la silenciosa complicidad de la Marina Armada de México y del Gobierno de Michoacán con esta ola de crímenes.

Invitamos a la sociedad civil nacional e internacional a sumarse a la Campaña ALTO A LA GUERRA CONTRA OSTULA exigiendo a los gobiernos Estatal y Federal:

1. Que dejen de ser cómplices de las mafias criminales que actualmente controlan la mayor parte del territorio michoacano.
2. El respeto a la vida y cultura de nuestra comunidad.
3. El reconocimiento de las tierras comunales de Xayakalan.
4. El otorgamiento de garantías para el funcionamiento de nuestra policía comunitaria.
5. El castigo de los responsables del secuestro, tortura y asesinato de los comuneros que han luchado por las tierras y la libertad de Ostula.

Las adhesiones, apoyos, actividades y contribuciones a la Campaña ALTO A LA GUERRA CONTRA OSTULA pueden darlas a conocer a través de la dirección electrónica altoalaguerracontraostula@gmail.com.

Saludamos la digna lucha de la COMUNIDAD PURÉPECHA DE CHERÁN que ejerciendo también su derecho a la autodefensa hoy defiende sus bosques y a sus habitantes del crimen organizado mediante sus propias formas de organización y con la participación unida de todos sus comuneros y comuneras. ¡Hermanos no están solos!

Igualmente saludamos la desinteresada lucha del MOVIMIENTO NACIONAL POR LA PAZ CON JUSTICIA Y DIGNIDAD en contra de esta criminal guerra que ya arroja más de 40 mil muertos a lo largo del país y nos sumamos a sus justas demandas, pues, se trata de una guerra que no queremos, que nunca pedimos, se trata de una guerra neoliberal para acabar con los pobres de este país, para acabar con nuestros hermanos migrantes, para acabar con las comunidades zapatistas, para ocupar y despojar los territorios de las comunidades indígenas; se trata de una guerra que a unos pocos llena de billetes y a muchos de dolor.

A los pueblos indígenas y a los pueblos del mundo entero volvemos a recordar nuestras exigencias:

1. Presentación con vida de los comuneros FRANCISCO DE ASÍS MANUEL, presidente de bienes comunales, JAVIER MARTÍNEZ ROBLES y GERARDO VERA ORCINO; esclarecimiento del asesinato del profesor DIEGO RAMÍREZ DOMÍNGUEZ y el castigo a los autores intelectuales y materiales de su muerte; e investigación de los asesinatos y desapariciones de comuneros pertenecientes la comunidad de Ostula.

2. Respeto a la posesión que Ostula guarda sobre las tierras que recuperó el pasado 29 de junio en el paraje conocido como Xayakalan.

3. La INMEDIATA y URGENTE solución a nuestra problemática agraria en el paraje de Xayakalan por parte de los gobiernos del estado y federal para que se garantice en forma definitiva la tenencia jurídica de dichas tierras a favor de Ostula.

4. La desarticulación de los grupos de narco paramilitares y CASTIGO A LOS FUNCIONARIOS DE GOBIERNO QUE LOS PROTEGEN.

5. El otorgamiento de garantías por parte de los gobiernos federal y del estado de Michoacán para el funcionamiento de la policía comunitaria en el territorio nahua de la Costa michoacana.

¡Respeto a la totalidad de nuestras tierras comunales!
¡Respeto a nuestra policía comunitaria y su guardia comunal!
¡Presentación con vida del compañero Francisco de Asís Manuel, presidente de bienes comunales de Santa María Ostula y de los comuneros Javier Martínez Robles y Gerardo Vera Orcino!
¡Castigo a los culpables del asesinato del profesor Diego Ramírez Domínguez!
¡Alto al secuestro y asesinato de comuneros de Ostula!
¡Castigo a los culpables de la represión en contra de Santa María Ostula!
XAYAKALAN, COMUNIDAD DE OSTULA, MICHOACAN, A 29 DE JUNIO DE 2011.

TIERRA Y LIBERTAD

LA COMISIÓN POR LA DEFENSA DE LOS BIENES COMUNALES DE LA COMUNIDAD INDÍGENA DE SANTA MARÍA OSTULA

http://enlacezapatista.ezln.org.mx

Ostula, entre el acoso y la esperanza.

Xayakalan, Michoacán. El pasado 29 de junio se conmemoró el primer año del día en que cientos de hombres y mujeres indígenas de la comunidad nahua de Santa María de Ostula, bajaron de su comunidad, enclavada en la sierra madre del sur, con destino a sus territorios ancestrales en la costa michoacana, para recuperar un territorio de aproximadamente 700 hectáreas que les había siendo despojado por un pequeño grupo de mestizos del poblado cercano de La Placita, caciques con fuerte poder económico y político en la región, además ligados al narcotráfico.

Esta recuperación abrió un referente de gran importancia para entender las formas en cómo se organizan y resisten las poblaciones campesinas del México indígena ante el acoso y la lógica de exterminio en el capitalismo contemporáneo, situando a esta comunidad en un lugar importante del imaginario que hoy sigue dando vida a las modernas luchas autónomas de emancipación.

Los comuneros nahuas de Ostula, apoyados por sus vecinos de Coire y Pómaro, reagruparon para la recuperación a sus cuerpos de policía comunitaria, forma ancestral de autodefensa para muchas de las comunidades indígenas de México y tras el enfrentamiento con los guardias de los caciques lograron replegarlos y tomar control de la zona que hasta el día de hoy resguardan. En forma simultánea, la comunidad de Ostula comenzó ese día la edificación del poblado de Xayakalan construyendo más de veinte casas y la jefatura del lugar. Estas dos estrategias les han permitido mantener el control de la zona y dar los primeros pasos en la construcción del proyecto autónomo del poblado Xayakalan.

Santa María de Ostula es, junto con Coire y Pómaro, una de las tres comunidades indígenas nahuas de la zona costa-sierra del municipio de Aquila, en el estado mexicano de Michoacán. Su territorio es rico en recursos naturales, su colorido paisaje hace contrastar el verde de las montañas casi vírgenes, habitadas por múltiples especies de flora y fauna, con el café y el azul de sus  largos linderos de playas y mares. La gente de este lugar vive principalmente de sus cultivos, la producción es destinada en su mayoría al autoconsumo y aunque el comercio de los productos del campo en los mercados locales y la migración nacional e internacional en forma temporal son también formas importantes para el sustento de la vida, el trabajo de la tierra sigue siendo el que hace de Ostula una comunidad con fuertes grados de autorregulación.

Un conflicto limítrofe con grandes inconsistencias

La comunidad de Ostula cuenta con títulos de propiedad que avalan la posesión de los terrenos recuperados hace un año, estos títulos datan de la época virreinal y fueron confirmados en una resolución presidencial en 1964. Sin embargo, hay algunos factores que hacen que el conflicto no haya podido tener una salida por la vía legal.

La resolución presidencial que acredita a la comunidad de Ostula como propietaria de la zona de playa que hoy se conoce como Xayakalan, tuvo grandes inconsistencias cuando se hicieron las mediciones sobre los linderos. Los encargados por parte de las autoridades de medir los terrenos en los años sesenta no tenían conocimiento de la zona y redujeron el territorio de la comunidad indígena dejando cientos de hectáreas como pequeña propiedad. Esto ocasionó que desde finales de los años sesenta los grupos de pequeños propietarios comenzaran a invadir la propiedad comunal.

La comunidad de Ostula no dejó de insistir en el reconocimiento de su territorio desde hace varias décadas, sin tener una respuesta satisfactoria por parte de las autoridades. Después de varias ocupaciones por parte de los grupos de rancheros de La Placita, en últimos tiempos es cuando la comunidad de Ostula decide no tolerar más esta situación. Don Trino Cruz, comunero de Ostula, explica: “Cuando nosotros vimos que hicimos una lucha por la vía legal y no conseguimos nada, que el gobierno no nos atendió y nos dio la espalda durante tantos años, tuvimos que organizarnos por nuestra cuenta y así recuperar nuestras tierras que ya estaban ocupando los supuestos pequeños propietarios. Por eso nos organizamos y ahora estamos aquí viviendo en Xayakalan”.

La autonomía en la cotidianidad

Este primer año de resistencia en la comunidad se han vivido con una intensa actividad cotidiana en el poblado de Xayakalan. Los días pasan entre las guardias que los hombres de la policía comunitaria llevan a cabo en recorridos por todo el territorio y los turnos que las mujeres hacen para tener listos los almuerzos en el comedor comunitario.

Aunque hay ya un asentamiento importante de gente viviendo en el nuevo poblado, la mayoría de los hombres y mujeres que participan en las labores de alimentación y resguardo del lugar vienen del centro de la comunidad en la sierra a unos 15 kilómetros de Xayakalan.

Han sido meses de un intenso trabajo de rotación de turnos para la vigilancia y para organizar la comida. Sin embargo a la mayoría parece agradar este trabajo. El comedor comunitario y los rondines de la policía comunitaria se vuelven espacios cotidianos donde la socialización permite pasar ratos amenos, las mujeres del comedor se ponen al día de la vida de la comunidad mientras desgranan el maíz para las tortillas, de la misma forma lo hacen los hombres que mantienen los campamentos en la playa mientras cuidan la zona de alguna incursión enemiga.

Los días son complementan con el trabajo en la construcción de nuevas viviendas. En un principio se construyeron poco más de veinte casas de adobe y techo de lámina de asbesto, y en los meses posteriores se han construido por lo menos otras diez de palos y techo de palma. La idea, tal como la platican los comuneros, es que poco a poco la gente de Ostula vaya ocupando el territorio para vivir o sembrar parcelas. Este proceso ha ido teniendo resultados visibles desde el día de la recuperación hasta ahora que se cumple un año de la resistencia.

Otro de los resultados que pueden verse en el proceso autónomo es el cultivo y cosecha de los huertos comunitarios. En una de las asambleas realizada en el mes de abril, las autoridades del comisariado de bienes comunales, informaron a la comunidad los datos de las primeras cosechas de tamarindo y el monto de lo recaudado por las ventas de este. En esa ocasión el tamarindo de manchó debido a las lluvias no previstas y se tuvo que vender por debajo del costo por kilo, lo que habla de la dificultad para mantener estos procesos vivos y de cómo la construcción de un proyecto autónomo es también ir aprendiendo de las dificultades.

Entre el acoso y la esperanza

Estos meses de resistencia han estado marcados también por hechos dolosos contra la comunidad de Ostula. El año de la resistencia ha dejado ocho asesinatos que los comuneros atribuyen a la venganza por parte de los caciques de La Placita. Del mismo modo, han desaparecido de forma forzada tres de los hombres que son piezas claves en la lucha: los comuneros Javier Martínez Robles y Gerardo Vera Orcino y el presidente del comisariado de bienes comunales, Francisco de Asis Manuel.

Con todo lo que significa el dolor de las muertes y las desapariciones, la comunidad de Ostula sabe que los tiempos de lucha serán así y que la mejor forma de rendir tributo a los comuneros que ya no están es honrando la memoria y la vida de compromiso que ellos mantenían. Por eso el 29 de junio pasado celebraron el aniversario de la resistencia con un emotivo evento al que dieron el nombre de  jornadas conmemorativas “Por la vida, la tierra y la autonomía de los pueblos originarios”, cuya convocatoria fue dirigida a sus vecinos de Coire y Pómaro, a organismos de derechos humanos, a medios de comunicación, a los pueblos indios del Congreso Nacional Indígena y a la Otra Campaña.

Ostula y el nuevo poblado de Xayakalan cumplieron así un año de una historia que puede leerse desde la dignidad, un año de una resistencia que desafía todos los vicios de la clase en el poder y el amargo sabor de enfrentar al crimen organizado.

En la fiesta de aniversario se recordó la frase pronunciada por Fransisco de Asis Manuel, presidente de bienes comunales, durante la última asamblea en la que estuvo presente: “En esta lucha vamos a morir y no quiero que se pongan tristes porque nuestros hijos y nietos verán el fruto de nuestro sacrificio y sabrán como se defienden las tierras comunales”.

http://desinformemonos.org/


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