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El transgénico de la discordia.

Alineado con las empresas transnacionales más grandes del mundo que producen maíz transgénico como son Semillas y Agroproductos Monsanto, S. A. de C.V.; Dow AgroSciences de México, S.A. de C.V.; PHI México, S.A. de C.V. y Sygenta Agro S.A . de  C.V.; el gobierno de Enrique Peña Nieto litiga a favor de ellas para que un magistrado federal levante la restricción de “siembra” y les permita inundar dos millones de hectáreas del norte del país con su semilla modificada.

En un hecho histórico, el pasado 17 de septiembre el Juzgado XII de distrito en materia civil en el Distrito Federal aceptó la demanda de “acción colectiva” promovida 50 personas morales y 20 organizaciones sociales resolviendo en su beneficio al otorgarles una “medida precautoria” que en los hechos significó detener la entrega de permisos de siembra de maíz transgénico por parte de las autoridades federales.

El recurso de la colectividad, representada por Adelita San Vicente Telles, directora de la fundación Semillas A.C. y René Sánchez Galindo, abogado de Colectivas A.C., fue notificado a Sagarpa y Semarnat el 3 y 4 de octubre; de inmediato, sus titulares Enrique Martínez y Martínez y Juan José guerra Abud, –cercanos colaboradores del Ejecutivo Federal–, ordenaron a sus áreas jurídicas apelar la resolución, ganarla y entregar lo más pronto posible los permisos para siembra de maíz transgénico. Así lo demuestran documentos en poder del semanario.

Se trata de los dos recursos de apelación de 25 fojas cada uno presentados el 9 de octubre por Sagarpa y el 10 de octubre por Semarnat ante el Segundo Tribunal Unitario en Materia Civil y Administrativo del Primer Circuito, donde demandan “revocar” el congelamiento de los permisos para siembra.

Los argumentos de ambas dependencias federales van desde la violación a su derecho de audiencia hasta el que se les coartan sus facultades para regular este tipo de actividades.

Luego de mostrarle ambas apelaciones, el abogado defensor de la colectividad, René Sánchez Galindo acusa al gobierno de litigar en favor de la empresa; a su vez, la representante de la “acción colectiva”, San Vicente Telles ofrece datos que muestran los vínculos que hay entre ex empleados de las transnacionales y quienes durante el sexenio de Calderón o de Peña Nieto ocuparon u ocupan posiciones en órganos claves para autorizar permisos ya sea en etapa experimental, piloto o de siembra.

Un juez incongruente: gobierno

Antes que las afectadas directas por la suspensión de los permisos de siembra, Monsanto, Dow Agrosciencies, Syngenta o PHI, el gobierno de Peña Nieto se apresuró a defenderlas al exigir ante el II Tribunal Unitario la revocación de la medida precautoria.

En la apelación de 25 fojas encabezada por la abogada de Sagarpa, Mireille Roccatti Velazquez,  sostiene que el juez “no observó” los artículos 219, 222, 610 y 611 del código Federal de Procedimientos Civiles; en especial que antes de dictar la medida precautoria el juez debe “dar vista por tres días a la parte demandada para que manifieste lo que a su derecho convenga y solicitará opinión de órganos competentes”.

Y añade en su página seis, “…ese tribunal de Apelación podrá advertir que el acuerdo que se impugna es ilegal, toda vez que de los autos que integran el cuaderno relativo a  la medida precautoria solicitada por la colectividad actora, no se observa que haya otorgado a mi representada su garantía de audiencia prevista en el artículo 11 del código…y menos aún que se haya allegado de la opinión de los organismos competentes en la materia”.

Y sigue: “dos requisitos que el A quo (juez) debió desahogar de manera obligatoria, pues el precepto legal en estudio no señala como acto potestativo el que el juez ‘podrá’ dar vista a las medidas precautorias solicitadas, ni indica que podrá” allegarse de la opinión de organismos…sino que el juzgador ‘deberá’ otorgar la citada garantía de audiencia y  ’solicitará’ la opinión; de ahí lo ilegal del acuerdo apelado”.

Roccatti alega que el juez “indebidamente” únicamente tomó en consideración los argumentos expuestos por la colectividad actora, pero el código Federal de Procedimientos civiles dispone de manera precisa cuáles son los requisitos que habrán de colmarse por parte del juzgador….las cuales dejó de observar en perjuicio de mi representada”.

Por lo que hace a Semarnat, el representante legal Mario Moreno García en su recurso de apelación entregado el 10 de octubre al Tribunal Unitario alega que se violaron los artículos 585, 610  y 611 del mismo Código “y en contra de los principios de congruencia y exhaustividad que toda resolución…debe colmar”.

Luego insiste en el mismo argumento de que se debió dar vista en un plazo de tres días “y solicitarse la opinión tecno-científica de los organismos competentes” como es la Procuraduría Federal e Protección al Medio Ambiente.

“Estamos”, dice el abogado Moreno García, “en presencia de un procedimiento en materia civil que es de estricto derecho, es decir, debe de resolverse conforme a la letra de la ley” en términos del 19 del Código Civil Federal y 14, último párrafo de la Constitución que “consagra la garantía o derecho humano de previa audiencia con relación a los actos de privación por parte de la autoridad”.

Luego alega que la resolución “causa agravio a esta autoridad recurrente…en virtud de que atenta contra los principios de congruencia y exhaustividad”.

La Sagarpa en su alegato destaca que la solicitud de liberación de permisos en etapa comercial de organismo genéticamente modificados “queda comprendida dentro de las facultades de Sagarpa”.

Los procedimientos seguidos por las autoridades, agrega en la pagina 18 del recurso de apelación, “constituyen un motivo de daño a la parte actora o al medio ambiente sino las actividades clandestinas o realizadas en inobservancia del marco legal, pues podrían constituir un riesgo al realizarse sin observar las directrices establecidas”. Y como el otorgamiento de los permisos buscan el que éstos se lleven a cabo de la forma, en los lugares y zonas conforme lo determina la ley de Bioseguridad (…) y en el caso a estudios con el otorgamiento de la medida precautoria solicitada, “se coartan las facultades de las autoridades codemandadas en la instancia para regular las actividades inherentes a organismos genéticamente modificados, (…) es decir, va en contra de la propia naturaleza de dichas medidas precautorias…”.

Por todo lo anterior, tanto Sagarpa como Semarnat piden “revocar o modificar” la suspensión de permisos para la siembra de maíz transgénico.

La demanda incluye a las cuatro empresas ya mencionadas, Monsanto, Dow Agrosciences, PHI y Syngenta, sin embargo las tres primeras se negaron a recibir la notificación que les entregó el actuario en donde se les participa de la detención de la siembra, en tanto que la última sí la recibió pero no a realizado acción alguna contra la resolución del juez.

Una de las críticas que hace la representante de la colectividad, Adelita San Vicente Tello, es que se haga una revisión del “conflicto de intereses” en que pudieran caer los encargados de realizar las indagaciones por parte del gobierno e incluso de los investigadores que certifican a las transnacionales sobre el no daño al medio ambiente y el humano que puede provocar el uso de maíz transgénico y su relación con las transnacionales que buscan la siembra.

Así por ejemplo recuerda que Bruno Ferrari fue el encargado de la venta de Seminis a Monsanto para en 2007 ser nombrado por Felipe Calderón como titular de la Unidad de Relaciones Económicas y Cooperación Internacional de la Secretaría de Relaciones Exteriores; en enero de 2008 se va a director general de Promexico y en julio de 2010 es nombrado titular de la Secretaría de Economía desde donde se autorizan los cupos de importación y exportación de diversos alimentos.

Con la aprobación en 2005 de la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados, durante el sexenio de Felipe Calderón las cuatro transnacionales mencionadas empezaron a solicitar y a recibir permisos para la “experimentación”, primero y luego prueba “piloto” de siembra de maíz transgénico.

Del 2009 al 20012 se recibieron 186 solicitudes y autorizaron 114 permisos, según datos del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) de Sagarpa, una de las dependencias del gobierno encargada de clasificar autorizar los permisos y el número de hectáreas autorizadas.

Aquí en Senasica, reclama San Vicente, pero en la dirección de Bioseguridad para organismos genéticamente modificados estaba Silvia Elena Rojas Villegas quien antes había sido empleada de la transnacional PHI y en su gestión al frente de la dirección esta empresa recibió permisos al igual que Dow Agrosciences.

Además está la Coordinación de análisis de Riesgo y Bioseguridad (Conabio) la cual tiene a su cargo la Comisión Intersecretarial de Bioseguridad de los Organismos Genéticamente Modificados (Cibiogem) que está vinculado a la dirección general del Conacyt. La Cibiogem tiene un secretariado ejecutivo que en los hechos es la cabeza del organismo, el reclamo de Adelita San Vicente es que desde abril de 2007 al frente de Cibiogem estuvo Ariel Álvarez Morales y todavía en marzo de 2013 figuraba como secretariado ejecutivo. Hoy, en su página de internet, aparece vacante.

Lo grave del caso, dice San Vicente es que antes de llegar al cargo, Ariel Álvarez desde su puesto de académico en el Centro de Investigación de Estudios Avanzados (Cinvestav) perteneciente al Politécnico Nacional “respaldó los primeros permisos que pidió Monsanto porque las empresas siempre deben contar con un respaldo técnico. Más aún, desde el sexenio de Vicente Fox, él presentó un proyecto “maestro de maíz” que curiosamente heredó su nombre a un proyecto que Monsanto tiene con la Confederación Nacional Campesina, sector del PRI y del cual reciben millonarios recursos”. Otro personaje, que en su momento también denunció Adelita San Vicente es Sandra Patricia Piña Salinas quien en el sexenio pasado estuvo al frente de la Dirección de Políticas y Normatividad de la Cibiogem y antes, fue coordinadora técnica de Agrobio México, asociación que aglutina a las empresas transnacionales que impulsan el maíz transgénico.

Hoy en ese puesto está Sol Ortiz, un personaje que a decir de San Vicente cuenta con laboratorios para detección de transgénicos aunque rechaza tener conocimiento de una posible vinculación con las transnacionales.

Y para cerrar con broche de oro entre proclives de los transgénicos e instituciones de gobierno está el químico Bolívar Zapata, quien según San Vicente creó un transgénico. Este reconocido científico fungió como coordinador de Ciencia y Tecnología en el equipo de transición de Enrique Peña Nieto y el pasado 4 de enero lo nombró “enlace entre la Presidencia de la República y el Conacyt”, el mismo al que está vinculada la Cibiogem, organismo público.

En juego un billón de dólares

Lo que está en juego en términos monetarios con la autorización de siembra para el comercio del maíz transgénico, explica Víctor Suárez, director de la Asociación Nacional de Empresas Comercializadoras de Productores del Campo (ANEC), son mil 200 millones de dólares, porque no sólo es la venta de la semilla transgénica sino también del herbicida que forzosamente se tendría que utilizar porque tiene el gen que resiste a las plagas.

Denuncia que la CNC, sector del PRI, ha respaldado la siembra del maíz transgénico mediante un convenio de Monsanto en donde recibe por lo menos un millón de dólares al año a través de la confederación Nacional de Productores Agrícolas de Maíz, y donde se comprometen a cuidar en el sur el país al maíz criollo mientras que Monsanto va por las hectáreas del norte para el transgénico.

Detalla que en el norte del país hay 2 millones de hectáreas para siembra de maíz transgénico en zonas de Sinaloa, Tamaulipas y Sonora. “Es la superficie más comercial, que tiene sistema de riego y usa semillas híbridas de maíz y la que tiene mayor desarrollo tecnológico. Los productores se niegan a usar maíz transgénico porque obtienen más tonelaje con el híbrido”.

Aparte están 800 mil hectáreas en Jalisco, Nayarit, Guanajuato que son de temporal y son de ciclo para siembra primavera-verano.

El doctor Antonio Turrent Fernández, presidente de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad y un estudioso de los efectos negativos de los productos transgénicos, destaca que gracias a la suspensión precautoria que otorgó el juez a la colectividad en septiembre pasado, es que se pudo detener la siembra de 2 millones de hectáreas en la zona norte del país y la cual empieza su ciclo en otoño-invierno.

En una amplia explicación, el doctor trae a colación varios experimentos que se han hecho con ratas y cerdos alimentadas con maíz transgénico, pues este último es quien tiene el modelo de mamíferos más parecido al de los humanos. Los resultados en un corto periodo de tiempo fueron la presencia de cáncer y hubieron de ser sacrificados antes de su periodo normal de vida.

Aclara que lo hallado fue que el mal “estuvo asociado en mayor frecuencia con individuos alimentados con maíz transgénico, esto no prueba que el consumo del transgénico le causó el cáncer, lo que prueba es que se asoció” y eso ya es grave.

Otro aspecto es que se afectan los mantos acuíferos. Pero además de los efectos nocivos para el humano que aún esta en prueba experimental es el daño grave a la planta nativa del maíz, al criollo y al híbrido que al mezclase con la polinización se contamina del gen transmutado, pero no sólo eso, está en cámara de diputados una minuta, avalada ya en Senado, que establece que al tener un productor un maíz que tiene su gen se le podrían cobrar regalías, es decir, se aprobaría la patente el maíz transgénico.

 Por

Jesusa Cervantes.

http://www.proceso.com.mx

Número: 1930.

Libres de transgénicos: Marcha contra Monsanto. 2013, Mayo 25.

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Mayo 25, 2013. Contra el maíz transgénico. Contra Monsanto.

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Entrevista a Wirrárika, Eutimio Díaz: ‘Con el maíz somos una familia’.

Oaxaca: Preaudiencia Nacional: Contaminación Transgénica del Maíz Nativo.

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http://www.tppmexico.org/

Video: ¿Qué son los transgénicos?

Debate Público: ‘Maíz transgénico en México’

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Emergencia Nacional: No al maíz transgénico

 Organizaciones convocan amplio debate público

En ocasión de la manifestación pacífica realizada el viernes 7 de diciembre frente a las oficinas de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, (SAGARPA) en el Distrito Federal, una comisión de representantes de la Red en Defensa del Maíz, el movimiento #YoSoy132 Ambiental, el Movimiento Urbano Popular (MUP-CND), la Asamblea  Nacional de Afectados Ambientales (ANAA) y Jóvenes ante la Emergencia Nacional, junto con integrantes de la comunidad Mazahua de Santiago Mezquititlán, planteamos a los funcionarios de esta secretaría las razones por las que nos consideramos en emergencia nacional y nos oponemos al maíz transgénico, así como la exigencia de negar la autorización a las solicitudes para siembra de maíz transgénico a escala piloto y comercial planteadas por las transnacionales Monsanto, DuPont (PHI México), Dow Agrosciences y Syngenta.

 En esa reunión, donde participaron varios funcionarios de Sagarpa y del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), incluyendo al Director de Bioseguridad para Organismos Genéticamente Modificados de Senasica, los funcionarios afirmaron estar dispuestos a escuchar los argumentos de las organizaciones.

 Las organizaciones expresamos que el gobierno ha ignorado intencionalmente las posiciones críticas a los transgénicos pese a que se han entregado sólidos argumentos a las autoridades en repetidas ocasiones y planteamos que tomar en cuenta los argumentos críticos y escuchar a las organizaciones sociales debe ser una condición previa e indispensable a cualquier autorización sobre maíz transgénico o productos que contengan derivados de éste. También dejamos en claro que por la importancia nacional que reviste el tema, debe realizarse en debate público, no en reuniones cerradas.

Por tanto las organizaciones firmantes convocamos a las autoridades gubernamentales involucradas, a participar en un amplio debate público sobre maíz y transgénicos en México, a realizarse el 7 de febrero en la UNAM, convocado por la Red en Defensa del Maíz, el Movimiento Urbano Popular MUP-CND, YoSoy132 Ambiental, la Asamblea  Nacional de Afectados Ambientales y Jóvenes ante la Emergencia Nacional.

Contaremos con la presencia de representantes de las organizaciones mencionadas, de comunidades y organizaciones campesinas e indígenas, así como científicos con amplia experiencia en el tema de transgénicos.

Coincidimos con el llamado de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad, firmado por más de 2700 científicos y expertos nacionales e internacionales (1) , a detener cualquier nueva autorización para la siembra de transgénicos, así como cancelar las siembras que se han aprobado a nivel experimental y piloto de maíz transgénico, como mínimo hasta tanto no se realice un proceso realmente transparente y participativo con una verdadera evaluación, independiente de las empresas, de los impactos ambientales, sociales, sanitarios, económicos y culturales de la siembra de maíz transgénico en México, su centro de origen.

Deploramos que el gobierno de Felipe Calderón haya apurado y decidido arbitrariamente un supuesto nuevo mapa de “centros de origen” del maíz, que pretende hacer creer que en México hay áreas donde sí se puede sembrar transgénicos, pese a que el centro de origen y diversificación del maíz es todo Mesoamérica y más. Denunciamos y rechazamos también los cambios de último momento al reglamento de Semarnat, ambos utilizados para burlar las exigencias de la ley de bioseguridad y para ignorar los llamados de precaución, incluso de los propios organismos oficiales especializados, como la CONABIO, el INE y la CONANP, que han hecho dictámenes críticos y negativos a la liberación de maíz transgénico en México. (2)

Ante la amenaza de siembra comercial de maíz transgénico, nos declaramos en emergencia nacional tanto en el campo como en la ciudad, ya que de aprobarse las solicitudes de las transnacionales, se dará una contaminación gravísima del maíz campesino y en pocos meses, estaremos comiendo harina y tortillas proveniente de maíz transgénico en las grandes ciudades, mismo que fue utilizado en un estudio científico en Francia, publicado en octubre 2012. Dicho estudio mostró que ratas alimentadas con este tipo de maíz transgénico desarrollaban cáncer.

El maíz es de todos y todas y no vamos a permitir que nos ignoren.

Adjuntamos el pronunciamiento firmado por las organizaciones y entregado el 7 de diciembre.

Por más información:

Ana de Ita, CECCAM, Red en defensa del maíz, Tel 5661 1925 , anadeita@ceccam.org.mx

Verónica Villa, Grupo ETC, Red en defensa del maíz,  cel 044 55 5432 4679, veronica@etcgroup.org

Álvaro Salgado CENAMI, Red en defensa del maíz,  Cel 044 5521870806 alvarosalra@hotmail.com

Notas y referencias:

(1) UCCS: Llamado a la acción contra la siembra de maíz transgénico en México. http://www.uccs.mx/doc/g/planting-gmo-corn_es

(2) Sobre cambios al reglamento de Semarnat, ver: Greenpeace Mexico, “Semarnat modifica reglamento para allanar camino a transgénicos”, 29/11/2012 http://www.greenpeace.org/mexico/es/Prensa1/2012/Noviembre/Semarnat-modifica-reglamento-para-allanar-camino-a-transgenicos/

Red en Defensa del Maíz

http://redendefensadelmaiz.net/

CECCAM

http://ceccam.org/

Grupo ETC

www.etcgroup.org/es

Emergencia nacional frente el maíz transgénico

http://www.emergenciamaiz.org/es

Ana de Ita: Los transgénicos son la nueva colonización de las semillas.

MéxicoAnte la inminente liberación del cultivo comercial del maíz transgénico en México, la investigadora del Centro de Estudios para el Cambio en el Campo Mexicano e integrante de la Red en Defensa del Maíz, Ana de Ita, explica a Desinformémonos los riesgos que implica esta liberación para la biodiversidad, la soberanía alimentaria y los conocimientos tradicionales.

La especialista señala que las semillas son un patrimonio de la humanidad y advierte que quien las controla, controla la cadena alimentaria.

La biodiversidad en riesgo

México es centro de origen y diversificación del maíz. Tenemos entre 59 y 61 razas antiguas mexicanas, y cientos o miles de variedades porque el maíz es un cultivo de polinización abierta o cruzada, donde los genes de una planta fecundan a las plantas vecinas. Por ejemplo, todos los granos de una mazorca son diferentes entre sí, con parte de la misma madre pero no del mismo padre. México, al ser un reservorio genético como centro de origen, inspira a biólogos, genetistas, mejoradores y campesinos para mantener y buscar condiciones deseables para el maíz.

Por los efectos en la biodiversidad, se veía como muy problemático que aceptaran la siembra de maíz transgénico. Es muy fácil que los transgénicos se inserten en este sistema abierto, y la contaminación los maíces nativos es una realidad comprobada desde el 2001 con los estudios de Chapela y Quist. Como decían los científicos en este momento, es muy fácil ingresar estos genes transgénicos al sistema pero es muy difícil o imposible erradicarlos.

Esos genes, en un escenario horrible pero no imposible, contaminarían a la gran mayoría de razas y variedades locales. En estos momentos de cambio climático en los que se necesita encontrar maíces resistentes a sequía, heladas, etcétera, si todo el maíz de México está contaminado por transgénicos, va a ser realmente una catástrofe. Ya no se va a tener maíz natural para adaptar las semillas a los desafíos actuales.

México es también un país megadiverso, con un gran número de animales. Hay 2 mil especies de mariposas, por ejemplo, y lo que provocarán los transgenes en esos insectos es muy distinto a lo que provocarían en un lugar sin esta megadiversidad.

Los estudios de la Universidad de Cornell mostraron que las mariposas monarca, símbolo de un ecosistema trinacional, se mueren al comer polen de maíz transgénico; eso ocurre en un país megadiverso con muchas especies endémicas. Es un atentado contra un gran número de especies y diversidad biológica la existencia de transgénicos, no sólo en el maíz sino en la soya, la canola, el algodón o en cualquier cosa.

Un peligro para la soberanía alimentaria

Los transgénicos van contra los derechos campesinos y la soberanía alimentaria porque si la progenie de una semilla ya no se puede sembrar, deja de ser la esencia misma de lo que son las semillas, que es la forma de reproducción para que las plantas se multipliquen y haya alimentos para todos. Por eso es que la Vía Campesina dice que las semillas son un patrimonio colectivo de los pueblos que debe estar al servicio de la humanidad; en las semillas se condensa todo el conocimiento de los pueblos de diez mil años de agricultura.

Los transgénicos vuelven a los campesinos dependientes de una semilla que ya no les pertenece porque incluye un conocimiento de fuera y patentado como propiedad de una multinacional, por el cual deben pagar una licencia. Esto ha provocado que haya juicios contra los campesinos porque sus semillas se contaminaron con un gen extraño y patentado. En lugar de hablar de invasiones de propiedad privada, las compañías demandan al agricultor diciendo que utiliza una tecnología sin pagar la licencia.

Los transgénicos vuelven ilegal el quehacer campesino normal, que es mejorar las semillas, resembrarlas, intercambiarlas, regalarlas o venderlas. Cuando compran un transgénico, los campesinos tienen que firmar un contrato donde dice que esa semilla no puede ser vendida, regalada ni intercambiada, que solamente se usará como semilla una vez y que lo demás lo van a vender como cosecha. Ya no las pueden guardar, como lo han hecho por siglos.

Las multinacionales nunca pagaron nada por el conocimiento colectivo que se encuentra presente en las semillas sobre las que ellos pusieron sus supuestos mejoramientos, un conocimiento que es milenario y se ha ido mejorando de generación en generación.

Control transgénico sobre la investigación

La falta de consenso científico sobre los transgénicos proviene de los aparatos de publicidad y mercadotecnia de las compañías y de sus tentáculos de control en las universidades, con centros de investigación y con las autoridades, que son las que dan o no los permisos. Por eso están tan silenciados los riesgos a la salud existentes, y a quien lo diga se lo tratan de acabar.

Cuando Quist hizo público el descubrimiento del maíz contaminado en México en la revista Nature, lo tuvieron que sacar de la revista porque la comunidad científica pro-transgénica hizo una labor de boicot negro en base a puras mentiras, diciendo que el estudio estaba mal hecho, pero hasta el gobierno mexicano reconoció que había contaminación transgénica. Como los pro-transgénicos tienen todo el dinero del mundo, se han vuelto financiadores de las universidades y los centros de investigación.

¿Cómo pueden ser juez y parte? Es una tontería porque los estudios que dicen que los maíces de Monsanto no hacen daño son los propios estudios de Monsanto. Además, son tan cortos que no se pueden comprobar los riesgos que ocurren cuando la alimentación de las ratas permanece más tiempo. Los otros científicos no pueden negar la contaminación transgénica, porque es un hecho que el maíz tiene una polinización abierta. ¿Cómo lo van a controlar?

Es un riesgo enorme que el gobierno mexicano permita que se siembre maíz transgénico para la alimentación de las personas sin haber utilizado el principio de precaución y sin haber hecho estudios específicos antes de dejar que la gente, por hambre y por falta de otra cosa, tenga que comer esto.

En México, los estudios que usa la Secretaría de Salud para validar su parte de seguridad sanitaria están basados en estudios hechos en Estados Unidos por científicos de Monsanto. No se fijan en las distintas condiciones de México. Por ejemplo, en Estados Unidos el maíz transgénico se utiliza para los puercos, las vacas y los pollos, muchos de ellos industrializados, que sólo están esperando a que cumplan su ciclo de vida y los matan. No se utiliza para la alimentación humana. La Comisión de Cooperación Ambiental, en sus recomendaciones, dijo que en México se necesitan estudios específicos si se considera el volumen anual de ingestión de maíz, que se calcula que en 115 kilogramos en promedio -y todavía más en el medio rural- antes de liberar los transgénicos.

La nueva conquista a través de la privatización de las semillas

Lo que parece es que hay una nueva conquista sobre las semillas nativas; las compañías tratan de despojar a los campesinos del conocimiento colectivo cristalizado en ellas. Vandana Shiva dice que, al igual que el Papa cuando mandó a los conquistadores a colonizar estas tierras que “no eran de nadie” (llamadas tierras nullusen la bula papal), ahora las empresas dicen que las semillas nativas no eran de nadie y van a colonizarlas, a ponerles sus genes, su marca y patente porque están “salvando” a estas semillas nativas que eran “sin rendimiento”.

El que controla las semillas controla la cadena alimentaria y controla una parte muy importante del conocimiento tradicional de la humanidad, porque las semillas no estaban así en la naturaleza. Eso tuvo que ver con un proceso de civilización y por esto son tan importantes los lugares que se llaman centros de origen. México y Centroamérica son centros de origen del maíz porque hubo una civilización que se encargó de estar cruzando y cruzando este pastito que es el teocintle hasta obtener este grano, que se inventó hace 7 mil años y que los campesinos siguen inventando diariamente.

Lo que quieren expropiar es una suma de conocimientos colectivos que han creado el maíz, el arroz y la soya, que son los principales alimentos de la humanidad. El arroz es para Oriente lo que el maíz es para nosotros, y ahí las compañías están expropiando este conocimiento colectivo para ponerle su marca y su etiqueta.

Todas las leyes van hacía la privatización. Las empresas han logrado meter distintas leyes en el mundo sobre semillas que van a prohibir la siembra de semillas no sólo transgénicas, sino todas si no se sabe qué patente tiene. Los que siembran semillas nativas no tendrán subsidios y no se podrá comercializar la cosecha.

Todas las leyes tienden a que los campesinos se vean obligados a comprar semillas y a entrar al mercado, a que las semillas sean ya no un patrimonio de la humanidad sino una mercancía que se tiene que comprar a ellos para ser legal. Lo demás lo llaman “semillas piratas”.

Un largo proceso legal para la liberación del maíz transgénico el primero de diciembre próximo

Con el Tratado de Libre Comercio de 1994 se abrió la frontera y, a partir del 1996, las importaciones de maíz de Estados Unidos crecieron de manera exponencial: llegaron hasta cinco millones de toneladas, cuando antes eran solamente 300 mil toneladas. Para México era muy difícil mantenerse libre de transgénicos porque en Estados Unidos se liberó el maíz transgénico desde 1996.

Los científicos del Comité Nacional de Bioseguridad Agrícola se vieron muy visionarios y utilizaron el principio de precaución para instaurar una moratoria sobre el cultivo transgénico. Era necesario hacerlo porque aquí también las compañías empezaron a pedir permisos para sembrar maíz transgénico. De 1996 a 1998 hubo algunos permisos de siembra experimental en México, pero gracias a la moratoria de facto no se iba a dar ni un permiso más, ni experimental ni comercial, a los transgénicos. El argumento era que teníamos una Norma Oficial Mexicana de bioseguridad para la siembra de productos que no consideraba a los transgénicos como tales porque eran una cosa nueva. Decidieron no dar permisos mientras no hubiera una regulación específica para los transgénicos.

A partir de finales de 1998, no volvieron a dar más permisos; los argumentos fueron que México es centro de origen y diversificación del maíz, que existe el teocintle y los parientes silvestres del maíz, y que hay 61 razas nativas y criollas que serían contaminadas. Con esos argumentos y contemplando que el maíz es el alimento básico de la población, establecieron la moratoria, que duró desde 1998 hasta 2009 cuando Calderón, después de una reunión con el director de Monsanto en el Foro Económico Mundial de Davos, liberó por decreto presidencial la siembra experimental y dio los pasos para llegar a la siembra comercial de maíz transgénico.

Mientras tanto, el gobierno y la industria prepararon una legislación para saltarse los requisitos de la moratoria. Como iba a tener vigencia hasta que existiera una legislación específica, se dedicaron a establecer esta legislación. En 2005 promulgaron la Ley de Bioseguridad y Organismos Genéticamente Modificados, a la que llamamos la ley Monsanto porque es una legislación que no es de bioseguridad, sino más bien a favor de los intereses de las empresas. Solamente establece los pasos que tienen que seguir las empresas para lograr la siembra comercial de sus productos.

Les faltaba también, como requisito, definir cuáles eran los centros de origen y diversidad del maíz; lo hicieron en el 2011 para poder avanzar. La definición deja a toda la zona de riego, que es la que le interesa a las empresas, libre para que pueda ser sembrada con maíz transgénico. Es como bajar la frontera de México, porque casi es exclusivamente en el norte del país donde van a ser permitidas la siembra experimental y comercial.

Ahí, siguiendo la ley de bioseguridad y de manera legal, establecieron su siembra experimental. En esta fase, primero se establecen criterios dizque muy estrictos y muchas normas de bioseguridad (como el transporte de las semillas en envases, la trituración de la cosecha para evitar la germinación de los granos y la instalación de una zona de 200 metros de distancia entre el cultivo transgénico y cualquier otro cultivo). El problema es que el cultivo es a cielo abierto, lo que es problemático por la polinización libre del maíz.

En la siembra piloto, las extensiones crecen; no son espacios de menos de una hectárea como en la siembra experimental, sino más grandes. Sus medidas de bioseguridad consisten en poner una zona de amortiguamiento de 200 metros: el cultivo transgénico está en el centro, rodeado de 200 metros de maíz para afuera. Ese maíz de la zona de amortiguamiento obviamente se va a contaminar con el polen del transgénico. A ambos los van a levantar para comercializar donde se siempre se ha vendido el maíz para consumo.

En la etapa comercial ya no habrá ninguna medida de “bioseguridad”, sino que el maíz será plantado en cualquier lugar dentro del polígono donde les den el permiso y lo venderán donde tradicionalmente se vende. Lo más preocupante ahora es que estamos en la fase de solicitud de los cinco primeros permisos de siembra comercial, dos de ellos en Sinaloa, por 700 mil hectáreas cada uno. El polígono de liberación en el estado mide un millón 100 mil hectáreas, pero Sinaloa tiene 750 mil hectáreas de riego en total; entonces, suponemos que los permisos se refieren a la misma zona. Van a sembrar con cualquiera de los dos permisos las 750 mil hectáreas, en el mejor de los casos. De maíz sólo se sembrarán 300 mil hectáreas y lo demás se sembrará con otras cosas, como jitomate o frijol. Ellos se cubren las espaldas diciendo que sembrarán todo lo que los agricultores quieran. Por eso piden un polígono más grande: si alguien siembra transgénicos en este polígono, estará dentro de la legalidad.

La producción de maíz en Sinaloa se va a todas las ciudades del país porque es el principal estado productor de México, el que abastece a todos los centros urbanos. Piden este permiso para el primero de diciembre, a tiempo para la siembra otoño-invierno; la cosecha se recogería en junio-julio. Básicamente, la cosecha está comprada por transnacionales como Cargill, Maseca, Minsa o Archers Daniels Midland. Ellos lo distribuirán a todas las zonas urbanas, a Maseca y Minsa como harina, a Cargill como grano, a los molinos de tortillería. Calculamos que, en julio, todos los urbanos comeremos tortillas transgénicas, sin ningún tipo de etiquetado que diga “Comer tortillas transgénicas mata”.

Los permisos de siembra comercial están en consulta pública hasta el 15 de noviembre, pero la pregunta es ¿cómo toman las decisiones dentro del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria, que es el encargado de dar los permisos? Se ignora cuáles son sus criterios para negar o aceptar los permisos; en algunas ocasiones han negado permisos que al otro año aceptan. El primer permiso piloto que habían pedido para Sinaloa lo negaron y aceptaron el de Tamaulipas, pero al año siguiente aceptaron el de Sinaloa.

Lo cierto es que los argumentos que se someten a la consulta pública nunca son tomados en cuenta porque mandan un machote que dice: “Recibimos su consulta pública y sus argumentos serán tomados en cuenta”. Se puede mandar lo que sea, mandarán el mismo machote y los argumentos no serán tomados en cuenta porque los permisos siguen avanzando, a pesar de las consultas entregadas. Nosotros, como Centro de Estudios para el Cambio en el Campo Mexicano (CECCAM), pusimos argumentos tanto científicos como políticos, pero la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad puso argumentos científicos muy soportados y no cambió nada.

Creemos que es solamente un requisito y una farsa para decir que hay una ley de bioseguridad que está operando, cuando esa ley no puede por ningún motivo garantizar que el maíz transgénico no se cruzará con otro maíz, ni que no hace daño a la salud porque hay nuevos estudios que dicen que sí. Esta ley nunca consideró el principio de precaución como su fundamento; está redactada de tal forma que está a favor de las empresas y aunque que les quite el tiempo con los requisitos, finalmente lograrán su cometido.

Una vuelta más al modelo industrial de producción agrícola

Al contrario de lo que afirman, el interés de las empresas es claramente el lucro. Invirtieron mucho dinero en su tecnología y en sus inventos para supuestamente mejorar las semillas, pero después de 16 años de siembra en Estados Unidos se ha demostrado que los transgénicos no se hicieron para aumentar el rendimiento. Ahora las empresas en sus solicitudes inventan que aumentan el rendimiento, lo cual es una falacia.

Sólo hay dos desarrollos de transgénicos, que son control de malezas y control de insectos. Si no son estos, no hay nada. Se ha demostrado que no aumentan el rendimiento, que no disminuyen el uso de plaguicidas -porque si bien controlan unas plagas, las que antes eran secundarias se vuelven principales y acaban echándole otro insecticida, además del incluido en el transgénico-. La resistencia a herbicidas a lo mejor en un primer momento funciona, pero implica echar herbicidas todo el tiempo con un daño ambiental tremendo.

El insecticida es el glifosato, que Monsanto vende como Roundup Ready. En Argentina comprobaron que causa estragos terribles a la población, espina bífida, malformaciones, cáncer leucemia. Si realmente las empresas fueran honestas reconocerían que los costos sociales, ambientales y económicos que tenemos que pagar no se equiparan a los beneficios que tiene esta tecnología. El único beneficio que tiene es a lo mejor en los primeros años bajar las malezas, que luego se volverán supermalezas y habrá que controlarlas con todavía másRoundup Ready, que se venderá más y tendrán más rentabilidad, además de las semillas vendidas muy caras. Su único fin es el lucro, y es un fin que a lo mejor sería válido si su tecnología no fuera demasiado riesgosa y si resolviera los problemas que se plantea “resolver”, como el hambre.

Lo que se hace es crear una cadena en la que las empresas tengan mayor participación en las ganancias, cuando habría otras alternativas para aumentar los rendimientos, y además considerando los costos ambientales.

Los transgénicos son la segunda o tercera vuelta de la revolución verde. A 30 años de la Revolución Verde se empezaron a ver las consecuencias en cuanto a reducción de fertilidad, salinización de suelos, alto empleo de insecticidas, herbicidas, plaguicidas, fertilizantes químicos. Este modelo llegó a un tope, sobre todo ahora con la crisis del petróleo, porque todo el modelo está basado en él.

Además, al no haber avanzado en otras alternativas -como la fertilidad orgánica de los suelos u otras alternativas orgánicas de control biológico-, estamos en un momento en el que muchos gobiernos piensan que para darle de comer a la gente hay que seguir este modelo. Lo otro, que son soluciones de largo plazo, no se fomentaron. No se empujó el mejoramiento campesino de las semillas, el mejoramiento de los suelos u otra alternativa al modelo industrial de producción agrícola, del cual los transgénicos son sólo otra vuelta.

De lo que sabemos, los nuevos desarrollos de transgénicos llevarán genes apilados de hasta ocho características. ¡Quién sabe lo que pueden provocar en el maíz! Ellos dicen que no pasará nada porque recogerán esta planta, pero en un sistema como el mexicano, en el que esas semillas se van a mezclar con otras, no podemos saber. Se han observado malformaciones en las comunidades, si bien es muy difícil demostrar que son consecuencia de los transgénicos. Lo que sí se puede demostrar es que hay mayor incidencia de malformaciones en transgénicos que en plantas normales, como lo constató una investigadora del CECCAM.

Al nivel internacional, Vandana Shiva, investigadora y activista india anti-OGM (Organismos Genéticamente Modificados), empujó una quincena de acciones por la libertad de las semillas y contra su colonización por las compañías. Eso va a ser entre el 2 de octubre -que es el aniversario de Gandhi-, y el 16, que es el día mundial de la alimentación.

La defensa comunitaria ante los transgénicos

En la Red en Defensa del Maíz hemos planteado como centro de la resistencia a las acciones en las que las comunidades indígenas y campesinas pudieran crear una defensa territorial. A partir del 2003, cuando se descubrió que eran muchas más las comunidades en las que había contaminación transgénica, las comunidades plantearon no sembrar semillas de fuera, no intercambiar semillas cuya origen se desconocía, no sembrar semillas de Diconsa -tiendas rurales del gobierno-, no aceptar los programas gubernamentales que tienen semillas híbridas y no sembrar semillas híbridas porque pueden estar contaminadas con transgénicos. Además, revisan más las milpas y si ven plantas malformadas, les quitan la espiga para evitar que se reproduzcan y que se pase el polen a otras.

Esa fue la primera defensa desde la comunidad. Ahora, todavía más las comunidades tratan de hacer acuerdos de asamblea. Los ejidos y las comunidades en México tienen la mitad del territorio del país, entonces lo que nosotros como Red empujamos es que los ejidatarios y comuneros decidan autónomamente no sembrar semillas híbridas o transgénicas en su territorio. Es tratar, como lo han hecho las regiones libres de transgénicos en Europa, de construir comunidades y ejidos sin transgénicos a partir de acuerdos de asamblea, en algunos casos establecidos en los estatutos comunitarios y reglamentos ejidales, en otros casos en actas de asambleas, y a veces solamente con un acuerdo verbal. Sabemos que hay varias experiencias en las que ya se avanza en ese terreno.

Como otra parte de la defensa se trata de difundir en la opinión pública y de hacer presión para construir una opinión en contra de los transgénicos. Creemos que la defensa territorial puede ser muy importante aprovechando las estructuras autónomas que todavía existen.

http://desinformemonos.org

México, 29 de septiembre. Día Nacional del Maíz.

 

La Campaña Nacional Sin Maíz no hay País Invita a quienes día a día vemos que nuestros alimentos se encarecen y son de peor calidad, a participar en el Día Nacional del Maíz el sábado 29 de septiembre, a las 3 de la tarde

Haremos una caminata alegórica del Zócalo de la Ciudad de México al Monumento a la Revolución bajo el llamado:

“El campo agoniza: súmate y sálvalo para tener alimentos suficientes y sanos” ¡Jalemos juntos por un nuevo país!

Tú también puedes organizar en tu comunidad, ciudad, escuela o centro de trabajo una caminata, plática, tamaliza, elotiza o lo que imagines para convertirse en guardianes de los granos blancos, amarillos, negros, rojos que nos entregaron nuestros antepasados como alimento. Todos los que compartimos la cultura del maíz tenemos que honrar a quienes crearon a nuestra planta sagrada y ser dignos herederos de nuestros abuelos.

Llamamos a formar una comunidad amplia y combativa que con alegría, paz y creatividad, y al mismo tiempo con fuerza y gran conciencia, se una para celebrar el Día del Maíz desde las ciudades y el campo.

Es hora de formar una comunidad amplia y combativa que con alegría, paz y creatividad, y al mismo tiempo con fuerza y gran conciencia, se una para celebrar el Día del Maíz, y convertirse, junto con los campesinos y campesinas, en guardiana de los granos blancos, amarillos, negros, rojos que nos entregaron los dioses como alimento. Todos los que compartimos la cultura del maíz tenemos que honrar a quienes hicieron posible nuestro alimento primordial y ser dignos herederos de nuestros abuelos.

Hoy por hoy el maíz que es corazón y sustento del país, enfrenta uno de sus mayores riesgos en la historia: sobrevivir al interés de corporativos transnacionales de privatizar los derechos mediante propiedad sobre variedades transgénicas de maíz que resultarían en dependencia de los campesinos y campesinas mexicanas a empresas proveedoras de semillas y por otro lado pondría en riesgo la sustentabilidad y la tradición ancestral de la milpa como sistema de producción y símbolo de la diversidad cultural que formó la antigua Mesoamérica.

La dependencia alimentaria y el hambre son dos debilidades que debemos combatir con una propuesta sencilla: alimentos campesinos para México. Nuestro maíz necesita hoy como nunca del trabajo de todos nosotros y de nuestra protección. Está en riesgo la autonomía de los campesinos que tienen que seguir siendo dueños de sus semillas para sustentarse.

El campo mexicano vive en el abandono y ahora inmerso en la violencia, la carencia de oportunidades y el desarraigo de los jóvenes quienes no desean más seguir siendo campesinos. Ante éste panorama desolador la campaña Sin Maíz No Hay País propone unir a los mexicanos porque “El campo agoniza: súmate y sálvalo” ¡Cambiemos ese sombrío porvenir! ¡Jalemos juntos por un nuevo país!

Mecánica del Evento

La caminata estará encabezada por una “gran paca de rastrojo” (de 3 metros por 3 metros) jalada por voluntarios de las organizaciones de la Campaña que se irá deshaciendo emulando al campo mexicano. Esta caminata estará acompañada de pequeños fragmentos de obras de teatro, performance, mojigangas y música; y al final irá un contingente que recogerá el rastrojo en grandes “chiquigüites, alertando ¡salvemos al campo!

Nos proponemos salir del Zócalo a las 3 pm: dar una vuelta al zócalo con una parada frente Palacio Nacional donde leeremos un mensaje contra la “imposición de transgénicos y por un campo con campesinos” caminar por la calle de 5 de mayo y Juárez para llegar al Monumento a la Revolución a las 7 pm donde a ras del piso se dará un mensaje de las organizaciones campesinas, indígenas y de la sociedad civil.

Es necesario notificar el interés de participar en la caminata para poder organizar la secuencia de participaciones artísticas.

14:30 -15:00
Monumento a la Mexicanidad
Instalación de la “ Gran paca de rastrojo”
Ubicación: Pino Suárez Frente a la Suprema Corte de Justicia Estación del Metro: Zócalo
15:05 -15:45
Zócalo (parada frente a Palacio Nacional)
Inicia la caminata
Lectura del pronunciamiento de la Campaña
15:45 – 19-00
5 de mayo y Juárez
Caminata alegórica “El campo agoniza: súmate y sálvalo”. Acompañada por mojigangas, performanceros, teatreros, zancos y músicos.
19:00-19:30
Llegada al Monumento de la Revolución
Mensaje a ras del piso: El campo agoniza: súmate y sálvalo.
Música.

 

Las propuestas artísticas se recibirán por correo (francia@conoc.org.mx) a más tardar el martes 25 de septiembre del presente.

  • Temas del evento
  • Soberanía alimentaria: Con voluntad política, el país tiene capacidad para producir sus propios alimentos beneficiando a los campesinos mexicanos.
  • Derecho alimentario: No se trata de regalar alimentos sino de garantizar las condiciones para que a ningún mexicano le falte alimentación.
  • Violencia en el campo: y sus consecuencias de inseguridad, miedo, desarraigo de los jóvenes, migración, pobreza, pérdida de capital natural y tradiciones de producción y consumo.
  • Transgénicos: El gobierno mexicano violenta leyes y normas que prohíben el cultivo (incluso en fase experimental) de variedades transgénicas de maíz. Exigimos que el gobierno declare la moratoria al cultivo de maíz transgénico y no ceda ante presiones de corporativos internacionales como MONSANTO. Alto a la ilegal autorización de la siembra de maíz transgénico.
  • Límites de la acción
  • Se puede interactuar con el público pero no agredirlo.
  • No se aceptarán propuestas que demeriten la imagen pacifista de la campaña sin maíz no hay país. · No se permite afectar inmuebles, edificios históricos y cualquier otro bien público.
  • No maltratar animales o plantas de cualquier tipo.
  • Mayores informes: www.sinmaiznohaypais.org Francia Gutiérrez H. tel. 55-56626354 francia@conoc.org.mx

@twewwter

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